Amanecidos o Cosas que les pasan a unos amigos escogidas al azar

Escrito por on jul 14th, 2012 y archivado en Destacado, Galería fotográfica, Melodrama. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Amanecidos o Cosas que les pasan a unos amigos escogidas al azar

La propuesta en “Amanecidos” (2010), escrita, fotografiada, dirigida y editada por Yonay Boix y Pol Aregall, es una serie de viñetas, breves anécdotas, retazos de la vida diaria, incidentes, por los que atraviesan, ven, aguantan, un grupo de jóvenes, en una ciudad, inferimos que Barcelona por la nacionalidad de los realizadores, así no se vean lugares muy reconocibles para los foráneos.

Varios de los muchachos repiten en más de dos porciones del filme, que entre sus singularidades es la dedicatoria, tras los créditos finales, “en memoria de Chispa (2009-2010)”, un ratoncito blanco que aparece en una secuencia, atrás de una muchacha, en su jaula, caminando.

El subtítulo de “Cosas que les pasan a unos amigos escogidas al azar”, habla de la estructura, suelta, libre, sin simultaneidad ni consecución o continuidad; acomodados a voluntad de los directores en el montaje; algo para mostrar extravagancias, anécdotas, pasajes vistos o reencarnados, sin sentido contingente.

El trozo final, dentro de una camioneta, donde las muchachas cantan y el vehículo avanza por la carretera y se aleja, identificaría uno de sus viajes, su cercanía o afinidad, vivencias que encuentran en su itinerario.

De la veintena o más de bosquejos o breves cuentos a recapitular, sin el orden en que van en la película, tenemos en un cementerio a una de las muchachas, acompañada por su madre, probablemente, vestidas de negro frente a una tumba; llega un joven, le saluda, dice que soñó que la encontraría en un cementerio; ella responde que seguramente; y se aleja y deja ahí al muchacho.

A lo largo de los fragmentos nunca se dicen nombres, ni se explican situaciones, o se ofrecen datos; congruente con el desparpajo en el que giran.

Un muchacho y una muchacha sentados frente a frente, se miran fijamente; entendemos que se retan a ver cuál parpadea primero. Más adelante los encontramos en lo alto de lo que parece una rueda de la fortuna, él le acaricia la espalda, creemos le acomoda o trata de quitar el sostén, se acercan, se alejan, y al ampliar el plano vemos van dentro de un teleférico.

Una muchacha entre la multitud pide una cooperación o algo así, con su botecito como la Cruz Roja y anexas. Alguna persona se detiene, ella explica, sonríe. En la esquina, escondida, una de sus amigas la observa, le pide a su amigo le de una moneda; se la da. Mira lo que sucede. Todo es en silencio. El amigo tropieza con la muchacha, sonriente, quien le convence; él hurga en los bolsillos, encuentra la moneda, la introduce en el bote. Se siente la felicidad de la joven.

Una cena: tres de las muchachas sentadas frente a una mesa. Entra al comedor el muchacho, con los platillos, que dos de ellas revisan perplejas; la de junto al muchacho se ríe. Él les explica que es una de sus especialidades: patas de cerdo, patatas a la mantequilla, hongos, criadillas. Ante la pregunta, dice que son las criadillas; las muchachas están renuentes a comerlas. Una de ellas, trata de partir la pata con tenedor y cuchillo –“así como la langosta”-, él aplica con el ejemplo diciendo que se deben comer con la mano. La que está a su lado, juega con las patas de cerdo en estilo Chapliniano. Los intentos de cortar culminan con que salta la pata del plato, cae al suelo, un perro se apresta a olerla y meterle diente, le gritan.

Dos amigos en el garaje de uno de ellos. Escuchan música. De pronto oyen un ruido, o eso creen. Suena a que habrá misterio. Pero es una muchacha que golpea en la cajuela donde está encerrada. Le abren, sale. Pregunta donde está el baño. Sube por una escalera de caracol, se mueve sensual, viste una mini mini falda. Ante el asombro del par de amigos, baila “de tubo”. Ellos la miran, permanecen inmóviles. Ella se harta de la no respuesta y sigue hacia arriba.

Un paseo por un parque, con cámara subjetiva: es lo que va viendo el personaje en tanto avanza en su bicicleta por el sendero. Ve niños que pasean con sus papás, al barrendero que carga el costal de basura; familias de pic-nic, gente que camina, o sentada en una banca, o un grupo que hace ejercicio, y un muchacho sentado en el pasto que lee, y entonces entra a cuadro la muchacha –cuyo punto de vista seguíamos-, le avienta una paleta de hielo, la prueban, la cámara asciende hacia el cielo.

La sala de espera de un dentista. Una muchacha, a quien se le nota hinchazón en una mejilla, aguarda. A su lado su mamá o hermana mayor. Enfrente, un muchacho, las ve, hace trucos de mano, sonríe. Intercambio de miradas. El sufrimiento en su rostro. Su celular suena. Es un mensaje: que se busque en un bolsillo, mete la mano, saca un caracol; voltea, entiende que el muchacho es quien le ha escrito; se lleva el caracol al oído, se le ha olvidado de momento el dolor. En ese instante, salen del consultorio, le llaman, se pone de pie, ella y su acompañante ingresan al consultorio. El muchacho ríe, saca un caracol, se lo pone al oído.

Como es natural en estos ensayos, hay fragmentos superiores y menores; uno de los mejores es otro sin palabras, en puras imágenes: una muchacha se acerca a una puerta de vidrio, toca, pega; del otro lado, un muchacho se apresta a salir; ella quiere entrar, que le abra. Él ni el intento hace. La escena está filmada de manera que en cada encuadre se ve a cada uno por duplicado, hay un espejo en medio, lo cual acrecienta el drama. Los campos-contracampos, los infructuosos intentos de ella por entrar o que le abran, sube en tensión cuando él contesta una llamada telefónica. Al fondo detrás de ella se ve un automóvil que da vuelta. Ella golpea el vidrio, él avanza a las escaleras. Lo que veíamos atrás de ella era reflejo, es un taxi. Ella corre, la vemos a la vuelta del edificio, se apura; él ha ascendido al taxi, la puerta se cierra, ella se esfuerza mas no lo alcanza.

“Amanecidos” es una de las películas en concurso en el Festival de cine online, segunda edición, que pueden verse en www.filmotech.com.

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