Las habilidades actorales son una de las expresiones artísticas que más dificultades tiene para ser evaluadas. El público se puede sentir satisfecho con una actuación mediocre y por muchos aplausos que arranque no le hará al actor un mejor ejecutante del arte escénico. En sentido contrario, hay actuaciones tan buenas que pasan hasta desapercibidas por las audiencias, pero significan la columna vertebral de una obra o película. En el caso de los miembros de la Academia en este 2012, tienen una labor titánica para elegir a los cuatro actores ganadores por sus interpretaciones frente a las cámaras.
Técnicamente significa que deberán analizar la expresión corporal y oral, los tics y detalles del personaje, elementos de transformación y plasticidad en la representación, intensificar o dosificar de acuerdo a lo que el guión establece y lo que el director exige, transmitir con efectividad los sentimientos hacia el público y crear un lazo sentimental. Sin embargo, como lo expliqué en la primer parte de esta serie, existe un discurso narrativo obligado en cada entrega por lo que representa cada personaje y la agenda política, económica, social y cultural que se vive en este momento.
Por esa razón, analizaré la calidad de actuación de los veinte nominados en las cuatro categorías actorales y lo que cada personaje representa en el concierto global del año, pues en cuanto el Oscar cae en sus manos se dispara todo en la vida de ese actor o actriz, es como si fueran tocados por el Rey Midas de manera súbita y así vivirán eternamente como “un ganador del Oscar” en la publicidad de las próximas películas que realicen.
Iniciamos con la categoría a mejor actriz secundaria y la primera es Bérénice Bejo una joven de origen argentino y criada en Paris que cuenta con un belleza frágil y enorme carisma capaz de cautivar a cualquiera mediante el lenguaje corporal, pues en “El Artista” (The Artist, 2011) no le escuchamos pronunciar palabra alguna. Otra fuerte contendiente es Jessica Chastain por su papel en “Historias cruzadas/Criadas y Señoras” (The Help, 2011), quien llena de ternura a una joven sureña con poca clase que no encuentra su lugar en una ciudad hostil llena de arpías ataviadas de manera impecable y lujosa. Esta rubia actriz ha tenido apariciones muy plausibles y pareciera que la maquinaria mercadológica la quiere convertir en estrella muy pronto. Por la misma cinta está Octavia Spencer, quien hace de Minny una delicia agresiva y dulce a la vez como el famoso pastel de chocolate que cocina para perpetrar su venganza. Los cambios de sexo atraen a los miembros de la Academia y Janet McTeer hace de las suyas en “Albert Nobbs” (2011) metiéndose en el traje de Hubert, un pintor excéntrico en la Irlanda decimonónica haciéndolo con mucha credibilidad, apropiando el personaje. La última en esta terna es la comediante con sobrepeso Melissa McCarthy, famosa por la serie “Mike & Molly”, por su cómico desempeño en “Damas en Guerra” (Bridesmaids, 2011), pues detrás de esa ruda oficial federal hay una mujer apasionada y sensual en busca de su media naranja. Se podría decir que Bejo es la favorita en una categoría que reconoce el talento joven, las interpretaciones intensas y las actrices internacionales, sin embargo Chastain y Spencer hicieron una dupla maravillosa, casi simbiótica, como una nueva rica principiante y una experimentada afanadora que rompen las reglas de convivencia entre criada y señora. Además, el factor Obama –una vez más- en la búsqueda de borrar cualquier resquicio de racismo en EEUU, podría hacerlas favoritas a las dos actrices como mensaje a la nación.
Los actores de soporte son para una cinta como los pilares de una bella fachada. Este año la pelea está fuerte entre cuatro actorazos muy experimentados y un joven debutante con una carrera prometedora. Me refiero a Jonah Hill, un constante actor de comedia en las películas de Judd Apatow que resaltaba por ser chistoso y regordete, sobre todo en “Super Cool” (Superbad, 2007) y “Misión Rockstar” (Get Him to the Greek, 2010). Su actuación en “El juego de la fortuna” como el nerd que aplica una nueva forma de administrar un equipo de béisbol mediante el análisis de datos le da la oportunidad de su vida para consolidarse como un actor de peso en forma literal y figurada, aunque al parecer se ha sometido a una dieta que le ha hecho perder muchos kilos en los últimos meses. El nombre de Kenneth Brannagh se asocia de forma automática a Shakespeare, pues junto a Laurence Olivier es el histrión que más veces ha llevado a cine las obras del Cisne de Avón y justamente es su interpretación del mítico actor en “Mi Semana con Marilyn” (My Week with Marilyn, 2011) la que le da esta nominación. Nick Nolte es uno de esos actores duros que siempre dan interpretaciones desgarradoras e imponentes a través del famoso método, este año se le reconoce por su papel de ex boxeador alcohólico y padre de dos peleadores de artes marciales que están por enfrentarse en un campeonato nacional. El fuerte de Nolte son los personajes con vicios y trastornos, así que esta podría ser la suya en “La última pelea”. Finalmente, hay dos actores que constantemente son confundidos por su parecido físico, ambos tienen varias décadas y sus buenas interpretaciones se cuentan a puños: uno es Max Von Sydow, sueco que se diera a conocer en las cintas de Ingmar Bergman y saltara a la fama internacional por envejecer prematuramente para interpretar al padre Merrin en “El Exorcista” (The Exorcist, 1972) y Ming el Despiadado en “Flash Gordon” (1980); el otro se llama Christopher Plummer y desde la década de los cincuenta ha trabajado como actor sobresaliente en diversos géneros. Von Sydow es una enmudecida sombra del pasado que aparece al inquieto niño que busca a su padre fallecido a través de una misteriosa llave y Plummer hace la gran actuación de su vida –lo cual es mucho decir- como un octogenario viudo que decide salirse del closet y pasar los últimos años de su vida abiertamente como gay, incluyendo todos los clichés que el estilo de vida implica y desestabilizando a su único hijo, quien es incapaz de sobrellevar relaciones amorosas, salvo con el perro de su padre difunto. Es increíble que los últimos cuatro actores no hayan ganado un Oscar en su vida, pero la tendencia de esta categoría es la de premiar a quienes han hecho una importante carrera, el problema es elegir a cuál de los cuatro. En lo particular considero que la ventaja es para el gay otoñal de “Así se siente el amor”, pues Von Sydow no hace el mejor de sus papeles en “Tan Fuerte y Tan Cerca” (Extremely Loud & Incredibly Close, 2011).
Las grandes mujeres del cine esperan con ansiedad esta nominación y con ella se van al firmamento, el premio las integra al selecto panteón célebre. Los últimos años han premiado a jóvenes y bellas actrices como Sandra Bullock, Charlize Theron, Natalie Portman, Julia Roberts, Nicole Kidman y Marion Cotillard. Por la notoria tendencia, con la salvedad del premio otorgado a Hellen Mirren en 2006, la peso pesado de los últimos cuarenta años, Meryl Streep, podría llevarse a casa su tercer Oscar por la magna encarnación de la Dama de Hierro, Margaret Thatcher. Con diecisiete nominaciones desde 1978, Streep se convierte en la actriz que más menciones ha tenido en la historia de los premios y a pesar de tener un físico muy característico, posee una sobrenatural capacidad plástica al momento de interpretar un personaje sea histórico o de ficción. Las apuestas van a favor de ella, aunque las otras cuatro actrices también están de lujo: Michelle Williams, la viuda de Heath Ledger, interpreta deliciosamente a la malograda Marilyn, quien quizá nunca hubiera ganado un premio de la Academia pero Williams posesiona su gracia natural y exótica belleza, que no posee la joven actriz per se, para hacer uno de los mejores retratos de quien simboliza el porqué los hombres las preferimos rubias en “Mi semana con Marilyn”. Viola Davis es una actriz afroamericana de carácter que lleva sobre su espalda el peso dramático de “Historias cruzadas/Criadas y Señoras”, con solemnidad recrea a una mujer valiente luchando contra los crudos convencionalismos sociales a través de sus revelaciones que se materializarán en un libro paradigmático. Por su parte, Glenn Close nos ha dado actuaciones impresionantes en su plausible carrera como actriz. Su plasticidad asimilable a la de Streep le permite interpretar mujeres sumamente candentes como Alex Forrest en “Atracción Fatal” (Fatal Atraction, 1987) y la Marquesa de Merteuil en “Relaciones Peligrosas” (Dangerous Liaisons, 1988) hasta la caricaturizada Cruela De Vil. Sin embargo, Close ya se dio cuenta que haciendo papeles de mujer no obtendrá la preciada estatuilla y por ello se decidió a interpretar a Albert Nobbs, un irlandés que administra el hotel Morrison –el mismo de la portada del disco de The Doors- en Dublín a finales del siglo XIX, que esconde dos secretos, el amor por un pintor y su verdadero género. Por último, la más débil de la noche es Rooney Mara, quien hace una convincente actuación como Lisbeth Salander en “La Mujer del Dragón Tatuado” (The Girl with the Dragon Tattoo” pero se enfrenta a la aún muy fresca versión sueca con la muy buena actuación de Noomi Rapace en el mismo personaje. Todo parece que Streep arrebatará al hombre dorado como hiciera su personaje representado con las islas Malvinas a los argentinos, pero el fantasma de la mejor amiga de los diamantes puede encantar a quienes deciden o una llamada desde la Casa Blanca podría hacer que el color de la piel sea un factor determinante. Cualquiera de ellas lo tiene muy merecido.
Y el momento más esperado llega con los caballeros que pelean duro por llevarse al que se supone es una representación de Emilio “El Indio” Fernández a su casa. En la anterior entrega hablé de Clooney en “Los descendientes” como el padre de familia en conflicto en Hawai postrándose como uno de los favoritos y se enfrenta a quien en Europa le dicen el Clooney francés y sin decir una sola palabra hace a George Valentin reír, llorar y bailar con mucha eficacia aprovechando su fisionomía de galán de cine antiguo en “El artista”. Muy fuerte y dispuesto a dar un home run para acomodar su preciada escultura junto a la que ganara su escultural esposa en 1998, está Brad Pitt quien tuvo en sus manos un guión que vale su peso en oro y le pitchearon un personaje magnífico, el idealista y conformista Billy Beane que revolucionó la industria del deporte estadounidense llevando a la práctica un esquema revolucionario de contratación de jugadores, pero no es capaz de ganarse el respeto de su ex esposa ni de su hija en “El juego de la fortuna”. La nominación que causó revuelo en México fue la del mexicano Demián Bichir quien interpreta con mucha garra, tras realizar una versión muy íntima sobre el padre de la patria, ahora hace de mojado viviendo en Estados Unidos el cual se gana la vida como jardinero de las zonas acaudaladas de California y procura mantener a su hijo alejado de las pandillas que deambulan por los barrios latinos y así poder darle “Una Vida Mejor” (A Better Life, 2011) pagando en dólares el costoso sueño americano. Actuación sentida y realista que podría convertir a Bichir en un caballo negro que podría traerse para toda la raza de bronce el ansiado Oscar –al puro estilo del falluquero- que le ha sido negado a los latinoamericanos en un momento histórico donde se convierten en la segunda minoría estadounidense y fuerte preocupación para el gobierno en turno. Para concluir, queda Gary Oldman con una muy fuerte interpretación de George Smiley en “El Espía Que Sabía Demasiado” (Tinker Tailor Soldier Spy), para lo cual el camaleónico histrión inglés fue a entrevistar al autor de la novela John Le Carrè y se apropió de sus gestos y ademanes para recrear al taciturno espía de El Circo en plena guerra fría dejando atrás las respectivas caracterizaciones del mismo personaje hechas por Denholm Elliot, Alec Guinness, James Mason y Rupert Davies. Contrario a la constante de Oldman, especialista en personajes alocados, estrafalarios y retorcidos, construye con detalles casi imperceptibles un hombre paciente, frío, maduro, perseverante y meditabundo; dando así una cátedra de actuación sólida y poderosa. En lo personal, creo que el merecedor definitivamente es Oldman, que hasta el lujo se dio de opacar al rey del año pasado Colin Firth, con quien hace mancuerna en el thriller político que le dio la nominación; pero lo más posible es que Pitt se lo lleve para que el acontecimiento mediático se extienda y por fin graduarlo al santuario de las grandes estrellas condecoradas, aunque el riesgo que solo llegue a primera base y no conecte carrera es alto.
Con este artículo concluyo la serie previa a la 84 entrega del Oscar, que se ha caracterizado por ser poco predecible y en la que se antoja que no habrá un gran ganador de la noche, sino un reparto muy democrático a las películas nominadas. Posterior a los resultados habré de compartirles mi análisis sobre el recuento de los daños y así registrar, cuál fue el discurso del Oscar para 2012.
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