Dos tipos peligrosos: galopante homenaje al “film noir”

Leopoldo Villarello Cervantes Escrito por on Jul 7th, 2016 y archivado en Destacado, Galería fotográfica, Novedades, Policíaco, Televisión. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Dos tipos peligrosos: galopante homenaje al “film noir”

Dos tipos peligrososPor un período al  rondar la década del 1990, Shane Black era considerado el guionista mejor pagado en Hollywood tras los éxitos de “Arma letal” (Lethal weapon, 1987, Richard Donner) y sus continuaciones, así como por “El último Boy Scout” y “El último gran héroe”. A su vez, el tremendo fiasco de “The long kiss goodnight” (el segundo desastre consecutivo para Geena Davis y el realizador Renny Harlin), le harían alejarse de los tinglados cinematográficos.

Para 2005 debutaría en plan de director-guionista con “Kiss Kiss Bang Bang”, hilarante cine negro en plan comedia oscura satírica en medio de Los Ángeles pleno de referencias al cine y a las novelas del género (la utilización de los títulos de Raymond Chandler). Basada en parte en un libro de Brett Haliday, “Bodies are where you find them” (Los cadáveres están donde los encuentras), fue un alegre fracaso, aireado por haberse convertido en película de culto, e hizo a Black volver a tomarse un leve reposo.

Un decenio después, tras haber dirigido y escrito “Iron Man III” (2013), Shane Black toma el megáfono de nuevo para una obra personal con “Dos tipos peligrosos” (The nice guys, 2015); la reinscribe a su estilo de film noir hipermoderno, con pareja de detectives privados, policías, o individuos metidos en resolver un caso misterioso, lo sitúa en el centro de la meca del cine, le estabiliza humor en mejor medida a su formato de cine negro, añade una niña vivaz, se injerta entre “Boogie nights” (1997) y “Puro vicio” (2014), ambas dirigidas por Paul Thomas Anderson, la segunda sobre una novela de Thomas Pynchon, y con más de un punto de contacto con “L.A. Confidential” (1997) y algo de James Ellroy.

Black le incrusta un asunto de actualidad al guión, así lo ubique en 1977: la contaminación en la atmósfera, las trampas de las compañías automotrices para que sus vehículos cumplieran con las normas de emisiones, la colusión de agencias del gobierno con las compañías de Detroit, y en extensión, el declive de estas, superadas por las armadoras japonesas.

A la dupla de Val Kilmer y Robert Downey, Jr., en “Kiss Kiss Bang Bang”, Black la prolonga aquí con Russell Crowe y Ryan Gosling, el rudo y el aparentemente perito, el contratado por fuera y el detective privado legal. El asunto simple que los une se encrespa, se multiplica, a la desaparición de una muchacha le salen recovecos nebulosos que se encienden al paso de la pareja, con una película “experimental” de clavija y solución.

Dos tipos peligrosos 2La ambientación es estricta e idónea, la época dorada de las películas porno, la vestimenta, los automóviles, la música; con una redonda reproducción de “September” con Earth, Wind and Fire, en una fiesta a lo grande en mansión de Beverly Hills de un productor cinematográfico, por donde circulan émulos de actrices, ricos y potentados, futuros famosos; droga y bebidas al por mayor.

Diálogos y situaciones son brillantes (a escoger entre los más socarrones, la villana con cabello afro dispuesta a matarlos, las entradas y salidas de Amelia), a ratos en el delirio y la sorpresa continuada, avanzando en las pistas que surgen y los cabos que empalman, unos por coincidencia. Las piezas del rompecabezas se sueldan entre secuencias regocijantes, birlando clichés con frugalidad, en los villanos, en los asesinatos, en librarse de cadáveres. Alucinaciones alcoholizadas a tono con la época, retozos con sirenas bajo el agua, pequeños excesos y lindezas de buenas personas y enseres religiosos. Pespuntes de invulnerabilidad, superación de traumas sellado con el tatuaje en el brazo acerca de la felicidad.

La elección de Russell Crowe y Ryan Gosling, y sus personificaciones funcionan, juntos y separados, el contraste se conjuga con el aporte de la niña (Angourie Rice) ganando puntos, aconsejando, apareciendo en los instantes debidos, hablando de tú a tú con cualquiera.

Con “Dos tipos peligrosos”, Shane Black vuelve con fuero a las andadas, pertrechado con su cinefilia y sus lecturas de novelas detectivescas, con frases copiosas y bizarrías; gags visuales acumulativos en sus disparos contra la corrupción, del gobierno, de los empresarios; zarandeadas balaceras, donde los disparos al aire se cargan a más de un inocente o fisgón.

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