Dos tipos duros de los años dorados de Hollywood: Burt Lancaster y Kirk Douglas

Escrito por on mar 22nd, 2012 y archivado en Comedia, Destacado, DVDver, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Dos tipos duros de los años dorados de Hollywood: Burt Lancaster y Kirk Douglas

Con “Dos tipos duros” (Though Guys, 1986), el realizador Jeff Kanew tomaba el guión de James Orr y Jim Cruickshank, para darles papeles protagónicos a Kirk Douglas y Burt Lancaster, con la debida analogía, de dos hombres mayores –en sus setenta- que se niegan a ser enclaustrados en un asilo, a permanecer inactivos, a llevar vida de ancianos; pues consideran que aún les resta suficiente aire y fortaleza para emprender otros proyectos.

Son dos ex ladrones, cuya mayor hazaña fue treinta años antes, en 1955: robar un tren; por lo cual fueron encarcelados. Acaban de soltarlos. Les ha tocado en suerte que su oficial de libertad condicional sea Richie Evans (Dana Carvey), un joven, ingenuo, y admirador de ellos.

Archie Long (Douglas) y Harry Doyle (Lancaster), se la pasan rememorando sus días gloriosos en la profesión. Se mueven, hablan y visten de traje como en esos años. Se irán dando cuenta que algunos los ven como ancianos: un joven les ofrece ayuda para cruzar la calle.

Así el tratamiento sea en comedia, en tendencia liviana, el tema en “Dos tipos duros” tiene su vigencia todavía hoy, en varios aspectos: en la dificultad para que personas de más de sesenta hallen trabajo, ocupación, que no se les vea como improductivos o a un pie de la tumba; y en que la sociedad redima a ex presidiarios y no los tache por lo que hicieron o fueron, y más cuando eso aconteció hace tantos años. Y en algún modo, les empuja a que caigan en lo mismo, a falta de oportunidades o mejor trato.

Las andanzas de Archie le encaminan a conocer a una sexi muchacha, Skye (Darlanne Fluegel), en un gimnasio. La secuencia funciona para mostrar lo diferente que son los gimnasios que él acostumbraba: ahora son para hombres y mujeres, y hay aparatos especiales para cada ejercicio, lo cual se presta para unos gags, incluida una visión erótica de una muchacha que abre y cierra sus piernas ante la mirada pasmada de Archie.

Archie es más aventado. Harry un tanto más romántico. Mientras Archie se liga a Skye, con ayuda de ella y hacen el amor a raudales; Harry en plan de hace sesenta años, de caballero de vieja estirpe, galantea a Belle (Alexis Smith, otra actriz del elenco de la Warner Bros de las décadas del 1940 y 1950), compañera en el asilo.

(El papel de Kirk Douglas tiene más protagonismo y tiempo en pantalla, al cabo es uno de los productores y con su nombre verdadero, Issur Danielovitch, aparece en los créditos de consultor en la producción.)

Un gag estilo videclip muy “ochentero” lo hace Jeff Kanew cuando Archie va a una boutique a comprar ropa de moda: Archie emerge una y otra vez del vestidor con vestuario colorido, ridículo, en tanto el encargado le da el visto bueno desde una pantalla de televisión.

El enfoque ligero, favorable, de lo gay es también en la apertura de la década del 1980: en el encargado de la boutique, con pinta de Boy George, o en el comentario de Skye respecto a qué va al gimnasio Archie, y la inmediata respuesta que de ninguna manera.

El deseo de repetir la proeza de hace treinta años sobrevuela todo el tiempo. Crece cuando Archie se harta del empleo que le consiguieron de lavaplatos, tras ser humillado por la dueña y los clientes, de quienes se desquita en otro gag encomiable. Habrá otra secuencia donde Archie trabaja en una heladería y un odioso niño lo enchincha con sus pedidos hasta que Archie se harta y le zampa el cono y el helado en el rostro.

Archie se dará cuenta que ya no tiene edad y no le aguanta el ritmo a Skye, noches de discoteque (en una aparecen los Red Hot Chili Peppers, antes de alcanzar la fama) y madrugadas sexuales, por lo cual se retira, aunque ella insta que ahí estará por si la necesita. Harry tampoco soporta a la cuidadora del asilo quien anda de metiche en lo que hacen él y Belle.

Dos personajes secundarios son adyacentes de los días pretéritos, un policía, Yablonski (Charles Durning), aferrado a vigilarlos, seguro que preparan otro robo (“ladrón una vez, ladrón por siempre”, dice, emulando lo que Narciso Busquets escupe a Pedro Armendariz en “Cadena perpetua”); y Leon B. Little (Eli Wallach) un desquiciado (en zona farsa, con lentes de fondo de botella que le hacen verse más obnubilado), quien más tarde sabremos es un matón a quien le pagaron por aniquilar a Harry y Archie antes de que los metieran a prisión, y los persigue incansable sin medir que fue hace mucho, y da para varios gags.

Una serie de escenas a la vez graciosas y tristes, vienen cuando deciden juntar a su pandilla. En un restaurante se encuentran a un ex capo que apenas puede oír, usa auriculares; en otro bar localizan al siguiente, un enano (Billy Barty), quien les escucha y asiente a su propuesta, hasta que llega una enfermera por él, y lo embute a su silla de ruedas. El inexorable golpe del tiempo.

Deprimidos, Archie y Harry están por abandonar sus objetivos, cuando una camioneta blindada de transporte de valores se estaciona cerca de donde están, e intempestivamente resuelven asaltarla.

En la secuencia siguiente se darán cuenta que la camioneta no cargaba nada; por radio y tv dan la noticia de que los ladrones se han llevado un chasco. Un golpe más al sueño de revivir sus hombradas.

A lo largo de la película y en los varios ámbitos, más en el policial, al mencionar lo del robo al tren que consumaron en tiempo lejano, la réplica veloz será, “ya nadie asalta trenes”. De pronto, un tren asoma en el campo visual de Archie y Harry. Y van tras él.

Leon B. Little irá pegado a sus espaldas. Yablonski se ufana ante sus jefe que tenía razón en sus sospechas. Richie, tras ser recriminado por sus superiores, correrá con ellos.

Archie y Harry se apoderan del tren ante la incredulidad de los jerarcas de la compañía que festejan con un pastel y una locomotora dorada en miniatura. “Dos tipos duros” se agita en la persecución, con helicópteros y patrullas. En el asilo, sus camaradas con Belle al frente les echan porras cuando los ven por la televisión.

Los dos ladrones festejan su logro dentro del tren. Harán una parada para bajar a los rehenes. Yablonski y los polizontes creen que los pescarán. Se suscita un tiroteo y viene la escapatoria definitiva.

Al fin comedia y los ladrones buena gente y sin deseos de robar sino de aventura, desenganchan el resto de carros, donde ponen a Richie para que no le acusen de cómplice. La policía duda que avancen porque están cerca de la frontera con México, y las vías del ferrocarril se terminan.

En vuelta benigna a dramas de escapatoria y definición capital como “Sólo se vive dos veces” (1936, dirigida por Fritz Lang) o “La huida” (The getaway, 1974, de Sam Peckinpah),  la pareja se avienta con todo y locomotora a la reja divisoria.

Saldrán aturdidos pero en pie del choque: los policías gringos se les quedarán viendo, incrédulos; los mexicanos son una vez más un remedo, la visión caricaturesca de cómo los estadounidenses ven (¿veían?) a nuestros cuerpos policiales (al comandante mexicano por lo menos los guionistas lo ponen que sí habla inglés).

Excepto esa poco gentil visión y desquite con los policías mexicanos, “Dos tipos duros” transita correcta en su reverencia a un par de héroes de la edad dorada de Hollywood, a conferirles papeles de cierto paralelismo con algunos en que colaboraron antaño (la séptima y última vez en que actuaron juntos Lancaster y Douglas); a ver lo bien conservados que estaban, en lo físico y mental; lo guapa que todavía era Alexis Smith. Los registros actorales de Eli Wallach.

En 2009, Jeff Kanew realizó un documental titulado “Kirk Douglas: before I forget” (Kirk Douglas: antes que olvide), un más directo homenaje al gran actor y productor.

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2 comentarios en “Dos tipos duros de los años dorados de Hollywood: Burt Lancaster y Kirk Douglas”

  1. Fabricio dice:

    Dos tipos duros antes una comedia con Burt Lancaster y Kirk Douglas, hoy comedia o posiblemente cine de accion con Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone ya sea desde la actuacion o desde la direccion de una pelicula titulada de la misma manera manera. Algo que se podría ver con agrado y exito de pelicula.

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  2. [...] Dos tipos duros de los años dorados de Hollywood: Burt Lancaster y Kirk Douglas [...]

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