Mi semana con Marilyn, ensayo sobre la feminidad

Escrito por on mar 7th, 2012 y archivado en Destacado, Estrenos, Galería de vídeo, Galería fotográfica, Melodrama. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Mi semana con Marilyn, ensayo sobre la feminidad

Norma Jean Mortenson es un nombre común y olvidado u olvidable, en cambio el de Marilyn Monroe de inmediato nos remite a la gloria, la belleza y la tragedia de una de las muertes “prematuras” (¿alguna no lo es?) más envueltas en misterio del siglo XX, entrambos nombres había una persona a la que muchos escritores y cineastas han tratado de acceder con poco fruto, ahora Salomon Curtis, auxiliado por el libro de Colin Clark ensaya su aproximación a través de Mi semana con Marilyn.

La aventura fantástica de un júnior británico enamorando a la mayor diosa del amor y el sexo en la historia del cine no parece haber tenido mucho eco en nuestro medio como lectura, en realidad se antoja un escrito sicalíptico y de poca seriedad a primera vista, hasta que cayó en manos de Adrian Hodges y Salomon Curtis, que la han transformado en un ensayo sobre la feminidad como la conocimos en generaciones anteriores a la actual.

En justicia nadie se ha aproximado a la vida de Marilyn Monroe con un interés humano que se exprese hacia la persona, si acaso el poema para despedirla de Ernesto Cardenal  tuvo la piedad de culparnos a través de la denuncia contra la 20th. Century Fox, pero es una manera de eludir la culpa de quién asesinó a Marilyn, de acudir al suicidio como una explicación liberadora para todos; el libro de Clark y la película de Curtis asumen este toro sin capote y tratan de entender o hacernos comprender a Norma Jean en su lucha contra Marilyn.

Tal vez el mejor factor para abordar el tema fue la participación de Michelle Williams, que casi fracasa en el intento de representar a la más sensual y natural de las mujeres del espectáculo que podemos recordar (sin desdoro de Gipsy Rose Lee, Ava Gardner, Hedy Lamar) por decir las menos, pero que se adentró profundamente en la personalidad y la problemática de Norma Jean y lo desarrolló con maestría.

La historia está contada  con una mirada dedicada a la intimidad de dos personalidades complementarias: el tímido hijo de familia sin horizonte de sitio en el clan y la mujer ávida de ser  y demostrar su persona con las limitaciones de un mundo que le exigía ser sobre todo “femenina”, esa combinación de sometimiento, provocación y dádiva irrestricta que es el atractivo de Marilyn, y con el perpetuo conflicto de pensar, de ser humana con todos los atributos menos la varonía.

Marilyn era la perpetua entrega, no estuvo en sus palabras, continuamente cuidada por Paula Strasberg (Zoë Wanamaker), ni en sus sueños de actuación dentro del Actor’s Studio, tampoco estaba en el abandono en la pantalla o ante los ávidos soldados en combate, pero tampoco en el amor de pareja, no en la compresión cruel de Arthur Miller (Dougray Scott), cuyo Después de la caída precipitó a la actriz en la paranoia; era la naturalidad del cuerpo, la confianza en los engañosos sentidos lo que la impulsaban a entregar su pobre patrimonio, su cuerpo, boca y abandono, y que Colin Clark (Eddie Redmayne) experimenta con piadosa racionalidad más que con pasión ante la Diosa.

De esa dicotomía inevitable trata la película, y también del efecto brutal de su existencia en los espectadores a través del dilema de Laurence Olivier (Kenneth Branagh) cuya masculinidad es puesta a prueba a través de su talento histriónico, de su visión anómala de lo humano como asexuado y mensurable a través del triunfo sobre el medio, de la capacidad de ser y hacer a pesar de los avatares de la sociedad y los prejuicios, pero queda desarmado ante el ser de Norma Jean.

Por otra parte es un canto al amor como algo más que un impulso irracional, como efecto de la verdadera comprensión y el entendimiento del ser del Otro, más allá de los deseos y muy cercano a la religión que anhela al dios (diosa) pero sin la esperanza de la unión y sin renunciar al espíritu del culto a pesar de todo.

Finalmente Curtis rompe lanzas con las relaciones del cine y el teatro, se impondrá la presencia de Marilyn-Williams en la creación de la corista que seduce el príncipe, aunque a Michelle si le queda grande el solo de baile que ha sido de lo más sensual del cine (antes de Una Eva y dos Adanes) y para acentuarlo el director nos introduce a las discusiones de actores entre ambos escenarios entre quienes Norma Jean encontrara el eco profesional de su carrera y la comprensión de cómo relacionarse con el todavía en el closet Olivier.

 

Mi semana con Marilyn. (My Week with Marilyn). D. Simon Curtis. Con: Michelle Williams, Eddie Redmayne, Kenneth Branagh. Guión: Adrian Hodges y Colin Clark, basados en el libro de éste. EUA/BG. 2011.

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