El enigma de otro planeta, la cosa original

Escrito por on sep 4th, 2012 y archivado en Ciencia Ficción y fantastico, Destacado, Galería de vídeo, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

El enigma de otro planeta, la cosa original

el enigma de otro mundo

El concepto de lo extraño y lo ajeno, lo alienígena, pues, fue cobrando importancia en la cultura occidental en el primer tercio del siglo XX, cuando las fracturas geográficas y raciales se derrumbaban con la celeridad de las comunicaciones y el declive del colonialismo tradicional  (por no hablar del surgimiento de los movimientos independentistas y de nueva identidad no europea que proliferaron en Asia, África y América), la aparición de un solo planeta, una raza humana y casi una cultura llevó la atención fuera de nuestra tierra, en este panorama Christian Nyby y Howard Hawks filman El enigma de otro mundo (o La cosa de otro planeta, según), en 1951.

La acción se sitúa entonces en la última frontera inexplorada fuera de toda frontera (al menos en una de ellas): el polo sur. Una expedición científica descubre un vehículo espacial congelado bajo miles de años de hielos eternos y con al menos un tripulante vivo, pero peligrosamente diferente a los humanos.

Filmada en blanco y negro la cinta carece de efectos especiales dignos de memoria, de hecho la nave en cuestión jamás fue mostrada al cinéfilo y el juego de blancos y negros entre sus corredores, la planicie congelada y los mal iluminados pasillos de laboratorio austral dan un marco de irrealidad que absorbe y confunde sin cesar.

La trama original de Charles Leder plantea cambios en la conducta humana que se prefiguran en las alteraciones violentas  entre los animales de experimentación (increíblemente hay simios en la base), y los cambios en los humanos se perciben sutilmente, primero como alteraciones del humor y la personalidad en un grupo homogéneo por principio, además de bien avenido, que de pronto alcanza niveles de desconfianza insólitos entre profesionales que basan su actividad en la fidelidad absoluta con los compañeros, así aparece el primer signo de que el alienígena influye en ellos.

Sin que en algún instante la presencia directa del extraterrestre se revele, los científicos se transforman y cambian su razonable convivencia hacia sosechosismos injustificados y reacciones viscerales y suprairracionales, hasta que alguno de ellos denuncia su ignorancia en cuestiones elementales de asuntos cotidianos, con lo que llegamos a saber que el Alíen ha tomado su lugar, además se suceden los crímenes y ausencias injustificadas que darán paso a la desconfianza, el miedo y hasta llegar al terror.

Hasta aquí la trama es la misma que seguirán primero John Carpenter y Mathis van Heininjen para las versiones de 1982 y 2011, por más que la segunda sea una “precuela” de la de Carpenter, pero ya con éste director se introducen dos elementos nuevos: el Gore y los efectos visuales de impacto visceral.

El monstruo de Nyby-Hawks fue un ridículo disfraz plateado sobre el gigantesco James Arness (sí, el Marshall Dillon) rodeado de unas extrañas antenas que le daban aspecto de virgen pueblerina, quizá para emparentarle con lo superhumano o celeste, pero solamente aparece para darle ánimo a una historia que poco a poco abandonaba el ámbito de la ciencia-ficción para  convertir la cinta en un policiaco de tendencia psicológica que rayaba en el absurdo con Carpenter y Heininjen se centró la trama en la capacidad transformadora del ser que además en la versión de Carpenter abusa de la vista y la creatividad haciendo plásticos derretidos y estirados que lejanamente trazan reminiscencias orgánicas, Carpenter prefiere llevarnos al miedo visceral a través de la mutilación y metamorfosis grotescas de sus personajes, mientras que Heininen deriva hacia el horror de los monstruos BEM (Bug Eyed Monsters o de Ojos de Gusano) (que en este caso serían mejor de molusco), como sea la única concesión al verdadero miedo lo dejan en la incertidumbre final sobre la humanidad de los científicos sobrevivientes.

Al final de El enigma… sospechamos que el escape de los perros de tiro (en plena ventisca invernal del Polo, a 70 bajo cero) también es del ser desconocido y las versiones en color parten de un hermoso perro Malemut azul cazado sin piedad desde un helicóptero, un signo de la inconsistencia ecológica humana en el auge de la protesta verde, con lo que más que el miedo lo que está de fondo es el desprecio y la misantropía, el desprecio por el ser humano en tanto lo que es y si análisis o exposición de aquello que deviene ante ambientes y situaciones insólitas, por esto quedan fuera del propósito de la ciencia-ficción.

El grupo de científicos en El enigma… está formado por un elenco de estrellas de segunda línea (si bien muchos pasaron a primer plano en la televisión), mientras que Carpenter y Heininjen tienen a Kurt Russell y Elizabeth Winsted como auténticas luminarias del Star System que exigieron por su sitio en la industria un marco costoso y complicado que desvió la historia original de John W. Campbell Jr., el cuento “Quién anda por ahí?”, hacia una historia de horror donde lo científico se pierde en una búsqueda del miedo no es los secretos de lo oculto sino en el despertar del troglodita interior y el miedo a la mutilación.

Enigma de otro planeta, El. (The thing of another World). D. Christian Nyby y Howard Hawks. Con: Kenneth Tobey, Margaret Sheridan, James Arness. Guión: Charles Leder basado en un relato de John W. Campbell Jr. EUA. 1951.

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