El renacido, de la migración voluntaria

Héctor Enrique Espinosa Rangel Escrito por on Ene 31st, 2016 y archivado en Destacado, Galería fotográfica, Novedades, Reseñas, Western. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

El renacido, de la migración voluntaria

renacido 1Desde el principio de la industria fílmica estadunidense la empresa involucró a numerosos “Extranjeros” que enriquecieron definitivamente la capacidad productiva de la hoy Meca del Cine, muchos de ellos se vieron forzados, profesionalmente, a explorar los temas locales para establecerse en una cultura radicalmente diferente a la propia, los ejemplos de Fritz Lang (Furia, 1936, Espíritu de conquista, 1941), de Jean Renoir (El amor al terruño, 1945) o Luis Buñuel (La joven, 1960) enseñan la tendencia de esos talentos a dirigir su atención, y la nuestra, al Estados Unidos rural pero no a la visión mítica del western, salvo el caso de Lang, pero todas fueron exploraciones del espíritu original de sencillez en Norteamérica, una búsqueda de autenticidad vista con ojos ajenos al prejuicio de la identidad nacional, salvo dos casos recientes: Rolando Emmerich (El Patriota, 2000) y Alejandro G. Iñárritu (El renacido, 2015) que son pretensiones de juicio histórico destinado a exaltar la cultura estadunidense actual.

La historia de El renacido desde luego no es nueva en el cine, en 1971 Richard Harris protagonizó la versión mas estrechamente relacionada con esta nueva película con aquella Furia salvaje de Richard C. Sarafian, contando la historia de un trampero atacado por un oso y abandonado como muerto por sus compañeros de cacería, un relato publicado por Michael Punke acerca de una de las muchas leyendas de los pioneros de la época de expansión hacia el oeste a las tierras de los nativos americanos; además se trataba también de documentar el ataque de un oso grizzli en Norteamérica (claro, no los hay en otro lugar) y básicamente contar una historia de sobrevivencia e individualismo ejemplares que también pretendía desmitificar a los pioneros de la conquista de tierras indígenas (de los pieles rojas, pues).

renacido 2Ante la “sigilosa” exhibición previa de la película muchos aficionados al cine basaron sus juicios en dos premisas: el éxito de un director “mexicano” en la industria internacional (léase el cine del circuito de Hollywood), con una filmación prolongada y llena de accidentes que propició la filmación de un “making-off” complejo y al mismo tiempo una obra fílmica válida de por si realizada por Eliot Ramuch (A world unknown), y en y basados en la existencia misma de este breve documental se aventuraron juicios sobre la película que nada tiene que ver con ella y su realidad.

El asunto es de considerase porque la película permanece en pantalla más de dos horas y media y no parece justificado tanto tiempo a pesar de que podría ofrecer alegatos acerca de la casi imposible sobrevivencia de Hugh Glass (Leonardo Di Caprio) y de la persecución y alcance de una venganza que, finalmente, parece carente de sentido. Según se desarrollaron los dos argumento más cercanos entre sí, (el Renacido y Furia Salvaje) el libro original parece carecer de elementos suficientes para una buena adaptación; Sarafian recurrió a un personaje increíble, el Capitán Henry (John Huston) y la gran capacidad ya probada del actor Richard Harris (aquí Zachary Bass); Iñàrritu a cambio nos enjareta una muerte en familia (que según él es importante en toda su obra-en el documental) y una sobreactuación generalizada en su elenco destinada a justificar alguna emoción en los espectadores (y al parecer la obtiene).

La construcción por medio de regresos en el tiempo, en Iñàrritu, va construyendo una oscura historia de amor interracial con una mujer nativa, que tiende al tremendismo de su asesinato combinado con extrañas tomas de corrientes de agua que recuerdan lejanamente el estilo de Tarkowsky (al menos el fotógrafo Lubezki denota esta influencia), pero en ningún Momento ofrece indicios de tener sentido el apego que demostrará Glass por su hijo mestizo (IMDB), que finalmente será el pretexto de Iñárritu para justificar la lucha por sobrevivir del trampero.

Richard Harris en Furia salvaje

Richard Harris en Furia salvaje

Con todo y lo exagerado que pueda parecer el caso de Hugh Glass (o Zachary Bass con Sarafian) no es único ni insólito, hay muchos testimonios de sobrevivientes de ataques por animales salvajes, desde osos hasta tiburones y tigres, en todo hay finalmente una explicación racional y a veces médica, pero siempre con elementos inescrutables que atañen a la condición individual, así esta “milagrosa” curación resulta creíble pero exageradamente prolongada en pantalla y Di Caprio no es capaz de transmitir ni los cambios sutiles en la salud de su personaje ni al evolución emocional que le ha de llevar al final insospechado, aunque no sorpresivo.

Sarafian gravitó su película en un extraño personaje que parece sacado de las películas de Werner Herzog o de la narrativa hispanoamericana, un explotador exagerado que pretende llevar un barco velero a través del continente impulsado por brazos y piernas de sus empleados; es el motivo principal del regreso de Zachary por la venganza (una palabra de contrato incumplida) y será el motor de su recuperación a la partida de caza con instinto vengativo, en el ínterin Sarafian ensaya un conato de psicoanálisis de Zachary por medio del flash back, pero la perfección del personaje, que se definirá mejor por la convivencia con los nativos, llegará para Harris hasta la filmación de Un Hombre Llamado Caballo.

El caso de Iñárritu es de actualidad porque hizo una cinta de efectos visuales donde cualquiera habría realizado una cinta de acción contratando a la famosa grizzli domesticada que ya ha hecho varias películas, especialmente con el recién desaparecido Dan Haggerty que encarnó a Grizzli Addams, aunque parece que algunas consideraciones acerca de la seguridad de Di Caprio le hicieron recurrir al CGI, por cierto muy convincente salvo porque no representa el ataque normal de esas fieras, que atacan directamente la cabeza, y que además le da al actor (¿?) un golpe de brazos como de oso polar y aún así vive (con ese ataque el oso blanco destroza capas de hielo para encontrar focas).

renacido 3El argumento es por demás complicado y misterioso: los detalles de su curación (centro motor de la filmación en Sarafian) pasan desapercibidos y solamente hay una escena sospechosamente homosexual con el nativo que le ayuda y no hay referencia alguna a la medicina herbolaria que es la vía normal en que se realizaría la curación. Por otra parte cuando alcanza al asesino de su hijo la pelea es puerilmente increíble, parecen dos escolares en el patio de recreo siendo, en teoría, dos rudos tramperos, y finalmente la venganza la deja a los nativos que poco tenían que ver en su asunto.

Es una desgracia que algunos directores se dirijan a la comunidad de la Academia con la abierta intención de alegar su nacionalismo: el colocar estratégicamente citas bíblicas (“…La venganza es mía…”) para justificar cierto humanismo maniqueo y la presentación de los nativos americanos como seres dignos de conmiseración denuncia una intención de congraciarse con una comunidad a la que son ajenos (el mejor ejemplo es El Patriota con Mel Gibson, luego de que Emmerich destruyó la casa blanca en ID4- por cierto la secuencia más celebrada por los estadunidenses en los años ochenta), a ver si Iñárritu no hace otra versión de El día después de mañana como en revancha por no haber sido reconocida su barbería.

El renacido. (The revenant). D. Alejandro G. Iñárritu. Con: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Will Poulter. Guión: Mark L. Smith y A. G. Iñàrritu, según la novela de Michael Punke. USA. 2015.

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