Codicia (Avaricia), Los rapaces, Greed, de Erich von Stroheim

Escrito por on may 28th, 2011 y archivado en Cine Viñetas, Destacado, Galería fotográfica, Melodrama. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Codicia (Avaricia), Los rapaces, Greed, de Erich von Stroheim

Codicia (Avaricia), Los rapaces, Greed, de Erich von Stroheim, por Patrick Brión; selección de Dossiers du Cinéma y traducción del francés por Héctor Enrique Espinosa R.

Unánimemente reconocida como una obra maestra, Codicia (Avaricia) es uno de los primeros filmes que testimonian el sistema de producción hollywoodense. De una parte un realizador genial y megalómano, por la otra dos productores singulares (Irving Thalberg y Louis B. Mayer), pero con un acuerdo… La filmación es todavía, para cada uno, una aventura increíble.

En 1920 Irving Thalberg era el Chico maravilla de la Universal. Tenía veintiún años. Su sentido de la producción cinematográfica ya resulta evidente. Erich von Stroheim filma entonces para Universal Esposas Imprudentes. El presupuesto de  producción es pulverizado y el filme cuesta un millón de dólares. Algunos meses más tarde, cansado  por las costosas extravagancias –con frecuencia inútiles- de von Stroheim, Thalberg lo reemplaza con Rupert Julian para Los amores de un Príncipe. Frank Godsol y Abe Lehr que velaban por los destinos de la Goldwyn dieron carta blanca a von Stroheim para filmar su viejo proyecto: Mc Teague, basado en la novela de Frank Norris, autor de El Pulpo. Von Stroheim  concentró sus preocupaciones en la exactitud de sus límites. Comenzó por rechazar la filmación de las escenas en estudio. Exigió filmar en San  Francisco todas las escenas que se proponían en el guión. Buscó a Gibson Gowland, para encontrar la casa donde asesinan a Zazu Pitts, una mansión donde  verdaderamente fue cometido un asesinato, para colocar a los actores con el marco y la impresión de  autenticidad… Insistió sobre todo para filmar las escenas en el Valle de la  Muerte, exigiendo  que fuesen filmadas en este Valle de la Muerte en lugar de utilizar los desiertos  habituales de los alrededores de Hollywood (Serge Bourguignon tendrá la misma exigencia para La recompensa, y no es por azar que Antonioni haya seleccionado el mismo sitio para Zabriskie Point). Técnicos y actores se entregaron durante el verano de 1923 en el Valle de la Muerte (The Death Valley), un entorno  inmundo en que la  alternancia de temperaturas entre el día y la noche ponía a dura prueba al equipo. Jean  Hersholt incluso cayó gravemente enfermo.

En busca de la perfección von Stroheim rechazó admitir los recortes aproximativos. Para su gran escena, filmada en San Francisco, en la que vemos, a través de una ventana, la circulación en la ciudad, von Stroheim obligó a sus asistentes a retener (o intentar detener) las mismas condiciones atmosféricas (sol o lluvia, la posición de las nubes casi idéntica) y el mismo estado de la circulación que había en las  primeras tomas. Los ayudantes se transformaron así pues en agentes de circulación de San Francisco según los deseos del maestro, esperando que el tiempo y las variaciones atmosféricas, imposibles de controlar, no dieran más problemas…

En diciembre de 1923, luego de un rodaje de nueve meses, que había  costado  –según los historiadores- alrededor de 500,000 dólares o hasta casi 2’ooo, ooo  del mismo dinero, se terminó el filme. Duraba más de ocho horas totalizando cuarenta bobinas. (Se ha dicho de cuarenta y dos o cincuenta bobinas). El filme era imposible de explotar: en esa época los filmes con más de una hora y media de duración eran muy raros. Von Stroheim aceptó reducirla a veinticuatro bobinas que sumaron seis horas de proyección, esperando sin duda explotarla en dos partes. El director de escena Rex Ingram le ayudó en el trabajo, pero la película todavía hoy es inexhibible. Solo von Stroheim no se daba cuenta. Los patrones de la compañía demandaron entonces a June Mathis, que había sido el origen del compromiso de von Stroheim, para que rehiciera el filme. Ella llevó la película a dimensiones posibles: diez bobinas, dos horas y media de proyección. La cifra de dieciséis bobinas fue enseguida integrada para las Entradas al  Catálogo de Derechos de Autor de la Biblioteca del Congreso que menciona solamente  diez bobinas. Von Stroheim rechazó aceptar este montaje una vez que al film Mc Teague se le dio el título definitivo de Codicia (Avaricia); demandó que se le  reconociera una segunda edición, la de las veinticuatro bobinas. Pero la Goldwyn se fusionó con la Metro y von Stroheim se encontró opuesto a Louis B. Mayer y a Irving Thalberg que lo rechazaron, entendiendo que von Stroheim tenía una visión  incoherente del sistema de explotación cinematográfica. El filme salió entonces en la versión más corta y con la edición desaprobada por Stroheim.

Entre las ideas utópicas de von Stroheim que esperaba una explotación normal de su  película en las salas de cine, y las de Thalberg y Mayer que deseaban a la vez  recuperar una parte del dinero dispensado y mostrar al público esta película del director  de escena que admiraban (la honestidad de Mayer y de Thalberg encarándose con Stroheim facilitó antes, previo a la onerosa filmación de Avaricia, realizar La viuda alegre, prueba de que perdonaron al realizador y que culparon a ´los  administradores) resultó evidente que éstos últimos eran buenos. Sin Thalberg y Mayer, alguno de nosotros que pueda ver hoy Avaricia puede ubicarla en la lista de películas malditas y  no distribuidas (La gaviota, de von Sternberg, producida por Chaplin, etc.). Antes que   condenar al filme para sumergirlo en las bodegas de la Metro Goldwyn Mayer, Thalberg y Mayer prefirieron sacarla, mutilada ciertamente, pero todavía genial. Aunque a uno le  guste o no, el devenir les dio al razón. Es sencillo clamar por los autores malditos quebrantados por los productores. Reconozcamos que sin Carl Laemele no  conoceríamos Esposas imprudentes, que sin Thalberg y Mayer no tendríamos ni Codicia (Avaricia) ni La viuda alegre. Esto es lo importante.

Como las verdaderas obras maestras Codicia (Avaricia) es un filme fascinante,  un conjunto de múltiples facetas de las que cada una lleva la marca del genio de von Stroheim. En el guión original la historia de Mac Teague y Trina coloca su valor por encima del de Zerkov y Maria que terminó, aquí también, con el asesinato de la mujer.  La versión actual hace recaer todo el peso del papel en Zerkov, centro voluntario de la intriga contra Mac Teague y Trina pero, como siempre con von Stroheim, está presente su gusto por los símbolos, los paralelismos, otorgando a sus personajes y a la historia  una segunda dimensión. En tanto que Mac Teague y Trina están casados por ese pastor de rostro sarnoso y aparentemente, en paralelo con la ceremonia del matrimonio, se  encaminó lentamente a un sepelio, el genio de Stroheim resulta desconcertante. En una escena desenmascara el matrimonio que no es un matrimonio por amor y anuncia con el entierro un porvenir lleno de amenazas… de la misma forma los canarios son testigos  estupefactos y reflejo de Mac Teague y Trina. El filme empieza defendiendo a un pajarillo y termina con Mac Teague, condenado a una agonía lenta en el Valle de la  Muerte, y en un gesto postrero libera a su canario, y le otorga la libertad que él no  tendrá jamás. A todo lo largo de la historia, la pareja de pájaros es casi el doble de la pareja Mac Teague-Trina. Cuando Mac Teague embaraza a una Trina anestesiada, sucede ante los ojos de los canarios, cuando Marcus dice adiós a la pareja que va a  traicionar sus deseos, como un gato amenaza a los dos pájaros pero, ante todo es una secuencia  cortada, luego de haber asesinado a Trina, Mac Teague descubre que el segundo pájaro –el pájaro hembra- está muerto también. Y conserva a su pájaro hasta en  la última etapa de su  descenso a los infiernos, Mac Teague tiene, o parece tener, la  tentación de aferrarse hasta el final, como Kane, a su rosebud, a la inocencia, si no de su infancia al menos de su existencia libre, antes de que inicie su caída.

El poder de fascinación que tiene Codicia (Avaricia) proviene directamente del estilo de von Stroheim: por una parte una intriga lineal a la manera de las novelas naturalistas francesas y, del otro lado una construcción que permite todo para cada  escena, considerado en las restricciones del filme: el ser mismo del instante (el   matrimonio, el banquete de bodas, etc.). La visión del filme deviene entonces en una  sucesión de ideas fulgurantes:

-La madre de Mac Teague, símbolo por sí misma de todo el sufrimiento de la humanidad,  que justifica la dedicatoria del filme “A mi madre”;

- la impotencia de Mac Teague que no puede abrazar a Trina más que en circunstancias anormales, o sea cuando, anestesiada y pasiva, parece  una extraña religiosa bajo el influjo de la droga y en medio del ensordecedor paso del tren;

-La importancia del decorado que, como en El retrato de Dorian Gray, termina por ser la proyección de ellos mismos. A la suciedad descentrada de los primeros planos del filme va a sucederse la atmósfera burguesa del consultorio dental, luego las piezas se  hacen más y más sórdidas y, finalmente, la tierra arena del Valle de la Muerte;

- El asesinato de Trina que tiene lugar en un decorado navideño junto a un abeto  adornado con guirnaldas.

En la gran tradición del cine silente americano, von Stroheim utiliza las imágenes simbólicas preferidas por Griffith: las manos desnudas manipulando el oro,  los  brazos parecidos a serpientes que palpan y acarician las joyas de manera extraordinaria. En su origen estos planos debían ser teñidos de amarillo pero el negativo actual no los captura  más que en blanco y negro. Estos planos encantadores y auténticamente surrealistas responden a un realismo que pretende evocar la decadencia psíquica de la  pareja: la mano enguantada de Trina exprimiendo la esponja, sus lágrimas cayendo sobre la pizarra. Esta eficacia visual del encuadre, von Stroheim la destaca en seguida para una puesta de escena en el interior de si misma: mientras Mac   Teague baja la escalera vigilado por Trina y se aproxima a nosotros en plano cerrado, se siente el extremo modernismo de esta composición. Igualmente cómo olvidar el plano cerrado de Trina diciendo su parlamento a Mac Teague: “¿Dónde has conseguido este dinero, por Whisky?”. El plano comienza a retroceder mediante un cerramiento del iris en el objetivo,  después un movimiento circular se detiene como si Trina reflexionara súbitamente y finalmente se percatara, nos deja pensar que Trina ha encontrado la respuesta a su pregunta. El drama de la rapiña, Codicia (Avaricia) sobre todo es el drama del dinero y del capital. Trina y su avidez con que von Stroheim denuncia cómo es el efecto que el  oro puede tener (y por lo mismo el dólar luego que este último está igualado con  el oro) sobre los seres humanos. Si la puesta en escena de la película es típicamente estadunidense, el tema del guión aparentemente deviene de la literatura europea. Von Stroheim conserva el vigor de los personajes de las novelas naturalistas, el realismo de sus decorados, pero los enriquece con teorías médicas acerca de la  criminología de finales del siglo XIX, aquellas de Lombrosio que notablemente limitaban la responsabilidad del individuo revelando al importancia del medio, de la herencia (el padre de Mac Teague murió en una crisis de delirium tremens), de las enfermedades nerviosas.

Filmada unos años antes de la debacle de Wall Street y su célebre Crack, Codicia (Avaricia) es un filme profético. Igual que la California, esta tierra elegida por los pioneros no aparece más que como una liga sucia, triste y lluviosa, el capitalismo (reducido tan solo al nivel del pequeño peculado de Trina) son descritos aquí como generatrices de una azufrosa danza de la muerte…

(En el sitio de vagos.es pueden encontrar, para su descarga,  esta joya del cine mundial bajo el nombre de Avaricia (Greed) de Erich von Stroheim

Textos relacionados:

Erich von Stroheim: creador de su propio mito

Erich von Stroheim: sus películas

Ficha Técnica:

Codicia (Avaricia, hoy). (Greed/Les rapaces). 1923-24.

Guión: Erich von Stroheim y June Mathis basados en la novela Mac Teague, de Frank Norris.

Fotografía: Ben F. Reynolds, William Daniels, Ernest B. Schoedsack.

Decorados: Richard Day, Erich von Stroheim, Cedric Gibbons, June Mathis (III), Rex Ingram.

Asistentes: Eddy Sowders, Louis Germonprez.

Producción: Louis B. Mayer para Metro Goldwyn Mayer, EUA.

Duración: 10 bobinas.

Intérpretes: Gibson Gowland (Mac Teague), Zasu Pitts (Trina), Jean Hersholt (Marcus Shuler), Chester Conklin (Sr. Sieppe), Sylvia Ashton (Sra. Sieppe), Dale Fuller (Maria), Joan Standing (Selina), Austin Jewel (Augusto Sieppe), Oscar Gottell y Otto Gottell (los gemelos Sieppe), Tempe Piggott (madre de Mac Teague), Erich von Ritzau (dentista ambulante), Cesare Gravina (Zerkov), ;Max Tryon (tío Oelbermann), Hughie Mack (Sr. Heise), E. Tiny Jones (Sra. Heise), Frank Hayes (el viejo Grannis), Fanny Midgeley (Sra. Baker), Lon Poff (hombre de la lotería), J. Aldrich Libey ( Sr. Ryer), Rita Lavela (Sra. Ryer), S. S. Simon (Joe Frenna), Hu

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...

Dejar una respuesta