Recuerdo haber visto la pelìcula original filmada para la televisión en 1973, dirigida por John Newland, en aquella serie de “Misterio en su casa”, cuyo título original era “Don’t be afraid of the dark” con Kim Darby, la cual pasaban por ahí de los ochentas en el canal 13 que entonces era gubernamental. Recuerdo que era francamente aterradora para los niños. Sin efectos digitales, la pequeñas criaturas que salían de la chimenea, – y que tenían como cabeza de calabaza- eran el perfecto ejemplo de criaturas extrañas y aterradoras que pueden acecharnos desde los sitios que pensamos mas familiares y comunes.
Sobre todo, la original mantenía todo el tiempo un aire oscuro, sombrío y aterrador. El punto es que la película original (una película simple, hecha solamente para televisión) lograba lo que Nixon no logra mantener en esta cinta a pesar de contar con la asesoría de Del Toro y del gran Mike Elizalde en el diseño de los pequeños monstruos: nunca llega a ser lo suficientemente asfixiante para ser aterrador.
En el siglo XXI Guillermo del Toro coescribe el guión y produce esta cinta, que además está muy lejos de las cosas a las que el tapatío nos tiene acostumbrado, así que es probable que muchos de sus fans salgan algo decepcionados de la sala.
La historia de “No temas la oscuridad” gira en torno a una casa, en donde su último dueño – un pintor muy famoso- sufre la misteriosa desaparición de su hijo, lo que lo enloquece profundamente antes de de desaparecer también. La enorme mansión es ahora objeto de un ambicioso proyecto de restauración llevado a cabo por un arquitecto divorciado (Pearce) y su nueva pareja. (Holmes). Con ellos llega a vivir a la vieja casa la hija del primero (Madison), una niña solitaria que no asimila el divorcio de sus padres y el nuevo romance del padre.
Sin embargo la niña – Sally- pronto se dará cuenta que los problemas en su vida está a punto de comenzar. Unas extrañas criaturas que solo aparecen en la oscuridad y que salen de una chimenea en el sótano, hasta logran que su nueva madrastra se vuelva un tierna y dulce mujer, que también empieza a estar muy asustada.
La naturaleza de los monstruos es interesante, ya que son una interpretación torcida del hada de los dientes o del ratón Pérez. Del Toro ya nos había mostrado algo de eso en Hellboy II. El ejército dorado. La frase aquella de “soy la razón por la que no querías apagar la luz en las noches” es un buen preámbulo para esta cinta.
Y no es que sea una mala cinta, pero se queda a la mitad de muchas cosas. Personajes construidos en lo superficial y confianza en que las pequeñas criaturas producirán terror en el espectador a pesar de diálogos poco consistentes acaban por hacer la película como de muy mediana hechura. De hecho, el asunto es intrigante y estremecedor, mientras solo oímos las voces y medio se ven las criaturas en la penumbra. Una vez descubiertas, el misterio se acaba porque no son “digitalmente” tan aterradoras como pensábamos.
El caso es que Del Toro debía considerar si el “remake” es lo suyo. Y francamente parece que es mejor desarrollando sus propias ideas originales.
No temas a la oscuridad. Don`t be afraid the dark. USA (2011)
Dir: Troy Nixon
Reparto: Katie Holmes, Guy Pearce, Bailee Madison
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