The Post: Los oscuros secretos del Pentágono, una lucha por la libertad de prensa

Gustavo Arturo de Alba Escrito por on Abr 6th, 2018 y archivado en Actualidad, Crítica Perdurable, Destacado, Melodrama, Novedades, Reseñas. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Meryl Streep

“Los padres fundadores dieron a la prensa libre la protección que debe tener para cumplir su papel esencial en nuestra democracia, la prensa debería de servir a los gobernados, no a los gobernadores”.

Juez Hugh L. Black

El realizador Steven Spielberg y sus guionistas de la cinta The Post: los oscuros secretos del Pentágono, tenían muchos caminos o vertientes sobre cómo acercarse al episodio real de la publicación de los llamados “Papeles del Pentágono”, como se conoció públicamente en 1971, al estudio secreto sobre la intervención de Estados Unidos en Vietnam, desde 1945 hasta 1967, momento en que le secretario de Defensa Robert S. McNamara ordenó a un grupo de intelectuales independientes realizar esa investigación.

Una primera posibilidad era explorar la personalidad del propio McNamara qui?n fue responsable de iniciar la disciplina conocida como “Análisis de Políticas”, para el análisis sistemático de las políticas públicas. En la II guerra mundial fue el mayor responsable del análisis de la eficacia y eficiencia de los ataques de los bombarderos B-29, en China, lo cual sirve como antecedente al “Analisis de Políticas”.

McNamara era Presidente de la Ford, cuando en 1961 el presidente John F. Kennedy lo integró a su gabinete como Secretario de Defensa, hasta el término de la administración de Lyndon B. Johnson. Desde que ordenó el estudio sabía que la intervención de los Estados Unidos en Vietnam, desde los años del presidente Truman estaba condenada al fracaso y que tanto Truman, Eisenhower, Kennedy y Johnson, le habían mentido al pueblo norteamericano en cuanto los motivos y alcances de la guerra. Su justificación pública al conocerse el estudio es que se había realizado para que en un futuro, indeterminado, los historiadores tuvieran un documento esclarecedor de esa etapa. McNamara en 1964, junto con Johnson mintieron sobre qué retirarían tropas, cuando mandaron más a raíz del incidente del golfo de Tonkín, el cual parece fue un autoataque, para justificar la continuación de la guerra. (Sobre un acercamiento al estudio les recomendamos en texto “Papeles del Pentágono” publicado por EcuRed)

https://www.ecured.cu/Papeles_del_Pent%C3%A1gono

Pero Spielberg solo ve en The Post a McNamara como un secundario en la trama y más como un amigo y consejero de  Kay Graham, dueña de The Washington Post. Sobre todo tomando en cuenta que el director John Frankheimer en su excelente film Camino a la guerra (Paths of War) realizada en 2002 y fuera su última película ofreció un acercamiento a Lyndon Johnson (Michael Gambon) para llegar a la toma de decisión de escalar a una mayor dimensión la intervención de su país en Vietnam. Alec Baldwin interpretó a Robert S. McNamara y por ello no vió Spilberg el centrar su historia en el multicitado secretario de Defensa.

El analista militar Daniel Ellsberg, considerado un “halcón” y quien ingresó a la secretaria de Defensa en 1964, después del incidente del golfo de Tonkín, pasó dos años como observador y más tarde colaboró en el ya referido estudio, teniendo acceso a todo el documento.
A partir de 1969 fue modificando su postura a favor de la guerra y comenzó a intervenir en actos contra la guerra. Esa toma de conciencia lo llevó a sustraer o realizar una copia de los documentos, al parecer en 1969 y hasta inicios de 1971 los filtró a la prensa, en principio al Times de Nueva York y más tarde al Washington Post y otra quincena de diarios. Así que Ellsberg y su toma de conciencia podrían ser también tema. (Para más sobre Daniel Ellsberg les recomiendo el texto “El hombre que hizo perder los papeles del Pentágono” de Ivan Vila).

http://m.revistavanityfair.es/actualidad/politica/articulos/daniel-ellsberg-papeles-pentagono/28553

Otra posibilidad era centrarse en los miembros del Times que tomaron la decisión de publicar el primer reportaje, a partir de los documentos filtrados por Ellsberg, en la edición del domingo 13 de junio de 1971. Sin embargo Spielberg decidió narrarla desde las entrañas del Washingnton Post, segundos en publicar, días más tarde que el  Times los reportajes basados en los “Papeles del Pentágono”.

The Post: los oscuros secretos del Pentágono inicia con un prólogo en el cual vemos a Dan Ellsberg (Matthew Rhys) en Vietnam, en 1966, acompañando a una patrulla en una misión. Después está en un avión y le comenta a McNamara (Bruce Greenwood) que no hay ningún avance en el último año en la guerra. Al llegar a Washington, al bajar del avión McNamara ofrece una conferencia, en la cual rebosa de optimismo y afirma que en el último año ha habido un gran avance y van progresando. Ellsberg le escucha de reojo. En la siguiente secuencia Ellsberg sustrae de la corporación Rand una copia del estudio que ordenó McNamara. Con ayuda de dos amigos realiza el fotocopiado del estudio.

Después de lo anterior arranca en sí la trama de The Post…con la presentación de los dos principales protagonistas, Katherine Graham (Meryl Streep) dueña y Presidenta de la empresa editora de The Washington Post, desde la muerte de su esposo en 1963 y Ben Bradlee
(Tom Hanks) director del periódico. En su habitual desayuno semanal sabremos que en esa primavera de 1971, el diario entrará a una subasta pública de acciones en Wall Street y que el presidente Richard Nixon ha ordenado que Judith Martin (Jessie Muller) reportera del Post no puede cubrir la boda de Trixia,  la hija de Nixon y un poco al azar se cuela un comentario sobre Neil Sheehan, reportero y corresponsal del Times de Nueva York, el cual cubrió brillantemente la guerra de Vietnam para su periódico y Bradlee, le comenta a la Sra. Graham que Neil tiene tres meses sin publicar nada, lo cual le hace sospechar que está preparando algo “gordo”.

En una cena privada en su casa Kay conversa con McNamara, su amigo y consejero, que está enterado que el Times publicará al siguiente día un artículo muy desfavorable para él. Kay le informa a Bradlee de ello. Y mientras el Times sacaba en primera plana, a tres columnas,  el primer reportaje a partir del estudio de McNamara; ese domingo 13 el Post ofrecia en su portada las fotos de la boda de Trixia.

Eran años de gran tensión en los Estados Unidos, con el creciente descontento de los jóvenes con el enrolamiento y el tener que ir a servir en una guerra, rechazada por una gran mayoría del pueblo estadounidense, solo aceptada por los oligarcas de la industria militar y sus “socios” en el Pentágono y la Casa Blanca.

El reportaje y sus subsecuentes que se editaron antes de la suspensión temporal al Times de su publicación, dejaban en claro, lo que muchos críticos sospechaban y habían señalado con anterioridad, en cuanto a las mentiras de sus presidentes y que se trataba de una guerra perdida, la cual solo se continuaba porque ningún praxis ente quería asumir la derrota de la primera guerra que perderían los Estados Unidos.

Tom Hanks, Meryl Streep, Kay Graham y Ben Bradlee

Recuerdo aquí en México, a más de un amigo ir al aeropuerto a esperar a alguien que viniera de Estadas Unidos y trajera un ejemplar del Times para poder leer en directo, sobre los archivos y no conformarse, con el pequeño resumen que ofrecía el Excélsior. Obvio que la visión de The Post…me removió esos años de estudiante de Ciencias de Ciencias de la Comunicación, como rimbombantemente se conocía oficialmente en la UNAM la carrera de Petiodismo y las largas discusiones en mesas de café y aulas, en pro y contra sobre el publicar material clasificado y el riesgo en que estaba la libertad de prensa, con Nixon, quien realmente no solamente tenía pleito casado con el Post, pues el chiste de la época era saber que periodico era del agrado del Presidente.

Después de esa disgreción memoria regresemos a la película y una vez que el reportero Ben Bagdikian (Bob Odenkirk) consigue una copia de los documentos, se da el forcejeo al interior del diario, sobre publicarlos, a pesar del proceso judicial que Nixon ya tenía entablado contra el Times, bajo el supuesto que su publicación implicaba un daño irreparable a la seguridad del Estado.

Bradlee sabía que la única posibilidad de defender la libertad de prensa es ejerciéndola o sea publicando.

Por su parte Kay Graham, quién se graduó de Periodista en 1938, por la Universidad de Chicago y un año después ingresó a trabajar en el Washington Post, propiedad de su padre Eugene Meyer desde 1933 y quien se casó con Phil Graham en 1940, al cual su padre prefirió encargarle el diario como director, en lugar de a ella, por considerar que el cargo no era apropiado para una mujer, se encontró en una disyuntiva y situación, que si bien no había buscado, tenía que demostrar que si estaba preparada para asumirla.

Durante la administración de Kennedy y Johnson mantuvo relaciones estrechas de amistad con los presidentes, sus familias y algunos colaboradores. Pero en la situación de 1971 la Sra. Graham entendió a cabalidad, que el periodista o el intelectual, como decía Octavio Paz,  necesita estar cerca del poder, pero tan lejos como sea posible.

Aprendió que el político, en términos generales espera la complicidad o el silencio del “amigo”, tal y como se lo insinúa NcNamara y  por ello el periodista debe de entender que en esa relación de utilización hay que marcar sus fronteras y definir con quién está su compromiso, si con el amigo o el público lector. Es enfrentar la disyuntiva permanente si el periodismo es para hacer negocios o para informar.

Todo lo anterior lo van desmenuzando Spielberg y sus guionistas con el personaje, sobre todo de Kay Graham, en tanto con Bradlee y el grupo de sus colaboradores, asistimos a las entrañas de los cuartos de redacción y la necesidad de buscar y obtener la nota del día, en una lucha constante por ejercer la libertad.

Spielberg nos hace sentir la tensión que se vive en los diarios en esa lucha constante por ejercer el derecho a informar y mantener un equilibrio con las necesidades económicas del medio para imprimir, en aquellos años en el papel, hoy cabe agregar publicar en los medios electrónicos.

Para los que de alguna manera éramos testigos lejanos de aquella batalla, por un lado el Times y el Washington Post por la libertad de prensa y por el otro la administración de Nixon por restringir, como de manera pública no se había visto en Estados Unidos, el intentó de un Presidente por nulificar y aplastar a sus críticos, la cinta de Spielberg, al llevarnos de manera concisa y brillante al drama interno que se vivió dentro de las cuatro paredes del Washingthon Post por encarar su cita con la historia y del cual solo teníamos una vaga idea, en ese momento, nos parece una excelente película, la cual cumple ampliamente con su cometido, para narrar un pasaje histórico de los años setenta del siglo pasado y además terminar acertadamente The Post, con la denuncia del allanamiento a las oficinas del partido demócrata en el edificio Watergate; pues sin la publicación de los papeles del Pentágono, muy seguramente hubiera sido otro el desenlace de ese episodio que culminó con la renuncia de Richard Nixon. Hecho que fue llevado al cine en 1976 por Alan J. Pakula en el filme Todos los hombres del presidente. (Para una crítica a la película de Todos los hombres del presidente, les comparto mi texto publicado en Cineforever).

Todos los Hombres del Presidente con Robert Redford y Dustin Hoffman

Solo resta mencionar  las adecuadas interpretaciones en The Post, en donde destacan en particular Meryl Streep y Tom Hanks en los roles principales.

Y por último señalar que la votación del Tribunal
Supremo de Justicia de los Estados Unidos, a favor de la libertad de prensa fue de 6 votos a 3. Los votos a favor fueron de los jueces William O. Douglas, Hugh L.Black, William Brennan, Thurgood Marshall, Potter Stewart y Byron R. White y en contra John Harlan, Warren Burger y Harry Blackmun. Curiosamente los tres jueces que votaron en contra, fueron los que debían su cargo a propuesta del presidente Richard M. Nixon. Saque usted sus conclusiones al respecto. (Sobre los detalles de la lucha en tribunales les recomiendo el texto “La verdad sobre los Papeles del Pentágono” de Pedro J. Ramírez.

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