Dustin Hoffman en San Sebastián

Escrito por on oct 3rd, 2012 y archivado en Actores y Actrices, Destacado, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Dustin Hoffman en San Sebastián

Dustin Hoffman con el Donostia

La ceremonia de clausura del 60 Festival Internacional de cine de San Sebastián fue el marco -además de la entrega de los galardones correspondientes, en que la Concha de Oro fue para “En la casa” (Dans la maison, de Francois Ozon), para que Dustin Hoffman recibiera el premio especial Donostia.

En esta ocasión los organizadores del festival otorgaron cinco premios Donostia, con motivo de la celebración de su sexagésimo aniversario. Días antes que a Hoffman, el Donostia fue concedido a John Travolta, Oliver Stone, Ewan Mc Gregor y Tommy Lee Jones.

Como sucede con frecuencia en estas circunstancias el acto fue emotivo, desde la introducción del actor estadounidense, su entrada con su sempiterna sonrisa, uno de los rasgos particulares en sus actuaciones traído de su vida diaria, y su pausado caminar.

Hoffman contó que a los quince años, cuando el festival de San Sebastián nacía, allá por 1952, él iba a la escuela y los estudios no se le daban. Entre sus compañeros hablaban de que era bueno para la interpretación y al poco se metió a esa rama y desde entonces ha sido afortunado de poder actuar.

Por la pantalla del auditorio Kursaal se proyectaron fragmentos de películas en que actúa Dustin Hoffman, acompañados en la banda sonora  por T-Rex y hasta embonar con la letra de “Mrs. Robinson” de Simon & Garfunkel y escenas de la cinta que lo encumbró, “El graduado” (The graduate, 1967, de Mike Nichols), donde hace el papel de Benjamin, recién egresado de la universidad, y quien tiene 21 años, aunque para entonces Hoffman cumplía 29.

Las presentadoras recordaron que Hoffman ganó dos premios Oscar, uno por “Kramer contra Kramer” (1979, de Robert Benton) y el segundo por “Cuando los hermanos se encuentran” (Rain Man, 1989, de Barry Levinson); además de haber merecido otros laureles al conjunto de su carrera: en Italia,  el León de Oro del festival de Venecia; en Francia, el César; en Alemania,  el Oso de Plata en Berlín; en Inglaterra el Empire. Además de otros como el Emmy por su caracterización en “La muerte de un viajante” (Death of a salesman, 1985, de Volker Schlondorff).

Nominaciones al Oscar ha tenido por “El graduado”, por “Cowboy de medianoche” (1969), al lado de Jon Voight, “Lenny” (1974), “Tootsie” (1982) y “La cortina de humo” (Wag the dog, 1997).

Curiosamente, en esta ceremonia en San Sebastián le ponían énfasis a su personificación de el Capitán Garfio en “Hook” (1991) y apenas se mencionó su participación en “Descubriendo el país de nunca jamás” (Finding Neverland, 2004), de alguna forma ligada al personaje de Peter Pan y a su autor J.M Barrie.

A imágenes de las películas más celebradas en que ha participado Hoffman se sumaron escenas de otras de sus  excelentes personificaciones: de muy a joven a muy anciano en “Pequeño gran hombre” (Little big man, 1970), de prisionero con lentes gruesos en “Papillon” (1973), o corriendo por los alrededores de Nueva York antes de vérselas con el criminal nazi en “Marathon Man”. Una actuación ejemplar y no tan rememorada es como el gángster Dutch Schultz en “Billy Bathgate” (1992), o bajo las órdenes de David Mamet en “Búfalo americano” (1996), y recién en “Amo Huckabees” (2004) y aún más sobresaliente en el cara a cara con Emma Thompson en “Su última oportunidad” (Last Chance, Harvey, 2008), arribando a Londres para tropezarse con una enfermedad y con una mujer singular.

Tal vez por darle prioridad a lo comercial, o a lo que más conoce el público, en este evento en Donostia, se aludió a las comedias (bobas, por decir lo menos) donde Dustin Hoffman ha hecho de papá de Ben Stiller, las de “Los Focker”, que bien se podrían relegar y en su lugar recordar su impar actuación secundaria en “La versión de Barney” (2011), por la que igual fue reconocido, o la de analista de Will Farrell en “Más extraño que la ficción” (2006).

Sin duda, la personificación del periodista Carl Bernstein, quien destapó con Bob Woodward el escándalo Watergate en “Todos los hombres del presidente” (1978) fue incuestionablemente un parteaguas en su trayectoria. Refrendando de reportero tenaz cubriendo un secuestro es su papel en “Mad city” (1997). Y en el lado contrario, eje de un reportaje en “Héroe” (1992), confirma sus dotes actorales con registros mínimos en apariencia.

Otro de los papeles muy subrayados de Dustin Hoffman en las imágenes proyectadas en San Sebastián fue el de “Tootsie”: la escena con Sidney Pollack, la decisión de transformarse en mujer, los instantes en que se maquilla, el encuentro con Jessica Lange. Acaso para confirmar lo camaleónico de Hoffman, su reciedumbre, su afán por obtener un rol, lo que haría en caso de urgencia, las posibilidades de mutarse y simular voz femenina.

Su primer protagónico fue en “El Graduado” hace ya cuarenta y cinco años, desde entonces ha transitado por facetas fundidas para su tipo, de baja estatura, como se replica en el caminar en “Vaquero de medianoche” y “Cuando los hermanos se encuentran”, o en sus poses juveniles inmunes en “John y Mary” (1969) o “Alfredo, Alfredo” (1971, de Pietro Germi), su paso efímero por Italia, funcionando su figura para el guión, debilitado por el doblaje que le cayó.

Y actitudes más fortificadas como en las que le indujo Ulu Grossbard en “Libertad Condicional” (1978) y en “¿Quién es Harry Kellerman…? (1971), o cuando la furia asciende de potencia en “Perros salvajes” (1971, de Sam Peckinpah), o los “Negocios familiares” (1989) con Sean Connery y Matthew Broderick, y más arriba la aglutinación del maloso Mumbles en “Dick Tracy” (1990), dirigida por Warren Beatty

Y ya que Beatty coincide, bueno, siempre existe “Ishtar” (1987), famosa por ser un fiasco comercial o la peor película de Warren Beatty, por su altísimo costo y bajísima taquilla; pero creo se le debe reivindicar, los números musicales, algunos gags de Elaine May, y claro, Dustin Hoffman.

El agradecimiento de Hoffman para el festival de San Sebastián por el premio Donostia trató de enunciarlo en español. Ya se había retirado del escenario y los aplausos se silenciaban, cuando retornó. Para comunicar que al concluir esta ceremonia, ahí en el Kursaal sería la premiére de su ópera prima como director, “Quartet”. En un gesto caballeroso y virtuoso invitó a pasar al estrado a Billy Conolly –a quien cedió el micrófono-, uno de los protagonistas masculinos junto con Michael Gambon y Tom Courtenay, el femenino corresponde a Maggie Smith. Todavía anunció que entre el público se encontraba alguien más del equipo técnico a quienes agradeció.

“Quartet” es una obra teatral de Ronald Harwood, quien se hizo cargo de la adaptación y guión.

Esperaremos el estreno en México de “Quartet” -en donde unos amigos de edad mayor se reúnen, como cada año, para celebrar el aniversario de Giuseppe Verdi- para aprender del paso de Dustin Hoffman detrás de la cámara. Entre tanto podemos volver a echarle el lente a su desempeño en algunas películas que le han formado como uno de los actores clave y de alta medida en la tercera parte del siglo XX y que prolongan su trayectoria para nuestro beneplácito.

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