Cuando los mundos chocan, las dos culturas

Escrito por on may 23rd, 2012 y archivado en Ciencia Ficción y fantastico, Destacado, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Cuando los mundos chocan, las dos culturas

En los años cincuenta el mundo cambió bruscamente, la vida cotidiana se alejó cada vez más del campo y sus encantos, pero sobre todo cambió la vida en las  ciudades gracias a los avances de la ciencia y la tecnología aplicadas a la vida común, comenzó plenamente la era de la energía, la electricidad invadió todos los campos de la actividad humana y con ella el interés por los aparatos y cómo se hacían. Fue la época de auge del modelismo, aviones y diferentes máquinas a escala llenaban la infancia, casi todo el mundo era un ingeniero en potencia creando o produciendo los aparatos que poblaban el mundo,  el conocimiento  llegaba a las manos y en todos los medios se divulgaban conocimientos y temores por el avance de la ciencia. Para el cine fue   un renacimiento de la ciencia-ficción entre nuevos rumbos de imaginación.

El auge de los descubrimientos y métodos para ascender al conocimiento llegó mucho más allá del simple interés popular y la comunidad científica por primera vez tendió a comunicarse globalmente; en 1957 se declaró el Año Geofísico Internacional para enlazar a los especialistas de todas las materias y tratar de promover una dirección al paso de la humanidad hacia un nuevo proyecto de futuro; para el cine el tema del futuro humano se hizo primordial y las películas sobre la conquista de la Luna y el espacio, de construcción de ciudades ideales y de un nuevo hombre para habitarlas cobraron gran importancia; en esta preocupación por un mundo sin guerras (las Naciones Unidas propagaban la idea de que el equilibrio de  poder, gracias a la energía atómica, había terminado con la amenaza de las guerras mundiales), George Pal llevó a la pantalla Cuando los mundos chocan, dirigida por Rudolph Maté.

Los humanistas de la época se afiliaban seriamente al escepticismo existencialista de Sartre y sus seguidores, que denotaban una desconfianza sólida en la condición humana, en las pantallas esto se reflejó como una búsqueda de justificación que devaluara el escepticismo respecto del hombre  a través de la confianza en su capacidad de transformar y aprovechar el medio, Cuando los mundos chocan llegó mucho más lejos.

La astronomía dio pasos gigantescos con el establecimiento de nuevos observatorios de tecnología avanzada que pusieron el espacio más cercano y los confines del cosmos más allá de nuestra atmósfera y pronto llegarían los satélites y los viajes fuera de la estratósfera, pero la  composición de ese universo estaba  inhumanamente de acuerdo con el escepticismo de los existencialistas: astros y fenómenos celestes  no correspondían para nada con las voluntades humanas y la frialdad del espacio obedecía a leyes muy ajenas a todo lo deseable por nuestra pequeña  conciencia, con o sin religión. Justo de esto tata el guión de Sídney Bohema, de la inexorable conducta de las estrellas fuera de todo acto humano.

El tema del cosmos como entidad alejada infinitamente de la vida humana ya había sido tema de una novela escrita por el astrofísico Fred Hoyle, quien en su Nube negra plantea la presencia de un ser cósmico  mucho mayor que nuestro sistema solar que pasa atravesando nuestro hábitat y poniendo en peligro la existencia de toda vida en el planeta; este argumento sería retomado por Harold Livingston y Alan Dean Foster  para Viaje a las estrellas, la película (1979) modificado en beneficio de la serie original  de televisión y los personajes de Roddenberry; en Cuando los mundos chocan no se buscan héroes salvadores de la Tierra sino la comprensión de la pequeñez humana frente al universo, aunque los más importante destacado por Maté y Pal es la condición humana y sus debilidades.

Su centro dramático lo constituye justamente la comunidad científica y sus relaciones con el resto del mundo, es una época en que la formación de humanistas y de científicos en ciencias exactas va dividiendo a la cultura casi irremisiblemente, la separación entre el conocimiento destinado a creas técnicas o aparatos se distanciaba de las formas de pensamiento humanista, nuevo o tradicional, y así resulta que un grupo de astrónomos situados en las nuevas instalaciones de observación al sur del Ecuador, en Sudáfrica, descubren que una estrella vagabunda (¿¡!?) se dirige hacia nuestro sol, y es mucho mayor que éste.

La presentación del mundo en los años cincuenta describe el auge tecnológico en que los viajes aéreos son ya una actividad tan común que incluso el personaje principal usa el avión como cualquier ciudadano su automóvil, la vida urbana está en pleno auge (un poco la llegada del futuro previsto por la ciencia-ficción) y el cosmopolitismo es la conducta dominante en una sociedad avanzada que va estandarizando las costumbres en torno al modelo occidental y ha dejado atrás las preocupaciones por las guerras (en ese momento la ONU lucha en Corea para mantener el paz en el Paralelo 38) y los astrónomos cotejan sus investigaciones entrevistándose directamente para comparar resultados y dar al conocimiento verdadera validez universal.

Esta será la tónica de la cinta, una especie de respuesta a la terquedad de los políticos que satirizaba Wise en El día que paralizaron a tierra (1951), aquí Maté propone un diálogo amparado por las Naciones Unidas ente los científicos de todas las disciplinas y los coloca como asesores calificados de gobiernos y empresarios   convergentes en la ONU ante la amenaza de una aniquilación total; en una extraña reproducción de la asamblea general la comunidad de conocimiento convence a la clase dirigente de hacer su trabajo, organizar a las comunidades para evitar el pánico destructivo y conjuntar esfuerzos para rescatar lo posible de la raza humana y sus compañeros vivientes.

Como un nuevo Noé el astrónomo comienza la construcción de un Arca del espacio donde un número limitado de humanos y animales podrán escapar del  choque y llegar al paneta que gira en torno a la estrella vagabunda; este proceso muestra como interviene la mano maestra de George Pal y el dibujo de Byron Haskin, en animación y diseño de la nave y su entorno, la construcción de la enorme rampa de despegue donde el cohete-Arca despegará antes de funesto choque, todo alternado con la situación en el planeta.

El clima y la superficie terrestre eran considerados hasta entonces como un sistema independiente, regulado por sus propias leyes, sin embargo la invasión masiva de materia proveniente de otra parte de la galaxia provoca multitud de fenómenos desastrosos: ríos que  inundan las tierras circundantes,  terremotos y alteración de las mareas, cambios de temperatura y vientos alterando los regímenes de lluvia, pero sobre todo está la población afectada, la necesidad de dirigir todos los esfuerzos y recursos a la sobrevivencia general, y a de reprimir el pánico en las multitudes que van cobrando conciencia de vivir el Armagedón bíblico.

Ane todo Maté y los novelistas Edwin Balmes y Philip Wyle proponen la cooperación y la comprensión para salvar al mundo, justo en la época que la ONU y la comunidad científica promovían la unión que menguara las tensiones entre oriente y occidente que se fracturaban en Berlín y Corea, el esfuerzo por un mundo unido más allá de las amenazas bíblicas, y así la organización de ayuda a los afectados por las alteraciones en el planeta y la actividad de los constructores del Arca-nave espacial parecen excederse en optimismo sobre la condición humana, hasta que  el choque es evidente e inevitable.

Es la época en que los movimientos de masas en Azerbaiyán y toda el Asia menor solapaban la complicidad de las grandes compañías petroleras en la organización de un nuevo mapa mundial hecho al servicio de la globalización regida por los petroleros, así no es de extrañar que el financiero millonario que contribuye a la empresa con todos sus bienes sea además de todo un inválido que mantiene en pié el trabajo y la organización como a una gran empresa y actúe de acuerdo con el astrónomo que creó el proyecto y solamente al final exhibirá su egoísmo pretendiendo salvarse a pesar de que la selección al azar de los que viajarán está provocando ya la violencia por el pánico  ante la apresurada partida (secuencia en la que ocupa sitio la futura estrella Stuart Withman en un papel pequeño) y sirve para una burla “humanista” de ese paralítico que se pone de pié con impotencia al ser obligado a quedarse en tierra para salvar a los más jóvenes.

El vuelo final para alcanzar el planeta solamente es un juego romántico en que se aprovechan los dibujos de Haskin para ilustrar una cita bíblica, y para dar realce al trabajo de los científicos en tanto comunidad independiente de las ideologías y tendencias políticas (¿?) que si hacen una diferencia en el mundo, al menos eso era la esperanza de un mundo donde técnica y humanismo, las llamadas Dos culturas por C. P. Snow, no se aproximan lo  suficiente (ni aún ahora) a pesar el futurismo pronosticado por la ciencia-ficción clásica pero que a parecer del escritor William Gibson (Historia cero, en Editorial Planeta por más señas) ya nos ha alcanzado tal futuro.

Cuando los mundos chocan. (When worlds collide). D. Rudolph Maté. Con: Richard Derr, Barbara Rush, Peter Hansen. Guión: Sidney Bohem, basado en la novela homónima de Edwin Balmer y Philip Wyle. EUA. 195 1.

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