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	<title>CineForever &#187; Budd Boetticher</title>
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	<description>Cine de ayer, hoy y siempre.</description>
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		<title>Budd Boetticher nació hace 92 años</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 05:01:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Arturo de Alba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actores y Actrices]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Efemérides]]></category>
		<category><![CDATA[Galería fotográfica]]></category>
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		<description><![CDATA[Oscar Manfred Von Boetticher nació el 29 de julio de 1918 y no de 1916 como dijo en su juventud y que Carlos F. Heredero lo señala en su ensayo “Budd Boetticher: el Cine Como Aventura Vital”: “para aparentar más edad, al entrar en el cine de la mano de Hal Roach y de Darryl [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Oscar Manfred Von Boetticher nació el 29 de julio de 1918 y no de 1916 como dijo en su juventud y que Carlos F. Heredero lo señala en su ensayo “Budd Boetticher: el Cine Como Aventura Vital”: “para aparentar más edad, al entrar en el cine de la mano de Hal Roach y de Darryl Zanuck para incorporarse como asesor técnico de cuestiones taurinas al rodaje de ‘Sangre yAarena’ (Blood and sand, Rouben Mamoulian, 1941), película en la que asegura haber dirigido, también, la secuencia del baile con Rita Hayworth y Anthony Quinn. Otras fuentes se remontan al año de 1939 y citan su participación, al parecer como ayudante de dirección de Lewis Milestone en ‘De Hombres y Ratones’ (Of mice and mouse) como el verdadero comienzo de su carrera, lo que no sería de extrañar teniendo en cuenta que se trata de un film producido por Hal Roach y que éste era amigo de sus padres”. Pero más datos de este director checar en este sitio los siguientes textos:</p>
<p><a href="http://www.cineforever.com/2007/07/29/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-primera-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (Primera Parte)</a></p>
<p><a href="http://www.cineforever.com/2007/07/30/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-seguna-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (Segunda Parte)</a></p>
<p><a href="http://www.cineforever.com/2008/07/15/budd-boetticher-sus-peliculas/">Budd Boetticher: sus películas</a></p>
<p><a href="../2007/01/26/apuntes-sobre-las-peliculas-taurinas/">Apuntes sobre las películas taurinas</a><a href="../2007/01/26/apuntes-sobre-las-peliculas-taurinas/">, </a></p>
<p><a href="../2007/03/04/randolph-scott-el-hombre-del-rostro-de-piedra/">Randolph Scott: el hombre del rostro de piedra</a><a href="../2007/03/04/randolph-scott-el-hombre-del-rostro-de-piedra/">,</a></p>
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		<title>Budd Boetticher y Los Cautivos</title>
		<link>http://www.cineforever.com/2009/04/19/budd-boetticher-y-los-cautivos/</link>
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		<pubDate>Sun, 19 Apr 2009 07:04:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Arturo de Alba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Que ver en TV]]></category>
		<category><![CDATA[Budd Boetticher]]></category>
		<category><![CDATA[Los cautivos]]></category>
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		<description><![CDATA[El inicio de “Los Cautivos” (The Tall T, 1957) es similar a los de la mayoría de los westerns dirigidos por Budd Boetticher, en que vemos avanzar, desde la lejanía, como un punto imperceptible en el horizonte, algo que se mueve y conforme se acerca descubrimos que se trata de un jinete, cabalgando solitario, a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_6206" class="wp-caption alignleft" style="width: 283px"><img class="size-full wp-image-6206" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2009/04/loscau.jpg" alt="" width="273" height="400" /><p class="wp-caption-text">Cartel de &quot;Los Cautivos&quot; en Italia</p></div>
<p>El inicio de “Los Cautivos” (The Tall T, 1957) es similar a los de la mayoría de los westerns dirigidos por Budd Boetticher, en que vemos avanzar, desde la lejanía, como un punto imperceptible en el horizonte, algo que se mueve y conforme se acerca descubrimos que se trata de un jinete, cabalgando solitario, a través de un paisaje, por lo regular, escarpado, con poca vegetación, más bien árido, escarpado y rocoso.<br />
Al respecto el director señalaba en una entrevista: La simplicidad es esencial en el western. Mis planos generales al principio de mis películas son importantes porque cuando uno ve a un hombre solo cabalgando por la pradera, entre las rocas, sentimos la enorme longitud de su camino y adivinamos que es un hombre que ha matado. Instantáneamente nos preguntamos quién es, adónde va y por qué. Y así, en pocos segundos, hemos contado la película”, la cual será proyectada este martes  21 de abril, a las 01.10 hrs. (tiempo de México) en el canal de TCM classic Hollywood y sobre la que encontrará más comentarios en cineforever de la película, su director y estrella principal Randolph Scott en los siguientes textos:</p>
<p><a href="http://www.cineforever.com/2008/07/16/los-cautivos-the-tall-t-de-boetticher/">Los Cautivos: The tall T de Boetticher</a></p>
<p><a href="http://www.cineforever.com/2007/07/29/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-primera-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (Primera Parte)</a></p>
<p><a href="http://www.cineforever.com/2007/07/30/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-seguna-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (Segunda Parte)</a></p>
<p><a href="http://www.cineforever.com/2008/07/15/budd-boetticher-sus-peliculas/">Budd Boetticher: sus películas</a></p>
<p><a href="http://www.cineforever.com/2007/03/04/randolph-scott-el-hombre-del-rostro-de-piedra/">Randolph Scott: el hombre del rostro de piedra</a></p>
<p><a href="http://www.cineforever.com/2008/02/06/randolph-scott-sus-peliculas/">Randolph Scott: sus películas</a></p>
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		<title>Los Cautivos: The tall T de  Boetticher</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jul 2008 01:26:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Arturo de Alba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Que ver en TV]]></category>
		<category><![CDATA[Western]]></category>
		<category><![CDATA[Budd Boetticher]]></category>
		<category><![CDATA[Randolph Scott]]></category>

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		<description><![CDATA[El inicio de “Los Cautivos” (The Tall T, 1957) es similar a los de la mayoría de los westerns dirigidos por Budd Boetticher, en que vemos avanzar, desde la lejanía, como un punto imperceptible en el horizonte, algo que se mueve y conforme se acerca descubrimos que se trata de un jinete, cabalgando solitario, a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/07/cautivos-1.jpg" alt="" width="350" height="265" />El inicio de “Los Cautivos” (The Tall T, 1957) es similar a los de la mayoría de los westerns dirigidos por Budd Boetticher, en que vemos avanzar, desde la lejanía, como un punto imperceptible en el horizonte, algo que se mueve y conforme se acerca descubrimos que se trata de un jinete, cabalgando solitario,  a través de un paisaje, por lo regular, escarpado, con poca vegetación, más bien árido, escarpado y rocoso.</p>
<p>Al respecto el director señalaba en una entrevista: La simplicidad es esencial en el western.  Mis planos generales al principio de mis películas son importantes porque cuando uno ve a un hombre solo cabalgando por la pradera, entre las rocas, sentimos la enorme longitud de su camino y adivinamos que es un hombre que ha matado. Instantáneamente nos preguntamos quién es, adónde va y por qué. Y así, en pocos segundos, hemos contado la película&#8221;.</p>
<p>En el caso de “Los Cautivos” una vez que han terminado los créditos, los cuales han sido insertados en ese plano general, se corta al interior de una casa, viendo sólo una sombra que trae en una de sus manos un rifle, mirando a través de la puerta en la lejanía que se acerca el jinete, al tiempo que un niño –su hijo- le grita, a su padre que está encargado de la posta de las diligencias,  que se trata del Sr. Brennan (Randolph Scott), al cual ha logrado distinguirlo por su caballo, dejando el rifle en el pórtico saliendo a recibir al jinete.</p>
<p>Brennan le explica que va camino del pueblo de Contention, al rancho de su antiguo jefe, donde era capataz, antes de decidirse a tener su propia granja, la cual atiende él sólo,  para ver si le vende un toro semental. El chiquillo, quién se ha ocupado de darle de beber al caballo del visitante, le encarga unos caramelos de cereza a éste, quién queda  de traérselos camino de regreso a su propiedad. Brennan apuesta con su viejo jefe su caballo, a cambio de domar el toro que le interesa, perdiendo la apuesta, por lo cual tiene que volver a pie a su granja.</p>
<p>En el camino Brennan es recogido por la diligencia que conduce su viejo amigo Ed (Arthur Hunnicutt) a pesar de la oposición del antipático Willard (John Hubbard), el contador de una mina, que se ha sacado la lotería al casarse con la solterona Doretta (Maureen O’Sullivan) hija única del dueño del mineral. Al llegar a la posta Brennan y Ed perciben algo extraño en el ambiente, al no salir el chico o el padre a recibirlos. De pronto, desde la casa del encargado, se oye una voz que les ordena arrojar sus armas. Una vez que se han quitado sus cartucheras, vemos aparecer a tres hombres y creyendo Ed que puede sorprenderlos, trata de eliminarlos disparando una escopeta que traía escondida, pero antes el bandido mexicano Chink lo mata.</p>
<p><img class="alignright" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/07/cautivos-2.jpg" alt="" width="390" height="477" />Los bandidos, al mando de Frank Usher (Richard Boone) suponía que se trataba de la diligencia del correo y no de una en viaje especial, para llevar a Willard y Doretta, en su luna de miel. Willard atemorizado y comportándose como un cobarde, creyendo que podrá salvar su vida, revela la identidad de su esposa, que ha sido enviada al interior de la casa a preparar comida, asegurándole a Usher que su suegro pagará un cuantioso rescate, a cambio de la vida de la mujer. Usher se convence y manda al tercer bandido Billy Jack (Skip Homeier), junto con Willard, con un recado para el padre de la muchacha, pidiéndole cincuenta mil dólares de rescate, quedándose de ver en una mina abandonada que les ha servido de escondite.</p>
<p>Usher, a quién le ha simpatizado Brennan con su laconismo y valor sereno, en contraste con la pusilanimidad de Willard, decide dejarlo, por el momento con vida, pues no sabe si necesitará de su conocimiento del terreno. Brennan le solicita que le deje enterrar a Ed, pero se le ordena que lo arroje al pozo, donde están también los cadáveres del encargado de la posta y su pequeño hijo.</p>
<p>Con una gran eficacia narrativa en imágenes y diálogos precisos, sin caer en artificios, se va desarrollando “Los Cautivos”, sobre todo en la manera de irnos dando a conocer la personalidad y motivaciones de los villanos, pues el personaje de Scott, como bien lo señala Boetticher, desde el inicio, con su forma de presentarlo nos ha dicho ya todo lo que se necesita decir para entender a ese solitario.</p>
<p>“Los Cautivos” fue el segundo de los siete westerns que realizó Boetticher, llevando de protagonista a Randolph Scott (para un mayor detalle de todo el ciclo ver en este mismo blog de www.cineforever.com los textos sobre la biofilmografías de Randolph Scott y Budd Boetticher). Aunque en el caso de “Los Cautivos” la motivación del personaje para enfrentarse a los maleantes es exclusivamente el de sobrevivir y no la venganza de la muerte de su esposa, pues a pesar de la categórica afirmación del director en sus entrevistas en que señalaba “todos los films con Randy Scott cuentan más o menos la misma historia con variantes. Un hombre al que le han  matado la esposa busca al asesino. Eso me permitía mostrar relaciones bastante sutiles entre un héroe que se obstina equivocadamente en la venganza y una serie de forajidos que, contrariamente, intentan romper con su pasado”, no sucede así en “Los Cautivos”, al igual que en “Patrulla de Audaces” (Westbound), pero como lo señala Quim Casas en su “Estudio de Budd Boetticher”, publicado en la revista Dirigido de enero de 2002: “en las otras películas en las que Scout no busca saciar su venganza, las características del personaje son similares, sobre todo en su relación esquiva con las mujeres que por una u otra razón, casadas, viudas o solteras, se cruzan en su opaco itinerario. El personaje, además, parece definitivamente adherido a los alucinantes escenarios naturales que le buscó Boetticher, a la peculiar geografía rocosa y calcinada, de grietas hondas y pasos laberínticos, de un lugar llamado Long Pine”.</p>
<p><img class="alignright" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/07/cautivos-3.jpg" alt="" width="307" height="460" />Si bien en términos industriales y sobre todo por haber realizado el grueso de su obra, en los años cincuenta, cuando todavía existía la llamada producción de serie B, es indudable que las películas de Boettichear pertenecen a ese universo, dado el coste de las mismas y que no pasaban de ser rodadas en un máximo de tres semanas; pero si nos atenemos a sus resultados artísticos, es indudable que debemos coincidir con el director quién afirmaba: “para mí no existen las películas de serie B o A, sólo hay películas buenas o malas”.</p>
<p>Vaya como manera de definir a un personaje el siguiente entre Brennan y Usher:</p>
<p>Usher: “¿Está usted casado?”.<br />
Brennan: “No”.<br />
Usher: “No es bueno vivir solo”.<br />
Brennan: “Eso dicen”.<br />
Usher: “No, no es bueno. Se termina hablando de mujeres y de alcohol, y eso es malo, incluso para un hombre con tan pocos escrúpulos como yo… ¿De que vive usted?”.<br />
Brennan: Tengo un rancho”.<br />
Usher: “Algún día tendré yo uno”.<br />
Brennan: “Matando”.<br />
Usher:  A veces no es posible elegir”.</p>
<p>Respuesta que también lleva implícita su aceptación en cuanto a que sus compinches Chink y Billy Jack no son la mejor compañía, sobre todo Chink quién demuestra un gran placer en matar, el cual no dudo en acatar la orden de Usher de eliminar a Willard, una vez que llevó el mensaje a su suegro y estaba dispuesto a dejar a su esposa en manos de los malhechores, con tal de salvar él su vida. Cuando Brennan le cuestiona su proceder Usher se limita, entonces,  a señalarle que le repugnaba su cobardía. Brennan no se queda contento con la respuesta, reclamándole que se autoproclame juez supremo, Usher le replica: “si no entiende la diferencia, no se la puedo explicar”. Lo cual, simple y llanamente, significa que con toda y su frialdad, de alguna manera Usher responde a un código de honor, a una forma de comportamiento que se espera de un hombre y Willard, no supo serlo.</p>
<p>Efectivamente tanto Boetticher como su guionista Burt Kennedy, nos trasmiten y esbozan sus ideas, con una gran economía de lenguaje, buscando no ser reiterativos o cayendo en abundantes explicaciones psicológicas, pues como dice Carlos F. Heredero en relación al personaje de Scott y por extensión al estilo de Boetticher: “su severa, intransigente y circunspecta expresión verbal trasmite, al mismo tiempo, una rudeza primigenia, una autenticidad rural y una sofisticación compleja. Es una imagen seca, despojada de todo circunloquio dramático, sumamente estilizada pero no desprovista de ironía ni de amargura”.</p>
<p>Es posible argüir que las limitaciones económicas obligaban a Boetticher a ingeniárselas, para que con pocos emplazamientos de cámara y mínimos decorados, lograr comunicar con gran intensidad, la soledad o mezquindad, así como la soterrada violencia de los pocos personajes que componen sus historias y en particular “Los Cautivos”, con tal sobriedad de elementos; pero todo ello solamente habla del enorme talento del director para trascender sus limitaciones, a las que también estuvieron expuestos una infinidad de directores, pertenecientes a la llamada serie B, que nunca pudieron levantar o descollar en Hollywood, como lo logró Boetticher, sobre todo con el ciclo protagonizado por Randolph Scott.</p>
<p>Sobre esta maestría del director cabe volver a citar a Quim Casas: “estas películas resultan enormemente realistas pese a que el director, con razón, dijera que lo único poco creíble era la edad del personaje central, cerca de los cincuenta años, cuando las gentes que se ganaban la vida con el manejo del revólver acostumbraban a morir mucho más jóvenes. El realismo impregna especialmente la forma de mostrar la violencia. ‘The Tall T (Los Cautivos) es impecable en este sentido. Scott pelea con un forajido dentro de una mina abandonada. El individuo tiene una escopeta. Scott consigue doblegar el arma hasta que el cañon del fusil queda junto al cuello de su enemigo. Boetticher desciende entonces en breve panorámica hasta mostrar el gatillo a punto de ser pulsado por Scott, y pasa a un plano medio de la mujer, Maureen O’Sullivan, que cierra los ojos y grita al escucharse la detonación. Poco después Scott se arroja al suelo para esquivar las balas disparadas por el jefe de la banda, Richard Boone, que se acerca al galope. Scott dispara a su vez y el caballo cae junto al tronco en el que se ha parapetado el protagonista (suponiendo que Scott sea más protagonista que Boone, algo que no casa mucho con la lógica  y la ética de estas películas). El forajido se levanta entre una nube de polvo, cubriéndose con las manos el rostro ensangrentado”.</p>
<p>El plano final de “Los Cautivos” nos muestra a Scott abrazado de Maureen O’Sullivan, la cual ha aceptado romper los lazos emotivos con el pasado al comprender que su marido intentó huir dejándola a merced de los forajidos, pero Scott, en su función de catalizador, más que de provocador o centro de la acción, le ayudó a enfrentarse a su realidad y es quizás por ello, a la vez que es la única en que el personaje de este ciclo, termina, aparentemente, quedándose con la chica, posiblemente por no estar la acción motivada en la búsqueda de los asesinos de su esposa.</p>
<p>No es necesario conocer las siete películas que componen el llamado ciclo Boetticher-Scott, para poder disfrutar de manera asilada de una de ellas, pues cada una tiene su existencia por si mismas, aunque no dejen de estar entrelazadas y permitan una mayor comprensión o entendimiento del personaje en su crecimiento o manera de enfrentarse a su deseo de venganza, con ligeras variantes, que son precisamente las que hacen interesante a cada una de ellas, por lo que es posible disfrutar de esta joya del western que es “Los Cautivos”, ahora que será proyectada en el canal de TCM Classic Hollywood este jueves 17 a partir de las 23.55 hrs. (tiempo de México).</p>
<p>Textos relacionados:</p>
<p><a href="../2007/07/29/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-primera-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (Primera Parte)</a></p>
<p><a href="../2007/07/30/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-seguna-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (Segunda Parte)</a></p>
<p><a href="../2008/07/15/budd-boetticher-sus-peliculas/">Budd Boetticher: sus películas</a></p>
<p><a href="../2010/07/29/2007/01/26/apuntes-sobre-las-peliculas-taurinas/">Apuntes sobre las películas taurinas</a><a href="../2010/07/29/2007/01/26/apuntes-sobre-las-peliculas-taurinas/">, </a></p>
<p><a href="../2010/07/29/2007/03/04/randolph-scott-el-hombre-del-rostro-de-piedra/">Randolph Scott: el hombre del rostro de piedra</a><a href="../2010/07/29/2007/03/04/randolph-scott-el-hombre-del-rostro-de-piedra/">,</a></p>
<p><a href="../2007/07/30/2010/03/02/la-venganza-a-caballo-randolph-scott/">La venganza a caballo: Randolph Scott</a></p>
<p><a href="../2007/07/30/2008/02/06/randolph-scott-sus-peliculas/">Randolph Scott: sus películas</a></p>
<p><strong></strong><strong><a href="../2010/08/19/indomable-the-spoilers-con-marlene-dietrich/">Indomable (The spoilers) con Marlene Dietrich</a></strong></p>
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		<item>
		<title>Budd Boetticher: sus películas</title>
		<link>http://www.cineforever.com/2008/07/15/budd-boetticher-sus-peliculas/</link>
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		<pubDate>Tue, 15 Jul 2008 20:11:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Arturo de Alba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biofilmografias]]></category>
		<category><![CDATA[Cine Norteamericano]]></category>
		<category><![CDATA[Directores]]></category>
		<category><![CDATA[Western]]></category>
		<category><![CDATA[Budd Boetticher]]></category>

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		<description><![CDATA[Director Nació el 29 de julio de 1916, en Chicago, Illinois, Estados Unidos Murió el 29 de noviembre de 2001, en Ramona, California, Estados Unidos. Nombre de Pila: Oscar Boetticher Jr. 1942.- Submarine Raider (EMBOSCADA SUBMARINA) (Sin acreditar) Dir. Lew Landers Con John Howard y Marguerite Chapman 1944.- U-Boat Prisoner (LA CAMARA DE LA MUERTE) [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/07/budd-1.jpg" alt="" width="387" height="255" />Director</p>
<p>Nació el 29 de julio de 1916, en Chicago, Illinois, Estados Unidos</p>
<p>Murió el 29 de noviembre de 2001, en Ramona, California, Estados Unidos.</p>
<p>Nombre de Pila: Oscar Boetticher Jr.</p>
<p>1942.- Submarine Raider (EMBOSCADA SUBMARINA) (Sin acreditar)  Dir. Lew Landers Con John Howard y Marguerite Chapman</p>
<p>1944.- U-Boat Prisoner (LA CAMARA DE LA MUERTE) (Sin acreditar) Dir. Lew Landers, con Bruce Bennet y Erik Rolf.</p>
<p>1944.- One Mysterious Night (UNA NOCHE MISTERIOSA) (Crédito como Oscar Boetticher Jr.) Con Chester Morris y Janis Carter</p>
<p>1944.- The Missing Juror (	MAÑANA MORIRAS)  (Crédito como Oscar Boetticher Jr.) Con Jim Bannon y Janis Carters</p>
<p>1945.- Youth on Trial (Crédito como Oscar Boetticher Jr.) Core Sue Collins y David Reed</p>
<p>1945.- A Guy, a Gal and a Pal (Créditro como Oscar Boetticher Jr.) Con Ross Hunter y Lynn Merrick</p>
<p>1945.- Escape in the Fog (FUGA EN LA NIEBLA) (Crédito como Oscar Boetticher Jr.) Con Otto Kruger y Nina Foch</p>
<p>1945.- The Fleet That Came to Stay (Crédito como Oscar Boetticher) (Documental, cortometraje)</p>
<p><img class="alignright" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/07/budd-3.jpg" alt="" width="337" height="417" /> 1948.- Assigned to Danger (Crédito como Oscar Boetticher) Con Gene Raymond y Noreen Nash</p>
<p>1948.- Behind Locked Doors (Crédito como  Oscar Boetticher) Con Lucille Bremer y Richard Carlson</p>
<p>1949.- Black Midnight (AZABACHE) (Crédito como Oscar Boetticher) Con Roddy McDowell y Lyn Thomas</p>
<p>1949.- The Wolf Hunters CAZADORES DE LOBOS) (Crédito como Oscar Boetticher) Con Kirby Grant y Jan Clayton (Western)</p>
<p>1950.- Killer Shark (Crédito como Oscar Boetticher) Con Roddy McDowell y Roland Winters</p>
<p>1950.- The Three Musketeers (Película para TVM)</p>
<p>1951.-  Bullfighter and the Lady (TARDE DE TOROS/ EL TORERO Y LA DAMA) (A partir de esta película su crédito fue de Budd Boetticher) 	Con Robert Stack, Joy Paige, Gilbert Roland y Katy Jurado.</p>
<p><img class="alignright" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/07/budd-5.jpg" alt="" width="165" height="265" /> 1952.- The Cimarron Kid (SU ULTIMO CARTUCHO) Con Audie Murphy y Beverly Tyler (Western)</p>
<p>1952.- Bronco Buster (LOS CENTAUROS) Con John Lund, Scott Brady y Joyce Holden (Western)</p>
<p>1952.- Red Ball Express (HERMANOS ANTE EL PELIGRO) Con Jeff Chandler, Alex Nicol y Sidney Poiter.</p>
<p>1952.- Horizons West (MAL HIJO) Con Roberr Ryan, Julia Adams y Rock Hudson (Western)</p>
<p>1953.- City Beneath the Sea (LA CIUDAD SUMERGIDA Con Robert Ryan, Mala Powers, Anthony Quinn y Suzan Ball</p>
<p>1953.- Seminole (PLUMA ROJA) Con Rock Hudson, Barbara Hale y Anthony Quinn (Western)</p>
<p><img class="alignright" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/07/budd-2.jpg" alt="" width="262" height="400" /> 1953.- The Man from the Alamo (POR LA PATRIA) Con Glenn Ford, Julia Adams y Chill Wills. (Western)</p>
<p>1953.- East of Sumatra (AL ESTE DE SUMATRA) Con Jeff Chandler, Suzan Ball y Anthony Quinn</p>
<p>1953.- Wings of the Hawk (REBELION REDENTORA) Con Van Heflin, Julia Adams, Abbe Lane y Rodolfo Acosta. (Western ubicado en la revolución mexicana. Se prohibió su exhibición en México)</p>
<p>1955.- The Magnificent Matador (SANTOS EL MAGNIFICO) Con Anthony Quinn, Maureen O’Hara y Thomas Gomez</p>
<p>1956.- The Killer Is Loose (EL ASESINO ANDA SUELTO) Con Joseph Cotten y Rhonda Fleming.</p>
<p>1956.- Seven Men from Now (HOMBRES SIN DESTINO) Con Randolph Scott, Gail Russell y Lee Marvin (Circula en DVD con el título de LOS SIETE PROSCRITOS) (Western)</p>
<p>1957.- The Tall T (LOS CAUTIVOS) Con Randolph Scott, Maureen O’Sullivan, Richard Boone y Henry Silva (Western)</p>
<p>1957.- Decision at Sundown (DIA DE JUSTICIA) Con Randolph Scott, John Carroll, Karen Steele y Valerie French. (Western)</p>
<p><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/07/budd-6.jpg" alt="" width="200" height="303" />1958.- Buchanan Rides Alone (ESE SOY TO) Con Randolph Scott, Craig Stevens y Barry Kelley (Western)</p>
<p>1959.- Westbound (PATRULLA DE AUDACES) Con Randolph Scott, Virginia Mayo y Karen Steele.</p>
<p>1959.- Ride Lonesome (EL SECRETO DEL JINETE) Con Randolph Scott, Karen Steele, Pernell Roberts, Lee Van Cleff y James Cobrun (Western)</p>
<p>1960.- The Rise and Fall of Legs Diamond  (EL FIN DEL REY DEL CRIMEN) CON Ray Danton, Karen Steele y Elaine Stewart</p>
<p>1960.- Comanche Station (ESTACION COMANCHE) con Randolph Scott, Nancy Gates y Claude Aikns (Western)</p>
<p>1969.- A Time for Dying (Con Audie Murphy, Victor Jory y Beatrice Kay) (Western)</p>
<p>1972.- Arruza (ARRUZA) (En rigor fue filmada antes que la anterior entre 1960 y 1966, pero fue concluida su edición hasta 1972 en que se estrenó, para más datos en este mismo blog de cineforever en la biofilmografía del director encuentran mayor información)</p>
<p>1985.- My Kingdom For (Documental) Con Carlos Arruza jr. Robert Stack y Rosemarie Stack.</p>
<p>Textos relacionados:</p>
<p><a href="../2007/07/29/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-primera-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (Primera Parte)</a></p>
<p><a href="../2007/07/30/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-seguna-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (Segunda Parte)</a></p>
<p><a href="../2008/07/15/budd-boetticher-sus-peliculas/">Budd Boetticher: sus películas</a></p>
<p><strong></strong><strong><a href="../2007/07/30/2007/03/04/2008/07/16/los-cautivos-the-tall-t-de-boetticher/">Los cautivos: The Tall T de Boetticher</a></strong></p>
<p><a href="../2010/07/29/2007/01/26/apuntes-sobre-las-peliculas-taurinas/">Apuntes sobre las películas taurinas</a><a href="../2010/07/29/2007/01/26/apuntes-sobre-las-peliculas-taurinas/">, </a></p>
<p><a href="../2010/07/29/2007/03/04/randolph-scott-el-hombre-del-rostro-de-piedra/">Randolph Scott: el hombre del rostro de piedra</a><a href="../2010/07/29/2007/03/04/randolph-scott-el-hombre-del-rostro-de-piedra/">,</a></p>
<p><a href="../2007/07/30/2010/03/02/la-venganza-a-caballo-randolph-scott/">La venganza a caballo: Randolph Scott</a></p>
<p><a href="../2007/07/30/2008/02/06/randolph-scott-sus-peliculas/">Randolph Scott: sus películas</a></p>
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		<title>Randolph Scott: sus películas</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Feb 2008 20:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Arturo de Alba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actores y Actrices]]></category>
		<category><![CDATA[Biofilmografias]]></category>
		<category><![CDATA[Cine Norteamericano]]></category>
		<category><![CDATA[Western]]></category>
		<category><![CDATA[Budd Boetticher]]></category>
		<category><![CDATA[Randolph Scott]]></category>

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		<description><![CDATA[Actor Nació el 23 de enero de 1898 en Orange County, Virginia, Estados Unidos Murió el 2 de marzo de 1987, en Beverly Hills, Los Ángeles, California, Estados Unidos, de un sincope cardiaco Estatura: 6’2” (1.88 mts.) Uno de los grandes iconos del western, el cual, en 60, de las 102 películas que componen su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/02/randolph-1.miniatura.jpg" alt="randolph-1.jpg" width="145" height="200" />Actor</p>
<p>Nació el 23 de enero de 1898 en Orange County, Virginia, Estados Unidos<br />
Murió el 2 de marzo de 1987, en Beverly Hills, Los Ángeles, California, Estados Unidos, de un sincope cardiaco<br />
Estatura: 6’2” (1.88 mts.)</p>
<p>Uno de los grandes iconos del western, el cual, en 60, de las 102 películas que componen su filmografía, pertenecen al “género por excelncia”.</p>
<p>1928.- Sharp Shooters (1928) (Sin crédito) (Extra)<br />
1929.- Weary River (1929) (Sin crédito) (Extra)<br />
1929.- The Far Call (Sin crédito) (Extra)<br />
1929.- The Black Watch (Sin crédito) (Extra) (En España SHARI LA HECHICERA)<br />
1929).- Sailor&#8217;s Holiday (Sin crédito) (Extra)<br />
1929.- The Virginian (EL VIRGINIANO) (Sin crédito) (Extra) (Western)<br />
1929.- Dynamite (DINAMITA)  (Sin crédito) (Extra)<br />
1930.- Born Reckless (Sin crédito) (Extra) (En España EL INTREPIDO)<br />
1931.- Women Men Marry (Sin crédito) (Extra)<br />
1932.- Sky Bride (LA NOVIA DEL AZUL) (Sin crédito) (Extra) Capitan Frank Robertson<br />
<code><br />
</code></p>
<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/02/randolph-2.miniatura.jpg" alt="randolph-2.jpg" width="129" height="200" />1932.- A Successful Calamity (LA RIQUEZA DE LA POBREZA)  Larry Rivers<br />
1932.- Heritage of the Desert. (LA HERENCIA DEL DESIERTO)  Jack Hare (Western de la serie basada en historias de Zane Grey) (En España EL LEGADO DE LA ESTEPA)<br />
1932.- Hot Saturday (SABADOS DE JUERGA) Bill Fadden<br />
1932.- Wild Horse Mesa (CAZADORES DE CABALLOS SALVAJES)  Chane Weymer  (Western de la serie basada en historias de Zane Grey)<br />
1933.- Hello, Everybody!. Hunt Blake<br />
1933.- The Thundering Herd. Tom Doan  (Western de la serie basada en historias de Zane Grey) (En España: LA HORDA MALDITA)<br />
1933.- Murders in the Zoo. Dr. Jack Woodford (En España:  EL ASESINO DIABOLICO)<br />
1933.- Supernatural (SOBRENATURAL) Grant Wilson<br />
1933.- Sunset Pass (EL PASO DEL OCASO) Ash Preston  (Western de la serie basada en historias de Zane Grey)<br />
1933.- Cocktail Hour (NOCHE DE INTRIGA) Randolph Morgan<br />
1933.- Man of the Forest (LA VENGANZA DEL LEON)  Brett Dale  (Western de la serie basada en historias de Zane Grey) (En España:  EL HOMBRE DEL BOSQUJE)<br />
1933.- To the Last Man. (HASTA EL ULTIMO HOMBRE) Lynn Hayden  (Western de la serie basada en historias de Zane Grey)<br />
<img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/02/randolph-3.miniatura.JPG" alt="randolph-3.JPG" width="200" height="155" /> 1933.- Broken Dreams (DOS VECES HIJO) Dr. Robert Morley<br />
1934.- The Last Round-Up.  Jim Cleve. (Western de la serie basada en historias de Zane Grey) (En España: EL ULTIMO RODEO)<br />
1934.- Wagon Wheels (LA AMENAZA ROJA) Clint Belmet. (Western de la serie basada en historias de Zane Grey)<br />
1935.- Home on the Range (LA LEY DEL OESTE) Tom Hatfield. (Western de la serie basada en historias de Zane Grey)<br />
1935.- Rocky Mountain Mystery. Larry Sutton<br />
1935.- Roberta (ROBERTA) John Kent<br />
1935.- Village Tale.  T.N. &#8216;Slaughter&#8217; Somerville (En España: CUENTO DE ALDEA)<br />
1935.- She (LA DIOSA DEL FUEGO) Leo Vincey<br />
1935.- So Red the Rose (CENIZAS DE LA GUERRA) Duncan Bedford (Western)<br />
<img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2008/02/randolph-4.miniatura.jpg" alt="randolph-4.jpg" width="131" height="200" /> 1936.- Follow the Fleet (SIGA A LA FLOTA)  Bilge Smith (En España: SIGAMOS LA FLOTA)<br />
1936.- And Sudden Death (EL PELIGRO ACECHA)  Lt. James Knox<br />
1936.- The Last of the Mohicans (EL ULTIMO DE LOS MOHICANOS) Hawkeye (Western)<br />
1936.-  Go West Young Man (1936) &#8230;. Bud Norton<br />
1937.- High, Wide, and Handsome (ALEGRE Y FELIZ) Peter Cortlandt (En España: LA FURIA DEL ORO NEGRO)<br />
1938.- Rebecca of Sunnybrook Farm (REBECA)  Tony Kent<br />
1938.- The Texans (POR LA JUSTICIA Y LA RAZON)  Kirk Jordan (Western) (En España EL TEJANO)<br />
1938.- The Road to Reno (MUJER CAPRICHOSA) Steve Fortness<br />
1939.-  Jesse James (JESSE JAMES)  Marshall Will Wright (Western) (En España: TIERRA DE AUDACES)(<br />
1939.- Susannah of the Mounties (SUSANA) Inspector Angus &#8216;Monty&#8217; Montague<br />
1939.- Frontier Marshal (ALGUACIL DE LA FRONTERA)  Wyatt Earp (Western)<br />
1939.- Coast Guard (VIGIAS DEL MAR) Thomas &#8216;Speed&#8217; Bradshaw<br />
1939.- 20,000 Men a Year (20,000 HOMBRES AL AÑO)  Brad Reynolds<br />
1940.- Virginia City (HERMANO CONTRA HERMANO) Vance (Western) (En España. ORO, AMOR Y SANGRE)<br />
1940.- My Favorite Wife (MI MUJER FAVORITA) Burkett<br />
1940.- When the Daltons Rode (LA TRAGEDIA DE LOS DALTON) Tod Jackson (Western) (En España: SENDAS SINIESTRAS)<br />
1941.- Western Union (WESTERN UNION/ESPIRITU DE CONQUISTA) Vance Shaw (Western) (En España: ESPIRITU DE CONQUISTA)<br />
1941.- Belle Starr (LA INDOMITA)  Sam Starr (Western)<br />
1941.- Paris Calling (PARIS LLAMA)  Nick<br />
1942.- To the Shores of Tripoli (HONOR A LAS ARMAS)  Sergeant Dixie Smith<br />
1942.- The Spoilers (INDOMABLE) Alexander McNamara (Western) (En España: LOS USURPADORES/LOS DESPOJADORES)<br />
1942.- Pittsburgh (ODIO Y PASION) John &#8216;Cash&#8217; Evans (En España: FORJA DE CORAZONES)<br />
1943.- Bombardier (CREPUSCULO DE MUERTE)  Captain Buck Oliver<br />
1943.- The Desperadoes (LOS DESALMADOS)  Sheriff Steve Upton (Western)<br />
1943.- Corvette K-225 (MAR ABIERT)  Lt. Cmdr. McLain (En España: HEROES DEL MAR)<br />
1943.- &#8216;Gung Ho!&#8217;: The Story of Carlson&#8217;s Makin Island Raiders (GUANG HOO) Colonel Thorwald.(En España: TODOS A UNA)<br />
1944.- Belle of the Yukon (LA DIVINA AVENTURERA) Honest John Calhoun aka Gentleman Jack (Western)<br />
1945.- China Sky (BAJO EL CIELO DE CHINA) Dr. Gray Thompson<br />
1945.- Captain Kidd (EL CAPITAN KIDD)  Adam Mercy<br />
1946.- Abilene Town (LA CALLE DE LOS CONFLICTOS) Dan Mitchell (Western)<br />
1946.- Badman&#8217;s Territory (DONDE LOS MALOS IMPERAN)  Mark Rowley (Western)<br />
1946.- Home, Sweet Homicide (DETECTIVES POR FUERZA) Lt. Bill Smith (En España: EN BUSCA DEL ASESINO)<br />
1947.- Trail Street (SIN DIOS, SIN LEY) Marshal Bat Masterson (Western)<br />
1947.-  Gunfighters (HORIZONTES DE SANGRE) Brazos Kane (Western)<br />
1947.-  Christmas Eve (NOCHEBUENA)  Jonathan &#8216;Johnny&#8217;<br />
1948.- Albuquerque (ALBUQUERQUE)  Cole Armin (Western)<br />
1948.-  Coroner Creek (AGUAS SANGRIENTAS)  Chris Denning<br />
1948.- Return of the Bad Men (LOS MALOS REGRESAN) Marshal Vance Cordell (Western)<br />
1949.- The Walking Hills (MARES DE ARENA) Jim Carey (Western)<br />
1949.- Canadian Pacific (CORAZONEZ DE ACERO)  Tom Andrews (Western)<br />
1949.- The Doolins of Oklahoma. Bill Doolin/Bill Daley (Western)</p>
<p>1949.- Fighting Man of the Plains (EL JUSTICIERO) Jim Dancer(Western) (En España: EL ULTIMO HOMBRE DEL VALLE)<br />
1950.- The Nevadan (HOMBRES SIN CREDO) Andrew Barclay (Western) (En España: NEVADA)<br />
1950.- Colt .45 (COLT 45) Steve Farrell. (Western)<br />
1950.- The Cariboo Trail (CAMINO VIRGEN) Jim Redfern (Western)<br />
1951.-  Sugarfoot (AURORA DE REDENCION) Jackson &#8216;Sugarfoot&#8217; Redan (Western)<br />
1951.- Santa Fe (CHOQUE DE ODIOS) Britt Canfield (Western) (En España: SANTA FE)<br />
1951.- Fort Worth (TEXAS 1876) Ned Britt (Western)<br />
1951.- Man in the Saddle (MUERTE A MEDIAS)  Owen Merritt (Western) (En españa: LUCHA A MUERTE)<br />
1951.- Carson City (FALSOS CABALLEROS) Silent Jeff Kincaid (Western) (En españa: CARSON CITY)<br />
1952.- Hangman&#8217;s Knot (LOS FORASTEROS) Major Matt Stewart (Western)<br />
1952.- The Man Behind the Gun (ESTAFADORES DE ARMAS) Major Ransome Callicut (Western) (En España: ERA EL COMANDANTE CALLICUT)<br />
1953.- The Stranger Wore a Gun (LANCE DE HONOR) Jeff Travis (Western)<br />
1953.- Thunder Over the Plains (LA ULTIMA PATRULLA)  Captain David Porter (Western)<br />
1954.- Riding Shotgun (LA SOGA SINIESTRA) Larry Delong (Western) (en España: EL HOMBRE DE LA DILIGENCIA)<br />
1954.- The Bounty Hunter (FIERAS HUMANAS) Jim Kipp o James Collins (Western) (En España: EL CAZADOR DE RECOMPENSAS)<br />
1955.- Ten Wanted Men (HOMBRES VIOLENTOS)  John Stewart (Western) (En España: DIEZ FORAJIDOS)<br />
1955.- Rage at Dawn (LA GESTA DEL VALOR)  James Barlow (Western) (En España: RABIA INTERIOR)<br />
1955.- Tall Man Riding (LA RONDA DEL DESTINO)  Larry Madden (Western)<br />
1955.- A Lawless Street (LA CALLE SIN LEY) Marshal Calem Ware (Western)<br />
1956.- Seven Men from Now (HOMBRES SIN DESTINO/LOS SIETE PROSCRITOS)  Ben Stride (Western) (SIETE HOMBRES DESDE YA)<br />
1956.- 7th Cavalry (EL FANTASMA DE LA BATALLA) Capt. Tom Benson (Western)<br />
1957.- The Tall T (LOS CAUTIVOS) Pat Brennan (Western) (LA ALTA T)<br />
1957.- Shoot-Out at Medicine Bend.  Capt. Buck Devlin (Western)<br />
1957.- Decision at Sundown (DIA DE JUSTICIA) Bart Allison (Western) (En España: CITA EN SUNDOWN)<br />
1958.- Buchanan Rides Alone (ESE SOY YO) Tom Buchanan (Western)<br />
1959.- Westbound (PATRULLA DE AUDACES) Capt. John Hayes (Western) (En España: NACIDA EN EL OESTE)<br />
1959.- Ride Lonesome (EL SECRETO DEL JINETE)  Ben Brigade (Western) (En España: CABALGAR EN SOLITARIO)<br />
1960.- Comanche Station (ESTACION COMANCHE) Jefferson Cody (Western)<br />
1962.- Ride the High Country (PISTOLEROS AL ATARDECER)  Gil Westrum (Western) (En España: DUELO EN LA ALTA SIERRA)</p>
<p>Textos Relacionados:</p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://www.cineforever.com/2007/03/04/randolph-scott-el-hombre-del-rostro-de-piedra/">Randolph Scott: el hombre del rostro de piedra</a></p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://www.cineforever.com/2008/07/16/los-cautivos-the-tall-t-de-boetticher/">Los cautivos: The tall T de Boetticher</a></p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://www.cineforever.com/2007/07/29/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-primera-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (primera parte)</a></p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://www.cineforever.com/2007/07/30/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-seguna-parte/">Budd Boetticher: dueño de su destino (segunda parte)</a></p>
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		<title>Budd Boetticher: dueño de su destino (Segunda Parte)</title>
		<link>http://www.cineforever.com/2007/07/30/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-seguna-parte/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Jul 2007 13:10:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Arturo de Alba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biofilmografias]]></category>
		<category><![CDATA[Cine Norteamericano]]></category>
		<category><![CDATA[Directores]]></category>
		<category><![CDATA[Western]]></category>
		<category><![CDATA[Apuntes sobre las películas taurinas]]></category>
		<category><![CDATA[Budd Boetticher]]></category>
		<category><![CDATA[Randolph Scott]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de dejar la Universal el director Budd Boetticher se embarcó en un nuevo proyecto taurino, recurriendo al chihuahuense Anthony Quinn quién se encontraba filmando en México, marzo de 1953, “Viento salvaje” (Blowing wind) la noche de la entrega de los Oscar, cuando ganó su primero, en calidad de actor secundario, por su creación de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-4.jpg" alt="budd-4.jpg" width="264" height="375" />Después de dejar la Universal el director Budd Boetticher se embarcó en un nuevo proyecto taurino, recurriendo al chihuahuense Anthony Quinn quién se encontraba filmando en México, marzo de 1953, “Viento salvaje” (Blowing wind) la noche de la entrega de los Oscar, cuando ganó su primero, en calidad de actor secundario, por su creación de “Eufemio Zapata” en el filme de Elia Kazan “Viva Zapata”, 1952. Premio que de cierta forma lo llevó a tomar la decisión de darle un giro a su carrera, al aceptar una oferta para filmar en Italia “Ulises” y “Cavallería Rusticana”. Estando en Roma aceptó trabajar en “Donne Proibite” al lado de Giulietta Masina, por medio de la cual entra en contacto con su esposo Federico Fellini, quién lo convence de participar en su nuevo proyecto, aportando Quinn  su sueldo para la producción de “La Strada”, la cual lo pondría, en los cuernos de la luna, en 1957 cuando se estrenó en Estados Unidos, pero antes su amigo Budd Boetticher le daría la oportunidad, en su cuarta película juntos, de llevar su primer estelar en Hollywood, después de cerca de 20 años de estar en papeles secundarios. Y si para Quinn significó un ascenso en su carrera, otro tanto lo fue para Boetticher, quién con su segunda cinta de tema taurino “Santos el Magnifico” (The Magnificent Matador, 1955) volvió a llamar la atención de la crítica de su país por su obra.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/boe-2-santos.jpg" alt="boe-2-santos.jpg" width="300" height="232" />Emilio García Riera en su ya citado libro nos dice: “En 1954, y ya con auxilio del color y el Cinemascope, Boetticher filmó en México para la Fox su segunda película taurina: ‘The Magnificent Matador’.  Anthony Quinn, promovido por esa película a un primer plano, era ahora el inevitable torero más querido de México, y Maureen O’Hara una rica y desaprensiva norteamericana que lo hacía sufrir de amores. (Rechazaron ese papel Lana Turner y Ava Gardner, pese a ser la segunda clara inspiradora en la realidad del personaje: temían ambas que Quinn las opacara). Boetticher insistió en el tema del miedo del torero, hizo turismo en Cinemascope mostrando ciudades, iglesias, haciendas y pueblos mexicanos y no ahorró convenciones melodramáticas al gusto norteamericano. Sin embargo, y en obsequio de una autenticidad de ambiente, incluyó en su película a varios toreros célebres –los mexicanos Jesús Solórzano, Antonio Velásquez, Rafael Rodríguez, Jorge Aguilar y Felix Briones y el español Cagancho- y remató la cinta con un rollo entero filmado en el ruedo, y muy bien filmado además. A pesar de que el director tuvo que evitar otra vez las escenas ‘delicadas’ (la muerte de los toros, el trabajo de los picadores, esa larga secuencia pudo anunciar el buen semidocumental que Boetticher filmaría, años después con el diestro mexicano Carlos Arruza, asesor taurino, por cierto, de The Magnificent Matador.<br />
<code><br />
</code></p>
<p><img class="imageframe" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/boe-1-santos.jpg" alt="boe-1-santos.jpg" width="100" height="148" />Antes del estreno de “Santos, el Magnifico” realiza en dos semanas para la Allied Picturs el espeso y sombrío policíaco “El Asesino Anda Suelto” (The Killer is Loose, 1956) sobre un ex convicto (Joseph Cotten) que busca vengarse del detective que lo envió a prisión, logrando Cotten una convincente actuación al lado de la trigueña Rhonda Fleming y Wendell Corey. Posteriormente, en 1956, John Wayne, a través de su compañía Batjac, lo contrata para que lo dirija en “Seven Men from Now”, pero sin embargo al prologarse el rodaje de “Más Corazón que Odio” (The searchers)  y estando obligado a filmar, también, para John Ford “Alas de Águila” (The Wings of Eagles), al no poder posponer, por compromisos con la Warner, el rodaje, Wayne habló con Randolph Scott quién aceptó sustituirlo en “Hombres Sin Destino” (Seven men from now) y así de manera circunstancial se inició la fructífera relación entre el hombre de la cara pétrea y el vigoroso  director.   Los otros seis títulos, en el orden de su filmación, son  “Los Cautivos” (The Tall T, 1957); “Día de Justicia” (Decisión at Sundown, 1957); ¡Ese Soy Yo! (Buchanan Rides Alone, 1958); “El Secreto del Jinete” (Ride Lonesome, 1959); “Patrulla de Audaces” (Westbound, 1959) y “Estación Comanche” (Comanche station, 1960).</p>
<p>En 1948 Randolph Scott formó dos compañias productoras, una con Nat Holt y la otra con Harry Joe Brown y así desde esa fecha, en que produjo inicialmente “El Mejor de los Malos” (Return of the Bademen) de manera alternada con Holt y Brown participo exclusivamente en 34 westerns, con los cuales, tanto como productor o actor, ganó una carretada de millones de dolares, ya que en los cincuenta estuvo 3 años en el primer sito del top office de la taquilla de las estrellas del género y siempre entre los diez primeros hasta 1962 en que filmó su última película “Pistoleros al Atardecer” (Ride the High Country), ya que hasta mediados de los años setenta se llevaba una lista diferenciada exclusivamente para los ingresos de los western y otra general para las demás producciones.</p>
<p>Pero en el caso de su alianza con Boetticher no fue sólo dinero lo que ganó, sino que realizo en el plano de lo artístico una de las series más apreciadas de la relación entre un actor y un director, equiparable a las establecidas, dentro del western,  entre Anthony Mann y James Stewart  en “Winchester 73 (Winchester 73, 1950); “Tierra y Esperanza” (Bend of the river, 1952);  “El Precio de un Hombre” (The naked spur, 1953); “Sin Miedo y Sin Tacha” (The far country, 1955) y “Hambre de Venganza),, 1956) o Delmer Daves y Glenn Ford con la trilogía “El Hombre Pacífico” (Jubal, 1956); “El Tren de las 3.10 a Yuma” (3.10 to Yuma, 1957) y “Cowboy” (Cowboy, 1958), aunque en este último caso estaríamos forzando un tanto el parangón, al no tratarse estrictamente de historias similares, con ligeras variantes para ahondar en el acercamiento a las motivaciones del personaje principal, como en los otros dos ejemplos de Boetticher-Scott y Mann-Stewart. En todo caso cabría agregar a Howard Hawks y John Wayne con la trilogía formada por “Río Bravo” (Rio Bravo, 1959. “El Dorado” (El Dorado, 1967) y “Río Lobo” (Rio Lobo, 1970).</p>
<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-5-scott-budd-y-wayne.jpg" alt="budd-5-scott-budd-y-wayne.jpg" width="390" height="301" />Resulta obvio señalar que después del éxito de “Hombres Sin Destino”, producida por Wayne, Scott contrató por su cuenta a Boetticher para los otros seis westerns en que colaboraron y que como señala Quim Casas en el libro ya aludido: “Boetticher pudo contar con un equipo estable. Scott por supuesto encarnó a un mismo personaje, con ligeras variantes que lo fueron ensombreciendo anímicamente en los últimos títulos de la serie. El hieratismo y rostro grave de Scott, curtido en centenares de westerns de serie B (en realidad son 64 westerns de un total de 90 películas en que participó a lo largo de su carrera)  y en alguna otra producción de mayor envergadura, encontró en la austeridad y concentración de Boetticher su mayor respaldo. Siempre solitario, siempre introvertido, el personaje de Scott busca desde hace tres años al causante de la muerte de su esposa (Día de Justicia), cuando puede encontrarlo ha transcurrido tanto tiempo que ya el asesino ni recuerda a su víctima (El Secreto del Jinete), o después de diez años recorriendo el país sigue buscando a su mujer sin la certeza de encontrarla viva (Estación Comanche). Esta todo dicho: los westerns de Boetticher , cortos y sintéticos exploran con gravedad y distanciamiento las tragedias del héroe westerniano, negándole a veces sus atributos clásicos y dejando siempre insatisfecha el ansia primitiva de la venganza”.</p>
<p>“Burt Kennedy escribió el primer, segundo, quinto y séptimo títulos del ciclo. Charles Lang Jr.  se hizo cargo del tercero y cuarto, mientras que Berne Giler firmó el sexto y más atípico, “Patrulla de Audaces”. (&#8230;) Boetticher trabajó siempre en una misma dirección y los resultados desde un punto esencialmente visual, físico, son parejos en los siete filmes de la serie. Pero a veces dependía demasiado del soporte argumental, leve pero conciso, que le ofrecían sus guionistas. Con Kennedy se encontró más a gusto. Lang Jr. le brindó una suerte de fugas, sustituyendo los trayectos intinerantes de los filmes escritos por Kennedy, en especial “El Secreto del Jinete” y Estación Comanche”, por espacios cerrados y acciones detenidas en el tiempo. Y Boetticher siempre se movió mejor siguiendo, en travelling y panorámica descendente, a sus personajes por cañadas y barrancas lunares, que observándolos más apaciguados en las calles y viviendas de una ciudad”.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/ride-lonesome.jpg" alt="ride-lonesome.jpg" width="196" height="294" />La fotografía en los filmes de Boetticher es otro de los aciertos de su obra, buscando, casi siempre, escenarios pedregosos y estrechos, antes que las planicies. Al igual que sus arranques son con Scott cabalgando, en un largo plano general avanzando a paso lento, hasta prácticamente llegar a donde está la cámara, en el momento en que han terminado de pasar los créditos y se inicia la acción propiamente dicha, si es que la memoria no me falla en el caso de “Hombres Sin Destino” y “Día de Justicia”. Por cierto en este último no es Scott quién mata al villano, pues lo deja a merced del pueblo que ajusta cuentas con su explotador, al tiempo que abandona la ciudad sólo y amargado.<br />
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<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/randolph_scott.miniatura.jpg" alt="randolph_scott.jpg" width="200" height="131" />Para entender un poco más de este personaje solitario encarnado por Randolph Scott vayamos al recomendable libro de Georges-Albert Astré y Albert-Patrick Hoarau “El Universo del Western” en que nos dicen: “El camino para el héroe de Boetticher es largo, y, de película en película, vuelven las mismas causas esenciales de su trágico ciclo. ‘Todas mis películas con Randy Scott –declarea Boetticher- cuentan casi la misma historia, con ciertas variantes. Un hombre que busca al asesino de su mujer’. A partir de este esquema clásico, Burt Kennedy, guionista de los principales  de Boetticher, ha esculpido pacientemente la imagen de un Randolph Scott guiado a la vez que cegado por el recuerdo de un amor desaparecido demasiado pronto. Su dolor no podría, en la óptica de Boetticher, justificar todos sus actos con una coartada hipócrita. Efectivamente, si en’Estación Comanche’, por ejemplo, la esperanza de encontrar un día a su mujer raptada por los indios constituye el motor de la mecánica moral y física de Randolph Scott, el héroe de “Hombres Sin Destino” y de “El Secreto del Jinete” se ha dejado ahogar, sin darse cuenta, por su sed de venganza, que ha acabado por constituir para él una especie de finalidad en sí. Scott, creyendo que cumple una misión justa, endurece poco a poco su alma a todos los ataques externos, cortándose así el camino a toda evolución psicológica. El infierno son los demás, que podrían desviar el curso de esta acción que ha adquirido la serenidad pedregosa del decorado y cuya violencia interna corre el riesgo de destruir al imprudente que la lleve en sí. Es preciso señalar que el héroe de Botticher se niega con demasiada frecuencia a encaminarse hacia una concepción menos desesperada del honor, hacia esta soledad moral donde halla su razón de vivir. Y de matar. Sin embargo, en “Día de Justicia” comprenderá la inanidad de su venganza y volverá a partir solo, sin haber matado al hombre cuya amargura había sido la única responsable de la muerte de su mujer. En este caso, la propia acción lleva al héroe a comprender su absurdez, pero será también ésta la que le permitirá rehacerse y superar la simple función de herramienta asesina en la que el héroe de Botticher, prisionero de sus obsesiones, podría convertirse”.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/seven_men_from_now-7.jpg" alt="seven_men_from_now-7.jpg" width="349" height="202" />Indudablemente la serie de Scott tiene altibajos y es fácil coincidir que “Patrulla de Audaces”, es la más alejada de ellas, en cuanto a la visión de la motivación de la venganza de ese hombre en busca de los asesinos de su esposa, resulta así  la menos interesante del ciclo.  Y siguiendo en una escala ascendente pondría después a ¡Ese Soy Yo!. En quinto lugar a “Día de Justicia”, aunque aquí la diferenciación es más derivada de la memoria, porque con relación a los otros cuatro títulos resulta mucho más arbitraria la valoración, al ser los más ligados en la concepción genérica del ciclo y en los cuales los villanos están interpretados por una serie de actores secundarios, que sirven adecuadamente de contrapartes al hieratismo de Scott, llegando a brillar, inclusive, un poco más que el personaje principal, pero en rigor no se explican sin la presencia del otro, como es el caso de Lee Marvin en “Hombres Sin Destino”; Richard Boone en “Los Cautivos”; James Cobrun y Lee Van Cleff en “El Secreto del Jinete”; Claude Akins y Skip Homeier en “Estación Comanche”. En realidad el análisis del ciclo puede hacerse a partir de cualquiera de estas cuatro cintas y las conclusiones no variarían, aun iniciando a partir de “Estación Comanche”, para llegar a “Hombres Sin Destino”. A excepción de que la intención sea destacar la visión de Bazin para llamar la atención sobre este cineasta, a partir de la primera, sin que aun se supiera que con ella empezaba un ciclo, tan importante para la historia del género.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-7-rise-legs.jpg" alt="budd-7-rise-legs.jpg" width="167" height="265" />Y como ya estamos enrachados en las citas va esta de  Andrew Sarris: “De los admiradores de “Pistoleros al Atardecer”, de Peckinpah, ¿cuántos admiten que esta película es una especie de resumen de la prestigiosa serie de Westerns de Boetticher-Randolph Scott-Harry Joe Brown, que a partir de 1956 estableció un  nuevo estilo en el género? Construidos en parte como odiseas alegóricas y en parte como juegos de póquer en casinos flotantes en que cada persona fanfarronea respecto a su mano, hasta que llega el momento de enseñar el juego, los Westerns de Boetticher expresan una serenidad cansona y una certidumbre moral muy contraria a las técnicas más neuróticas de otros directores de este género un poco olvidado. (&#8230;) No puede menos que preguntarse uno de dónde directores como Boetticher sacan la energía y la inspiración para hacer obras tan excelentes, cuando los críticos son tan increíblemente indiferentes al género, que quizá no pueden distinguir entre una película de Boetticher y una de Selander o de alguien aun peor”.</p>
<p>Al concluir “Estación Comanche” realiza  una pequeña obra maestra “Fin del Rey del Crimen” (The rise and fall of Legs Diamond, 1960)  la cual podría considerarse una apretada síntesis o estudio del genero de gangsters de los años treinta,  teniendo como modelo a la justamente célebre “Caracortada” (Scarface) de Howard Hawks. El “higado” Ray Danton en su, quizás, única actuación digna de recordar dio vida al célebre gatillero “Legs” Diamond.<br />
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<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/arruza.jpg" alt="arruza.jpg" width="203" height="280" />Y de pronto, cuando parecía que Boettiche, a sus cuarenta y tantos años podía perfilarse como uno de los grandes directores, aparentemente, rechaza el ofrecimiento de John Wayne para dirigir “El Álamo” y cruza la frontera, acompañado por su esposa Debra Paget, internándose en México a bordo de su Rolls Royce, en la aventura de su proyecto más personal de todos: “Arruza”.</p>
<p>Efectivamente fue toda una aventura y odisea que pudiera terminar “Arruza”, a la cual le dedico más de 7 años de rodaje, realizado de manera intermitente, en que la muerte del torero Carlos Arruza, no fue el único de los inconvenientes o tropiezos que tuvo que superar, con tal de que los espectadores pudiéramos apreciar una de las mejores cintas de tema taurino en lo formal, ya que la sapiencia de Boetticher para el encuadre, permite admirar en toda su belleza y profundidad plástica lo que ocurre en el ruedo.</p>
<p>Debra Paget lo abandonó al mes de llegar a México. Posteriormente se ligó sentimentalmente con la ojiverde Elsa Cárdenas. Tuvo problemas económicos en la producción, al fallarle algunos de sus socios, como parece sucedió con el propio torero Carlos Arruza, aunque también cabe la posibilidad  de que se haya excedido en el presupuesto y sus financieros no quisieron seguirle apoyando, debido a lo errático de la producción. Por esos años, tal parece que para sobrevivir, aceptó dar cursos de dirección cinematográfica en el CUEC.  Al igual que su propensión a tomar buenas cantidades de whisky en reuniones públicas, en las cuales afloraba su agresividad, lo llevó a enemistarse con muchos miembros de la familia cinematográfica mexicana de aquella época, al grado de que algunos críticos se “vengaron”  ignorando o de plano rechazando  “Arruza” en sus reseñas  cuando se estrenó. Al final acudió a varios amigos en solicitud de auxilio para terminar la cinta  y parece ser que entre los que respondieron positivamente estuvieron Audie Murphy y el director John Sturges</p>
<p>Pero más allá de lo anecdótico, en la pantalla, reitero, pudimos disfrutar de una extraordinaria cinta taurina, realizada por un “gringo” para vergüenza de muchos cineastas mexicanos y españoles, que al acercarse al tema, solo lo han abordado en forma cursi y melodramática, sin tratar de encontrarle los “costillares”  de su esencia y profundidad como lograra Boetticher conseguirlo, con todo lo accidentado y caótico de su rodaje.</p>
<p>Entre los críticos nacionales que escribieron sobre el film estuvo Emilio García Riera y de ella nos dice en su  recomendable libro ya citado: “Si de corridas de toros se trata, parece haberle tocado a Budd Boetticher la realización de una suerte de epitafio -hasta el momento- en el cultivo hollywoodense del tema. La tercera (recuérdense ‘The Bullfighter and the Lady’ y’ The Magnificent Matador’) y  la última incursión de Boetticher en los terrenos del toreo mexicano fue el semidocumental (o docudrama) Arruza, que ocupo al realizador por largo tiempo: lo empezó en 1960 y lo terminó en 1967. Mientras tanto, Boetticher no hizo ninguna otra película y residió casi todo el tiempo en México, donde llegó incluso a dar clases en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC). De la película, que tenía por personaje principal al diestro mexicano Carlos Arruza (como su claro antecedente, Torero, tuvo a Luis Procuna) escribí para Excelsior (19 de diciembre de 1973) a raíz de su tardío estreno en México: ‘Arruza’ quizá sea la mejor película de toros jamás realizada. Eso sonará raro a quién compruebe sus pocas pretensiones: el documental no aspira sino a hacer la crónica de cómo Carlos Arruza, ya retirado de los ruedos, se inició a los 40 y pico años en la ganadería y el rejoneo y de cómo triunfó en ambos campos poco antes de morir en un accidente automovilístico. Aquí no hay nada de describir el miedo del torero ni cosas por el estilo. Es más: la narración, al más puro estilo hollywoodense de un Fortunat Baronat, insiste en la tontería de querer ver en el torero a un ‘winne’, a un deportista sui generis que siempre es el ‘número uno’, y aún incurre en el insulto involuntario de llamarlo ‘primate’.(&#8230;) Menos mal que en el momento culminante de la película, aquél en el que Arruza obtiene gran triunfo en la Plaza México, la narración se calla para dejar oír sólo, muy justamente, los olés y demás gritos de la multitud reunida”.</p>
<p>“Pero ‘Arruza’ es, sobre todo, una extraordinaria lección de cómo filmar al toreo. La espléndida fotografía de Lucien Ballard y de Carlos Carvajal logra algo tan difícil como que Arruza, al torear a caballo, no salga nunca de cuadro: la precisión es algo excepcional. De igual manera, el montaje (de George Crone y Harry Knapp) es de gran exactitud, y vaya que también resulta difícil editar en movimiento vistas documentales. Todo sirve para alcanzar un formidable resultado: si Juan Belmonte fue el primer torero que pisó los terrenos del toro, diríase que Budd Boetticher  es el primer cineasta que pisa los terrenos del torero. La cámara llega a acercarse al diestro (y otros  diestros, porque también recoge lidias de los hermanos Girón, de Silverio Pérez), sin perder nunca la visión completa de las faenas, que cabe advertir cambios de expresión, actitudes del torero mil veces más ilustrativas e interesantes que todas las explicaciones que se den a propósito de su miedo o su valentía”.<br />
El gran acierto de Boettichear en el encuadre de “Arruza” fue simplemente que como conocedor de la lidia, sabe que los terrenos y la condición de la faena los pone el toro, así en lugar de buscar tener a cuadro al torero, perdiendo al animal, como suele suceder en las trasmisiones de televisión, sigue los movimientos del burel, con lo cual termina teniendo situado, también, al torero.<br />
Todavía filmaría un western titulado “A Time for Dying”, 1969, el cual no recuerdo se haya estrenado en México y que parece haberlo hecho, más que nada, para pagarle a su amigo Audie Murphy, productor y quién hacía el rol de Jesse James en el filme, el apoyo económico que le dio para poder finalizar “Arruza”. Igualmente escribió el guión del filme “Dos Mulas Para la Hermana Sara”  rodado, con poca fortuna,  por Don Siegel, con Clint Eastwood y Shirley MacLaine, ya que la productora no se quiso arriesgar a que lo dirigiera, por la mala fama que le arrastró con las compañías cinematográficas el rodaje de “Arruza”  y sus supuestos problemas con la bebida. Vinieron años de andar buscando un productor para sus proyectos de nuevos filmes, sin lograr concretar alguno, por lo cual poco a poco se fue refugiando en su rancho de caballos lusitanos en las inmediaciones de San Diego, en donde murió acompañado por su esposa Mary.</p>
<p>Aunque el ciclo con Randolph  Scott resplandece en los estudios que hay sobre Boetticher, por los que justamente se le da un destacado lugar en la historia del cine y en particular del “género por excelencia”, los aficionados a los toros no pueden olvidar “Tarde de Toros” y “Santos, el Magnifico”, ya que “Arruza”, por lo logrado de su realización, trasciende el mero interés del amante de la fiesta brava, para concernir su visión  a los cinéfilos, por su belleza plástica y su capacidad en lo formal para resaltar el espectáculo taurino y saber “sacarlo” del ruedo, para darle dimensión cinematográfica en la pantalla. La excelente  “Fin del Rey del Crimen” y la menor “El Asesino Anda Suelto”  nos hablan de alguien que también pudo escribir páginas gloriosas en el “cine negro”. Y en cuanto a las supuestas obras menores de la Universal, esperemos que la Filmoteca de la UNAM nos ofrezca un ciclo del cineasta o que en esas filmotecas anárquicas  que son los canales de televisión nos permitan una revisión de  títulos como “Su Último Cartucho”; “Mal Hijo”; “!Por la Patria!” y sobre todo “Pluma Roja” para lograr entender, como dice Andrew  Sarris, de donde sacaba un director  que respetaba o se sometía a las fórmulas clásicas del cine “B”,  la energía, la inspiración, así como el sentido de la dimensión plástica de su puesta en escena, que le permitieron transformar, unas historias aparentemente rutinarias, en un cine de calidad “A”, que en cierta medida nos permite hacer el parangón de que no hay grandes historias: hay grandes realizadores y Budd Boetticher era uno de ellos.</p>
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		<title>Budd Boetticher: dueño de su destino (Primera Parte)</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Jul 2007 13:10:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Arturo de Alba</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="imageframe" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-1.jpg" alt="budd-1.jpg" width="255" height="319" />“No me interesa hacer una película sobre los sentimientos de las masas; estoy por los individuos. (&#8230;) No me gusta hacer una película en la que los personajes no sean dueños de su destino”.Budd Boetticher</p>
<p>Para mi sorpresa de cinéfilo fue a través de las diversas  listas taurinas, a las que estoy suscrito y circulan por internet, así como al conocedor Xavier González Fisher, que desde la mañana del 30 de noviembre del 2001 supe del fallecimiento del cineasta Budd Boetticher, acaecido la noche anterior, en su casa de San Diego. Fueron, principalmente, sus amigos y admiradores peñistas de “Los Aficionados de Los Angeles” y el “Club Taurino de Chula Vista” los encargados de difundir el deceso del realizador de la trilogía taurina compuesta por “Muerte en la Arena” o “Tarde de Toros; “Santos, el Magnifico” y sobre todo  “Arruza”, considerada  una de las mejores cinco cintas sobre el tema y ambiente de la fiesta brava. Y mientras en esas listas la información fluyo con avidez, en los sitios especializados en cine, sería hasta el 4 de diciembre que a cuenta gotas aparecerían breves comentarios sobre Boetticher.</p>
<p>A las actuales generaciones de aficionados casi nada les dice el nombre de Budd Boetticher,  quién permanecía alejado de los foros, prácticamente, desde 1969 –hace treinta y dos años – cuando dirigió su última película, el western “A Time for Dying”. Aunque si me apuran un poco tampoco era muy conocido su nombre por el grueso de los espectadores, a pesar de que, sus westerns, cintas de aventuras, policíacas y de toros, filmadas en los cincuenta y sesenta tuvieron buena acogida por parte del público. Y efectivamente estamos hablando de alguien especializado en filmes de los llamados serie “B”, pero que por su calidad adquirieron la categoría de “clase “A”.<br />
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<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-2-bazin.jpg" alt="budd-2-bazin.jpg" width="318" height="488" />La crítica cinematográfica más influyente en los años cincuenta,  fue la de los “Cahiers du Cinéma” con su teoría del “Cine de Autor”, la cual en términos generales sostenía, haciendo  un paralelismo con la literatura y el escritor,  que el director era el autor de la película.  Aunque se reconocía que en las cintas colaboraban una serie de personas, al final de cuentas la responsabilidad de la obra integrada recaía, precisamente, en el director.</p>
<p>Fueron años donde de forma frenética los críticos de cine, en particular los franceses y algunos americanos como Andrew Sarris, se pusieron a descubrir y revalorar la obra de una serie de directores, en mayor parte del cine norteamericano,  para elevarlos, en diversos niveles, a la categoría de autores cinematográficos, cayendo en algunos casos a truculentas o sofistas  justificaciones, con tal de encontrar en filmografías disparejas, una serie de constantes en su puesta de escena, su estilo  y los temas les permitiera concluir que, el susodicho director, tenía una “visión del mundo”, expresada a través de la imagen cinematográfica.<br />
Fue en 1963, siendo aún adolescente, que compre, en la Librería Excelsior de Aguascalientes, cuando todavía era atendida por don Manuel Palos, mis dos primeros libros “serios” de cine, para distinguirlos de las revistas, como “Cine Album”; “Cinelandia”; “Confidencias”; “Cine Novelas” y otras de similar jaez. Libros con los cuales buscaba profundizar en el conocimiento del séptimo arte, más allá de los chismes sobre las vidas no tan privadas de los actores.<br />
Los dos libros de marras fueron “John Ford” de Jean Mitry y “¿Qué es el Cine? de Andre Bazin, ambos de Ediciones RIALP. El primero me llamó la atención desde que lo hojee, al descubrí que hablaba de una serie de películas que conocía muy bien, debido a que en reiteradas ocasiones las había visto en las matinees del cine Encanto y el Colonial, pero al no pertenecer a dramas de actualidad como los de Kazan,  Antonioni o Visconti, estimaba de nula trascendencia, a pesar de resultar muy agradable su visión, pero según un prejuicio de aprendiz de cinéfilo pretencioso, las consideraba de poca monta, al ser unos simples films de vaqueros.</p>
<p>El libro de Andre Bazin, padre intelectual de los críticos de “Cahiers du Cinéma”, la mayoría de los cuales, devinieron en directores de la “nouvelle vague”, colmaba más mis expectativas de iniciarme en el conocimiento “profundo” del cine, sobre todo en su primera parte con sus ensayos agrupados bajo el nombre de “Ontología y Lenguaje” y los enmarcados en el título “El Cine y las Demás Artes”, francamente me dejaban apantallado, por lo que esas fechas, dada mi edad, consideraba un lenguaje hondo y rebuscado, obligándome acudir constantemente al diccionario, pero de pronto, en su tercer apartado de “Cine y Sociología”, llegue a la cuarta sección, integrada por cuatro ensayos: “El ‘Western’ o el Cine Americano por Excelencia”; “Evolución del Western”; “Pasto de Sangre” y “Un ‘Western’ Ejemplar: “Seven Men From Now”, en que transitaba por terrenos frecuentados, en los cuales sin el mínimo esfuerzo descubría compartir los mismos gustos con el autor, en cuanto a ese tipo de cine.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-3-ten-wanted-men.jpg" alt="budd-3-ten-wanted-men.jpg" width="150" height="208" /> Indudablemente la obra de Boetticher resiste el paso del tiempo y la apología de André Bazin  tiene las suficientes asideras que dan solidez a su argumentación encomiástica sobre su western “Hombres Sin Destino” la cual, posteriores analistas la extendieron, en mayor medida a toda la serie de Scott, aunque algunos también ahondaron en sus anteriores filmes. Igualmente resulta claro que si la teoría se hubiera popularizado a finales de los cuarenta, la revalorización podría haber alcanzado, sin salirnos del western “B”, a directores como Lesley Selander o Joseph H. Lewis, quedando así establecida la arbitraria selección, ya que al amparo de la boga de la teoría del “Cine de autor”  se cometieron algunas injusticias, tanto de inclusión como de omisión,  quedando así  pendiente la revisión al “santoral autoral”  para su expurgación.</p>
<p>Bazin en su citado  ensayo nos señala: “Mi admiración por  ‘Seven Men From Now” no me llevará a concluir que Budd Boetticher sea el más grande realizador de westerns –si bien es verdad que no excluyo la hipótesis-, sino solamente a pensar que su film es el mejor western que he visto después de la guerra. Solo el recuerdo de “El Precio de un Hombre” (The naked spur)  y de “Más Corazón que Odio” (The searchers) me obligan a poner una cierta reticencia en esa afirmación. Y es que resulta difícil discernir con certeza entre las cualidades de este film excepcional, las que provienen específicamente de la puesta en escena y las que deben atribuirse al guión y a un diálogo estupendo; sin hablar, naturalmente, de las virtudes anónimas de la tradición que están siempre dispuestas a florecer cuando las condiciones de la producción no se lo impiden. (&#8230;) Sea lo que fuere, e incluso si ‘Seven Men Form Now’ es el resultado de una coyuntura excepcional, no estoy menos dispuesto a sostener que este film es uno de los logros ejemplares del western contemporáneo”.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-4-scott-en-seven-men.jpg" alt="budd-4-scott-en-seven-men.jpg" width="200" height="280" />“El primer motivo de asombro –dice Bazin- que nos proporciona ‘Seven Men Form Now’ reside en la perfección de un guión que realiza la difícil proeza de sorprendernos constantemente a partir de una trama rigurosamente clásica. Nada de símbolos ni de segundas intenciones filosóficas; ni sombra de psicología; nada más que personajes ultraconvencionales en situaciones archiconocidas, pero, en cambio, una puesta en situación extraordinariamente ingeniosa y sobre todo una invención constante en cuanto a los detalles capaces de renovar el  interés de las situaciones”.</p>
<p>“Hombres Sin Destino” (Seven men from now, 1956) fue el primero de los siete westerns realizados por Boetticher, protagonizados por Randolph Scott, uno de los arquetipos del “hombre del oeste” cinematográfico. La constante global del ciclo es su sencillo argumento, con ligeras  variantes, sobre un hombre desarraigado, que busca al asesino de su esposa para cobrar venganza.   Para el momento en que leí el libro de Bazin, cuya edición en Francia data de 1959, se habían estrenado ya en Aguascalientes todas las películas, como lo pude constatar al cotejar una filmografía de Boetticher, así que conforme volvían a pasar, en aquellos recordados programas triples del Cine Colonial, buscaba revisarlos, para intentar encontrar las virtudes que Bazin ponderaba en su texto y lo que eran cintas rutinarias de “vaqueros”, fueron adquiriendo, para mí, otra dimensión.<br />
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<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-6-bullfighter.jpg" alt="budd-6-bullfighter.jpg" width="250" height="374" />A ciencia cierta, no sé que tanto me volví conocedor de cine, por haber leído esa cumbre de la crítica cinematográfica en mi adolescencia; pero sé que le debo el hecho de que, a partir de entonces, se quedó atrás mi incipiente actitud vergonzante al disfrutar de las cintas de vaqueros y en general mi preferencia por el    “comercial” cine americano, antes que el francés o el italiano, catalogados como cines “serios y profundos”, tal y como dejaban traslucir en el suplemento “La Cultura en  México” de la revista “Siempre”,  los críticos Emilio García Riera; Francisco Pina y José de la Colina, los cuales casi pedían disculpas, a sus lectores, cuando elogiaban una cinta americana, por encima de una de su santón Buñuel y sus acólitos Bergman, Fellini, Resnais o Antonioni, entre otros.</p>
<p>Oscar Manfred Von Boetticher nació el 29 de julio de 1918 y no de 1916 como dijo en su juventud y que Carlos F. Heredero lo señala en su ensayo “Budd Boetticher: el Cine Como Aventura Vital”: “para aparentar más edad, al entrar en el cine de la mano de Hal Roach y de Darryl Zanuck para incorporarse como asesor técnico de cuestiones taurinas al rodaje de ‘Sangre yAarena’ (Blood and sand, Rouben Mamoulian, 1941), película en la que asegura haber dirigido, también, la secuencia del baile con Rita Hayworth y Anthony Quinn. Otras fuentes se remontan al año de 1939 y citan su participación, al parecer como ayudante de dirección de Lewis Milestone en ‘De Hombres y Ratones’ (Of mice and mouse) como el verdadero comienzo de su carrera, lo que no sería de extrañar teniendo en cuenta que se trata de un film producido por Hal Roach y que éste era amigo de sus padres”.</p>
<p>Previamente intentó convertirse en boxeador profesional. Luego sufrió una serie de lesiones jugando fútbol americano, motivando que viniera a México a recuperarse, en donde trató de hacerse torero y  fue cuando conoció a Lorenzo Garza, según contaba, quién le enseño a torear y aprender más de la fiesta brava.. Algo de lo anterior debe de ser cierto al estar comprobada su labor en 1940 en “Sangre y Arena”, en calidad de asesor taurino. Participo después en varios filmes, en condición de asistente, hasta debutar como director en “Una Noche Misteriosa” (One mysterious night,) en 1944. A este siguieron otros diez desdeñados por el propio director, sobre los cuales conviene guardar un piadoso silencio, al ser productos rutinarios y de sobrevivencia, tanto técnica como económica, más cercanos a la categoría “Z” que a la de  “B”, en estudios como Republic Picturs y Monogram.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-1-stack.jpg" alt="budd-1-stack.jpg" width="329" height="224" />En 1950 regresa a México donde realiza “Tarde de  Toros” también conocida como “Muerte en la Arena” (The Bullfighter and the lady, 1951), la cual considera ser la obra iniciadora de su filmografía, al grado que a partir de ella deja el nombre de Oscar, para empezar a utilizar el de Budd.  La cinta fue producida por la compañía de John Wayne  y en su corrida de estreno tuvo una duración de 87 minutos, cuando por instancias del director John Ford, amigo de Wayne y su asesor, se suprimieron cuarenta minutos. Boettichear jamás estuvo convencido de dicha amputación y en 1987 los investigadores de la UCLA, la reconstruyeron conforme al metraje original, para alcanzar una duración de 124 minutos. Críticos, como Leonard Maltin, que han visto ambas versiones, la consideran mucho mejor en relación con la exhibida en los años cincuenta y de la cual guardo un borroso recuerdo,  que no va más allá de algunas imágenes sueltas de Robert Stack, como un torero rubio, al lado de Katy Jurado.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-2-stack.jpg" alt="budd-2-stack.jpg" width="280" height="202" />Emilio García Riera en su libro “México visto por el cine extranjero” (tomo 3) nos señala: “Era el de Boetticher un temperamento hemingwayano, y ‘The Bullfighter and the Lady’  pudo pretenderse algo  autobiográfica: su héroe torero no era mexicano, sino un joven norteamericano (Robert Stack), productor de teatro en Broadway, que aprendía el arte del toreo para impresionar a una aristócrata mexicana (Joy Page) por él amada. La irresponsabilidad del gringo provocaba la muerte de su maestro mexicano (Gilbert Roland), el torero más querido de México, pero el joven lograba hacerse perdonar por la multitud enfurecida triunfando en el ruedo, of course”.</p>
<p>“Pura convención y muy gruesa además. Para Bosley Crowther en “The New York Times”  (27 abril de 1951), la comparación entre los trabajos de Rossen y Boetticher equivalía, en favor del primero, a los del taurófilo Ernest Hemigway con los del muy segundón escritor Burt Standish. Sin embargo las escenas taurinas de la cinta de Boeticher pudieron resultar, a ojos mexicanos, más ‘conocedoras’ que las de Rossen. Además, ‘The Brave Bulls’ (Toros Bravos)  pudo haberse filmado en España con iguales resultados; en cambio, ‘The Bullfighter and the lady’ no, pues el caso de un torero norteamericano no parecía tan peregrino en México como en España: en su muy bien documentado libro de dos tomos ‘La Fiesta Brava en México y España, 1919-1969’, el mexicano Heriberto Lanfranchi cita a siete toreros norteamericanos, entre los que sobresalieron en México el texano Harper B. Lee, de 1908 a 1912, y, más tarde, el neoyorkino Sydney Franklin, protagonista incluso de la película mexicana ‘De Nueva York a Huipanguillo’, dirigida en 1943 por Manuel R. Ojeda”.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-2-poster-torero-y-la-dama.jpg" alt="budd-2-poster-torero-y-la-dama.jpg" width="200" height="301" />Por su parte la recientemente fallecida Pauline Kael, en su libro “Kiss Kiss Bang Bang, El tiempo del Cine” nos indica: “Tarde de Toros”, competidor inesperado, en el mismo campo y el mismo año (1951) de Toros Bravos, de Robert Rossen, es menos presuntuoso y mucho menos costoso que éste, pero sin embargo tiene un aspecto más sólido y auténtico. Aunque adolece de ingredientes argumentales  artificiosos, es un filme superior a su rival, al que se le hizo excesiva publicidad y se lo ensalzó en demasía. Robert Stack personifica al norteamericano que quiere ser torero; Gilbert Roland, en la mejor actuación de su asombrosamente larga carrera, es el avejentado matador, Katy Jurado y Joy Page completan el reparto”.</p>
<p>&#8220;Toros Bravos” fue factible verla, el año pasado, en televisión e inclusive conservo un video de la misma  y estimo se trata de un interesante filme taurino entre los elaborados por directores norteamericanos, aunque también entiendo que, debido a la sobre valoración hecha por los críticos norteamericanos y franceses en cuanto a Robert Rossen y su trascendencia, Andrew Sarris diga en su libro “El Cine Norteamericano: Directores y Direcciones 1929-1968”:  “The Brave Bulls es más grandielocuente que ‘The Bullfighter and the Lady’ de Boetticher, pero menos personal y conmovedora”, por ello no tengo duda que una revisión de este última me llevaría a coincidir con Paulina Kael y Andrew Sarris. El éxito de “Tarde de Toros” le abrió a Boetticher las puertas de la Universal, ese mismo año de 1951. Aunque seguiría en filmes “B”, había una enorme diferencia entre la Republic, la Monogram  y la Universal. Para empezar contaría con tres semanas para rodar una película, a diferencia de la semana o semana y media que le daban en los otros estudios ya mencionados. Previo a su contrato en su nueva productora, realizo en tres días “The Sword of D’Artagnan” (1951), que supuestamente sería un piloto para TV,  aunque se exhibió en los cines<br />
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<p>Si bien Boetticher en varias entrevistas habla con cierto desdén de la mayoría de sus filmes para la Universal, al no considerarlos como proyectos personales, es factible descubrir en varios de ellos, algunas de las virtudes de la serie con Randolph Scott, como bien lo señala Carlos F. Heredero en su ensayo “Budd Boetticher: El cine como aventura vital”: “Son películas que dejan al descubierto abundantes ingenuidades de guión, frecuentes brotes psicologistas de índole retórica, una construcción dramática con notorias servidumbres explicativas, un esquema argumental de desarrollo convencional y algunos hallazgos esporádicos que permiten rastrear las mejores virtudes, ya decantadas hacia la, que tomarían carta de naturaleza en los westerns posteriores; la valoración de las miradas, la utilización del paisaje, cierto laconismo en los modales y comportamientos de algunos personajes, una curiosa atención hacia los tiempos muertos, una planificación muchas veces forzada por imperativos y premuras de rodaje pero tendente hacia la amplitud y la síntesis, así como una tensión subterránea –no siempre operativa- entre la concepción discursiva y la valoración de la dimensión plástica y dinámica de sus imágenes”.</p>
<p><a title="budd-4-cimarron.JPG" rel="attachment wp-att-1353" href="http://www.cineforever.com/2007/07/29/budd-boetticher-dueno-de-su-destino-primera-parte/budd-4-cimarronjpg/"><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-4-cimarron.JPG" alt="budd-4-cimarron.JPG" width="245" height="200" /></a>Sin embargo una cosa es lo que diga el realizador y otra la opinión de los espectadores, en cuanto al impacto o recuerdo guardado sobre esos filmes de la Universal, cuya lista se inicia con “Su Último Cartucho” (The Cimarron Kid, 1951) interpretado por Audie Murphy, quién se consolidó como estrella del western de la casa con esta cinta, en donde hacía el rol de “Bill Doolin”, injustamente acusado de haber participado en el robo de un tren. Logra escapar de la cárcel y se une, ahora sí, a la pandilla de sus viejos amigos los hermanos Dalton, dedicándose al robo de trenes. Al ser traicionados por un miembro de la pandilla, “Bill” alcanza a refugiarse en un rancho, enamorándose de la hija del dueño, con la cual esta dispuesto a irse a esconder a Suramérica, pero es capturado y enviado a prisión. Al final la chica acude ha la prisión y le promete que lo esperará.  Murphy protagonizó antes “Juramento Cumplido” (The kid from Texas, 1950) y “Bandidos en la Sierra” (Sierra, 1950), las cuales era común verlas juntas en “programa triple”. Quizás “Bandidos en la Sierra” donde Tony Curtis tenía una pequeña parte, resista mejor el paso del tiempo, pero “Su Último Cartucho” puso en contacto a Murphy con Boetticher quiénes trabaron una sólida amistad que se reflejaría cuando el director se quedó sin dinero para seguir financiando el rodaje de “Arruza”, años más tarde. Y junto con lo anterior recuerdo que “Su último cartucho”  contaba con una buena secuencia del asalto a un tren, así como algunos tiroteos correctamente realizados, acordes a lo que podía esperarse de un producto “B”, sin olvidar que, por regla general, la Universal no escatimaba en gastos con relación al uso de su célebre “Technicolor”, al hacer más atractivos sus productos, en una época en que las otras compañías lo guardaban para sus filmes más ambiciosos.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-4-chandler.jpg" alt="budd-4-chandler.jpg" width="200" height="352" />La siguiente película de Boetticher fue “Los Centauros”  (Bronco Buster, 1952) en donde la estrella del rodeo, interpretada por John  Lund, se encarga de guiar los primeros pasos del novato Scott Brady, aunque terminan enfrentándose por el amor de Joyce Holden. Lo rescatable es el vigor de las escenas de rodeo. “Hermanos Ante el Peligro” (Red ball express, 1952) con Jeff Chandler, Alex Nicol, Charles Drake y Sidney Poiter es una rutinaria cinta de guerra, basada en un supuesto hecho real, cuando las fuerzas del General Patton entraron a Francia y Jeff Chandler era el comandante de un convoy que cruzaba territorio enemigo, para llevar los pertrechos a las fuerzas americanas.</p>
<p>“Mal Hijo” (Horizons west, 1952) con Robert Ryan, Julia Adams, Rock Hudson y John McIntrie, trata sobre dos hermanos del ejercito confederado, los cuales regresan a su pueblo, una vez terminada la Guerra Civil. Hudson logra convertirse en el sheriff de la región, mientras Ryan, el hermano mayor, acusa un resentimiento enorme a la sociedad y no logra adaptarse a su situación de “derrotado” y organiza una gavilla de bandoleros que asuelan la región. Al final los dos se enfrentan, saliendo triunfante Hudson que si bien no lo elimina, si contribuye involuntariamente a su muerte. Huelga señalar que la actuación de Ryan, una vez más en el rol de un soldado neurótico, con heridas sin cicatrizar a consecuencia de la guerra como en “Encrucijada de Odios” (Crossfire, 1947), es de lo rescatable del filme, al igual la espléndida fotografía en Technicolor, en donde se buscó los colores armonizaran con los estados de animo del personaje principal, razón por la cual “Mal Hijo” esta en la categoría de los “westerns psicologistas”, en donde domina un cierto tono sombrío en la historia. Julia Adams lucía bellísima en un entallado vestido rojo, siendo ella un ingrediente extra en la rivalidad fraterna.</p>
<p>A finales de los cuarenta y en particular en los cincuenta, algunos directores como Vincente Minnelli, John Huston y Budd Boetticher, entre otros, al irse popularizando el uso del color y el Technicolor, buscaron experimentar con ellos, en la búsqueda de utilizarlos como un elemento dramático adicional para matizar o resaltar, sobre todo, estados de ánimo y no solamente para resultar más “bonitas” las películas.<br />
Robert Ryan sería nuevamente el protagonista principal en “La Ciudad Sumergida” (City Beneath the Sea, 1953), en donde también actúan Mala Powers, Anthony Quinn y Suzan Ball. Rutinaria cinta sobre dos aventureros que buscan un tesoro enterrado, en el fondo del mar, a consecuencia del terremoto de 1692 en Port Royal,  Jamaica. En forma previsible, ya que había amenazas de los practicantes del vudú locales, al momento en que están a punto de conseguir el tesoro, valuado en millones de dólares, sobreviene un nuevo terremoto, perdiéndose nuevamente en el fondo del mar. Posiblemente John Huston habría logrado algo más con esta historia de fracasados, tan afín a su cine de lo que Boetticher consiguió sin mayor inspiración.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: left;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/budd-4-seminole.jpg" alt="budd-4-seminole.jpg" width="100" height="150" />Resulta más interesante “Pluma Roja” (Seminole, 1953) con Rock Hudson, Barbara Hale y Anthony Quinn, dentro de la llamada vertiente de westerns pro indios, en donde se nos narra parte de la historia del jefe Osceola (Anthony Quinn), quién derrotará al ejercito americano en los pantanos de Florida, durante la guerra contra los seminolas de 1834-1836. A la postre sólo por la traición de uno de los suyos, pudo ser capturado y muerto algunos años más tarde y no como sucede en “Pluma Roja”, donde es utilizada su muerte como una “licencia dramática” por así decirlo. Obviamente se trata de uno de sus mejores westerns previos a su relación con Randolph Scott. El español Quim Casas en su libro “El Western: el Género Americano” nos dice: “Pluma Roja”, un filme físico y absorbente  con escenario pantanoso idéntico al de otra película de Raoul Walsh, “Eco de Tambores”  (Distant drums), en el que Boetticher retrata la paranoia militar y defiende el mestizaje racial a la vez que demuestra, en secuencias como la de la pelea entre el protagonista Rock Hudson, y un guerrero Seminola, montada en durísimos y vertiginosos primeros planos, la sabiduría narrativa y concentración visual que había ido adquiriendo filme tras filme”. Igualmente recuerdo unas emocionantes secuencias en los pantanos, con todo y el hundimiento de algunos soldados en arenas movedizas, así como cierta tensión en las escenas nocturnas, en las cuales domina el suspenso del inminente ataque de los indios, después de que un soldado, al igual que en el filme de Walsh, expresa su tranquilidad por que los indios no luchan de noche, pero uno de sus compañeros le aclara que los seminolas no tienen esa supertición sioux. Los tonos ocres del technicolor son otro elemento positivo en la atmósfera claustrofóbica de este atípico western en que nunca vemos los tradicionales espacios abiertos de la geografía westerniana.</p>
<p><img class="imageframe" style="float: right;" src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/07/themanfromthealamo1.jpg" alt="themanfromthealamo1.jpg" width="249" height="200" />La reputación de Boetticher iba en ascenso en el estudio  por ello no resulto extraño que  Glenn Ford lo exigiera como director de “¡Por la Patria!” (The man from the Alamo, 1953). Ford interpretaba a un sobreviviente de la batalla del Álamo, merced a que la noche anterior había “ganado”  un sorteo para quedar vivo y poder contar la masacre de los defensores del Álamo, a manos de las fuerzas de López de Santa Anna.  Sin embargo su historia no era aceptada por el general Jackson y se le consideraba un cobarde desertor, dándole de baja. Posteriormente se incorporaba, en calidad de guía,  a una caravana de colonos, comandada por un sobreactuado y manco Chill Wills. Sólo la bella y desaprovechada Julia Adams creía en su versión y terminaba reivindicándose ante todos, al final, al enfrentarse a un grupo de renegados que se hacían pasar por soldados mexicanos. En “¡Por la Patria!” ya encontramos depurado su sentido del ritmo y la elipsis que alcanzará niveles de maestría en la multicitada serie con Scott.</p>
<p>“Entre sus dos películas dedicadas al toreo mexicano, Budd Boetticher dirigió para la Universal de Hollywood ‘Rebelión Redentora’(Wings of the Hawk” (1953)”, según nos cuenta Emilio García Riera en el tomo 3 de su libro ‘MéxicoVisto por el Cine Extranjero’   para añadir, “un brioso y convencional western ubicado en el México revolucionario de 1911 y filmado en colores y en tercera dimensión. La censura mexicana no debió ver con buenos ojos que la revolución encarnara en la vengativa caudilla Raquel, y el público de México no pudo en consecuencia apreciar el sexy de las cananas en el pecho de una Julia Adams en relieve. Bien compuesta por un maquillaje favorecedor, esa Raquel-Adams conquistaba para su corazón y para la Revolución a un ingeniero norteamericano (Van Helfin) cuya mina de oro había sido confiscada por los federales”.</p>
<p>“Al este de Sumatra” (East of Sumatra, 1953)  fue su última cinta para Universal. Se trata de una entretenida, pero rutinaria cinta de aventuras en la isla Tungga de Sumatra, en la cual un ingeniero minero (Jeff Chandler) entra en conflicto, por la explotación de una mina y los amores de una bella nativa (Suzan Ball), con el jefe de los nativos (Anthony Quinn). Al final hay la concebida lucha a muerte entre los dos, resultando vencedor, of course, Chandler.<br />
Continuará</p>
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		<title>Randolph Scott: el hombre del rostro de piedra</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Mar 2007 14:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Arturo de Alba</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Si usted cree imposible para un actor lograr el estrellato, basado únicamente en la fuerza de una apariencia notablemente viril, un código de ética que le identifica como un caballero, y una imagen que personifica a los pioneros de Estados Unidos, considere a George Randolph Scott, mejor conocido como Randolph Scott, super estrella del western, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/03/randolph_scott.jpg" alt="Randolph Scott" width="183" height="335" align="right" /><em>“Si usted cree imposible para un actor lograr el estrellato, basado  únicamente en la fuerza de una apariencia notablemente viril, un código de ética que le identifica como un caballero, y una imagen que personifica a los pioneros de Estados Unidos, considere a George Randolph Scott, mejor conocido como Randolph Scott, super estrella del western, perteneciente a esa estirpe de estrellas”.</em></p>
<p>Lee O. Millar</p>
<p>El hombre del rostro de piedra: Randolph Scott, al que también podríamos identificar como el caballero de la triste figura de las llanuras del oeste y cuyas películas siguen siendo la delicia de los fanáticos del “género por excelencia”, al ser proyectadas en la televisión, es el actor considerado más taquillero de los especialistas del western, por encima de John Wayne, si no vemos solamente los ingresos brutos y realizamos un análisis comparativo entre los costos y los beneficios de sus películas, derivadas de los boletos vendidos en taquilla. Quién podría destronarlo es Clint Eastwood considerado el más productivo de los actores de Hollywood, nada más que este record lo tiene por todas sus películas y no únicamente sus westerns.</p>
<p>Randolph Scott nació el 23 de enero de 1898  en forma accidental en Orange County, Virginia, durante una visita de sus padres George y Lucy Crane Scott a esa ciudad, ya que su lugar de residencia era en Charlotte, North Carolina, fue el único hijo varón de ese hogar, compuesto por otras cinco hermanas. (En algunas enciclopedias aparece, antes de su fallecimiento, como nacido el 23 de enero de 1903, ya que los publicistas de los estudios le ayudaron a quitarse años, para que pareciera más galán). Murió el 2 de marzo de 1987 en Beverly Hills, Los Angeles, California.<br />
<img src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/03/randolph_scott2.jpg" alt="Randolph Scott" align="left" /> En un principio estudio en el Georgia Institute of Technology, pero después de sufrir una luxación  jugando futbol americano, se cambió a la University of North Carolina, graduándose de Ingeniero Textil y Manufactura. Al terminar sus estudios se tomó un año de vacaciones, para viajar por Europa. A su regreso le manifestó a su padre, el poco interés que tenía en asociarse con él, en el negocio textil familiar, ya que había descubierto su verdadera vocación: ser actor. Su madre se oponía a que entrara al negocio de la farándula, pero el padre dio su autorización, siempre y cuando regresara a su casa, si no lograba su objetivo en un determinado tiempo. Se mudó a California llevando solo una carta de recomendación de su padre para Howard Hugues, con el cual tenía relaciones comerciales.  Aunque medía 1.91 m. de estatura, era de complexión delgada, rostro afilado y de presencia agradable, no era muy diferente a la mayoría de los aspirantes a estrella que pululaban por los estudios y que querían una oportunidad en los westerns; así que durante un buen tiempo sobrevivió como extra. En 1929, cuando se decidió la filmación de la clásica novela de Owen Wister “El Virginiano”, tuvo trabajo de asesor de diálogo de Gray Cooper, protagonista del filme, a quién enseño el acento sureño, para caracterizar al personaje que da título al filme “El Virginiano” (The Virginian).</p>
<p>Hughes hizo arreglos para que Cecil B. de Mille le hiciera una prueba para su filme “Dinamita” (Dynamite, 1929) y aunque el papel se lo dieron a Joel McCrea, el director De Mille le aconsejó ingresar al Pasadena Playhouse group, con el objeto de que adquiriera experiencia como actor. Scott no echó en saco roto el consejo y estuvo allí durante dos años. Para su fortuna Leo Carrillo le vio en la representación de la obra “The Broken Wing”, en donde interpretaba al galán joven. Carrillo lo recomendó a los buscadores de talentos de la Warner y la Paramount, siendo esta última productora la que le realizó una prueba  y lo contrato por los típicos siete años de exclusividad, conforme a la costumbre de la época.<br />
Aunque antes estuvo trabajando de extra en varios films como “La Mujer Pantera” (Island of the lost souls) la cual mencionamos por la curiosidad de que en ella también fue extra Alan Ladd, a quién todavía le faltaban diez años de batallar en pequeños bits, hasta alcanzar el estrellato en 1942 con “Un Alma Torturada”  (This gun for hire).</p>
<p><img src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/03/wild_horse_mesa_1932.jpg" alt="Wild horse mesa, 1932" align="right" />Después de participar en la Paramount, en dos roles insignificantes, lo pusieron, en 1932,  a la cabeza del reparto del western clase “B” “La Herencia del Desierto” (The heritage of the desert) dirigido por Henry Hathaway, quién con este film debutaba como director. Para ambos significo el inicio de sus exitosas carreras, al ser el primero de una serie de siete westerns basados en obras del prolífico Zane Grey, los cuales fueron los siguientes: “Cazadores de Caballos Salvajes” (Wild horse mesa, 1932); “The Tundering herd, 1933), “El Paso del Ocaso” (Sunset Pass, 1933); “La Venganza del León” (Man of the forest, 1933); “To the last man”, (1933) y “The last round-up” (1934). Randolph haría otros dos de esta serie de Zane Grey que fueron “La Amenaza Roja” (Wagon Wheels, 1934) dirigido por Charles T. Barton y “La Ley del Oeste” (Home of the range, 1935) dirigido por Arthur Jacobson. El éxito de la serie puso a Scott camino al estrellato y la especialización en el western.</p>
<p>Aunque cabe señalar que en rigor la Paramount no supo, bien a bien encontrarle acomodo en un determinado tipo de películas, al probarlo en comedias mundanas como “Sábados de Juerga” (Hot Saturday, 1932) donde compartió créditos con Nancy Carroll y Cary Grant. Las críticas de la época señalaban que no se explicaban porque Scott no se quedaba con la chica, en lugar de Grant. La Paramount tenía a Gary Cooper para los grandes filmes de acción. A Cary Grant para las comedias románticas y a Búster Crabbe para las de menores de acción y por ello no se le prestó o dio mucho juego a Scott, en ese estudio.</p>
<p>Durante el rodaje de “Sábados de Juerga” nació una gran amistad de toda la vida, entre los dos actores. Cary Grant que para esas fechas ya tenía fama de tacaño, sugirió a Scott que vivieran juntos en un departamento para ahorrar gastos. Dicha situación provocó que con el tiempo circulara el chisme de la supuesta homosexualidad de los actores, al grado de que la Paramount les sugirió que cada quién pusiera su casa, a pesar de que la entrada y salida de aspirantes femeninas a “estrellas” era continúa por el departamento. Respecto a lo avaro de Cary Grant la mordaz y simpática de Carole Lombard, tanto fuera como dentro de la pantalla, advertía a quién la quisiera escuchar que tuvieran cuidado en prestarle su periódico a Grant, ya que era capaz de recortar los cupones de descuento que solían traer los diarios, para ahorrarse unos centavos en su compras en el supermercado. Molesto con los rumores de la época sobre la supuesta homosexualidad Grant llegó a declarar: “Vivimos en la misma casa pero no freímos huevos juntos”.</p>
<p>Randolph Scott se casó con la heredera Mariana DuPont Somerville, el 23 de marzo de 1936 y se divorció a principios de 1939. Pero tal era la discreción de Scott en cuanto a su vida privada, que cuando anunció su separación, muchos de los periodistas de espectáculos e inclusive algunos amigos, manifestaron que ignoraban que Randolph se hubiera casado. Posteriormente el 2 de marzo de 1944 se casó con Patricia Stillman, manteniéndose unidos hasta la muerte del actor. Con Patricia tuvo dos hijos Christopher y Sandra.</p>
<p><img src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/03/roberta_1935.jpg" alt="Roberta, 1935" align="left" />A finales de 1934 rodó la comedia musical “Roberta” (Roberta, 1935) bajo la dirección de William A. Seiter, compartiendo créditos con Irene Dunne, Fred Astaire y Ginger Rogers, participando con los dos últimos en otra comedia musical que fue “Siga la Flota” (Follow the fleet, 1936). A partir de estos films  trabó, también, amistad para toda la vida con Fred Astaire, aunque con el bailarín nunca compartió un departamento para ahorrar dinero.</p>
<p>En 1935 bajo las ordenes de King Vidor trabajo en el sensible drama de la Guerra Civil “Cenizas de Guerra” (So Red the Roses), la cual fue un estruendoso fracaso y servía de ejemplo al “niño prodigio” Irving Thalberg, para justificar su rechazo a la participación de la MGM, con David O. Selznick, en la producción de “Lo Que el Viento se Llevó” (Gone with the wind, 1939), ya que según Thalberg, la guerra civil era veneno para la taquilla. Sin embargo su caracterización del aristócrata sureño Ducan Bedford, le ganó merecidos comentarios favorables, al grado de llegarle a sugerir a Selznick que Randolph Scott, estaba que ni mandado a hacer para el rol de Ashley Wilkes, pero a la postre se lo dio el productor el papel a Leslie Howard, a quién tenía ya bajo contrato. Leslie Howard ofreció una blandengue actuación, considerándose su abulia como una manera de estar miscast en “Lo Que el Viento se Llevó”.</p>
<p>Scott participo con fortuna en la versión de “El Ultimo de los Mohicanos” (The last of  the mohicans) en 1936, realizada con gran acierto por George B. Seitz, la cual todavía era posible ver con frecuencia en las matinées de los años cincuenta.  Con la filmación de “Por la Justicia y la Razón” (The texans) realizado en 1938, bajo la dirección de James B. Hogan y que tuvo una buena repercusión en taquilla se dio por<img src="http://www.cineforever.com/wp-content/uploads/2007/03/the_last_of_the_mohicans.jpg" alt="The last of the mohicans" align="right" /> terminado su contrato con la Paramount. Scott se negó a  renovarlo y firmo con Darryl Zanuck de la Fox uno de no exclusividad por varias películas y con la Universal otro contrato que lo obligaba a realizar una película al año, con una vigencia de siete, cuatro de las cuales para este estudio estuvieran entre las 10 máximas taquilleras en su año de explotación.</p>
<p>Su primera película para la Fox fue en la comedia infantil “Rebeca” (Rebecca of Sunnybrook  Farm) al lado de Shirley Temple y después destacó junto a Tyrone Power y Henry Fonda, en “Jesse James” (Jesse James, 1939) como el sheriff que persigue a los famosos hermanos bandoleros. Y volvería a ser sheriff en “Alguacil de la frontera”  (Frontier Marshall, 1939) dirigido con gran habilidad por Alan Dwan. Scott hizo de Wyatt Earp, en esta cinta basada en la novela semi biográfica “Wyatt Earp Frontier Marshall” de Stuart Lake, la cual también sirvió de punto de partida para John Ford y su célebre “Pasión de los Fuertes” (My Darling Clementine, 1946), aunque en rigor no se trata de un remake, a pesar de repetirse algunas situaciones en ambos filmes.</p>
<p>Poco a poco fue especializándose en westerns, aunque tuvo tiempo de participar en 1940 en la divertida comedia “Mi Mujer Favorita” (My favorite wife) de Garson Kanin, en la cual Ellen Arden (Irene Dunne) regresaba a su casa después de siete años de haber permanecido extraviada en una remota isla, al ser dada por muerta durante un naufragio. Era rescatada por el oficial Stephen Burkett (Randolph Scott) quién la pretendía, pero ella buscaba reconciliarse con su esposo Nick (Cary Grant) al cual encuentra que se ha vuelto a casar con Bianca (Gail Patrick). Los enredos y las disparatadas situaciones no se hacen esperar, con el celoso de Nick, que se debate con el conflicto de regresar con Ellen y creerle que todos esos siete años, le permaneció fiel, a pesar de la presencia de Stephen en la isla. Se trata de una de las comedias clásicas del cine norteamericano de los años treinta y cuarenta, la cual fue vuelta a filmar en 1963 con el título de “Yo, ella y la otra” (Move, over darling) dirigida por Michael Gordon, con Doris Day, James Garner, Chuck Connors y Polly Bergen y, aunque resulta muy entretenida, cuando se han visto las dos, es obvia la preferencia por  “Mi Mujer Favorita”, aunque no tanto por la presencia de Randolph Scott, sino por las espléndidas actuaciones de Irene Dunne y Cary Grant.<br />
En todo caso donde se hizo notar Scott fue en los westerns “Hermano Contra Hermano” (Virginia City, 1940) de Michael Curtiz, enfrentándose a Errol Flynn, al que siguió “La Tragedia de los Dalton” (When the Daltons rode, 1940) de George Marshall, en que era el sheriff que perseguía a los otros célebres hermanos bandoleros los Dalton, realizado por Marshall con su habitual toque de comedia que le imprimía a sus films. Aunque mas destacable fue “Espíritu de Conquista” (Western Union, 1941) realizado en color por Fritz Lang, quién siempre mostró una gran sensibilidad pictórica para su puesta de escena de los westerns que realizó. Scott era un bandolero que se redimía por el amor, claro está de una chica, (Virginia Gilmore) enfrentándose a su hermano, más malo que él, (Barton MacLane) y aunque era abatido, también eliminaba al malhechor, aunque con la ayuda de un amigo (Robert Young), quién era el que a la postre se quedaba con la chica, en este recordable western épico, sobre el tendido de las líneas de telégrafo, en el salvaje oeste. Otro tanto puede decirse del entretenido “La Indómita” (Belle Starr, 1941) del artesanal  Irving Cummings, con la siempre belleza intrigante Gene Tierney como la facinerosa sureña Belle Starr, a la cual los yankees despojaban de sus propiedades y al final de la guerra civil, participaba en la guerrilla que encabezaba su marido Sam Starr (Randolph Scott). Como buen biopic que se respete domina la idealizada  visión romántica sobre el personaje, que la verdad histórica sobre ella, aunque hay varias secuencias de acción que hacen agradable su visión.</p>
<p>Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial Randolph Scott, quién no entró al servicio activo, se vio inmerso en la misma a través de varios filmes de propaganda bélica como “Paris Llama” (Paris calling, 1941); “Honor  a las Armas” (To the Shores of Trípoli, 1942) dirigido por Bruce H. Humberston, con John Payne y Maureen O’Hara, que es de los destacables del género bélico de ese momento e indiscutiblemente el mejor de los protagonizados por Randolph Scott. Al género de guerra pertenecen también, los recomendables “Guang Ho” (Guang Ho, 1943)  “Bajo el cielo de China” (China Sky) ambas dirigidas por el eficaz Ray Enright. Cabe agregar dentro de ese género las rutinarias “Crepúsculo de muerte” (Bombardier, 1943) y  “Mar Abierto” (Corvette K-225).<br />
Entre los filmes bélicos en 1942 filmo dos westerns compartiendo créditos con Marlene Dietrich y John Wayne que fueron “Indomable” (The Spolires) dirigida por Ray Enright y “Odio y Pasión” (Pittsburgh) dirigida por Lewis Seiler. Las dos fueron sonados éxitos de taquilla en la historia de la Universal. Los dos son westerns atípicos “Indomable” que también se ha llegado a conocer como “Los Despojadores” se ubica en  Alaska, durante la fiebre del oro y de cierta manera el villano es Scott, quién quiere despojar de su mina a Wayne, al final las cosas se resolvían en un duelo a puñetazos. Y la segunda trata sobre un magnate del acero en la ciudad del Pittsburgh, a finales del siglo XIX y de la cual guardo muy poca memoria, pero de cierta manera es un western del Este. Durante el rodaje de las escenas de puñetazos de  “Indomable” hubo una seria fricción entre Scott y Wayne, al grado de que se detestaban, mutuamente, aunque con el paso de los años se hicieron amigos y coprodujeron algún  filme juntos.</p>
<p>En 1944 además de casarse con Patricia Stillman tuvo el acierto de invertir, parte de sus ahorros en al producción del western musical “La Divina Aventurera” (Belle of the Yukon) bajo la batuta de William A. Seiter. En un principio ofreció el rol de Belle Devalle a Mae West- Ella rehusó hacerlo al enterarse que sería filmado en Technicolor, por lo que corría el riesgo de que la fotografía descubriera algunas de sus arrugas y no pudiera ocultar su edad cercana a los cincuenta años en ese momento. El rol cayó en la striper Gipsy Rose Lee, como la encargada del saloon en la fiebre del oro en Canadá. La película ganó carretadas de dinero y encaminó a Randolph Scott en su ruta a convertirse en uno de los actores más ricos de Hollywood, estimándose su fortuna, al momento de su muerte en alrededor de 150 millones de dólares, muchos de ellos conseguidos en la producción de modestos westerns de clase “B” y en la época que aún no aparecían los sueldos millonarios a los actores.</p>
<p>En 1945 trabajo, al lado de Charles Laughton, en una curiosa y entretenida  cinta de piratas titulada “El Capitán Kidd” (Captain Kidd) ubicada en 1699, sobre la búsqueda de un tesoro escondido, con el  consiguiente enfrentamiento entre el ambicioso Capitán Kidd (Charles Laughton) y su lugarteniente Adam (Randolph Scott), lo vi hace tanto tiempo que mal recuerdo a Laughton en el plan de un pirata pícaro; pero se que en parte esa caracterización fue recogida por los creadores de “Piratas del Caribe”, pero no abusemos de la memoria y dejemos aquí el comentario en torno a “El Capitán Kidd” esperando encontrarla en el mercado del DVD y poder comprobar cuanto hay de imaginación en nuestro débil recuerdo de esta cinta.<br />
Pero ese mismo año de 1945 forma una compañía con Nat Holt para producir una serie de films, empezando con  “La Calle de los Conflictos” (Abilene Town) de Edwin L. Marin. Hacía el rol de un sheriff, encargado de meter paz en Abiliene al termino de la guerra civil, entre los norteños y los suerños y si bien se trata de un buen western, resultó mejor el siguiente “Donde los malos imperan” (Badman’s territory) dirigido por Tim Whelan,  ambos,  para variar, fueron grandes éxitos de taquilla, pudiéndose decir que dada la discreción con que siempre se manejo Randolph Scott, sin mayores aspavientos consiguió una independencia económica que le permitió hacer las películas que le vino en gana, sin meterse en estridentes pleitos con los estudios, al estilo de otras grandes estrellas como Bette Davis u Oliva de Havilland, siendo más el ruido que hicieron con sus demandas a los estudios, que lo que lograron en cuanto a poder decidir que filmar y protagonizar ellas. Otro cantar es el caso de Burt Lancaster y Kirk Douglas, entre otros de esa época, quienes también supieron de las mieles del éxito como actores – productores, aunque ya nos referiremos a ellos, cuando les toque su biofilmografía.</p>
<p>Con excepción de “Detectives por Fuerza” (Home sweet homicida, 1946); “Nochebuena” (Christmas Eve, 1947) y una aparición especial en el musical “El Amor lo Vence Todo” (Starlift,1951) a partir de “La Calle de los Conflictos” Randolph Scott sólo protagonizó westerns hasta cerrar brillantemente su carrera con su participación en “Pistoleros al Atardecer” (Ride the high country, 1962) de Sam Peckinpah. Fueron treinta y nueve en total que van de lo regular, a lo bueno y a lo excelso en algunos casos, pero en todos ellos encontramos algo que los hace gratos a los fanáticos del “género por excelencia”.</p>
<p>Aparte de Henry Hathaway que lo dirigió en una serie de siete westerns, hay otros cuatro directores con los que hizo también una serie completa de películas, como es el caso de Ray Enright, Edwin L. Marin, Andre de Toth y Budd Boetichear, siendo con este último la mas destacada y célebre en el la historia del western.<br />
Con Edwin L. Marin, el más impersonal y artesanal de los cinco protagonizó “La Calle de los Conflictos” (Abiline town, 1945) ; “Corazones de Acero” (Canadian Pacific, 1949); “El Justiciero” (Fighting Man of the Plains, 1949); “Camino Virgen” (The Cariboo trail, 1950); “Aurora de Redención” (Sugarfoot, 1950) y “Texas 1876” (Fort Worth, 1951), siendo “La Calle de los Conflictos”; “El Justiciero” y sobre todo “Aurora de Redención”, los más destacados de los realizados bajo la batuta de Edwin L. Marin, aunque dentro de los parámetros de tratarse de productos de los llamados westerns serie “B” o menores.</p>
<p>Otro tanto puede decirse de la serie de los cinco realizados por el artesanal y poco inspirado Ray Enright a saber “Indomable” (The spoliers, 1942), “Sin Dios y Sin Ley” (Trail street, 1947) “Alburquerque” (Alburquerque, 1948); “Aguas Sangrientas” (Coroner Creak, 1949) y “Los Malos Regresan” (Return of the bad man, 1948). Aparte de lo ya mencionado sobre “Indomable”, líneas arriba de la serie bajo la batuta de Ray Enright, cabe destacar que en “Aguas Sangrientas” aparece, por primera vez, como motivación del personaje interpretado por Scott el tema de la búsqueda de vengar la muerte de su novia, en esta caso provocada por el malo que interpreta el eficaz villano de George Macready.</p>
<p>La serie de westerns con el célebre tuerto Andre de Toth esta compuesta por seis películas, en las cuales encontramos un avance, en tanto ya no son meros productos artesanales, sino la intención de buscar una exploración, sobre todo en los motivos de los villanos, a los que era afecto Andre de Toth, quién ya puede decirse que su cine va más allá de lo artesanal para ubicarse en los linderos de la autoría. El grupo se inicia con “Muerte a Medias” (Man in the Saddle, 1951) a la cual le siguen “Falsos Caballeros”(Carson city, 1952)  “Lance de Honor”(The stranger wore a gun, 1953)  “La Ultima Patrulla” (Thunder over the plains, 1953);   “La Soga Siniestra” (Riding shotgun, 1954) y  “Fieras Humanas” (The bounty hunter, 1954) destacan de esta serie “Muerte a Medias”, Fieras Humanas” y sobre todo “La Soga Siniestra” en cuanto a que el tema de la futilidad de la venganza esta presente en este western.<br />
Y antes de llegar a la serie de Budd Boetticher cabe mencionar como de los destacados en la filmografía de Randolph Scott “Mares de Arena” (The Walking Hills, 1949) que fuera el primer western de los dirigidos por John Sturges, uno de los grandes del género en los cincuenta. Ubicado en la época actual, toda su trama transpira el espíritu del género, al tratar sobre un grupo heterogéneo, al cual solo los une la ambición de la búsqueda de un cargamento de oro, perdido en el desierto y sin llegar a los niveles de “El Tesoro de la Sierra Madre” o de “Oro Maldito”, nos encontramos con el conflicto y el deterioro de las relaciones entre los miembros del grupo, a causa de la posibilidad de lograr un enorme botín, en que cada uno va viendo la conveniencia de no compartirlo con los otros. Acompañan en “Mares de Arena” a Randolph Scott un grupo de los mejores actores secundarios de la época que le dan solidez al filme, entre los cuales destacan Ella Rains, Arthur Kennedy, Edgar Buchanan, John Ireland y William Bishop. Igualmente para “Mares de Arena” formo otra exitosa compañía productora, asociado con Harry Joe Brown, sin dejar de alternar en la producción con la que ya tenía con Nat Holt.</p>
<p>Jeferson Brim Cown en su libro “Randolph Scott. A Film Biography” nos da cuenta de que “Los Forasteros” (Hangman’s Knott, 1952) fue la películas más taquillera de toda la carrera de Randolph Scott, la cual apenas recuerdo haberla visto en algún ocasión, por ello me remito a lo que nos señala Javier Coma en la revista “Dirigido” de abril de 2005 sobre el film: “Exceptuando sus colaboraciones con realizadores de la talla de Budd Boetticher o André de Toth, los westerns protagonizados por Randolph Scott durante los años cincuenta, definen, pese a su pulcritud visual y narrativa, un estilo simple, lento, así como unas tramas sentimentales estereotipadas, al límite de lo soportable. Empero, indican de que mimbre estaba hecho el western de serie B que siempre frecuentó el actor, quién si duda amó el sueño de coraje y aventura que significaba para él el Oeste. Un poco como Zane Grey (1875-1939) autor por excelencia del género en el ámbito literario, tan prolífico como poco imaginativo, pero dotado de una curiosa fuerza poética que surgía de su realismo costumbrista. No en vano, Scott y Grey coincidieron en diversos filmes, especialmente al inicio de la carrera del intérprete; quizá ahí estriben sus afinidades”.</p>
<p>“Por eso sorprende una película tan dinámica y, en ocasiones, brillante, como “Los Forasteros”. La cinta funciona casi por saturación, rebosante de sucesos, incidentes y detalles, sin tiempos muertos. (…) La caudalosa acción que anega “Los Forasteros” no tiene un valor rígido; la materia rehúye  de artificios y la aventura no es una mera cuestión de ritmo. La película dirigida y escrita por Roy Hggins (1914-2002) –creador y productor de series televisivas tan populares como Maverick y El Fugitivo- sabe como dibujar  personajes creíbles que confieren a la película un tono áspero, casi trágico. Los movimientos de cámara relacionan tanto a los personajes con el entorno natural como entre ellos, para recoger aquel gesto, aquella mirada, que denuncia sus pensamientos y emociones; de los espacios abiertos –como ese desierto del inicio, martilleado por el sol y el polvo- a la claustrofóbica cabaña. “Los forasteros” es un western de serie B atípico, diferente, incluso en su conclusión: el romance que finalmente une a los protagonistas está tocado por un matiz de ambigüedad, pues él deberá saldar sus cuentas con la justicia antes de reunirse con su amada. La mirada inquieta de Donna Reed hace prever que dicho rencuentro no será tarea fácil.<br />
André Bazin, padre intelectual de los críticos de  “Cahiers du Cinéma”, la mayoría de los cuales, devinieron en directores de la “nouvelle vague”, publico una elogiosa crítica a la película “Seven Men For Now” y que esta recopilada en su libro “Que es el Cine”, la  cual encumbró en el Olimpo de los autores cinematogáficos a su director Budd Boetticher.</p>
<p>Indudablemente la obra de Boetticher resiste el paso del tiempo y la apología de André Bazin  tiene las suficientes asideras que dan solidez a su argumentación encomiástica sobre su western “Hombres Sin Destino” la cual, posteriores analistas la extendieron, en mayor medida a toda la serie de Scott, aunque algunos también ahondaron en sus anteriores filmes. Igualmente resulta claro que si la teoría se hubiera popularizado a finales de los cuarenta, la revalorización podría haber alcanzado, sin salirnos del western “B”, a directores como Lesley Selander o Joseph H. Lewis, quedando así establecida la arbitraria selección, ya que al amparo de la boga de la teoría del “Cine de autor”  se cometieron algunas injusticias, tanto de inclusión como de omisión,  quedando así  pendiente la revisión al “santoral autoral”  para su expurgación.<br />
Bazin en su citado  ensayo nos señala: “Mi admiración por  “Seven men from now” no me llevará a concluir que Budd Boetticher sea el más grande realizador de westerns –si bien es verdad que no excluyo la hipótesis-, sino solamente a pensar que su film es el mejor western que he visto después de la guerra. Solo el recuerdo de “El Precio de un Hombre” (The naked spur)  y de “Más Corazón que Odio” (The searchers) me obligan a poner una cierta reticencia en esa afirmación. Y es que resulta difícil discernir con certeza entre las cualidades de este film excepcional, las que provienen específicamente de la puesta en escena y las que deben atribuirse al guión y a un diálogo estupendo; sin hablar, naturalmente, de las virtudes anónimas de la tradición que están siempre dispuestas a florecer cuando las condiciones de la producción no se lo impiden. (&#8230;) Sea lo que fuere, e incluso si “Seven Men Form Now” es el resultado de una coyuntura excepcional, no estoy menos dispuesto a sostener que este film es uno de los logros ejemplares del western contemporáneo”.</p>
<p>“El primer motivo de asombro –dice Bazin- que nos proporciona Seven Men Form now” reside en la perfección de un guión que realiza la difícil proeza de sorprendernos constantemente a partir de una trama rigurosamente clásica. Nada de símbolos ni de segundas intenciones filosóficas; ni sombra de psicología; nada más que personajes ultraconvencionales en situaciones archiconocidas, pero, en cambio, una puesta en situación extraordinariamente ingeniosa y sobre todo una invención constante en cuanto a los detalles capaces de renovar el  interés de las situaciones”.</p>
<p>“Hombres Sin Destino” (Seven men from now, 1956) fue el primero de los siete westerns realizados por Boetticher, protagonizados por Randolph Scott, uno de los arquetipos del “hombre del oeste” cinematográfico, como hemos venidos señalando. La constante global del ciclo es su sencillo argumento, con ligeras  variantes, sobre un hombre desarraigado, que busca al asesino de su esposa para cobrar venganza.<br />
En 1956 John Wayne, a  través de su compañía Batjac, contrata a Budd Boetticher  para que lo dirija en “Seven Men from Now”, pero sin embargo al prologarse el rodaje de “Más Corazón que Odio” (The searchers)  y que estaba obligado a filmar, también, para John Ford “Alas de Aguila” (The Wings of Eagles), al no poder posponer, por compromisos con la Warner el rodaje, Wayne habló con Randolph Scott quién aceptó sustituirlo en “Hombres Sin Destino” (Seven men from now) y así de manera circunstancial se inició la fructífera relación entre el hombre de la cara pétrea y el vigoroso  director.   Los otros seis títulos, en el orden que fueron realizados, son  “Los Cautivos” (The Tall T, 1957); “Día de Justicia” (Decisión at Sundown, 1957); ¡Ese Soy Yo! (Buchanan Rides Alone, 1958); “El Secreto del Jinete” (Ride Lonesome, 1959); “Patrulla de Audaces” (Westbound, 1959) y “Estación Comanche” (Comanche station, 1960)<br />
En el caso de su alianza con Boetticher no fue sólo dinero lo que ganó Scott, sino que realizo en el plano de lo artístico una de las series más apreciadas de la relación entre un actor y un director, equiparable a las establecidas, dentro del western,  entre Anthony Mann y James Stewart  en “Winchester 73 (Winchester 73, 1950); “Tierra y Esperanza” (Bend of the river, 1952);  “El Precio de un Hombre” (The naked spur, 1953); “Sin Miedo y Sin Tacha” (The far country, 1955) y “Hambre de Venganza),, 1956) o Delmer Daves y Glenn Ford con la trilogía “El Hombre Pacífico” (Jubal, 1956); “El Tren de las 3.10 a Yuma” (3.10 to Yuma, 1957) y “Cowboy” (Cowboy, 1958), aunque en este último caso estaríamos forzando un tanto el parangón, al no tratarse estrictamente de historias similares, con ligeras variantes para ahondar en el acercamiento a las motivaciones del personaje principal, como en los otros dos ejemplos de Boetticher-Scott y Mann-Stewart. En todo caso cabría agregar a Howard Hawks y John Wayne con la trilogía formada por “Río Bravo” (Rio Bravo, 1959. “El Dorado” (El Dorado, 1967) y “Río Lobo” (Rio Lobo, 1970)<br />
Resulta obvio señalar que después del éxito de “Hombres sin destino”, producida por Wayne, Scott contrató por su cuenta a Boetticher para los otros seis westerns en que colaboraron y que como señala Quim Casas en su libro “El Western”: “Boetticher pudo contar con un equipo estable. Scott por supuesto encarnó a un mismo personaje, con ligeras variantes que lo fueron ensombreciendo anímicamente en los últimos títulos de la serie. El hieratismo y rostro grave de Scott, curtido en centenares de westerns de serie B (en realidad son 64 westerns de un total de cerca de 100 películas en que participó a lo largo de su carrera)  y en alguna otra producción de mayor envergadura, encontró en la austeridad y concentración de Boetticher su mayor respaldo. Siempre solitario, siempre introvertido, el personaje de Scott busca desde hace tres años al causante de la muerte de su esposa (Día de justicia), cuando puede encontrarlo ha transcurrido tanto tiempo que ya el asesino ni recuerda a su víctima (El secreto del jinete), o después de diez años recorriendo el país sigue buscando a su mujer sin la certeza de encontrarla viva (Estación Comanche). Esta todo dicho: los westerns de Boetticher , cortos y sintéticos exploran con gravedad y distanciamiento las tragedias del héroe westerniano, negándole a veces sus atributos clásicos y dejando siempre insatisfecha el ansia primitiva de la venganza”.</p>
<p>“Burt Kennedy escribió el primer, segundo, quinto y séptimo títulos del ciclo. Charles Lang Jr.  se hizo cargo del tercero y cuarto, mientras que Berne Giler firmó el sexto y más atípico, “Patrulla de audaces”. (&#8230;) Boetticher trabajó siempre en una misma dirección y los resultados desde un punto esencialmente visual, físico, son parejos en los siete filmes de la serie. Pero a veces dependía demasiado del soporte argumental, leve pero conciso, que le ofrecían sus guionistas. Con Kennedy se encontró más a gusto. Lang Jr. le brindó una suerte de fugas, sustituyendo los trayectos intinerantes de los filmes escritos por Kennedy, en especial “El secreto del jinete” y Estación Comanche”, por espacios cerrados y acciones detenidas en el tiempo. Y Boetticher siempre se movió mejor siguiendo, en travelling y panorámica descendente, a sus personajes por cañadas y barrancas lunares, que observándolos más apaciguados en las calles y viviendas de una ciudad”.</p>
<p>La fotografía en los filmes de Boetticher es otro de los aciertos de su obra, buscando, casi siempre, escenarios pedregosos y estrechos, antes que las planicies. Al igual que sus arranques son con Scott cabalgando, en un largo plano general avanzando a paso lento, hasta prácticamente llegar a donde está la cámara, en el momento en que han terminado de pasar los créditos y se inicia la acción propiamente dicha, si es que la memoria no me falla en el caso de “Hombres sin destino” y “Día de Justicia”. Por cierto en este último no es Scott quién mata al villano, pues lo deja a merced del pueblo que ajusta cuentas con su explotador, al tiempo que abandona la ciudad solo y amargado.</p>
<p>Para entender un poco más de este personaje solitario encarnado por Randolph Scott vayamos al recomendable libro de Georges-Albert Astré y Albert-Patrick Hoarau “El universo del western” en que nos dicen: “El camino para el héroe de Boetticher es largo, y, de película en película, vuelven las mismas causas esenciales de su trágico ciclo. ‘Todas mis películas con Randy Scott –declarea Boetticher- cuentan casi la misma historia, con ciertas variantes. Un hombre que busca al asesino de su mujer’. A partir de este esquema clásico, Burt Kennedy, guionista de los principales  de Boetticher, ha esculpido pacientemente la imagen de un Randolph Scott guiado a la vez que cegado por el recuerdo de un amor desaparecido demasiado pronto. Su dolor no podría, en la óptica de Boetticher, justificar todos sus actos con una coartada hipócrita.</p>
<p>Efectivamente, si en “Estación Comache”, por ejemplo, la esperanza de encontrar un día a su mujer raptada por los indios constituye el motor de la mecánica moral y física de Randolph Scott, el héroe de “Hombres sin destino” y de “El secreto del jinete” se ha dejado ahogar, sin darse cuenta, por su sed de venganza, que ha acabado por constituir para él una especie de finalidad en sí. Scott, creyendo que cumple una misión justa, endurece poco a poco su alma a todos los ataques externos, cortándose así el camino a toda evolución psicológica. El infierno son los demás, que podrían desviar el curso de esta acción que ha adquirido la serenidad pedregosa del decorado y cuya violencia interna corre el riesgo de destruir al imprudente que la lleve en sí. Es preciso señalar que el héroe de Botticher se niega con demasiada frecuencia a encaminarse hacia una concepción menos desesperada del honor, hacia esta soledad moral donde halla su razón de vivir. Y de matar. Sin embargo, en “Día de Justicia” comprenderá la inanidad de su venganza y volverá a partir solo, sin haber matado al hombre cuya amargura había sido la única responsable de la muerte de su mujer. En este caso, la propia acción lleva al héroe a comprender su absurdez, pero será también ésta la que le permitirá rehacerse y superar la simple función de herramienta asesina en la que el héroe de Botticher, prisionero de sus obsesiones, podría convertirse”.</p>
<p>Indudablemente la serie de Scott tiene altibajos y es fácil coincidir que “Patrulla de audaces”, es la más alejada de ellas, en cuanto a la visión de la motivación de la venganza de ese hombre en busca de los asesinos de su esposa, resulta así  la menos interesante del ciclo.  Y siguiendo en una escala ascendente pondría después a ¡Ese soy yo!. En quinto lugar a “Día de justicia”, aunque aquí la diferenciación es más derivada de la memoria, porque con relación a los otros cuatro títulos resulta mucho más arbitraria la valoración, al ser los más ligados en la concepción genérica del ciclo y en los cuales los villanos están interpretados por una serie de actores secundarios, que sirven adecuadamente de contrapartes al hieratismo de Scott, llegando a brillar, inclusive, un poco más que el personaje principal, pero en rigor no se explican sin la presencia del otro, como es el caso de Lee Marvin en “Hombres sin destino”; Richard Boone en “Los cautivos”; James Cobrun y Lee Van Cleff en “El secreto del jinete”; Claude Akins y Skip Homeier en “Estación Comanche”. En realidad el análisis del ciclo puede hacerse a partir de cualquiera de estas cuatro cintas y las conclusiones no variarían, aun iniciando a partir de “Estación comanche”, para llegar a “Hombres sin destino”. A excepción de que la intención sea destacar la visión de Bazin para llamar la atención sobre este cineasta, a partir de la primera, sin que aun se supiera que con ella empezaba un ciclo, tan importante para la historia del género.</p>
<p>Y como ya estamos enrachados en las citas va esta de  Andrew Sarris: “De los admiradores de “Pistoleros al atardecer”, de Peckinpah, ¿cuántos admiten que esta película es una especie de resumen de la prestigiosa serie de Westerns de Boetticher-Randolph Scott-Harry Joe Brown, que a partir de 1956 estableció un  nuevo estilo en el género? Construidos en parte como odiseas alegóricas y en parte como juegos de póquer en casinos flotantes en que cada persona fanfarronea respecto a su mano, hasta que llega el momento de enseñar el juego, los Westerns de Boetticher expresan una serenidad cansona y una certidumbre moral muy contraria a las técnicas más neuróticas de otros directores de este género un poco olvidado. (&#8230;) No puede menos que preguntarse uno de dónde directores como Boetticher sacan la energía y la inspiración para hacer obras tan excelentes, cuando los críticos son tan increíblemente indiferentes al género, que quizá no pueden distinguir entre una película de Boetticher y una de Selander o de alguien aun peor”.</p>
<p>Efectivamente el último film de Randolph Scott fue “Pistoleros al Atardecer” (Ride the High Country, 1962). Western crepuscular que nos ofrece una ácida visión de la transformación del Oeste americano, en que tanto Randolph Scott y Joel McCrea aportan todo su background de estrellas del género, para darle sustento, precisamente, a esa visión del ocaso del heroe westerniano, con la cual cerró brillantemente su  carrera Randolph Scott, para entrar al mundo de la leyenda del western.</p>
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