Comic Con IV: la esperanza de los fans, o de cómo los geeks conquistamos el mundo

Dario Zepeda Galvan Escrito por on Nov 4th, 2014 y archivado en Destacado, Documental, Galería de vídeo, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Comic Con IV: la esperanza de los fans, o de cómo los geeks conquistamos el mundo

Comic Con IvPara los musulmanes es La Meca, para los guadalupanos el Tepeyac, para los Sikhs el templo dorado de Amritsar, cada creencia tiene su lugar sagrado, su sitio de peregrinaje al cual debe de ir por lo menos una vez en su vida. Para esa emergente subespecie humana que se suele agrupar de manera más bien suelta bajo el amplio término de geeks, la nueva meca tiene nombre y lugar, desde hace algunas décadas ya el lugar de peregrinaje se llama San Diego Comic Con.

El documental sobre el que estamos platicando Comic Con IV da cuenta de cómo se ha construido este resquicio de locura y fantasía en medio de la nación más modernizada del mundo, lo que no deja de ser irónico, si recordamos que uno de los pilares de la modernización era precisamente el desencantamiento del mundo, Dios está muerto, la religión no sirve y todas esas cosas. La Comic Con muestra hasta qué grado ha fracasado este intento modernizador, el mundo está más encantado que nunca y los seguidores de las nuevas mitologías se cuentan por decenas de miles en esta congregación anual.

¿Tengo que hacer un aparte para explicar lo de geek? A mi me parece tan cotidiano el término que no lo creería necesario, pero uno nunca sabe con el internet. Digamos que geek es el concepto sombrilla bajo el que caben muchas cuestiones y aficiones, pero cuyo común denominador gira alrededor de tener una gran pasión, a veces bordeando peligrosamente el fanatismo (de ahí el otro término más bien despectivo de “fanboy”), por un tema en especial, casi siempre ficticio. Si bien no es privativo, geek suele tener un fuerte aroma a tecnología, a ciencia, a conocimiento obsesivo, al placer de discutir por horas sobre temas que el resto del mundo considera “intrascendentes”, implica, como buena subcultura, la creación de todo un diccionario de términos, guiños y convencionalidades que son compartidas entre los integrantes de la comunidad. Si, el geek son los personajes de la Teoría del Big Bang, para acabar rápido.

La película sigue la ruta que lleva a varios sabores de geeks dentro de la Comic Con, haciendo un acercamiento a las historias personales nos demuestra además la gran diversidad de caracteres y lugares de origen de los que están inmersos los asistentes a este espacio. Dos aspirantes de dibujantes de comic, un equipo completo de gamers que van a presentar un cosplay, un coleccionista de figuras de acción, el dueño de una distribuidora de cómics que quiere colocar sus grandes tesoros para salvar su tienda, una pareja de seguidores de Kevin Smith en la cual el novio quiere utilizar la conferencia del mismo para proponérsele a su pareja (con un anillo réplica de uno de los anillos élficos del Señor de los Anillos, claro). Todo esto sazonado con pequeños apuntes de asistentes a la convención y de grandes figuras del medio, unidos por un mensaje común que podría definirse así: soy geek y estoy orgulloso de ello.

En un mundo en donde todos somos parte de una minoría y en donde todas las minorías son atacadas (por otras minorías), una declaración como la anterior es algo que lleva mucho tiempo tratando de hacerse, pero ha tenido que hacer explosión con la llegada de internet y las mejores tecnologías de comunicación para que la reivindicación geek pudiera hacerse escuchar. Las entrevistas breves que aparecen en el documental dan vueltas sobre este tema, figuras del medio como Frank Miller (300, Sin city), Joss Whedon ( Buffy, Firefly, La película de los Vengadores), Kevin Smith (Clerks) y el infaltable Stan Lee van narrando la lenta ascensión del niño o niña que fueron en su momento molestados o ridiculizados por gastar tiempo, dinero y emoción (sobre todo emoción) en seguir a personajes inexistentes.

Cada determinado tiempo, alguien habla de forma condescendiente de los medios que adaptan este tipo de géneros (superhéroes, ciencia ficción, fantasía) dándoles una palmadita en la cabeza y llamándolos “escapismos”, casi con ternura, como una especie de subgénero, menos válido o menos “artístico” que las cuestiones realistas o dramáticas. Lo que se registra a través del documental de la comic con es la expresión de desafío, de decir si, es escapismo, es pensar y vivir en una realidad diferente a la que vivo, es la posibilidad de vestirme como quiero en realidad y ser lo que quiero en realidad, sin tener que darle concesiones a una realidad que me obliga a conformarme, que me reduce a un cubículo y una corbata, a un número de seguridad social y a una vida “normal”, los frikis (término de España) que se acumulan por miles en el centro de convenciones de la Comic Con se escapan del mundo, menos porque no sean capaces de aceptarlo y más porque son capaces de imaginar uno mejor.

Así se ve la inmensa cantidad de trabajo que el equipo de cosplayers pone detrás de su representación de una escena de un videojuego, incluyendo la construcción totalmente casera de una cabeza animatrónica, es un trabajo, de eso no hay duda, está hecho con profesionalismo y, lo más importante, con verdadera pasión. Estos mundos fantásticos que otras personas han soñado, se vuelven habitables por todos, y los geek buscan tomar parte de las historias, hacerlas suyas, hacer que sus vidas tengan un poco de esa magia que sale de los cómics, que brinca desde las películas y los libros, a través de la posesión de un juguete (reivindicando también la enorme y constantemente negada necesidad que tenemos los adultos de seguir jugando), a través de diseñar y construir el traje de mi personaje favorito o incluso de entrar realmente a ese gran mundo de la fantasía trabajando como dibujante o guionista, el sueño de todo geek, que varios de los autores entrevistados en la cinta han conseguido hacer realidad.

La profusión de imágenes que dan cuenta del talento, creatividad y pasión puesta detrás de cada espacio de la Comic Con habla de la vitalidad que esta nueva mitología tiene en el mundo contemporáneo. Más allá de que nos gusten o no los mensajes que dejan a su paso, el hecho es que así como antaño el mundo se unificaba en torno de las hazañas de Hércules y Odiseo, hoy la cultura global geek ha penetrado cada rincón del planeta y une en un mismo sistema de creencias que incluye a Goku y Mario Bros., a Superman y Darth Vader, a Harry Potter y el Doctor (Who?); al Hombre Araña y a Solid Snake, creando una comunidad global que se identifica entre sí por estas aficiones, que genera un sistema simbólico que trasciende generaciones, nacionalidades y filiaciones políticas, una cultura que no hace más que crecer día con día, al punto que hoy los niños pueden decir sin dificultad el nombre de los principales Vengadores, cosa que hace diez años era impensable. Los geeks somos muchos y estamos creciendo, porque al final de cuentas, ¿quién no quiere ser un héroe?

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