Como es de suponerse, el tema del narco, la seguridad y el clima violento en nuestro país, no estaría completo sin tomar en cuenta a los policías, protagonistas centrales de todas estas historias, y a quienes cuesta trabajo como ubicar como parte de la solución, porque en realidad son también parte del problema.
Es sin embargo de llamar la atención, que en una película que aborda el tema de la corrupción policiaca, la soledad sea en realidad el tema de fondo. Es así que vemos en pantalla una historia sin tiempo ni lazo tangible con el mundo real, en donde personajes solitarios que carecen de vida propia, de sueños, familia o esperanzas, hacen que la situación se vuelva todavía más asfixiante, que la tentación cobre vida, junto con la ambición, la venganza, la desolación, la ira, la amargura de no ser nadie y de no importarle a nadie.
Como suele suceder en los casos en los que el cine se ocupa de temas polémicos, es más relevante el tema que trata y la función de denuncia y reflexión que cumple, que su calidad cinematográfica. Y en este segundo rubro no hay mucho que decir: aceptable en términos generales, sin tener un gran guión o constituir una novedad narrativa.
Pero lo que hay detrás de la cinta sí es interesante: 40 casos documentados por Muñoz sobre el tema a lo largo de casi diez años que duró la realización del proyecto, son la materia prima de la trama. Muñoz narra a la revista Proceso que tenía la intención de filmar un documental, pero se topó con muchos problemas, entre ellos el que ningún policía quiso que su entrevista fuera grabada.
Pero Muñoz y su historia acerca de la corrupción se toparon con otro tipo de problemas, como el financiamiento o que alguna distribuidora quisiera ayudar a que llegara a los cines. Eso finalmente dejó de ser obstáculo y la película llegará a los cines este próximo viernes. Claro, con pocas copias y tratando de darle batalla a Piratas de Caribe, además tomando en cuenta que la piratería ya tiene varias semanas ofreciéndola a su numerosa clientela.
La película narra la historia de Mauro (Rodarte) un joven policía que entre sus tareas cotidianas está hacer la compraventa de cocaína que controla dentro de la corporación el comandante del grupo (Alcázar). Un día la cosa sale mal, se ve envuelto en la tentación de “bajarle” unos billetes a la compraventa, negocia por ello a cambio de una pistola y el asunto termina en una trifulca donde resulta herido a pesar de traer chaleco antibalas. El tema se trata en los medios y se señala como una de las razones por las cuales la policía no cumple con su deber, la escena pública se llena de acusaciones al respecto, desviando la discusión del tema central: la corrupción que existe desde abajo y hasta arriba de las corporaciones policiacas.
Es verdad que Muñoz no nos muestra el hilo negro del asunto ni nada que de verdad no sepamos. El asunto de lo chalecos parece – incluso dentro del guión cinematográfico- un hilo conductor que alcanza para mostrar el cuadro completo del desastre, es el todo y las partes, y ese acaso sea su mayor acierto en cuanto a tratamiento cinematográfico del tema.
Y finalmente, hay dos elementos más que también se pueden considerar como puntos a favor de la cinta: El cuadro actoral es muy bueno. Llama la atención – y de hecho puede funcionar muy bien para llevar gente a las salas- ver juntos a Miguel Rodarte y a Damián Alcázar que recientemente han participado en cintas sobre el tema (El infierno y Salvando a soldado Pérez) con muy diferente tratamiento.
Y por último el que no haya juicio moral sobre los policías, lo cual se agradece. La corrupción por quince pesos, tiene su origen no en los valores de las personas, sino en la estructura que lo fomenta y lo permite y eso siempre es importante subrayarlo.
Interesante y con muy buenas actuaciones, es lo que la hacen recomendable. Un tema difícil que evidentemente no la convierte en una opción para el entretenimiento, puede alejar a muchas personas de la taquilla, como suele suceder con este tipo de películas.
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- Dir: Diego Muñoz
- Reparto: Damián Alcázar, Miguel Rodarte, Roberto Sosa, Dagoberto Gama Flor Payán, Gina Moret. Gustavo Sánchez Parra
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Norma me gusta tu visión de esta película mexicana, rescatas aspectos que yo no había valorado, a mí no me dejó tan satisfecha, un abrazo. Perla
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Hola Perla! la verdad es que no es una gran película, y cuando oyes que se trata de policías y narcos te da un poco de flojera. Pero hay un tratamiento ligeramente diferente, y eso la hace interesante. Saludos Perla y gracias!
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