Sombras tenebrosas, Tim Burton regresa

Escrito por on jun 19th, 2012 y archivado en Ciencia Ficción y fantastico, Destacado, Estrenos, Fantástico, Galería de vídeo, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Sombras tenebrosas, Tim Burton regresa

Damos el nombre de cultura popular a un complejo de fenómenos simbólicos que predominan en las expresiones dominantes fuera de las academias y torres de marfil, una de las más cercanas a nuestra realidad es la telenovela, folletón audiovisual en el que México tiene bien ganada fama como pionero, curiosamente una de las más exitosas en nuestro medio ni fue mexicana ni siguió el esquema de Cenicienta que caracteriza al género, fue Sombras tenebrosas, de John Schwick y Lila Skift, que se basó en la forma tradicional pero introdujo la fuerza de la literatura gótica en su contenido. Basado en este cuento de misterio y erotismo light Tim Burton hace una singular versión con Johnny Depp.

La complicada estructura serial del folletón le dio, a la trama original, un juego de suspenso continuo inusitado en la narrativa gótica y propició una multiplicación de misterios creados en torno de Barnabás Collins y su familia. Durante ocho temporadas televisivas los Collins y su mansión barroca mantuvieron en vilo a los espectadores de casi todo el mundo (aún no llegaba el fenómeno a China) y en el imaginario popular se afincó una forma de terror que solo había sido propiedad del cine; Burton recupera todo esto para revaluarlo a través de la destrucción.

En la serie el desarrollo se daba en cierto desorden que acentuaba el carácter misterioso de la trama y los personajes que se iban presentando y contando sus historias personales paulatinamente haciendo un conjunto narrativo confuso que acentuaba aún más el misterio en torno al personaje que los unía a todos de una u otra forma, Barnabás, (John Sedwick), quien concentraba pasiones en un u otro sentido dando coherencia al relato.

Burton reedita la historia ayudado por John August y Seth Graham-Smith, basados en el trabajo original de Dan Curtis para la televisión, solamente que ahora la historia se organiza linealmente y se ubica claramente en los años setenta del siglo XX, con todo lo que culturalmente implica (especialmente la música y la aparición de lo gótico en la cultura popular) y se sirve de todas las incongruencias temporales y de moda para realizar toda clase de trucos y gags organizando una comedia de contrastes poco frecuente aún en el cine del propio Burton, pero ante todo hace un análisis de los clichés góticos que imperan entre la juventud del siglo XXI.

Como en ninguna otra de sus películas Burton aprovecha las dotes de mimo de Depp acentuándolas cada vez más con la mascara blanca, quizá porque como dice Mijail Bajtin “Lo grotesco se manifiesta en su verdadera esencia a través de las máscaras” ya que “la máscara desestabiliza el orden identitario y subvierte las jerarquías”, y desde El joven manos de tijera (1990) Depp le ha funcionado como un emblema de las inquietudes y el vacío que encuentra en las instituciones donde no hay sitio para lo ajeno al materialismo sin  sentido de la posmodernidad ni lugar para sueños o esperanzas, quizá por lo mismo la parafernalia gótica refleja en la moda de las tribus juveniles y en el deseo de eternidad, de vida perenne, que representa el vampirismo, según proponen o pretenden una transformación de la realidad efímera.

Desde que Vlad Tepes sirvió a Bram Stoker para denunciar la pervivencia de los vicios feudales en las clases dominantes europeas, los vampiros son la hipérbole favorita para denunciar toda forma de poder anquilosada, ahí está el popular ejemplo de Blade en historieta y en cine, y Burton hace una de las exploraciones más interesantes de esta estética tan de moda hoy, el mundo oscuro y parafernalizando del vampirismo  que sirve de refugio y protesta a una juventud indignada y sin esperanzas en el mundo globalizado.

Pero desde la perspectiva de Burton el estereotipo del vampiro tiene dos fuentes: la pervivencia de las familias WASP, fundadoras de los Estados Unidos, que a través del  Barnabás Collins de Johnny Depp se expresa en una sátira del racismo blanco impresa en el rostro del mimo ya desde el manos de tijera y en la reciente Alicia en el país de las maravillas, y ahora lleva hasta la caricatura con el uso que da el personaje a la parafernalia de las sombras, cultivando y promoviendo los equívocos del sentimentalismo de John y Julia Carpenter y la brutal caricatura del terror que hace Alice Cooper con sus letras satánicas; contrasta lo gótico en tanto disfraz de la opresión autocomplaciente de los WASP y en cuanto reflejo de la decepción juvenil y la tendencia al nihilismo desde la generación Yuppie.

Con esta película queda aún más claro el aprecio que siente Burton por la cultura popular, pero también expresa que la misma es un fruto de la alienación dirigida de las clases dominantes, y para afirmarlo nos deja con un final semejante al de La danza de los vampiros, de Polanski, con la doctora Hoffmann (Helena Bonham Carter) despertando en el fondo de las aguas bajo los amantes recuperados.

Sombras tenebrosas (Dark Shadows). D. Tim Burton. Con: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Helena Bonham Carter, Eva Green. Guion: John August y Seth Grahame-Smith, basados en la idea original de Don Curtis. EUA. 2012.

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