Mel Gibson en Atrapen al gringo en México

Escrito por on jun 14th, 2012 y archivado en Destacado, DVDver, Estrenos, Galería fotográfica, Policíaco. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Mel Gibson en Atrapen al gringo  en México

Con “Atrapen al gringo” (Get the gringo, 2012) se concibe que a Mel Gibson le salen mejor las parodias, el cine de acción, su personaje con estratos del que absorbió en la serie de “Arma Mortal”, que las espectacularidades bíblicas e históricas de gran bombo.

Así no firme como director esta “Atrapen al gringo”, su figura es la predominante, está en el guión y en la producción, y su personaje del ladrón del título encarcelado en una prisión mexicana junto a la frontera norte, domina el enclave y se sazona aclimatada al tema con la narración en su voz, en filos del cine negro, buceando en lo acontecido, a sabiendas de la ironía y el desparpajo desde el cual lo exhuma.

El enfoque de la corrupción imperante en varios niveles de las autoridades penitenciarias y policiales en México, se asume en tintas coloridas anexas a las noticias diarias que llenan planas de periódicos e imágenes noticiosas.

Ya los personajes disfrazados de payaso en la persecución inicial adentran en ese submundo en que policías corruptos de ambos lados lidian por el botín, sin reparar en el criminal.

El director Adrian Grunberg, asistente del Gibson director en “Apocalypto” y asistente en producciones rodadas en suelo mexicano (sus créditos como segundo asistente de director incluyen “Amores perros” y como primer asistente “Tráfico”, “La leyenda del Zorro” y hasta “Los límites de control”, de Jim Jarmusch), va de la mano de su estrella, en las pautas que Gibson delimita, acordonado por el conjunto de actores mexicanos con Daniel Giménez Cacho a la cabeza (Jesús Ochoa, Roberto Sosa, Gustavo Sánchez Parra, Tenoch Huerta) y papeles fugaces de una escena, caso de Regina Orozco.

Mel Gibson se da vuelo como observador de “El Pueblito” en que lo han enrejado, una prisión microcosmos de nuestro país, con diminutas viviendas en que habitan familias, gente hacinada, puestos ambulantes de tacos, refrescos y heroína, trafique de y con todo; venta de favores y privilegios, francachelas para los custodios y jefes, prostitución de las mujeres; y hasta luchas libre, de contendientes conocidos para ejemplificar que medio mundo acepta pedimentos de mafiosos de altos vuelos donde quiera estén.

Javi (Giménez Cacho), sosias de cualquier capo del narcotráfico enjaulado en prisión mexicana, es como un dios, o un Hugh Hefner nacional que vigila desde las alturas a sus esbirros, y el director del penal es un pelele a su servicio, incompetente de refutar una de sus órdenes.

La ambientación y el bastidor común a la visión estadounidense de las lacras en la justicia o cárceles en México, trastea cómodamente en la simpleza con que un gringo se adapta y amaña para sacar ganancias y maquinar su estrategia. En este centelleo, se incorpora el abogado estadounidense tratando de sacar raja y descifrar las trampas del ladrón caracterizado por Gibson.

“Atrapen al gringo” remolca la trama de camaradería de hombre adulto y niño (en que por escenas, éste gana la partida), el aprendizaje mutuo dentro del infierno que es “El Pueblito”, y la consabida atracción con la mamá (Dolores Heredia), capeada por un derechazo que ella le arremete en el rostro, y el humor derivado del leit motiv del cigarrillo que pide él niño (Kevin Hernández). Y comprime escenas gruesas, sangrientas, en una operación de trasplante, o lo usual en el estereotipo mexicano, el amor por la mamá, que les va a guisar y el temor a avisarle a la tía de la muerte de su hijo.

Comedia en reflujo de vieja estirpe, de gringo benefactor de mexicanos, que retorna a salvarlos cuando ha cumplido su objetivo de venganza, de matón capaz de echarse a una docena, en una matazón reminiscente de Sam Peckinpah, con sus limitaciones, cámara lenta adjunta, y planes B adelantados para echar en circulación; y de armar un ingenioso plan, con chanza hiriente a Clint Eastwood y efigies cinematográficas afines, y otra puya a cómo en un dos por tres, los buenos, antihéroes, así sean ladrones pero del bando bienhechor, aniquilan a villanos y granujas.

Algo de actualidad se cuela en el anuncio de cierre del penal y el que el gobierno envíe soldados y policías federales para clausurar estas trincheras de la delincuencia organizada, para acabar con el estado deplorable de esos locales, arrasar con jerifaltes y componendas.

“Atrapen al gringo” es un Mel Gibson con bríos y rachas de jovialidad, en su fase liviana, sin abultarse por mensajes sapientes, que si los hay, de la violencia, la corrupción, el desastre y deterioro en prisiones mexicanas, acumulado como la basura y los maleantes que se ocultan entre ella.

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Mel Gibson en Atrapen al gringo en México, 9.5 out of 10 based on 2 ratings

1 comentario en “Mel Gibson en Atrapen al gringo en México”

  1. ana dice:

    Mejor definida la película no podría estar, estuvo entretenida y lo genial fue la música al final de la película, todos en el cine se morían de la risa, genial……

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