Sin el trabajo de escritorio no hay película posible: Felipe Cazals

Escrito por on mar 1st, 2012 y archivado en Actores y Actrices, Cine Mexicano, Destacado, Directores, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Sin el trabajo de escritorio no hay película posible: Felipe Cazals

*Presentó su libro 4 guiones para cine

**Editado por la Filmoteca de la UNAM

Con la firmeza de que sin la elaboración de un guión, es decir, sin el trabajo de escritorio no es posible una película, el destacado realizador Felipe Cazals dio a conocer su libro 4 guiones para cine, editado por la Filmoteca de la UNAM y que incluye los guiones: Su Alteza Serenísima, Digna…hasta el último aliento, Las vueltas del citrillo y Chicogrande.

Cazals interrumpe su trabajo en la productora Cuatro Soles Films, donde se construye su próximo filme, para hablar con una docena de reporteros a quienes prefiere no comentar nada sobre su siguiente filme, pero destacó que el guión es la parte medular de un filme.

Aunque por supuesto, dijo, puede haber una buena película con un pésimo guión, o del mismo modo, un excelente guión y una mala película. “Al leer las primeras 15 páginas de un guión es fácil prever si aquello tiene sentido o no”, expresó.

En el volumen se puede leer los guiones tal cual se concibió y entender las transformaciones que sufrieron durante el proceso de filmación. Así como las fichas del reparto completo, el orden de las secuencias de filmación y montaje, algunas imágenes y el cartel original de las cintas.

Cada uno de los guiones es comentado por personalidades como Vicente Leñero (La oferta perturbadora de Su Alteza Serenísima), José Woldenberg (Digna… hasta el último aliento), Leonardo García Tsao (Otra Vuelta a La Manzana) y Fernanda Solórzano (Érase una vez en Chihuahua).

Vestido con gorra y chaleco, cual si fuera su uniforme de batalla, pero de manera amable, Cazals mencionó que el guión es algo que le ha preocupado desde hace varios años, “primero, porque trabajé con excelentes guionistas del cine mexicano como Tomás Pérez Turrent que escribió Canoa, así como con otros escritores que eran curiosamente periodistas o ensayistas”.

“Al paso del tiempo asumí la responsabilidad de escribir mis propios guiones, pero siguiendo un poco el ejemplo que había seguido de ellos y llegué a la conclusión que sin el trabajo de escritorio no había película posible”, resaltó.

Si el director es el autor del guión, necesariamente por su experiencia como realizador visualizará mucho más rápidamente quien es el intérprete, porque ha puesto en escena a varios actores, ha trabajado con la materia principal que es el actor.

Muy probablemente el guionista no atienda la personalidad o el perfil del actor y se limita a describir lo que hace y dice el personaje, es ahí donde la compatibilidad entre guionista y director logra un avance muy notorio.

En cuanto a su labor como realizador, expuso que casi todas sus películas provienen de notas periodísticas o de ensayos que a su propia vez reflejan un acontecimiento histórico, y acotó “si la investigación no arroja al menos una contradicción, probablemente no lo incluya”.

El reconocido director de cintas como Canoa (1975), El apando (1975), Las poquianchis (1976), y Rigo es amor (1980), entre otras, señaló que este libro tiene una finalidad didáctica, aunque también lo pueden consultar algunos fanáticos del cine que les interesa conocer un guión y ver cómo fue transformado durante el rodaje, el montaje y los ensayos.

“Quizás permita entender la otra parte de las películas, que es la filmación, esa que nadie puede prever por más que todo esté preparado y organizado, y que cada día cambia y sobre todo es tan efímera que jamás se repite”, agregó.

“El libro ayudará a muchas personas que estén interesadas en la materia, aunque no sean especialistas. A lo mejor gente que quiere contar alguna historia y desea ver cómo la escriben otros ante de escribir la suya”.

En cuanto a los guiones publicados señaló que pertenecen a un cine de mayor reflexión, con la intención de ser más profundos. Las películas de los 70 y 80, son reflejo de clásicos que pertenecían a la pluma de otros como Pérez Turrent, Javier Robles, José Agustín, autores literarios muy respetables.

Transición del cine

Respecto a la transición tecnológica que vive el cie actualmente, subrayó que refrenda su seguridad absoluta de “ver al cine como medio de expresión y no de comunicación, estoy absolutamente seguro de que el cine va a pasos agigantados hacia una tecnología que lo va a transformar tanto como del silente al sonoro, ahora con el 3D. Hay un futuro enorme y me siento contento de haber pertenecido a esta etapa de un cine que va a cambiar radicalmente en muy poco tiempo”.

Añadió que el cine es una tecnología que luego alguien le dio sus cartas de nobleza como medio de expresión, ante todo era una caja de madera con un proceso fotoquímico y después del silente al sonoro, fue otro proceso tecnológico, siempre es un proceso tecnológico.

“Ahora que se dice que va a desaparecer el negativo y que es el final del cine, no es cierto, a cada tecnología viene un autor y viene un futuro abiertísimo. Hay por explorar un camino sobre la expresión cinematográfica enorme, siempre y cuando sea un compromiso autoral, entendámonos mientras simplemente es una manera de sobrevivir es otra cosa”.

Al final consideró un privilegio que la UNAM a través de la Filmoteca se haya interesado por publicar estos guiones que él mismo escribió y llevó a la pantalla grande.

El libro 4 guiones para cine, de Felipe Cazals editado por la Filmoteca de la UNAM y que incluye los guiones: Su Alteza Serenísima, Digna…hasta el último aliento, Las vueltas del citrillo y Chicogrande, ya está a la venta y se puede encontrar en la red de librerías de la UNAM y Gandhi.

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