En la sangre: trío en el vacío

Leopoldo Villarello Cervantes Escrito por on Jul 1st, 2016 y archivado en Destacado, Galería fotográfica, Melodrama, Novedades, Reseñas. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

En la sangre: trío en el vacío

en la sangre“En la sangre”, largometraje debut como directora de Jimena Montemayor Loyo, encara la confusión, inestabilidad, de tres veinte-treintañeros, una mujer y dos hombres, Nadia (Camila Selser), Tomás (Juan Pablo Campa) y Mateo (Pedro De Tavira), ante las perspectivas de unos, en lo económico, laboral, personal, y las repercusiones en el plano amoroso.

Plantea la probabilidad procedente de que la mujer pueda enamorarse de ambos, con sus pluralidades, parcialidades, gradaciones. Las relaciones entre cada par, el compartir un departamento, los huecos y el porvenir oblicuo de tres personajes de clase media alta en México, cuando uno de ellos regresa al país tras estudiar una maestría en el extranjero y el otro tiene ante sí la eventualidad de irse a hacer la suya.

La trama contempla el efecto del arribo de un individuo cercano para una pareja en apariencia sólida, y para sí mismo. El bloqueo y las disyuntivas de hacia dónde ir. Las prioridades. Irse en solitario al extranjero, quedarse al lado de su novia; dejarlo ir o acompañarlo. Encontrar empleo, sin tener la obligación o necesidad inmediata.

Drama en pequeño pero de proporciones usuales a esas edades, narrado con morosidad, sin agitaciones, el más del tiempo dentro del departamento, con sus salidas a fiestas, con pruebas y excesos normales; y el alejamiento de Nadia de Tomás al alimón con la inminencia de Mateo.

Las cuitas y conductas desprendidas de la lectura de la Nadia de André Breton cruzan insistentes. Se apuntala la fase de camaradería entre los hermanos –así por ratos no se entienda bien si sólo son amigos desde la infancia y un diálogo lo ponga en duda-, más cuando comparten su afición a los videojuegos, donde se sueltan y relegan novia y disconformidades.

“En la sangre” empalma consideraciones fraternas para decirle al hermano o al novio acerca del romance o pasión; hacerlo a su espalda, visualizado con acierto en una secuencia donde Tomás abre la puerta y Nadia y Mateo quedan atrás de él. Posterga las discusiones inevitables, el decidir o concluir, la tardanza en madurar. Retrasa el desmoronamiento o la posibilidad de que los tres retomen su trayecto propio.

Proyecto independiente realizado desde el 2012, financiado a través de “crowfunding”, del apoyo de amigos y conocidos, según se lee en los agradecimientos en los créditos de cierre, y con una parte de la indemnización por la muerte del papá de la directora: el escritor, traductor, cantante de ópera y miembro de la academia de la lengua, Carlos Montemayor (1947-2010), a quien ella rinde homenaje al ponerlo como productor y al colocar en una escena uno de sus libros, que casualmente abre Mateo.

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