Amigos, de intocables tocados

Escrito por on sep 21st, 2012 y archivado en Destacado, Estrenos, Galería fotográfica, Melodrama, Thrillers. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Amigos, de intocables tocados

Amigos

El cine francés fue fundador de muchas cosas y creador de la afición mexicana por éste espectáculo, si bien eso fue en otros tiempos; hoy vemos en nuestras salas pocas cintas en la lengua de Rousseau y no siempre valen la pena; gracias a la exhibición oficial, en la Cineteca, Filmoteca de la UNAM, o en cineclubes nos llegan cintas de los grandes maestros y de algunos descubrimientos en la juventud realizadora de aquellas latitudes, y solo pocas veces, como en esta ocasión, cintas que han tenido éxito entre los propios franceses, como esta de Amigos, de Olivier Nakache y Eric Toledano.

Curiosamente es un remanente del régimen centroderechista de Sarkozy  y como tal una apología del buen vivir de la clase dirigente francesa, al menos de la que comparte la herencia de las viejas cortes monárquicas; esto desde luego no demerita los valores de la película, que no son pocos ni tantos como la propaganda de Gaumont y la embajada francesa pretenden hacernos creer (cuando menos no en la misma dirección).

La cinta parece un buen pretexto para hablar de la burguesía, al menos para contextualizar una palabra viciada por el uso partidario y la difusión política, porque el término burgués se identifica de inmediato con los propietarios del capital y consecuentemente con los explotadores del trabajador y, claro, esto resulta en que su uso es necesariamente panfletario.

Sin embargo la burguesía es un sector histórico de la humanidad que impuso sus valores en contra del autoritarismo monárquico, en su evolución sintetizó, asumiéndolos, valores consagrados por la tradición elitista de occidente (aunque en oriente pasó algo paralelo) y creó estatus de la cultura como paradigma que solamente es roto por las vanguardias del siglo XX en el pensamiento filosófico y estético o por la ideología socialista que creció desde el siglo XIX.

La palabra burgués, entonces, se aplica a un tipo de cultura y modo de vida que consagra el quietismo, el presente perpetuo y la inmovilidad cercana al platonismo, es la cultura que generalmente vemos como aburrida, tal vez porque se forma de excesivos rituales inalterables y repetitivos, la exigencia de conocer códigos cerrados característicos de la estética tradicional (esa que solo considera arte a lo bello) cultivada por las elites de poder (como la ópera, el ballet, los conciertos sinfónicos o de cámara), y de esto trata en el fondo Amigos.

En la superficie la cinta es una historia de simpatía y solidaridad entre dos personas en situación opuesta de sociedad: el gran burgués, parte de la aristocracia nobiliaria de Francia, y un hijo de emigrados africanos recién salido de presidio y desempleado. Su encuentro parece que fuera una casualidad milagrosa en la que la ternura une a dos seres. Pero no hay tal.

El aristócrata Philippe (François Cluzet) es un parapléjico casi total y completamente decepcionado de la vida y los seres humanos, vive por simple inercia existencial pero no se resigna y busca algo o alguien que le devuelva la fe en los verdaderos valores humanos (los consagrados por su educación cristiana y burguesa) y rechaza todo candidato que no sea estrictamente espontáneo y honesto; desde luego lo que busca directamente es un ayuda de cámara que le atienda permanentemente, solo que sería incapaz de soportar lástima o sacrificios fingidos a su servicio.

Por su parte Driss (Omar Sy) es un joven inconforme con el ser del mundo, pero al mismo tiempo es un realista que comprende la imposibilidad del cambio en el mundo a partir de la individualidad, también tiene una conciencia de clase que nada tiene que ver con Marx: sabe su posición y posibilidades reales en el mundo, no tiene piedad porque no sabe deposiciones humanas superiores o inferiores, ni siquiera hace concesiones de género o edad, y entiende lo que Philippe necesita por la simple consideración de saberlo tan humano como él mismo.

Más que simpatía es una historia empática que se va dando por la conducta racional y razonable de ambos sujetos, cada uno en sus posibilidades personales hace por sí y lo que le rodea cuanto está en él por hacer del vivir algo valioso, y la culminación se da cuando el burgués pretende “educar” al sirviente y lo introduce en el exquisito mundo de la música de concierto y éste le guía en la comprensión de la cultura popular a través del baile y la música Pop.

En general se trata de una revisión de los valores culturales y a través del inválido se valora la propia actitud mercantilista frente al arte, y la actuación de Philippe como mecenas nos lleva a la exacerbación cuando Driss, influenciado por la conducción de su jefe incursiona en la pintura y termina siendo objeto de comercio e incluido en el mundo de las galerías que patrocina el patrón; es un intermedio en el que Driss entra en contacto con las nuevas generaciones y demuestra su irrestricto concepto de humanidad  que aplica tanto a  la hija descarriada de Philippe, como a su propio hermano y ha de regresar a su mundo sub proletario no sin antes cumplir el convenio con su patrón.

Aquí es donde Nakache y Toledano recurren a la base filosófica principal de la burguesía: Hegel, porque en la relación de Philippe y Driss opera la dialéctica del amo y el esclavo: los personajes pueden vivir independientemente uno sin el otro, pero su existencia en estos términos está vacía, la dinámica de su relación es lo que enriquece el vivir, la armonía necesaria en el pensamiento clásico, una reivindicación de lo clásico en la modernidad, porque aquí Philippe y Driss son las dos caras de una moneda y solo juntos logran el sentido de la vida.

Quizá este es el secreto del éxito de la película en Europa, con su público más sensible a los contenidos más allá de la superficie, aunque la propaganda de Gaumont y la exagerada recomendación del “crítico” francés del programa Contra Campo de Televisa (patrocinado por la embajada de Francia en México) hace que uno desconfíe de ver la cinta (ahora nos alienta el comentarista francófono a ver la obra de Nicolás Meyer Cristiada, justo a estrenarse en el día de la Paz Mundial), pero más allá de la función propagandística oficial de los medios para el cine francés (reducido casi a una semana anual de esa cinematografía y cada vez con menos películas) el cine en sí es un arte allende las tácticas de propaganda política o de clase.

Amigos. (Intouchable). D. Olivier Nakache y Eric Toledano. Con: François Cluzet, Omar Sy, Ann Le Ny. Guión: O. Nakache y E. Toledano. FRA. 2011.

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