Un método peligroso de David Cronenberg o las desventuras de la Academia

Escrito por on ago 31st, 2012 y archivado en Destacado, Estrenos, Galería fotográfica, Melodrama, Thrillers. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Un método peligroso de David Cronenberg o las desventuras de la Academia

Keira Knightley en Un método peligroso

Revolucionario es un término que difícilmente aplicamos a un hombre de pensamiento, especialmente porque el mundo de las ideas se desliza lentamente en los pasillos de las casi inconmovibles academias donde toda aceleración topa con la masiva suma de métodos y convenciones que hace sólido el edificio del conocimiento; el paso del siglo XIX al XX tiene tres personajes que lograron éste calificativo con creces: Luis Pasteur, Albert Einstein y Sigmud Freud. El más polémico entre ellos fue el austriaco “mago del sexo”, según calificativo de algún biógrafo descontento, y sus ideas sobre la sexualidad infantil todavía son motivo de discusión, aún entre sus seguidores más cercanos, y de esto trata la más reciente película de David Cronemberg: Un método peligroso.

La obra del canadiense Cronenberg parece una exploración de la fisiología subjetiva del pensamiento humano cuando la vemos en perspectiva inversa, ya desde Telépatas, mentes destructoras, (1981) experimentó sobre los efectos del pensamiento en el individuo y su entorno, a través de una serie de geniales fantasías como eXistenZ, mundo virtual (1999) Almuerzo desnudo (1991) y Rabia (1977) sus películas ilustran gráficamente la dinámica entre la subjetividad y el cuerpo humano con todas sus transformaciones, incluyendo las increíbles; con otras audacias experimentó la trascendencia del pensamiento hacia la sociedad, como en Cuerpos invadidos (1983) o en Parásitos asesinos (1975) en las que la sexualidad asume una máscara de trascendencia especialmente inquietante, sin embargo será hasta Spider (2002) que la locura o la patología mental aparezca abiertamente como un interés serio de Cronemberg, aunque sería mejor hablar de su interés por la trascendencia de estas condiciones mentales. Con esta cinta recién estrenada en México el interés del director adopta visos académicos muy serios.

Muy lejos de la obra de corte biográfico Cronenberg se aventura a explorar la relación personal de Sigmund Freud con Karl Gustav Jung en el momento de pleno triunfo de las teorías psicoanalíticas hacia el primer tercio del siglo pasado; con Viggo Mortensen caracterizando un Freud extrañamente solemne y Michael Fassbender (que parece el actor de moda por cuanto trabaja) como el joven Jung, el director canadiense plantea la disyuntiva para el psicoanálisis entre ser una teoría revolucionaria y polémica o alcanzar el prestigio científico en contra de la fuerza de la psiquiatría clínica y la corriente conductista (Watson, Pavlov y ya anunciándose Skinner), pero sobre todo el problema de mantener el status teórico de la escuela de pensamiento germana acorde con una práctica clínica que le justifique, algo que en la realidad Freud realizó con éxito solo, pero sus seguidores encontraron difícil, y justamente esta dificultad es la que enfrenta Jung al tratar a Sabina Spielrein (Keira Knightley) con un caso típico de histeria tal y como la pronostica Freud originalmente.

Ya con Spider Cronenberg demostró una maestría singular en la dirección de actores guiando a Ralph Fiennes como el psicótico obsesionado con las telarañas y había dado uno de los mejore ejemplos de análisis clínico de alteraciones mentales, pero con la deformante y violenta representación de la Knightley (atrapada entre el descontrol motriz y la lucidez racional) llega muy lejos, especialmente frente a las secas y flemáticas personalidades que imprime en Freud y Jung.

Aunque el centro es realmente un problema de autoridad, la de una academia que al aceptar al psicoanálisis lo restringe a establecer un método único y “científico” ( todavía en el modelo positivista), a pesar de que Freud establece desde el principio la elasticidad individualizada de su aproximación a la práctica clínica, y la del propio Sigmund que sufre dificultades para encontrar un sucesor que lleve adelante sus teorías; todo lo que ha de chocar con la brillantez de Jung, quien descubre nuevas dimensiones menos individuales y generales a las teorías psicoanalíticas, y su maestro termina por pensar que la posición de su alumno es abstracta y esotérica.

Más allá de las consideraciones derivadas sobre el valor del psicoanálisis para el tratamiento de enfermedades mentales o alteraciones de conducta, las aportaciones de Freud a la ética y la exploración lingüística han sido enormes, igualmente las de Jung hacia el estudio de significados en el lenguaje y las imágenes a través del tiempo (mucho antes de que se establecieran la semiología y la semiótica), pero esto es ajeno al establecimiento del método como proposición científica, y Cronenberg concentra su tratamiento en cómo trataba de establecerse el prestigio del psicoanálisis como método curativo y en tanto que tal propicia el rompimiento de Freud y Jung.

El miedo del rompimiento gira en torno de un término crucial del psicoanálisis: Sexo. Desde la proposición freudiana de una sexualidad infantil las teorías fueron recibidas con desconfianza y hasta rechazo abierto, el uso de la palabra tabú (sexo=sectus=corte=separación) ha perseguido al psicoanálisis por las implicaciones prácticas del concepto, y aunque con el tiempo ha sido mejorado con la palabra Libido para designar una fuerza elemental que tiende a la vida y su confirmación, lo sexual resulta un equívoco aún para los seguidores de la escuela freudiana, y es lo que ilustra Cronemberg con la relación entre Jung y la Spielrein (aunque juegue mucho con la terminología racista en referencia a su judaísmo), pero también a través de la influencia de Otto Gross (Vincent Cassel), cuyo involucramiento con el principio del placer seduce y transforma a Jung y sus ideas.

De hecho la trama completa gira en torno a la comprensión de los conceptos fundamentales del psicoanálisis a través de los actores del método, puesto que el asentamiento final para establecer Eros y Tanatos como principios básicos se asienta en el diálogo final de Freud-Mortensen con Spielrein-Knigthley y la abstracción de Jung fuera de la práctica clínica y separado de las tentaciones del sexo solamente como principio del placer.

Un método peligroso. (A dangerous method). D. David Cronenberg. Con: Viggo Mortensen, Michael Fassbender, Keira Knightley, Vincent Cassel. Guión: Christopher Hampton, basado en la novela de John Kerr. GB/ALEM/SUIZ/CAN. 2012.

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