Roma fantástica y cineastas italianos de culto

Escrito por on jun 22nd, 2012 y archivado en Destacado, Documental, Estrenos, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Roma fantástica y cineastas italianos de culto

El documental “Roma fantástica” (2011) dirigido y presentado por Luigi Cozzi, despunta de recorrido por la capital italiana, para voltear a homenajear y rememorar a grandes cineastas de esa nacionalidad, los forjadores del “giallo”, antecesores del género de terror devenido de culto; y a conocer locaciones utilizadas en esos filmes.

Luigi Cozzi (1947), él mismo un director apreciado en estratos cinéfilos, balancea el documental con sus conocimientos de la obra de los realizadores de que habla, anecdotario personal y secuencias que menciona; para enlazar a su propio trabajo con un “tráiler” de varias de sus películas, incluyendo la presentación de su versión de “Godzilla” (1977), y recalar en Cinecittà, con una familia de artesanos, los De Angelis, diseñadores de sets, objetos, accesorios y mobiliario para producciones en esos inmensos estudios desde hace cuatro-cinco décadas.

Cozzi señala en un mapa de la ciudad los sitios a que invita: el Panteón, con todo y definición del término; la Piazza di Spagna y unas escaleras de un edificio, vistos en filmes de Dario Argento, o la puerta de un restaurante llamado “Profondo Rosso”, el puente de Beatriz Cenci, tragedia contada más de una vez (“La vera storia de Beatrice Cenci, 1969”); lo lejos que estaba Cineccità cuando la mandó construir Benito Mussolini a mediados de los años treinta; y hacia la despedida un cine que estrena una película de Eli Roth, el de “Hostal” y del círculo de Quentin Tarantino, y confluir que así estos directores estadounidenses retornan a Italia, cuna de uno de los géneros que veneran, copian y recirculan.

Con sus anotaciones y fragmentos de películas, Luigi Cozzi pone muy en alto y recuerda, para quienes no los conocen, a la triada de celebérrimos cineastas: Riccardo Freda (1909-1999), Mario Bava  (1914-1980) y Antonio Margheriti (1930-2002), y completa con Darío Argento, de quien fue colaborador –y sobre quien años después haría un par de documentales- en el guión de “Cuatro moscas sobre terciopelo gris” (1971) y se hizo amigo de él tras haberlo entrevistado cuando comenzaba su carrera y era desconocido, por lo cual quien “cabeceó” el texto se equivocó y le puso Mario.

Entre los ejemplos –en pantalla dividida- mostrados por Cozzi de lo adelantado que era Mario Bava en sus propuestas, una escena de “El planeta de los vampiros” (1965), filme de ciencia ficción, en la cual los extraterrestres salen entre niebla de una coladera del piso envueltos en plástico, que se quitan ya en el exterior, antecediendo a “Alien”. Coteja “El planeta de los vampiros” con una de sus películas, para recalcar la manera en que aprovechaban los pocos recursos con que contaban a diferencia de los millones en producciones hollywoodenses.

Una celebrada escena de Bava en “Kill, baby kill” (Operazione paura, 1966), de la niña protagonista que aparece y desaparece y una pelota, sería retomada por Federico Fellini en su “Toby Dammit” (segmento de “Historias extraordinarias”, 1968).

De la vasta carrera de Margheriti entresaca lo que denomina un “western gótico”, “Y Dios dijo a Caín” (1970), en que Klaus Kinski encarna a un pistolero que semeja Drácula llegando en su caballo jalando un ataúd (y uno piensa que de aquí Werner Herzog vería ya en Kinski a su futuro Nosferatu).

Brevemente se refiere a otro artífice del cine de terror, Lucio Fulci (1927-1996), a su influencia; y lamenta su muerte, la obra que dejó pendiente, afectado por la baja en la producción cinematográfica en Italia dese los años ochenta y noventa.

Al mencionar los grandes años de la cinematografía de su país, Luigi Cozzi se remonta a la posguerra, a la década del 1950, a las políticas económicas que propiciaron que los estudios de Hollywood fueran a hacer superproducciones, la primera “Quo Vadis” (1951), y dejaron tras de si los sets y material que al poco tiempo servirían para generar el “Péplum”.

De aquí, Cozzi conecta a las películas derivadas de ese género cinematográfico que él dirigió –con el seudónimo de Lewis Coates-, “Hércules” (1983) y “Las aventuras de Hércules” (1985), protagonizadas por Lou Ferrigno (con quien repetiría en “Sinbad de los siete mares”, 1989)-, y que le encargaron los de la Cannon, tras su “Starcrash” (1978). Es más que una curiosidad sobre todo la segunda, que ya la habían filmado; no les gustaba cómo quedaba y le dijeron si podía arreglarla. Le añadió efectos especiales en dibujos, muy baratos comparativamente, y configura una mezcla de película sobre la antigüedad y ciencia-ficción, cine fantástico, en consonancia con “Jason y los argonautas” y lo que diseñaba Ray Harryhausen.

Con esos modelos en mente había rodado “Starcrash”, de la cual cuenta el trabajo que le costó que los productores le aceptaran para el papel de Stella Star a Caroline Munroe -que aparece en “El espía que me amó” (1977), y se hizo mas visible en “Capitan Kronos-Vampire Hunter” (1974)- para estelarizarla. Ellos deseaban una actriz conocida; pensaban en Raquel Welch y al no conseguir alguna le preguntaron a Cozzi a quien les recomendaba. El protagonista masculino en “Starcrash” era David Hasselhoff, lo que le da pie a anécdotas, de lo guapo que era éste, o una escena de beso que el esposo de Caroline Munroe, quien hacia el papel de un robot al lado de ellos, se negaba a que se lo dieran. Y la amistad que Cozzi hizo con Joe Spinell, quien del papel del villano Conde Zarth Arn pasó a ser un asistente del director.

“Roma fantástica” es un paseo cinematográfico placentero por la ciudad que fundaron Rómulo y Remo, y para aprender de cineastas de culto italianos, a veces semi olvidados y que por suerte han sido revalorados.

 

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