Rango, del western y la persistencia legendaria

Escrito por on oct 29th, 2011 y archivado en Animación, Destacado, Galería fotográfica, Western. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Rango, del western y la persistencia legendaria

Definitivamente el género del western tiene un público cautivo desde su nacimiento: el formado por los seres de ciudad añorantes de espacio abierto desde su cárcel de asfalto; resulta muy difícil que un hombre de campo se fascine con las hazañas y medio que le son cotidianos (aunque la experiencia histórica demuestra que los que con todo esto se fascinaron terminaron por integrarse a la industria y al género, como Wyatt Earp y Tom Mix); una buena muestra de esta hipótesis se ilustra en la animación Rango, de Gore Verbinski.

Este excelente trabajo en CGI resulta una sátira nostálgica muy sorprendente, parte de la forja subjetiva del héroe del oeste y su ascensión a lo mítico por el sujeto y la comunidad, ayudado del diseño naturalista en computadora explora la fantasía del género, la leyenda y hasta su papel en el desarrollo social hacia la modernidad.

Todos los lugares comunes y casi todos los instantes inolvidables del cine del oeste han sido utilizados magistralmente por Verbinski, pero en su dramaturgia destaca la adopción de Johnny Deep como personaje en sí, más allá de darle voz al reptil que encabeza el reparto él mismo integra el drama existencial de la indefinición y la carencia de identidad: abandonado fortuitamente en medio del desierto norteamericano el camaleón se encuentra con el sol abrasador y un Tiresias acorazado, el armadillo, que le pone ante el misterio del mito y el camino de la búsqueda: con un lenguaje extraído de los diálogos de historieta el camaleón se enfila a la busca de sobrevivir para encontrar las posibilidades de la plenitud.

Es la historia de un mitómano ante un público ávido de cualquier cosa que rompa el tedio aplastante de la vida pueblerina, y ante la oportunidad y su necesidad de autoafirmación el camaleón inventa una identidad, se convierte en Rango inspirado en el sello de procedencia del jugo de cactus que le dan en lugar de agua (¿Tequila o mezcal?) y adopta la caricatura del patronímico más emblemático del western: Ringo… ese mismo que el los sesenta convocó a una balada que dio lugar en el Hit Parade a Lorne Greene (el padre Cartwright de los de Bonanza) y marcó a John Wayne y al western para siempre a partir de La diligencia de John Ford.

Con esto comienza una aventura de revisión del western crepuscular, una revisión que lleva ya el sello de Leone y Peckimpah, que cita continuamente las preocupaciones de Clint Eastwood, a quien llega a incluir en un personaje críptico: el “espíritu del oeste”, que solo es un prospector de agua que funge como oráculo de la modernidad y enfrenta al Rango con las realidades del capitalismo y el sentido profundo de la leyenda.

El relato del oeste exige un héroe solitario, la clase de hombre que efectivamente habita las llanuras y arenas de norteamérica, esta condición le hace único y de conducta extraña ante las comunidades: es un ser enfrentado a las fuerzas naturales más que a otros hombres, los que por lo mismo le resultan extraños y hasta hostiles, de ahí su confrontación con los seres de ciudad , con los grandes propietarios y de ahí también su perpetua sed de justicia, una sed guiada por la conciencia solitaria y, a veces, por las enseñanzas religiosas (pensemos en el juez Roy Bean); esta confrontación es la que le convierte en héroe cuando cumple la integración con la comunidad.

La realidad de la “conquista del oeste” fue la de una expansión capitalista, del predominio imperialista del capital sobre el trabajo, de las instituciones sobre los individuos, y también de una pobreza general que condicionó al bandidaje (expuesto por los hermanos Jennings en La mujer del reducto y rescatado por Clint Eastwood en Los imperdonables) ante la inclemencia natural que solo rescató de la aniquilación en New Deal de Roosevelt.

Todo esto está abreviado en el relato de la mitomanía de Rango, y todo adopta el tono y ritmo adecuado en cada situación: el entusiasmo comunal ante una defensa frente a la cascabel amenazante a la que Rango declara su “hermana”; la derrota ante la relampagueante familia de topos –con todo y el sorprendente ataque aéreo con murciélagos-, la pérdida del capital acumulado en el banco local y el desenmascaramiento del pequeño capitalista aliado da la metrópoli para desaparecer los restos de la comunidad bucólica y recuperar la ciudad de la que creía haber escapado Rango.

Contado en un ambiente general de incomunicación no superada, de engaño sin malicia (hasta que se descubre fuera del personaje del camaleón) y de revisión histórica de un suceder de hechos que solo se registrarán cuando la costumbre se haga ley y sea manipulada y restricta a los caprichos del poder y el capital.

Lo curioso es que una vez culminada la leyenda habremos de descubrir que no hay tal, sino hechos de adaptación al tiempo y la evolución; Rango volverá a su jaula urbana aunque ahora sin muros de cristal y ,lo profético y críptico de los vaticinios solo será resultado de estadísticas e ingeniería, la comunidad y el individuo irán inevitablemente al proceso urbanizador, a las jaulas de asfalto , solo quedará lo legendario como cantos, como versos, o como deseo por el espacio abierto del hombre de ciudad.

Textos relacionados:

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FILMOGRAFIA:

Rango. D. Gore Verbinski. Animación por computadora, CGI. Con (Voces): Johnny Deep, Isla Fisher, Timothy Olyphant. Guión: John Logan. EUA

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