Pina Menichelli, diva del cine mudo italiano

Escrito por on abr 23rd, 2012 y archivado en Cine Mudo, Crítica Perdurable, Destacado, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Pina Menichelli, diva del cine mudo italiano

El ascenso de Pina Menichelli al estrellato cinematográfico corrió a la par de la aparición del drama moderno y de la comedia mundana, pletóricos de escenas de mujeres fatales, frágiles, celosas, enamoradas, tristes, enfermas, muertas.

Giuseppa Iolanda Menichelli, conocida como Pina Menichelli, perteneció a una dinastía de actores cuyo origen se remonta a Nicola Menichelli, un apreciado cómico de mediados del siglo XVIII. Fue hija de los actores ambulantes Cesare y Francesca Malvica, que empleaban el dialecto siciliano en sus representaciones. Se educó en el Colegio del Sagrado Corazón en Boloña. Por formar parte de una familia de actores de la legua, Pina Menichelli comenzó a actuar desde niña, pero su verdadera carrera artística la inició en 1907 cuando se incorporó en la compañía teatral de Irma Gramatica y Flavio Andó, quienes realizaron una tournée por Argentina en 1908. En 1909 Pina se casó con el argentino-napolitano- Libero Pica, con el cual tuvo dos hijos y de quien se separó tiempo después. Pina residió en Buenos Aires hasta 1912, cuando regresó a Italia.

 

 

Pina Menichelli (Castroreale, 1890 - Milán, 1984), fue la más extravagante y perversa de las divas. Las contorsiones de su cuerpo y su expresión desdeñosa quedaron impresas en un puñado de filmes verdaderamente impactantes.

 

Después de trabajar con diversas compañías dramáticas, Pina Menichelli emprendió su carrera cinematográfica gracias a la casa Cinès de Roma —una de las más importantes de Italia— figurando en muchas de sus producciones de 1913 y 1914. De entonces datan: Las manos desconocidas (Enrique Santos, 1913), Zuma (Baldassarre Negroni, 1913), El romance (Nino Martoglio, 1913), La puerta cerrada (Baltassarre Negroni, 1913), Una tragedia en el cinematógrafo (Enrico Guazzoni, 1913), Herencia de odio (Nino Oxilia, 1914), Escuela de héroes (Giovanni Pastrone, 1913), La palabra que mata (1914), El grito de la inocencia (Augusto Genina, 1914), Triunfa la juventud (Augusto Genina, 1914), El misterio del castillo de Monroe (Augusto Genina, 1914), Ninna, nanna (Guglielmo Zorzi, 1914) y Cayo Julio César (Enrico Guzzzoni).

 

Pina Menichelli destacó por su enorme carga de sensualidad. Fue catalogada como una vampiresa por Hollywood, pero en Italia parece haber sido más peligrosa para ella misma que para cualquier víctima potencial

 

En 1915 Giovanni Pastrone la llevó de la mano a la productora Itala Film, de Turín, donde la actriz vivió una fulgurante aventura cinematográfica. La muerta del lago (Enrico Guazzoni, 1915), A la deriva (Enrico Guazzoni, 1915), El submarino núm. 27 (Nino Oxilia, 1915), Alma mater (Enrico Guazzoni, 1915), Papà (Nino Oxilia, 1915), La casa de nadie (Enrico Guazzoni, 1915), El fuego (Giovanni Pastrone, 1915), Por el amor de Jenny (Nino Oxilia, 1915), La tigre real (Giovanni Pastrone, 1916), La trilogía de Dorina (Gero Zambuto, 1916), La gema de San Eremo (Alfredo Robert, 1916), Más fuerte que el odio y el amor (Ernesto Della Guardia, 1916), Vínculo secreto (1916), El jardín de la voluptuosidad (Eugenio Perego, 1918), La pasajera (Gero Zambuto, 1918), La mujer de Claudio (Gero Zambuto, 1918), El holocausto (Gero Zambuto, 1918), El jardín encantado (Eugenio Perego, 1918), El patrón de las herrerías (Eugenio Perego, 1919) y Noris (Augusto Genina y Eugenio Perego, 1919) forman parte de su segunda filmografía.

Cartel de estreno del filme de Giovanni Pastrone “El fuego” producido por la Itala Film de Turín en 1915 sobre un guión cinematográfico de Febo Mari

El fuego (1915), cuyo personaje protagónico interpretó Pina Menichelli, no guarda relación directa con la novela homónima de Gabriel D’Annunzio en la que éste relata translúcida e indiscretamente sus amores con su esposa, la actriz trágica Eleonora Duse, una mujer de mayor edad y de fama internacional. En efecto, el filme se basó en un guión cinematográfico elaborado por Febo Mari, co-estrella de Pina Menichelli. No obstante ello, la cinta abunda en temas típicos de Gabriel D’Annunzio, tales como la pasión desenfrenada, el poder y la decadencia. La película está dividida en tres partes: “La chispa”, “La flama” y “La ceniza”, que se corresponden a las tres fases de la relación entre una aristócrata (Ler) y un pintor empobrecido (Lui). El cartel de estreno de El fuego (1915) reproduce un momento clave del filme. El personaje interpretado por Menichelli toca una lámpara de aceite y le dice al personaje representado por Mari que escoja entre el amor y la pasión sin límites, y él escoge esta última. El sombrero emplumado de Menichelli, sus largas capas y sus fieros gestos la hacen aparecer como una lechuza, lo que refuerza uno de los motivos centrales de la cinta: la similitud entre la femme fatale y las aves de presa. Pina Menichelli se ganó el apodo de “Nuestra Señora de los Espasmos” por su brusca gesticulación en esta película.

Pina Menichelli en “El fuego” (1915).

 

El fuego (1915) fue el antecedente de la película mexicana La luz/ La luz, tríptico sobre la vida moderna (1917), producida por la México Lux, S.A., de Max Clauvet, dirigida por J. Jamet sobre un argumento de Augusto Genin, fotografíada por Ezequiel Carrasco e interpretada por Emma Padilla —la Pina Menichelli mexicana— y Ernesto Agüeros. La luz (1917) se estrenó en el Salón Rojo de la Ciudad de México el 8 de junio de 1917.

Pina Menichelli aseguró su posición de diva de la pantalla con La tigre real (1916), dirigida por Giovanni Pastrone. La cinta fue una adaptación libre de la novela de Giovanni Verga, quien se negó a que su nombre apareciera en el cartel de estreno o en los créditos de la película. La trama trata de un diplomático, La Ferlita (Alberto Nepoti), que se enamora de la condesa rusa Natka (Pina Menichelli). Natka provoca y luego rechaza a La Ferlita, y su historia de amor se ve interrumpida por un largo flashback de una relación previa de Natka con un joven revolucionario llamado Dolski (Febo Mari). Entre hermosos paisajes nevados, la condesa Natka se encuentra fortuitamente con Dolski, lo que los conduce a un apasionado romance. Exiliado en Siberia, Dolski traiciona a Natka y se suicida cuando ella lo encara. Después de contarle a La Ferlita la historia, Natka desaparece por varios meses y La Ferlita no logra hallarla. Cuando la condesa y el diplomático se reencuentran azarosamente, están encerrados en el cuarto de un enorme hotel que comienza a incendiarse. Las escenas del incendio producidas por Segundo de Chomón —un experto en efectos especiales—, causan un gran impacto. Ni qué decir tiene que La tigre real (1916) fue un rotundo éxito comercial.

 

Pina Menichelli en “La tigre real” (1916).

La tigre real (1916) sirvió de inspiración para que Azteca Films; Rosas Derba y Compañía produjeran La tigresa (1917), dirigida por Mimí Derba sobre un argumento de Teresa Farías de Isassi. La fotografía corrió a cargo de Enrique Rosas y los intérptretes fueron: Sara Uthoff, Fernando Navarro, Anita Omaña, Josefina Maldonado, Russo Conde, Etelvina Rodríguez, Salvador Arnaldo, Juan Barba y Pedro de la Torre. La première de la película tuvo lugar el 26 de agosto de 1917 en el Teatro Arbeu y su estreno normal el 30 de agosto en el Cine América, ambas, salas cinematográficas de la Ciudad de México. En ella, Sara Uthoff interpreta a la casquivana Eva, fatal aristócrata que juguetea y muere estrangulada por su antiguo amante, al parecer, su decorador.

 

Fascinante y enigmática presencia de Pina Menichelli.

 

El fuego (1915) y La tigre real (1916) impresionaron a los públicos cinematográficos por su carga erótica, sus miradas seductoras y sus provocativos movimientos corporales, y consagraron a Pina Menichelli como la mujer fatal por excelencia del cine mudo italiano. Además, tanto el primero como el segundo filmes eran un pasaporte para que el ciudadano común y corriente se introdujera en las excitantes vidas de las clases altas; en mundos imaginarios de lujo y de derroche en los que era posible transgredir los estrictos códigos morales de la sociedad italiana de la segunda década del siglo XX.

 

Las películas de Pina Menichelli fueron parcialmente censuradas en España, Francia, Italia y México

En 1919 Pina Menichelli rompió en lágrimas cuando le pidió permiso a Giovanni Pastrone para dejar la Itala Films. Durante sus cuatro años de estancia en esta casa productora la carrera de la actriz alcanzó grandes alturas y su sueldo se incrementó de 12 000 a 300 000 liras al año. A continuación, Pina Menichelli pasó a la firma romana Rinascimento Film, fundada expresamente para ella por el barón Carlo Amato, donde continuó fascinando a todos con sus interpretaciones amaneradas y forzadas, típicas de la época de las divas. Entre 1919 y 1923 filmó trece películas, a pesar de las crecientes dificultades de la industria cinematográfica italiana: La historia de una dama (Eugenio Perego, 1920), Las Furias vencidas (Eugenio Perego, 1920), La novela de un joven pobre (Amleto Palermi, 1920), La verdad desnuda (Telemaco Ruggeri, 1921), Las tres ilusiones (Eugenio Perego, 1921), La edad crítica (Amleto Palermi, 1921), La segunda mujer (Amleto Palermi, 1922), La huésped desconocida (Telemaco Ruggeri, 1922), La mujer y el hombre (Amleto Palermi, 1923), La dama de Chez-Maxim (Amleto Palermi, 1923), Una página de amor (Telemaco Ruggeri, 1923), La rubita (Amleto Palermi, 1923)  y ¡Ocúpate de Amelia! (Amleto Palermi, 1924).

 

Pina Menichelli y Livio Panelli en “La segunda mujer” (1922)

Los filmes de Pina Menichelli siguieron siendo éxitos de taquilla, gracias a su persistente popularidad en ciertos países como México. Tras la muerte de su primer marido, Pina contrajo nupcias con el barón Carlo Amato en 1924, y abandonó su carrera cinematográfica.

Pina Menichelli también fue una de las divas incluidas en el filme de Peter Delpeut, “Diva Dolorosa” (1999).

 

El impetuoso desarrollo de la cinematografía italiana en vísperas de la Primera Guerra Mundial se vio acompañado por una profunda penetración en los mercados internacionales. En efecto, a partir de 1909, Italia exportó su producción a buena parte de Europa occidental (Alemania, Inglaterra, España y Francia, sobre todo), pero también a Rusia, los Estados Unidos y América Latina: Brasil, Argentina y México, en particular. El apogeo de la presencia del cine italiano en el mundo se alcanzó en 1912, momento a partir del cual inició su lento pero sostenido descenso. Aunque el declive comenzó antes del estallido de la contienda, fue la Gran Guerra la que marcó el fin del primer periodo de esplendor de la cinematografía italiana. Sus exportaciones disminuyeron considerablemente en estos años, sobre todo a partir de 1916, cuando incluso los mercados americanos (Estados Unidos, Brasil, Argentina y México) se resintieron. Ni qué decir tiene que el vacío dejado por el cine italiano fue inmediatamente ocupado por las producciones de Hollywood.[1]

 

 

 

NOTAS

 

 


[1]   Alberto Elena, “La expansión de la industria y la lucha por los mercados internacionales”, en Jenaro Talens y Santos Zunzunegui (coords.), Historia general del Cine, vol. I, Orígenes del Cine, Cátedra, Madrid, 1998, pp. 199-200.

 

 

 

 

[Ver “Presentación” en Juan Felipe Leal, Cartelera del cine en México, 1906: Primera parte, Juan Pablos Editor/Voyeur, México, 2007, (Col. Cartelera del cine en México, 1903-1911, vol. 4-I), 234 pp., 235 ilustraciones.

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