Ben Hur de William Wyler con Charlton Heston

Gustavo Arturo de Alba Escrito por on Mar 31st, 2018 y archivado en Actualidad, Cine Viñetas, Destacado, Epico, Galería fotográfica, Novedades, Peplum. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Ben Hur de William Wyler con Charlton Heston

Son cuatro las versiones en cine de la novela  Ben-Hur del general Lew Wallace. La primera en 1907 y tenía una duración de 15 minutos, aparte de destacar por la secuencia de la carrera de cuadrigas tiene importancia por marcar la iniciación de la lucha por los derechos de autor. En los inicios del cine mudo los adaptadores simplemente “saqueaban” el material original, sin tomarse la molestia de pedir permiso. Peroo la Kalem Film company fue demandada por Marc Klaw y Abraham Erlanger, quienes en 1899 montaron una versión teatral de la novela, con autorización de los herederos de Wallace y alegaron que tenían los derechos de adaptación de la obra tanto para cine como para teatro.

La versión silente de 1925 dirigida por Fred Niblo y con el mexicano Ramón Novarro el el rol de Ben-Hur significó un gran éxito de público para la MGM, aunque por su gran costo se dice que no rindió grandes beneficios económicos, pero si se consideró, junto con Los Díez mandamientos de Cecil B. De Mille realizada en 1924, como las obras cumbres del cine épico de esa época. En 1997 la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos la selecciono para ser su preservación.

Ramøn Novarro

Hace unos 15 años cuando salió una edición especial de la versión restaurada del Ben-Hur, la cual venía en cuatro discos de dvd en dos estaba la dirigida por William Wyler, otro contenía un documental sobre cómo se había hecho la filmación y otros materiales extras, en tanto el cuarto era con él Ben-Hur de 1925, teniendo así la oportunidad de conocer una cinta sobre la cual los cinefilos nacidos a finales de los años treinta en adelante del siglo pasado, prácticamente solo sabíamos de ella de oídas. En mi caso por lo que mi padre me platicaba, en especial de la gran secuencia de la carrera de cuadrigas y alabanzas a la actuación de Ramón Novarro. Pero como estamos revisando el cine que veíamos en las semanas santas de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, dejamos para otra ocasión retomarla.

Sobre la cuarta versión de la novela de Wallace, realizada en 2016 por Timur Bekmambetov con Jack Huston como el príncipe Judah, es mejor guardar un piadoso silencio, ante su decepcionante resultado.

Hace unos cuantos años charlando en el Sanbors Francia, con don Julio Téllez García, quién tuvo a bien obsequiarme un juego de la mencionada edición especial de Ben-Hur y con el cual comparto la afición  por el cine, tema en el que diserta con la misma erudición por el cual es ampliamente reconocido que es su conocimientos de la fiesta de los toros; al platicar sobre Ben-Hur, coincidimos que la película perdía interés para el  no creyente, una vez consumada la venganza de Judah (Charlton Heston) con la muerte de Messala (Stephen Boyd), lo mejor era dejar la visión del filme, una vez que se mete Judah en la búsqueda de su madre Miriam (Martha Scott) y su hermana Tirzah (Cathy O’Donnell) en el valle de los leprosos, venir luego su Milagrosa recuperación y conversión al cristianismo, podía uno omitir muy bien esa hora de metraje  y disfrutar a plenitud las primeras 2 horas con 20 minutos de Ben-Hur y apagar el dvd.

Eso me lleva a recordar que cuando el estreno en Aguascalientes, en abril de 1961, simultáneamente en los cines Encanto y Colonial, algo inusitado para la época aqui, después de dos semanas en los dos se siguió otras dos más en el Colonial, así que después de haberla visto completa en tres ocasiones, fueron varias en que merced a la amistad de mi hermano Manuel, con don Enrique Romo, excelente gerente del cine Colonial, entre únicamente a la sala a disfrutar de los 15 minutos de preparación y desarrollo de la carrera de cuadrigas, una de las secuencias cumbres del cine épico.

Como era costumbre, una buena parte de la crítica, llevada por el prejuicio del que cine espectacular de Holloywood, al cual se le invierten millones de dólares para recuperar esos y muchos más miles de millones fuera motivo suficiente para satanizarlo, como si hubiera un cine que se produjera con el fin específico de perder dinero?

Es obvio que la tercera versión de Ben-Hur me gustó en el momento de su estreno y con el paso del tiempo, debido a mi contacto laboral con la producción de cine, me interesó más por la técnica utilizada para la realización de muchas de las escenas de acción y espectaculares. A los interesados en esta fase les recomiendo ver el disco 4 de la mencionada edición en dvd, donde vienen todos los llamados materiales extras, con un muy interesante acercamiento a la realización de Ben-Hur.

Consideró que Ben-Hur supo combinar adecuadamente, lo que podemos llamar el drama intimista del conflicto y enfrentamiento de Judah con Messala, con el trafondo espectacular en que se desarrolla.

 

Indudablemente que él no ver nunca el rostro del nazareno y que solo se menciona una sola vez su nombre, pues ya todos sabemos quién es él, resulta un acierto pues al dejar al arbitrio de cada espectador imaginar la bondad o dureza de su mirada según sea el caso, dota de mayor intensidad dramática las escenas en que interviene dicho personaje.

Stephen Boyd y Charlton Heston

Falla en el aspecto de dotar de mayor credibilidad al aspecto del súbito romance de Judah con Esther (Haya Harareet); pero estimó que la motivación de la amistad de Ben-Hur y Messala está correctamente presentada, al igual que el rompimiento que provoca el deseo de venganza. sin necesidad del ruido que años más tarde metió el locuaz provocador de Gore Vidal, al decir que en el diálogo en el salón de lanzas Messsla insinúa que los une nos relacion homosexual de su adolescencia y que al no querer revivirla es lo que lleva a la disputa entre esos personajes. Algo que el público de la época no percibió o fuera señalado por un crítico en el momento, salvo que efectivamente hubiera una parte del público capaz de entender ese supuesto subtexto subliminal en los diálogos de los dos amigos. Lo cierto es que en la superficie quedaba clara la motivación del deseo de venganza de Judah, por el daño que causaba Messala a su familia. Igual que en El conde de Montecristo e infinitas obras de la literatura o el cine, no es necesaria una afrenta de rechazo o daño por ser homosexuales los personajes para ser condición necesaria para justificar la venganza. Sin embargo en 1995 Gore Vidal causó ruido al respecto y habrá quien acepte dicha interpretación. (Para más de los dichos de Vidal les dejo el link al texto: Así se ocultó la relación homosxual de Ben-Hur).

Algo también a destacar en Ben-Hur como un filme que abría nuevos derroteros en cuanto a la concepción del cine épico bíblico o religioso S compararlo con la versión de 1956 de Los Díez mandamientos de Cecil B.
De Mille realizada  con el sentido viejo o arcaico que el propio director había establecido en su versión de Los Díez Mandamientos en 1924, con su encorsetada estructura teatral, algo con lo que rompe el Ben-Hur de 1959 de William Wyler.

No me resisto a ir al interesante libro de José María Aresté “En busca de Williama Wyler” en donde nos señala: “El guión de Karl Tunberg le pareció bueno a Wyler, aunque algo elemental. Había que reforzar los caracteres. Era importante hacer creíble la amistad inicial entre Messala y Ben-Hur, los sucesos que los separan y el enfrentamiento final. O el giro a la inversa: la enemistad con Quinto Arrio, que se convierte en cariño paterno filial. También había que fijarse en la evolución de Ben-Hur, desde su cómoda vida inicial, pasando por su etapa de esclavo y demás vicesitudes, hasta su encuentro con Jesús”.

“El secreto de Wyler, que le diferencia del enfoque de otras superproducciones, fue basarse en algo más que el simple espectáculo. <<Esta vez habrá quenpreocuparse de la gente>> decía el director. Se trataba de no olvidar la construcción de los caracteres, tipos humanos que llegaran a la gente, y que no resultaran demasiado acaramelados. Conjugar la grandiosidad del film con una historia que llegara al corazón de la gente no es tarea fácil”.

“También se cuidaron de modo especial los diálogos, de modo que sonaran ‘clásicos’, pero no rimbombantes o pasados de moda. Se acudió a Chiristopher Fry, un especialista que también trabajó en los diálogos de La Biblia de John Huston. También participó en el guión Gore Vidal, aunque su contribución parece fue escasa, y molestaron a algunos, entre ellos a Heston, sus deseos de darse importancia”.

Charlton Heston y Haya Harareet

Fry hizo un comentario que ponía el dedo en una dolorosa llaga: <<Si estuviera escribiendo un guión original en vez de adaptando una novela semiclásica, no tendría de ningún modo a la chica en la historia. La relación emocional significativa es la de amor / odio entre Messala y Ben-Hur. El público lo sabe h no está interesado en la historia Ben-Hur / Esther>>. Efectivamente,  todo el interés del relato pivota sobre la amistad que se transforma en odio, y que da paso al perdón sólo tras la muerte de Cristo en la cruz. La  relación amorosa entre Ben-Hur y su chica era poco creíble. Le faltaban matices. Si Wyler se hubiera detenido en ella, habría perdido fuerza lo que verdaderamente interesaba. Tal y como está la frena lo menos posible”.

“En sus diarios, Heston dedica bastantes elogios a Wyler. Por ejemplo al hablar de escenas intimistas: <<Supongo que será correcto decir que no tenía el instinto de De Mille para fotografiar multitudes. Es una capacidad especial ver a las masas de gente como una entidad y fotografiarlas como un personaje. Pienso sin embargo, que el principal logro de Willy en Ben-Hur , lo cual es seguramente por lo que lo contrataron, es que hizo un film personal>>. De hecho, las partes del film con gran movimiento de masas fueron rodadas por los directores de segunda unidad”.

En otra parte del texto el autor nos dice: “Aunque a Billy Wilder no le apasiona especialmente Ben-Hur, subraya que Wilder <<la hizo tan bien como pudo; incluso una escenas tan delicada como la crucifixión de Cristo la solucionó con una gran decencia estética, filmándola desde atrás y perfilándose en el horizonte>>. Efectivamente, la parte del Calvario –diseñada por Edfie Caragno– fue especialmente cuidada por Wyler, y aún meses después de haber terminado su filmación, el director rodó algunos planos nuevos para mejorarla. Según relata Heston, la elaboración de la escena fue muy emotiva <<Después de una apasionada y elocuente justificación a Willy sobre por qué deberían estar ausentes las lágrimas en la escena de la crucifixión, me descubrí a mí mismo llorando copiosamente ante el sonido de la voz de Cristo desde la cruz>>”.

Charlton Heston

“Una de las escenas más difíciles del film fue la famosa carrera de cuadrigas. Durante  meses dos hombres trabajaron con una unidad completamente independientes: Yakims Canutt y Andrew Marton. Marton había codirigido Las minas del Rey Salomón (King Solomon’s Mines, 1950) y había sido director dd segunda unidad en Quo Vadis?. Rodar con cámaras pesadas, a la distancia adecuada, y sin perder el foco a pesar de la velocidad de los carros, se convirtió en una pesadilla de la que solo con mucho trabajo lograron despertar. Para Marton el plano más difícil fue aquel en que interaccionan las ruedas de los carros de Messala y Ben-Hur, y el primero utiliza el látigo contra el segundo. Cuenta que <<para enseñar el peligro inmediato en que se encontraban, decidí mover la cámara de las ruedas que chocan y chisporrotean a los dos antagonistas en su lucha desigual. Para conseguir este efecto túve que encadenar el
vagón de la cámara  a los dos carros. No tuve tiempo para pensar que si un caballo caía, todo el conjunto –caballos, carros, actores, coche de la cámara– chocaría y se produciría un desastre>>. La preparación supuso para actores y dobles de acción horas de entrenamiento en el
manejo de carros y lanzamiento de jabalina”.

Y como todos sabemos en pantalla la multicitado carrera solo dura 10 minutos, pero su resultado fue espectacular siendo lo más elogiado del film por tirios y troyanos.

Inclusive consideró que la parte melodramática de la última hora, después de la muerte de Messala, funciona adecuadamente para el espectador creyente, sin caer en excesos de cursilería, pues al final de cuentas la contención de Wyler se realiza a sabiendas de que contaba con la complicidad del espectador, como concedieron de los hechos narrados en torno a la figura de Jesus, por lo cual está vesion de Ben-Hur mantiene su lirismo de drama personal y lo épico de su espectacularidad.

Algunos críticos manifestaron cierta interpretación, aparentemente forzada y fuera de contexto de que se utilizaba la historia para hacer un paralelismo de la situación del Medio Oriente de la época de Cristo, con la  situación
de árabes y judios viviendo bajo el yugo imperial de Roma, con la del momento en 1959 en un Israel en conflicto con Palestina y pueblos árabes. todos ellos bajo los ojos del enemigo común del imperio norteamericano, sobre todo por la respuesta de Ben-Hur a Poncio Pilatos cuando le entrega el anillo de Quinto
Arrio y le señala que Messala, al igual que los judios son víctimas de la maldad de Roma. Interpretación que no
se necesita forzar h que está dada en la propia novela por Walllace, en su crítica a Roma como imperio del mal y por ende todo imperualismo, basado en la sujeción de uno o varios pueblos es en sí malo para el autor de Ben-Hur.

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