El Gran Showman: un musical inundado de efectos especiales

Alejandra de Alba Casillas Escrito por on Ene 3rd, 2018 y archivado en Destacado, Musical, Novedades, Reseñas. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Un verdadero musical (no como La La Land) que evoca el origen del mundo del espectáculo, teniendo como inspiración la vida de P.T. Barnum, ojo no es lo mismo: basada en hechos reales, que inspirada; porque si no en lugar de ser un protagonista bueno, tendríamos a uno ambicioso, cínico y un poco detestable.

El tráiler nos vende la película, no necesita mayor presentación e incluso nos deja poco para el desarrollo de la historia, aunque en los detalles es donde se esconde el diablo.

Tenía toda la intención de acudir al estreno de la cinta, sin embargo ante la negación de mi amigo Paquito de acompañarme, desistí de mi intento por verla en su primer fin de semana de exhibición. Lo anterior dio pie a que leyera algunas reacciones y opiniones de la misma antes de formar las mías. Para cuando logré quitarme la desidia ya llevaba en mi cabeza la idea de que quizá no iba a ser un buen musical, pero vamos, cuando vi La La Land, que fue cerca de su tercera semana de exhibición, ya todos los diarios, críticos profesionales y no profesionales, cinéfilos y no cinéfilos me habían vendido la idea de que era “el musical”, que revivía la gloria del género, y para cuando salí detesté a todos y cada uno de los que me alentaron a verla, así que preferí darle el beneficio de la duda a la película dirigida por Michael Gracey quien ha estado más asociado a la dirección de efectos especiales que a ser un director en general.

En los primeros 20 minutos del filme se nota la mano de un director de efectos especiales dentro de él, tanto que con el primer par de musicales me estaban convenciendo de varias nominaciones al Oscar para el producto que resulta ser El Gran Showman, afortunadamente no escribí nada al respecto en mis redes sociales, porque si no me hubiera tenido que tragar mis palabras. 

Cómo fue que se perdió el hilo de la historia, en qué momento se hizo bolas la madeja y el director no supo desenredar los hilos, no sé, lo que sí sé es que el cuerpo del trabajo estuvo desastroso y desafortunado, tiene una excelente introducción y una decente conclusión, pero lo que está en medio, lo que no se le puede perdonar a ninguna presentación, esa donde se enriquece la historia con su plática a detalle, ahí pierde, resulta aburrida, tediosa, larga y sin sentido, tanto que ni la sonrisa de Hugh Jackman (Los miserables, 2012) o los bíceps de Zac Efron (High School Musical, 2006) la pueden rescatar. Sin duda, La Bella y La Bestia de Billl Condon se queda como el gran musical del 2017, simplemente porque no hubo un verdadero contrincante, pero no me malinterpreten no es tan mala El Gran Showmanes palomera, y solo nos hace recordar un poco a Moulin Rouge (2001) por el uso de sus tonalidades carmesí, pero hasta ahí. Vamos, si la ven en formato VIP se decepcionan por el gasto, pero en formato normal no duele el codo.

Al margen de la película y solo porque me gustaría que quede asentado en actas, comento lo siguiente: Hace 21 años ante mi amor idílico que le profesaba a Leonardo DiCaprio con las películas de Romeo y Julieta y La habitación de Marvin (en esta cinta lo nominé en mi imaginario por el Oscar, una de mis primeras grandes decepciones con la Academia), mi padre me comentaba que no cantara victoria en que se convertiría en el gran actor de mi generación, que lo dejara crecer y sobretodo, que tenía que ver si Hollywood le perdonaba ser tan lindo. Afortunadamente Martin Scorsese le perdonó la galanura y le permitió explorar otros matices dentro de la actuación, dejando a un lado su cara bonita, dándole seriedad a sus perfomance. En ese momento no entendí muy bien la cruz que es ser galán, hasta estos momentos en los que veo a Zac Efron, y guardando dimensiones, porque no lo comparo con Leo, sin embargo considero que le sobran músculos, que ese es uno de sus grandes defectos dentro de la industria cinematográfica, pero que si Hollywood le llega a perdonar esos bíceps de infarto y se encuentra con un director que le dé una oportunidad seria para dejar de lado al niño rubio tonto, puede ser que nos topemos con una gran y grata sorpresa. Tiempo al tiempo.

Esto ha sido todo por hoy, nos vemos en la próxima

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