La pecadora equivocada, The Philadelphia Story, Indiscrétions de George Cukor con Katherine Hepburn y Cary Grant

Escrito por on may 12th, 2011 y archivado en Actores y Actrices, Comedia, Crítica Perdurable, Destacado, Galería de vídeo, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

La pecadora equivocada, The Philadelphia Story, Indiscrétions de George Cukor con Katherine Hepburn y Cary Grant

La pecadora equivocada, The Philadelphia Story, Indiscrétions de George Cukor; por Anne Villaleur; selección de Dossiers du Cinéma y traducción del francés por Héctor Enrique Espinosa R.

Desde el preámbulo de La pecadora equivocada, George Cukor sitúa el medio en que se desarrollará el filme: esa vasta casa y su jardín no pueden contener más que a una gran familia estadunidense; y también el carácter de sus dos protagonistas: Tracy, antes de la ruptura, quiebra el bastón de su marido, él, Dexter, la empuja sin miramientos. La segunda secuencia  -dos años más tarde- completa el cuadro: La Sra. Lord, la madre de Tracy, que no destaca por su cultura; Dinah, la hija menor, se abandona alegremente a los comentarios poco elogiosos acerca del futuro marido de Tracy; el tío Willie favorito de las  muchachas, es el chico malo de la familia; George Kittredge, el novio, ha sido un fracaso en al política, pero es un caballero mediocre, que no pertenece a la clase social  de los Lord. Por otra parte, respondiendo a una conversación entre la Sra. Lord –abandonada por su marido- y Tracy, sobre el fracaso de los matrimonios, vemos al Sr.  Kidd, director de un periódico escandaloso (diríamos), decidiendo enviar a los reporteros con los Lord para hacer un reportaje acerca de sus matrimonios como un golpe para la venta a que conducirán los divorcios. Un artículo muy “moral” –que podría titularse “Los sótanos de Filadelfia”- que el reportero Macauley Connor y la  fotógrafa Lizzy Umbrie realizarán amenazando con revelar las aventuras del tío Willie de los Lord. C.K. Dexter Haven, ex marido de Tracy, deberá ayudarles en ese trabajo, y el trío llega al punto de efectuarlo.

A pesar de estas primicias la parte de crítica social se reduce al mínimo e insiste  más sobre el personaje del self made man, que representa George Kittredge, por encima  de los Lord –de los cuales, Dexter es el mediano. El reportaje es un medio para introducir a Macauley, Lizzy y Dexter en la familia de Tracy; y será posible in extremis y por azar en una posibilidad de respuesta contra el Sr. Kidd, elegante y expedito en el  acto de eliminar y pretexto de para sus presencias incongruentes en lo cual reposa todo  el filme. Pecadora equivocada es el prototipo de las comedias sofisticadas donde brilla  un comediante sofisticado por excelencia, como lo es Katharine Hepburn; con un  decorado sofisticado (salones sobrecargados con vitrinas, candelería y miríada de objetos torneados, piscina dotada de teléfono para comunicar con toda la mansión, establos con animales de pura sangre, estacionamiento y prados medio a la francesa, medio a la inglesa, bastos salones se abren hacia una inmensa terraza), que Macauley- James Stewart subraya de paso quedando un tanto ridículo por sus comentarios irónicos (el salón “del sur” es un rompecabezas y, ante los retratos de matrimonio expuestos dirá:”Vaya!, son más recelosos aún”), o divirtiéndose con el teléfono interior: ¿A quien llamar?: ¿A la piscina?¿A los establos?, ante la mirada reprobatoria de sirvientes estilizados.

Justo al entrar en contacto entre sí el trío y los Lord, George Cukor, en rápidos cortes de breves escenas (siguiendo el movimiento, de hecho inmóvil de las discusiones  Macauley-Lizzy-Dexter), sitúa a sus personajes y luce la decoración, apoyándose en los diálogos hace posible la aparición de sonrisas por la acción – a excepción de la caída de George, provocada por Tracy, caída que hace eco a la de Tracy en el preámbulo. A partir del momento en que Tracy sabe que debe aceptar –bajo amenaza- la presencia de los reporteros y de Dexter, con todos los Lord se dedica a un verdadero ballet destinado  a probar su alegría ante esta agradable visita. Comedia dentro de la comedia, cada uno juega su papel en esta empresa destinada a ofrecer un espectáculo de familia ejemplar: la Sra. Lord se coloca ante el piano; Tracy, con aire encantador, invita a Macauley,  Connor y Lizzy al matrimonio y, fingiendo interés por el reportero, lo interroga ligando las respuesta a sus preguntas: el tío Willie se convierte, por las circunstancias, en el padre de la encantadora prometida; Dexter explica a su ex esposa que ella todavía es  muy joven para casarse. Este número se hace para dos espectadores: George, el prometido, sorprendido, y para Lizzy, que hace su trabajo concienzudamente, y a favor  de la conversación entre Tracy y Dexter. Será con una gracia natural y un falso movimiento calculado y no menos natural en lo que Tracy ponga fin a la comedia regresando a la mesa y velando el rollo de película de Lizzy, luego se excusa con una  contrita sonrisa deliciosa. La llegada del verdadero padre de Tracy –que se presenta  como si fuera el tío Willie- viene a dar la victoria a los Lord; y la secuencia termina con un encuentro anulado, después de una brillante demostración de los adversarios.

A esta larga escena que agrupa a todos los personajes le sucede una serie de breves secuencias con  dos personajes, la llegada de un tercer cazador, porque siempre  hay uno de los dos que necesita el estímulo para un frente a frente: Tracy-Connor,  Tracy-Dexter, Dexter-George, George-Tracy. Tracy-Seth Lord, y después cortado por un intermedio entre Seth Lord-Lizzy y el tío Willie, Tracy-George, Tracy-Connor, Connor-Dexter, Tracy-Connor…, en tanto que Tracy aparece sucesivamente como la encarnación del encanto femenino (delante de Connor), y después (según la versión de  Dexter) como una antigua hija quedada, una vestal cuya intolerancia es despreciable, y  después (en versión de George) alterada como despertando, admirable como una vestal,  al saberlo George y Dexter se miden uno al otro tratando de llegarle, al terminar la noche, Connor cantando se dirige tranquilamente a la casa con Tracy en sus brazos. El día termina prácticamente con esta imagen, el juego de reflejos en que se enreda George Cukor no ha terminado todavía, porque el realizador se divertirá todavía en regodearse con la escena del regreso del alba con Dinah que, la mañana anterior, fingió haber tenido un sueño curioso.

Cualquiera que sea el final o cómo se han respetado las reglas de la moral (todos los Kidd y los Se dice del mundo no podrán encontrar una sombra o un detalle que ofrecer a los amateurs del escándalo), Pecadora equivocada traza un curioso retrato de  la deliciosa Tracy, retrato que ha sido bosquejado desde el tercer plano del filme y que podremos definir a partir de las posibilidades de Katharine Hepburn para la comedia no utilizadas aquí. Luego del preámbulo, encarando a los encolerizados Dexter y George,  Tracy se expresa mediante un gesto seco: parte una vara en dos y arroja los pedazos, atropellada por Dexter en la caída conserva un gesto de dignidad (ofendida). En seguida si ella había mostrado una cierta alegría (la zancadilla al novio que provoca la caída, o  la broma hecha al tío Willie bajo cuya nariz agita un pañuelo perfumado), su fantasía se limita a gestos que hacen víctimas a los otros. Más aún, en desdoro de un encanto natural que emana de su partida, con la cabeza en alto, todo el encanto que despide justo  en el momento en que, vejada, bebe una copa de champaña y estudia hasta los menores detalles: sonreír de compromiso a Dexter (sin perder de vista a Lizzy y su máquina de fotografiar), sin gracia, y preguntas dirigidas a Macauley Connor acerca de la actividad de escribir (de entrevistador lo convierte en entrevistado), o acerca de Lizzy (remarcando  el interés que puede afectar a una joven). Tracy, ni un solo instante pierde el  autocontrol, lo mismo si Dexter, lleno de delicadeza, le muestra el regalo de bodas que  le ha llevado: la réplica de un barco en el que pasaron su luna de miel, dos años antes: ni cólera ni emoción pasa por el rostro de ella. Y mientras que Dexter, y después Seth Lord, la llaman vieja hija insensible, no se trasluce de ella más que una cierta ira helada; parece más vejada que herida. Eso es lo que Katherine Hepburn expresa en tantos otros filmes: la fantasía, el ardor, la ternura, que no se lee en su rostro y en su comportamiento hasta que el alcohol hace retroceder su frigidez, su dureza. Igualmente su gesto de rechazo para protegerse de la luz brillante de la mañana resulta inconcebible en una Tracy en estado normal.

En cuanto al final feliz, no es lo que aparenta y viene a completar de hecho y sobre todo el retrato siniestro de lo que no puede ser más que una mujer frígida.  Indudablemente a la interpretación de James Stewart, llena de finura resulta destacable, y con mucho más encanto que la de Cary Grant que en ningún momento carece de valor. O lo mismo si es necesario dar a Tracy champaña para comportarse como una  mujer normal, será con Macauley Connor con quien ella se vuelque, sin esperar conocer la reacción de Dexter, aún más sin desear que revele sus celos. El casamiento con Dexter no significa nada, si no es – a esto responden muchas alusiones y la propia discusión abierta- porque ambos pertenecen a la misma clase social – esa clase que no  es ni la del pétreo George ni la de Macauley Connor. Éste no es más que un sencillo reportero, pero también un escritor, y eso le otorga un cierto atractivo, le ayuda  a un encanto que resulta innegable, pero si es un buen  partido para una Lizzy, no sabría como serlo para una Tracy Lord. Cuando lo vemos a través de la inteligencia de George Cukor al extraer lo máximo de James Stewart y hasta qué punto ha superado la tensión  –que dependía de Cary Grant- podemos espera que la siguiente escena no se llene de ironía o causticidad. El último plano, pesadamente solemne, también está planteado en el tono sutil de toda la película que parece sobreañadida, por los puntos de tensión sobre los que, normalmente debería terminar Pecadora equivocada.

Textos relacionados:

George Cukor: Cukor quiere decir azúcar

George Cukor: sus películas

Greta Garbo y La dama de las camelias

Luz que agoniza: gran actuación de Ingrid Bergman

Destinos cruzados

Destinos cruzados, El cruce de los destinos, Bhowani Junction, de George Cukor con Ava Gardner y Stewart Granger

Justine de George Cukor: el esplendor del cine

Katharine Hepburn: Catalina la grande del cine

Hasta cuando Catalina* (Katharine Hepburn)

Katharine Hepburn: sus películas

En 1907 nació Katharine Hepburn

Una gran actriz-estrella: Katharine Hepburn

La Reina Africana, de John Huston, por Anne Villeur con Humphrey Bogart

Cary Grant: sus películas

La Venus rubia, Blonde Venus, de Josef von Sternberg, con Marlene Dietrich

Gunga Din: el placer de la aventura

Cuando yo vuelva o Rumbo a Tokío, Destination Tokyo

La indiscreta, fina y encantadora comedia de Stanley Donen

Charada

Te veré en mis brazos con Cary Grant y Sophia Loren

La muerte en las valencianas- Intriga internacional, North by northwest, de Alfred Hitchcock

James Stewart: arquetipo del norteamericano ideal,

James Stewart: sus películas,

Hace 102 años nació James Stewart

Aniversario 101 del nacimiento de James Stewart

El Precio de un Hombre: The naked spur o Colorado Jim

El señuelo, el precio de un hombre de Anthony Mann, por Jean Wagner

Sin miedo y sin tacha; The far country; Tierras lejanas

Hambre de Venganza: The man from Laramie

Música y lágrimas: la biografía fílmica de Glenn Miller

Sortilegio de amor: brujería con Kim Novak

Del crimen perfecto en Ensayo de un crimen y Anatomía de un asesinato

Un tiro en la noche: el maestro John Ford

De nuevo John Ford: Un tiro en la noche

Paraíso perdido (Shenandoah) con James Stewart: la vida privada en guerra

Ficha técnica:

La pecadora equivocada. (The Philadelphia Story/ Indiscrétions). 1940.

Realización: George Cukor.

Guión: Donald Ogden Stewart, basado en la pieza de Philip Barry.

Director de fotografía: Joseph Ruttenberg.

Decorados: Cedric Gibbons y Wade B. Rubotton, ejecución de Edwin B. Willis.

Edición: Frank Sullivan.

Música: Franz Waxman.

Vestuario: adrian.

Música de Sobre un arcoíris (cantada por James Stewart): Harold Arlen con letra de Ey Harburg, del filme El mago de Oz.

Producción: Joseph L. Mickiewicz, MGM.

Duración: 112 minutos.

Intérpretes: Katharine Hepburn (Tracy Lord), Cary Grant (C. K. Dexter Haven), James Stewart (Macauley Connor), Ruth Huissey (Lizzy Imbrie), Roland Young (Tío Willie), John Howard (George Kittredge), y John Holliday, Mary Nash, Virginia Weidler, Henry Daniel, Lionel Page, Rex Lavans.

GD Star Rating
a WordPress rating system
GD Star Rating
a WordPress rating system

1 comentario en “La pecadora equivocada, The Philadelphia Story, Indiscrétions de George Cukor con Katherine Hepburn y Cary Grant”

  1. [...] La pecadora equivocada, The Philadelphia story, Indiscretions, de George Cukor, con Katharine Hepbur… [...]

Dejar una respuesta

Anunciante

Cineforever en Facebook

Síguenos en Twitter