Los Avengers (Los vengadores): Bienvenidos al universo.

Escrito por on jul 13th, 2012 y archivado en Cinefobia, Comic, Destacado, Galería fotográfica, Thrillers. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Los Avengers (Los vengadores): Bienvenidos al universo.

Una vez bajada la euforia blockbustera que reventó cines hace unos cuantos meses, llevando mareas humanas a ver a los poderosos vengadores, sacándolos del oscuro rincón de la cultura popular en donde se refugian (bueno, nos refugiamos) los aficionados a cómics en general, y a los cómics de superhéroes en particular hasta las alfombras rojas y el reconocimiento oficial por millones de personas en todo el mundo, podemos sentarnos un segundo a contemplar donde quedó, si alguna, la novedad que nos trajo esta nueva entrega de lo que ya se conoce entre los fans como el universo cinemático de Marvel.

Y es que, sobre todo para el ojo no entrenado, esto es, para quién acaba de llegar al mundo de los supertipos, podría parecer que se trata de una película palomera más, en el mismo renglón que Transformers e incluso algunos escalones más abajo que el titipuchal de películas de Harry Potter, después de todo, seguimos considerando que un libro, por el solo hecho de serlo, es más “artístico” que un cómic. Visto así, Los vengadores es otra película más que nos lleva a conocer a un grupo de individuos con características notables que aprenden a trabajar en conjunto, superando fallas personales y después de que se da el encuentro entre héroes, “por equivocación” que Marvel ya debería haber patentado a estas alturas. Entonces, simplemente sería una película algo así como Misión: Imposible (en especial la 4) pero con disfraces más ridículos.

Obviamente no voy a negar que sea todo esto. La gracia de la película reside precisamente en eso y además son los puntos fuertes de toda la tradición narrativa de Marvel, que, como corresponde a una editorial que ha publicado historias casi ininterrumpidas de estos personajes desde los 60′s, ha tenido altos y bajos. Las personalidades complejas e incluso atormentadas, la dificultad para hacer trabajo en equipo con tantos machos alfa juntos, la gran escena de batalla, peleada con honor pero casi siempre destinada a la derrota salvo por…, son las claves de una gran historia de Marvel, pero también son las claves de cualquier gran historia épica, así que no tendría que sorprendernos o defraudarnos que la película también abunde en estos temas, pero lo notable aquí no es el éxito taquillero o la inevitable serie de secuelas que sabíamos que existirían aún antes de ir al cine, lo notable (al menos para los que vemos estas películas con los ojos de aficionados al cómic) es precisamente que en esta entrega se amarra completamente la noción clave que ha permitido a estas grandes editoriales de superhéroes (Marvel y DC, por si alguno anda realmente perdido) hacer lo que quiera con sus propiedades y seguir manteniendo una base de seguidores leales hasta la ignominia. Lo verdaderamente adictivo de estos cómics va más allá del escapismo o de la mentada “realización de fantasías adolescentes”, o los trajes coloridos o villanos memorables, el poder está en la noción de universo compartido.

En la película tenemos la explicación perfecta a esta idea, los vengadores es un filme que tardó cinco  películas  (o seis, si contamos al melodramático Hulk de Ang Lee) para llevarse a cabo, y en ningún caso se trató de una precuela como tal, es cierto, en todas se introdujeron elementos afines y se dejaron caer los pilares de lo que sería la trama de los avengers (el Tesseract sobre todo, pero también SHIELD), pero la película no es, en esencia, una secuela de ninguna de las anteriores y a la vez, lo es de todas. Esa es la gracia del universo compartido, establece que todos los eventos ocurren en un solo lugar y que todos los héroes de ese universo, de una manera u otra, terminan por involucrarse cuando los sucesos suben de volumen. Un truco tan viejo como La Ilíada o Los argonautas, pero que funciona precisamente por el atractivo de ver héroes reunidos, de hecho es el que está detrás de la producción de The Expendables, en donde el gancho real es ver a muchos actores famosos en una sola película.

Así, la película de Los vengadores lleva ahora esta idea al cine y lo hace, además, como tenía que ser,  sentando las bases a través de cinco películas previas, todas con la intención de llegar a este momento de unión, de ensamblaje y de expansión. No sé que tanto provecho le quiera sacar Marvel a esto, pero si se ponen listos, tienen muchísima tela de donde cortar, cada nueva película que salga bajo su productora puede ahora ser parte de una historia mucho mayor, lo que ayuda obviamente a jalar gente que quiere tener todas las piezas del rompecabezas. En realidad, ahora no lo parece así, pero esta cinta fue una apuesta mucho más grande de lo que nos damos cuenta, nada aseguraba que la fuerza de los seguidores de una película en especial se moviera hacia la otra, pero la forma en cómo fueron hilando los segmentos individuales en un colectivo fue tan exitosa, que ahora ya casi esperamos como rutina la escena después de los títulos. Para bien o para mal, Los vengadores está generando otro tipo de truco cinematográfico. Además de la secuela o la precuela y más allá del spin-off. Los intentos anteriores más recientes muestran lo difícil que es llevar a cabo esta maniobra con buenos resultados, (Jason vs Freddy, Alien vs Depredador).

¿Tengo que decir a estas alturas si me gustó la película? Mejor les digo cuáles, de los múltiples que hubo fueron mis momentos favoritos. En general la interacción de los personajes y los diálogos Whedonianos son una de las múltiples razones que me obligaron a ir a verla, además, claro, de la notable actuación de Tom Hiddleston como Loki; el helicarrier (yo también hubiera pagado 10 dólares por verlo); la escena de batalla de una sola toma en donde todos se lucen y termina con un amigable empujón de Hulk a Thor; el “secreto” de Banner (y la actuación de Mark Ruffalo en general); Thor dejando caer el martillo en el escudo del Capitán. Ok, digamos que de principio a fin, o, y por supuesto, casi me caigo del asiento cuando vi a Thanos en la escena final.

Para terminar y aprovechando mi temporal estatus de celebridad entre mis jóvenes sobrinos porque ahora pasé de ser el tío nerd a convertirme en la fuente de sabiduría vengadora, si andan interesados en meterse a leer sobre estos tipos, les recomiendo ampliamente que busquen el Thor de Walt Simonson (y el primero dibujado por Kirby), el Capitán América de Mark Gruenwald y Ed Brubaker (de donde casi seguramente saldrán los elementos para la siguiente película del cap), el Hulk de Peter David y el de Greg Pak (Planeta Hulk, por ejemplo). Y sobre los Avengers en su conjunto, consigan como puedan toda la serie cuando la tuvo Kurt Busiek y posiblemente, aunque es más difícil de conseguir, la de Jim Shooter. Y claro, adelántense al pastel y consigan Infinity Gauntlet para que entiendan mi emoción al ver al Titán Loco.

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