Carta de Scorsese a Elia Kazan

Escrito por on sep 13th, 2012 y archivado en Cinefilia, Destacado, Directores, Documental, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Carta de Scorsese a Elia Kazan

Carta a Elia

La “Carta a Elia” (Letter to Elia, 2011), documental realizado por Martin Scorsese cuya première fue en el Festival de Venecia en septiembre del 2011, es un tributo del cineasta italoamericano nacido en Nueva York al estadounidense hijo de padres griegos y nacido en Turquía.

Las palabras de Scorsese expresadas con acentuada emoción frente a la cámara, son un reactivo de la influencia que tuvieron las películas de Kazan en su infancia, pre adolescencia y cuando estudiaba cine en la NYU. Para Scorsese, Kazan fue y es un director de vasta trascendencia entre la década del 1940 a la del 1960, desde su entrada a Hollywood de la mano de Darryl F. Zanuck en la 20th. Century Fox hasta sus filmes más personales y de despedida, como “El arreglo” (The Arrangment, 1969) y antes “América, América” (1963), la película favorita de ambos, el tributo de Kazan al país que le acogió a él y su familia, donde cuenta la emigración de su tío, el viaje desde su pueblo a los Estados Unidos, y que Scorsese siente muy cercana porque es análogo a la travesía de sus antecesores italianos.

Al narrar con su voz la trayectoria de Elia Kazan, Scorsese le imprime una mayor profundidad y entendemos las motivaciones que le han inducido a elaborar este texto, a transmitirle al espectador sus sentimientos por la obra de Kazan, aún antes de tener conocimiento quién había dirigido esas películas, cuando las vio múltiples veces de niño en el estreno (Nido de Ratas, Al este del paraíso) y cómo las fue siguiendo de cine en cine y lo que costaba la entrada. Comprendemos lo fuerte que le llegaron, cuánto se identificaba en lo que veía con lo que le sucedía a Cal (James Dean) con su padre (Raymond Massey) y su hermano Aron (Richard Davalos); o que el barrio y los edificios en que habitaba Terry Malloy (Marlon Brando) eran similares a donde él vivía y se ubicaba en rumbos próximos a su hogar neoyorquino.

Una de las virtudes de Scorsese es su memoria y cinefilia, la recuperación de las escenas exactas a las que se refiere para encomiar a Kazan en estas películas –a las cuales dedica mayor espacio-; las participaciones como actor en “City of conquest” (1940) y “Blues on the night” (1941), las dos dirigidas por Anatole Litvak, previo a que iniciara su carrera como director de cine.

Resume aplicadamente la biografía de Kazan y su entrada en la órbita teatral; el papel fundamental en la creación del Group Theatre, la celebridad obtenida en los escenarios de Broadway con la puesta en escena de obras de los dramaturgos importantes de los años cuarenta, Arthur Miller y Tennessee Williams.

Scorsese informa sin extenderse de cuando Kazan habló frente al Comité de Actividades Antiamericanas, las delaciones que le marcarían por el resto de su existencia. Más sobresaliente es que Scorsese subraya que lo mejor de su obra Kazan lo ejecutó posterior a ese trago amargo. Los ejemplos consistentes empleados por Scorsese van de “Nido de ratas” a “Esplendor en la hierba” (Splendor in the grass, 1961), ensalzando “Río salvaje” (Wild river, 1960, acomodando varias escenas con Lee Remick y Montgomery Clift para sustentarlo, o lo vigente que es la crítica al poder y a la televisión en “Un rostro en la muchedumbre”.

Martin Scorsese se decanta absolutamente a favor de Elia Kazan. Repasa lo cardinal de su filmografía, con ejemplos de las actuaciones y secuencias, desde “Lazos humanos” (A tree grows in Brooklyn, 1945), introduciendo la escena en que la niña, Peggy Ann Garner, va a la barbería a recoger la taza de su padre; o la fuerza casi documental o influencia neorrealista en “Crimen sin castigo” (Boomerang!, 1947) y “Pánico en las calles (Pánic in the streets, 1950).

Para completar el relato más que íntimo emprendido por Scorsese, cuenta de cuando lo conoció, cuando estudiaba cine en la Universidad de Nueva York, y que Kazan fue el único cineasta de importancia que fue a darles pláticas –unas fotografías van a la par con lo contado-. Posteriormente recibiría consejos de él cuando iba a filmar y al enseñarle sus películas. Una anécdota especial es de la segunda vez que vio a Kazan, muy rápido; Scorsese fungiría de su asistente de dirección en “El arreglo”, y llegó con retardo a la cita en la oficina de Kazan.

Fragmentos de entrevistas con Kazan donde habla de su trabajo, refuerzan las palabras laudatorias de Scorsese –en el último segmento la turbación casi le vence-. Así cae, obligadamente, en la noche de la entrega del Oscar, donde le entregarían el premio honorífico a Kazan, quien se sostuvo en él, y en Robert De Niro, y donde muchos asistentes se negaron a aplaudir, la huella del pasado sombrío  aún duradera.

Scorsese contará que lo visitaba, y de la última ocasión que lo vio, poco antes de su muerte, el 9 de septiembre del 2003.

Este aniversario es la razón por la cual el domingo anterior en el canal TCM se exhibieron películas de Elia Kazan y se estrenó el documental “Carta a Elia”, balada admirativa de Martin Scorsese al galardonado cineasta que tanto repercutió en su vida y en su cine.

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