Los niños de la esperanza, más de lo mismo

Escrito por on jun 26th, 2012 y archivado en Bélico, Cinefilia, Destacado, Estrenos, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Los niños de la esperanza, más de lo mismo

Holocausto es un término griego que indica un sacrificio para los dioses, quizá el más famosos de ellos fue el de Ifigenia, la hija de Agamenón, para permitir a los aqueos invadir Ilión, un sacrificio paternal o familiar doloroso que significa un posterior triunfo de alguna clase; los israelíes perdieron gran cantidad der los hijos de sus doce tribus y a cambio ¿Recibieron algo? Los franceses fueron invadidos por los nazis y pagaron la ocupación por muchos rubros, entre ellos el quebranto de viejos prejuicios que ahora, con la dirección de Rose Bosch, reconocen medio siglo después en Los niños de la esperanza.

Las brutales políticas de población dictadas por la constitución de Núremberg y el capricho del fuehrer Adolfo Hitler han puesto en duda el concepto occidental de humanismo y humanidad que se supone sustenta las bases de la civilización (presumidamente global); aplicadas estas órdenes, legales o gubernamentales, en países sojuzgados por completo (Polonia, Bohemia, Hungría, Rumania) el resultado fue trágico y casi inevitable, la mitad de los habitantes no judíos de esos sitios pagaron con la vida o el presidio cualquier oposición, en Francia el panorama fue otro: presupuesto como pueblo avanzado de la civilización y la cultura, el francés opuso resistencia mayor y una conciencia razonable ante la brutalidad nazi, y sin embargo los que aceptaron la ocupación impulsaron la discriminación, bien por comodidad, mal por miedo.

A estas alturas del siglo XXI en que los alemanes han reconocido su culpabilidad y se hacen responsables por un error generacional, parece absurda la insistencia en recordar las muertes de judíos en la segunda guerra mundial, es un mantener el rencor como fuerza para actos no confesables en tanto nación (pregúntesele si no a los palestinos y libaneses) que a los demás, nosotros, nos incumben muy poco; pero los que en Francia llaman hebreos (los practicantes de la ley de Moisés) y son o eran discriminados, ya desde el Proceso Dreyfus se destacó el hecho, en la realidad y en el cine, donde la reproducción del juicio filmada por Georges Méliès estuvo prohibida hasta hace poco, y todavía con la República de De Gaulle se ocultó la participación oficial de franceses, como en la censura impuesta a Noche y Niebla de Alain Resnais.

La película de Rose Bosch parte de un chantaje insoportable; la amenaza de muerte a los niños judíos de la Francia ocupada, ya con El niño con el pijama de rayas (Mark Herman, 2000) y La vida es bella (Roberto Benigni, 1997) el asunto de los niños se relacionó de alguna forma con Ifigenia, pero estas dos cintas eran ficciones claramente expresadas mientras que Los niños de la esperanza supone ser la reconstrucción de un hecho histórico (igual que La lista de Schindler, Spielberg, 1993) y por ello su efecto tiende a ser mayor y más lamentable.

Hay que decir en descargo de la directora que no centró su interés en esa lástima por los niños  a sacrificar, su interés deriva hacia la vergüenza inevitable de los franceses por su participación en el hecho.

Al final no queda muy claro si la cinta denuncia la hipocresía de nunca hablar del antisemitismo galo o un reconocimiento por la resistencia ofrecida por los menos, quienes salvaron a un grupo importante de la elite financiera francesa de los incineradores nazis. El asunto es que en general es una buena crónica del interior en los “campos de trabajo” de Francia y del trabajo agobiante del medico Scheinbaum (Jean Reno) y la enfermera voluntaria Annette Monod (Melanie Laurent), así como de una cruz roja atada de manos y pies para hace su trabajo de auxilio.

Desde Casablanca los cinéfilos aprendimos a despreciar al régimen de Vichi en la ocupación alemana, igualmente a juzgar a la derecha de entonces por su venalidad y corrupción, sin embargo Bosch nos enseña que desde adentro si era posible aprovecharlos, darles magdalenas a niños carentes de cualquier placer existencial o medicinas e instrumental para la atención médica, hasta cierto punto; y también hay una cierta piedad por quienes en nombre de una identidad nacional equívoca tuvieron que capotear la ocupación sin tener que convertirse en colaboracionistas.

Lo cierto es que la película parece un llamado de atención al gobierno derechista de Sarkozy  que se hace de la vista gorda ante las arbitrariedades de  Israel, a pesar de estar perdiendo cada vez más la influencia francesa en Asia menor, y un recordatorio de que no todos los judíos de Francia murieron y todavía están en territorio galo a pesar de los disturbios raciales (ahora contra islamistas) y de la guerra económica interna del continente europeo.

Finalmente hay que agradecer a Rose Bosch que no acentúe tanto el holocausto como asunto de interés y aporte un asomo de conciencia crítica continental europea en la trascendencia de los hechos históricos hacia el día de hoy y hacia la construcción del mañana de todos.

Niños de la esperanza, Los. (La redada, Die kínder von Paris). D. Rose Bosch. Con: Jean Reno, Mélanie Laurent,  Gad Elmalch. Guión: R. Bosch. ALE/FRA. 2010.

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