Cada día parece más cercana una crisis al sentido de la realidad a través de los medios, un buen indicador es la evanescencia de los límites entre documentación y lo ficticio, especialmente en el cine, algo así puede verse en una cinta británica de Sid Bennett apenas en camino a las carteleras: El proyecto dinosaurio.
Desde el inicio advierte que fue realizada con pedazos filmados por una expedición perdida en el Congo, en realidad la actual República Democrática del Congo en busca de un ser parecido al todavía ignoto Monstruo del lago Ness; sin embargo desde ese mismo instante sabemos que es una ficción fílmica y no un documental, aunque la técnica de realización es muy convincente al combinar filmaciones con película fotográfica y grabaciones digitales directas.
En realidad se trata de revitalizar la vieja historia de Arthur Conan Doyle El mundo perdido (1912), filmada por primera vez por Hoyt y Hudson en 1925 y repetida muchas veces a lo largo del siglo XX conforme avanzaron los efectos especiales que pudieran hacer convincente la aparición de dinosaurios; la gran incongruencia situaría la acción “En una meseta perdida en las selvas del Amazonas…”, donde sobreviven dinosaurios desde el Cretácico y en la realidad ya hace tiempo que no hay tierras desconocidas ni por explorar en este planeta, especialmente ahora en la época de vigilancia satelital.
La carretera transamazónica, eternamente sin terminar y buen pretexto para depredar el pulmón más grande de nuestro planeta, carece de secretos o territorios ignotos donde situar las fauna antediluviana, solo quedan algunas regiones boscosas de la selva en Borneo y regiones centrales del Congo donde sobreviven el elefante de bosque y los gorilas de montaña, quizá por esto se ubica la cinta en esta pete del continente negro en busca del reptil mítico.
El hecho es que la realidad ya no ofrece ilusión suficiente para las almas ansiosas de conquista y descubrimiento, el espacio de imaginación ocupado originalmente por los afanes expansionistas, tanto políticos como de conocimiento, son acotados por una compleja realidad que solamente rebasan los grandes talentos del arte y la ciencia, pero para una mentalidad mediana, aunque ambiciosa, resulta más fácil acceder a ello con las fórmulas del pasado y esto genera la nostalgia que campea sobre muchas de las expresiones de la cultura popular volviéndola trivial, aunque en algunos casos, como éste del Proyecto dinosaurio, crean encuentros formales de interés.
Porque gracias a la combinación de técnicas audiovisuales y búsquedas narrativas se crea una cinta que bien pudiéramos llamar experimental, en el mismo tono que lo hemos hecho con Cloverfield: monstruo (2008) o El proyecto de la bruja de Blair (1999), claros antecedentes de esta forma de experimentar con el cine y la fantasía en la que además predomina la tendencia a la exploración del miedo.
Proyecto dinosaurio, el. (The dinosaur Project). D. Sid Bennett. Con: Natasha Loring, Peter Brooke, Richard Dillane, Matt Kane, Abena Ayivor. Guión: S. Bennett, Jay Basu y Tom Prindham. G.B./SUAF. 2012.
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