Anthony Mann, por Patrick Brion

Escrito por on feb 8th, 2011 y archivado en Actores y Actrices, Destacado, Directores, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Anthony Mann, por Patrick Brion

Anthony Mann, por Patrick Brion; selección de Dossiers du cinéma y traducción del francés por Héctor Enrique Espinosa R.

A la pregunta “¿Cuáles son sus mejores filmes?” Anthony Mann responde: Winchester 73, El Cid, Esclavo de la avaricia, Brindis de sangre, simbolizando así la zanja que siempre existió entre sus películas, los críticos y él mismo… Luego de haber trabajado a la sombra para Selznick, Mann debuta verdaderamente en la realización en 1942. Durante siete años va a laborar en la serie B que para él será, como para tantos otros, la mejor de las escuelas. De este periodo se desprendieron dos de las constantes en la carrera de Mann: la desigualdad de las películas y un relajamiento en la elección de los temas y el tratamiento del guión. Si no evita los escollos del melodrama puro (El gran Flammarion) y las comedias pésimas  (El código del amor), Mann con El misterio del estudio probó el comienzo de un gran talento. En la obertura del filme Tom Conway titubea y se cuelga de un farol en un cruce de calles, parece salir de una pesadilla, y lo hace a partir de una novela de William Irish llamada Detour y logra todo un estilo de filme onírico. Esta Desviación es más que una cualidad felizmente utilizada en Desesperado todavía utiliza sin fortuna (la visión de Raymond Burr a través de la silla los inevitables accesorios de carnaval) pero la huída de Steve Brodie, de su mujer encinta, reúne todo el romanticismo de la época (Confrontar algunos años después La calle de la muerte) el de la pareja perseguida y huyendo sin dinero. La brigada suicida tiene la eficacia de un filme documental policiaco e introduce un elemento que será querido para Mann en sus westerns: la violencia. En la misma forma su colaboración en El demonio de la noche resulta brillante. Con El libro negro se termina   este periodo independiente en la carrera de Mann. Detrás de su aspecto falsario e irónico (Robespierre diciendo: “No me llames Max…”) el filme revela como un trabajo fantástico en corte, en composición (la foto de John Alton). La rapidez de las escenas de acción, la dotación de las ideas permite a Mann dar pruebas a la larga para su entrada en la mayor de las compañías (artísticamente, claro) su saber hacer.

La revelación…

A la M. G. M. fue a dar el milagro, la reunión de talentos dispares en algunas películas  (los guiones de Sídney Bohem y Gay Trosper, el productor Nicholas  Mayback y, finalmente y antes que nadie Mann) y tres éxitos, todos diferentes y cada uno  ejemplar: Mercado humano, que en pleno macartismo aborda el problema de la mano de obra extranjera (del bracerismo, pues) subasalariada   y vergonzosamente explotada. En el filme   invadido de un extraño clima nocturno, pesado de angustia y amenazas, la violencia se desencadena. Mann efectivamente llegará difícilmente más allá de la escena de muerte de George Murphy,   mutilado y sobreviviendo en un pulmón mecánico. La calle de la muerte contiene todo el romanticismo realista del cine estadunidense de los años cincuenta, la voluntad de integrar los héroes destrozados a la sociedad que le rodea (el principio del filme es un basto documental sobre Nueva York). Con La puerta del diablo Mann descubre el western. Romántico, humano y desgarrador como también lirico, resulta la primera obra maestra  de Mann. Entonces emprende despiadadamente (y lo hace   en un brillante contexto político)  el odio racial oponiendo personajes blancos inverosímiles a traficantes contra un hombre solitario, un indio, símbolo de una raza que desaparece. Jamás en la historia del western se verá una figura más  noble que la de Robert Taylor (Lance Poole) como indio combatido por los hombres blancos y aún morirá bajo sus balas echando de menos haber “nacido cien años muy tarde”. Mann parece por fin haber comprendido su vocación: el Oeste. En La marca de las furias rechaza toda acción al adaptar –lo declaró Mann pero es difícil aceptarlo viendo la película- El idiota. La intriga dramatizada al máximo evita los grandes exteriores y los espacios abiertos. Mann está manifiestamente incómodo y a pesar de algunas escenas aéreas, haciéndole al John Ford, no puede lograr  lo que Figueroa en El Fugitivo, pero con Winchester 73 resulta  su revancha aclaratoria. Es toda la saga del oeste: hermanos enemigos, soldados, indios, traficantes, colonos, alguaciles, todo revivido en  esta odisea fetichista de un arma excepcional. Vuelta tras vuelta es una lección westerniana (el combate final entre Stewart y Mc Nally y su utilización estratégica del rebote de las balas) y una evocación rica en peripecias de la a balazos de un filme redondo  su máximo. Luego de esta epopeya, una de las más bellas en la historia del western, hace el grandioso contrapunto con el drama de La puerta del diablo, Mann pone broche de oro con El gran complot, relato climático de un atentado planeado contra Lincoln. También nervioso por El libro negro, e igualmente hábil que La dama desaparece (Hitchcock, 1938), resulta  un verdadero ejercicio de estilo donde toda acción (o casi) se desarrolla en un tren en marcha y en una fantástica carrera contra la muerte y esta muerte es llevada por un policía que enfrenta una conjura de extremistas de derecha (ahí también Mann  juega  valientemente esta partida y por una última vez en su carrera realiza una película auténticamente política). Lo que siempre contemplaron en la MGM un firma voluntariamente conservadora – y esto sin tomarse el trabajo de investigar- debieron constatar que solamente  las películas de Mann eran verdaderamente liberales (La calle de la muerte, La puerta del diablo, El gran complot, Mercado humano) y fueron puestos en pantalla bajo la firma del león.

El trío Mann-Stewart-Chase.

Desde entonces Mann se repartirá entre el western que le valdrá sus mejores filmes y dotes de mando. Después de Quo Vadis?, para la cual formó un brillante segundo equipo, vendrá la formación de un alianza fructífera con James Stewart (Ya como héroe de Winchester 73) y el guionista Border Chase. Si Winchester 73 tenía  el rigor de la tragedia Tierra y esperanza es un fresco en donde  la historia del Oeste (los precios que aumentan en los pueblecillos) y los relámpagos de la violencia (la herida de Julie Adams, la secuencia en que Stewart, Kennedy y Hudson salen del saloon pistola en mano) y se casan con la nostalgia de los viejos camioneros (el capitán Mello que invariablemente declara que jamás debió de abandonar el Misisipi). De regreso a la MGM, pero siempre con Stewart, Mann realiza El precio de un hombre, posiblemente  el más puro de todos los westerns. En un contexto febril (el “cebo” de la ganancia- como el título en francés) los personajes se  enfrentan. El menor objeto tiene aquí importancia (el título estadunidense está lejos de ser tan gratuito como parece a primera vista) y ese drama de la  rapacidad es al mismo tiempo  la búsqueda de la bondad, de la paz y del honor. Un héroe símbolo (Stewart   había sido abandonado  por su prometida, se fue con otro, y con su capital…)  devino en personaje principal de una  investigación al final de la cual se encuentra a sí mismo,  liberado de las espuelas y la maldición del hombre al que las pistas  que seguía. Borrasca en el puerto permitió a Mann  filmar una película ventilada y bien hecha, pero Música y Lágrimas –uno de los siniestros biográficos almibarados- indica ya hasta que punto Mann, en lugar de buscar guiones de calidad,  no vacila ante los temas sin interés. Sin miedo y sin tacha renueva, junto con Tierra y esperanza la violencia de ciertas situaciones (las tradicionales heridas de Stewart) acertando en regresar la época  heroica de la Conquista del Oro. Casas de juego y cantinas, buscadores de oro pintorescos y aventureros que exaltan    y son exaltado por la puesta en escena de Mann, pero su siguiente filme estratégico, Acorazados del aire, de nuevo es  una triste    tarea, militarista en crecimiento. Con Hambre de venganza y El tirano de la frontera, Mann recobra felizmente  al Oeste y a la naturaleza. Como siempre los conflictos sirven de catarsis a los héroes, por un lado Stewart, con rostro sereno, y por otro Victor Mature, buen salvaje, en búsqueda de un estilo vital. La belleza de los paisajes, la grandeza de sus personajes, de sus héroes; ante Arthur Kennedy en Hambre de venganza y en El tirano de la frontera contra Robert Preston, apenas a partir de estos filmes, cristalizan dos hitos en la obra de Mann. Después de dos febriles odiseas para la Universal (Tierra y esperanza, Winchester 73, Sin miedo y sin tacha) Mann y sus  héroes parecen querer respirar durante  algunos momentos el aire de la grandeza… es por esa puesta en escena casi indolente y de hecho espléndidamente magistral.

Serenata es, al contrario, una película indefendible en la que Mann ni siquiera intenta salvar la intriga melodramática (Douglas Sirk hubiera hecho una obra maestra). Pero en Brindis de sangre, estructurada y tratada como un western, logra una gran película de guerra (la utilización de los lanzallamas), el cínico lirismo de ciertas escenas (la última secuencia en que Ryan echa las medallas en un barranco) y la  descripción muy walsiana del personaje de Montana, hermano del sargento Croft en Los desnudos y los muertos y se sostienen por una  puesta en escena incisiva.

Más dura será la caída…

Venganza mortal ya es el comienzo de la decadencia. Con dos de los más bellos temas westernianos (el aprendizaje del hombre y la amistad) aparecen diálogos muy psicológicos para ser honestos. Bajo la maléfica influencia de Europa, el western hace penar a Mann  en filmar su siguiente película en blanco y negro. Esclavo de la avaricia es penosa. De la novela de Caldwell, símbolo de toda una atmósfera, igual de auténtica que vaso de bourbon tibio, Mann se adhiere al elemento escandaloso, se revela a veces igual ante un error estupefaciente (la muerte de Aldo Ray). Todo falta en este filme: la evocación del clima social, el destino de esos pobres blancos, la verdad de sus personajes. Hecho inhabitual, Hombre del Oeste es un western tenso; a la serenidad de sus dos westerns precedentes opone Mann personajes complicados y equívocos. Un sorprendente olor a muerte (casi de cadáver) se libera de esta obra violenta donde sentimos los cuerpos pudrirse al sol y a los seres destruirse. Los que recordamos a Stewart, hombre y héroe bueno por excelencia, descubrimos un Gary Cooper como héroe sádico y desgarrado que declara: “envié a asesinar. Envié a asesinarlos hasta el final, mientras tanto hube de hacerlo para ser diferente”. Estamos en las antípodas de los guiones de Borden Chace, de aquel idealismo del Oeste. Penetramos  al interior de un necrófago. Mann, después de retirarse en Espartaco porque no se entendía con Kirk Douglas, filma Cimarrón, remake del clásico de Ruggles. Bella epopeya subestimada desde su aparición, el filme  merecería un análisis más largo. A pesar de las fallas en el guión y una filmación caótica, Mann realiza entonces su última gran película: en la obertura de Oklahoma, el espíritu pionero de Yancey Cravat, el honor indestructible de él mismo, la descomposición del ideal de los conquistadores  absorbido por la voluntad de ganancia de los capitalistas, en tantas páginas inspiradas que nos remiten diez años atrás, a la gran época de Mann. Será en otra   parte un azar si es la primera vez luego de Cathy O’Donnell en Hambre de venganza, que descubrimos en Anne Porter a una de esas figuras de mujer en las que Mann realiza una de sus más bellas pinturas. El reencuentro de Mann con Bronston será  el golpe de gracia. Repasemos rápidamente: El Cid, del cual la mayor parte de sus buenas escenas fueron dirigidas  por el segundo equipo de filmación. Ahí también  es increíble el trabajo de Mann: efectos trillados  de primera mano, montaje pirotécnico (el combate entre Sancho y Alfonso es indigno del autor de El precio de un hombre) es todo el tiqui-traque de sus inicios, esta vez un triste retorno a sus fuentes. La caída del imperio romano es todavía más mediocre  y fuera del duelo final y –una vez más- del segundo equipo, estamos ante la incapacidad de descubrir la pasta de Mann. Igualmente demagógica y nula resulta Los héroes de Telemark es de nuevo un buen tema desperdiciado: nada más que no hubo intento de tratar el problema de la Roma decadente, y Mann se interesó con cierto peripatetismo en la batalla por el agua pesada. En cuanto a su último filme, Réquiem por un Dandy, que se atribuye a Laurence Harvey, no es más que uno de esos numerosos filmes de espionaje producidos con frecuencia en Inglaterra…

Citando como a dos de sus cuatro  mejores filmes en su carrera, El Cid y Esclavo de la avaricia, Mann nos deja sin palabras…,  Nos deja desfasados. Estuvimos así constantemente en relación con este realizador profundamente dotado pero simbólico, igual que muchos otros (Preminger, notoriamente), del derrumbe hollywoodense.  ¿Estará en vías de filmar ahora? Y sobre todo cuando Mann se complace en describir  los sobresaltos animales de Tina Louise en Esclavo de la avaricia, que no es más que el rechazo contable que deseábamos eliminar luego de la Janet Leigh en El precio de un hombre, bella, trémula, totalmente femenina…

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El precio de un hombre: The naked spur o Colorado Jim

Filmografía:

Doctor Broadway. (Dr. Broadway). Con: McDonald Carey, Jean Philips, J. Carroll Naish. Guion: Borden Chase y Art Arthur. EUA. 1942.

Bajo la luna habanera. (Moonlight in Havana).Con: Jane Frazee, Allan Jones, Marjorie Lord.  Guión: Oscar Brodney. EUA. 1942.

Huérfanos de la fama. (Nobody’s Darling). Con: Mary Lee, Louis Calhern, Gladys George. Guión: Olive Cooper y F. Hugh Herbert. EUA. 1943.

Torbellino musical. (My best gal). Con: Jane Withers, Jimmy Lydon, Frank Craven. Guión: Richard Brooks y Oliver Cooper. EUA. 1944.

Amor de madre. (Strangers in the night). Con: William Terry, Virginia Grey, Helen Thimig. Guión: Philip Mc Donald y Bryan Ford. EUA. 1944.

Abismos de pasión. (El gran Flammarion, La Cible vivante). Con: Eric Von Stroheim, Mary Beth Hughes, Dan Duryea. Guión: Heinz Herald y Vicky Baum, basados en una novela de ésta. EUA. 1945.

El misterio del estudio. (Two O’clock courage). Con: Tom Conway, Ann Rutherford, Richard Lane. Guión: Gillett Burgess y Gordon Kahn. EUA. 1945.

El código del amor. (Sing your way home). D. Anthony Mann. Con: Jack Haley, Marcy McGuire, Glenn Vernon. Guión: William Bowers, Edmund Joseph y Bart Litton. EUA. 1945.

La horrible pesadilla. (Strange impersonation). Con: Brenda Marshall, William Gargan, Hillary Brooke. Guión: Lewis Hermann y Mindret Lord. EUA. 1946.

Rubia ondulante. (Bamboo blonde). Con: Frances Langford, Ralph Edwards, Russell Wade. Guión: Oliver Cooper y Lawrence Kimble. EUA. 1946.

Desesperado. (Desperate). D. Anthony Mann. Con: Steve Randall, Audrey Long, Raymond Burr. Guión: Harry Essex y Martin Rackin. EUA. 1947.

La amiga traidora. (Railroaded). Con: John Ireland, Sheila Ray, Hugh Beaumont. Guión: Gertrude Walker y John C. Higgins. EUA. 1947.

La brigada suicida. (T-Men, La brigada suicide). D. Anthony Mann. Con: Ennis O’Keefe, Mary Meade, Alfred Ryder. Guión: John C. Higgins y Virginia Kellogg. EUA. 1947.

Pasiones de fuego. (Raw Deal, Marché des brutes). Con: Dennis O’Keefe, Claire Trevor, Marsha Hunt. Guión: Arnold B. Armstrong y Audrey Ashley. EUA. 1948.

El demonio de la noche. (He walked by night). D: Alfred Werke y Anthony Mann. Con: Richard Basehart, Scott Brady, Roy Roberts. Guión: Crane Wilbur, John C. O’Higgins y Harry Essex. EUA. 1948. Acreditada a Werke y terminada sin crédito, para Mann.

El libro negro. (Reign of terror). D. Anthony Mann. Con: Robert Cummings, Richard Basehart, Richard Hart. Guión: Aeneas Mackenzie, Phillip Yordan. EUA. 1949.

Mercado humano. (Border incident, Incident de frontière). Con: Ricardo Montalbán, Howard Da Silva, George Murphy. Guión: John C. Higgins y George Zuckerman. EUA. 1949.

La calle de la muerte. (Side street, La rue de la mort). Con: Farley Granger, Cathy O’Donnell, James Craig. Guión: Sídney Bohem. EUA. 1950.

La puerta del diablo. (Devil’s doorway, La porte Du diable). Con: Robert Taylor, Louis Calhern, Paula Raymond. Guion: Guy Trosper. EUA. 1950.

La marca de las furias (The furies, Les furies). Con: Barbara Stanwick, Wendell Corey, Walter Huston, Gilbert Rolland. Guión: Niven Busch y Charles Schnee. EUA. 1950.

Winchester 73. Con: James Stewart, Shelley Winters, Dan Duryea. Guión: Robert L. Richards, Borden Chase. EUA. 1950.

El gran complot (The tall target) Con: Dick Powell, Paula Raymond, Adolphe Menjou. Guion: George Worton Yates y Art Cohn. EUA. 1951.

¿Quo Vadis? Con: Robert Taylor, Deborah Kerr, Leo Genn. Guión: Johnny Lee Mahind, S. N. Behrman y Sonya Levin, basados en la novela de Henryk Sienkiewicz. EUA. 1951.

Tierra y esperanza. (Bend of the river, Les affameurs). Con: James Stewart, Arthur Kennedy, Julie Adams. Guión: Borden Chase, William Gullick. EUA. 1952.

El precio de un hombre. (The naked spur, L’appât). Con: James Stewart, Janet Leigh, Robert Ryan. Guión: Sam Wolfe y Harold Jack Bloom. EUA. 1953.

Borrasca en el puerto. (Thunder Bay, Le port des passions). Con: James Stewart, Gilbert Roland, Joanne Dru. Guión: Gil Doud y George W. George. EUA. 1953.

Música y Lágrimas. (The Glenn Miller story, Romance inachevée). Con: James Stewart, June Allison, Charles Drake. Guión: Valentine Davies y Oscar Brodney. EUA. 1954.

Sin miedo y sin tacha. (The far country, Je suis un aventurier). Con: James Stewart, Ruth Roman, Corinne Calvet. Guión: Borden Chase. EUA. 1954.

Acorazados del aire. (Strategic Air Command). Con: James Stewart, June Allison, Frank Lovejoy. Guión: Valentine Davies y Bernie Lai Jr. EUA. 1955.

Hambre de venganza. (The man from Laramie, L’homme de la plain). Con: James Stewart, Arthur Kennedy, Donald Crisp. Guión: Philip Yordan y Frank Burt. EUA. 1955.

El tirano de la frontera. (The last frontier, La charge des tuniques). Con: Victor Mature, Guy Madison, Robert Preston. Guión: Richard Emery Roberts y Philip Yordan. EUA. 1955.

Serenata. (Serenade, Sérénade). Con: Mario Lanza, Joan Fontaine, Sara Montiel. Guión: Ivan Goff y Ben Roberts. EUA. 1956.

Brindis de sangre (Men in war, Cote 465). Con: Robert Ryan, Aldo Ray Robert Keith. Guión: Van Van Praag y Philip Yodan. EUA. 1957.

Venganza mortal (The thin star, Du sang dans le désert). Con: Henry Fonda, Anthony Perkins, Betsy Palmer. Guión: Joel Kane, Dudley Nichols y Barney Slater. EUA. 1957.

Esclavo de la avaricia. (God’s little acre, le petit arpent de bon dieu). Con: Robert Ryan, Aldo Ray, Tina Louise. Guión: Erskine Caldwell y Philip Yordan. EUA. 1958.

El hombre del oeste. (Man of the west, l´homme de l’ouest). Con: Gary Cooper, Julie London, Lee J. Cobb. Guión: Will C. Brown y Reginald Rose. EUA. 1958.

Espartaco (Spartacus). Con: Kirk Douglas, Tony Curtis, Jean Simmons, Laurence Olivier. Guión: Dalton Trumbo y Howard Fast. EUA. 1960.

Cimarrón. (Cimarron, La ruée vers l’ouest). Con: Glenn Ford, Anne Baxter, Maria Schell. Guión: Arnold Schulman basado en la novela de Edna Ferber. EUA. 1960.

El Cid. (Le Cid). Con: Charlton Heston, Sophia Loren, Raff Valone. Guión: Frederick M. Frank y Philip Yordan. EUA/ITA. 1961.

La caída del imperio romano. (The fall of the Roman Empire, la chute de l’empire romain). Con: Sophia Loren, Stephen Boyd, Alec Ginnes, James Mason. Guión: Ben Barzman, Basilio Franchina y Philip Yordan. EUA/ITAL1964.

Los héroes de Telemark. (The heroes of Telemark, Les héros de Telemark). Con: Kirk Douglas,  Richard Harris, Ula Jacobson. Guión: Ivan Moffat y Ben Barzman. G.B. 1965.

Réquiem por un Dandy. (A Dandy in Aspic, Maldonne pour un espión). Con: Lawrence Harvey, Tom Courtenay, Mia Farrow. Guión: Derek Marlowe. G.B. 1968. (Acreditada a Lawrence Harvey como director).

Los desnudos y los muertos. (The naked and the dead). D. Raoul Walsh. Con: Aldo Ray, Cliff Robertson, Raymond Massey. Guión: Denis Sanders, basado en la novela de Norman Mailer. EUA. 1958.

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7 comentarios en “Anthony Mann, por Patrick Brion”

  1. Jaime Casillas dice:

    Oigan, no le hagan. Espartaco es de Kubrick. Aunque Mann empezó a filmar, oficialmente la película se le acredita a Kubrick. Algún despistado va a salir a buscarla en DVD y nunca la va a encontrar.

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  2. De acuerdo Jaime.
    Anthony Mann inició el rodaje de “Espartaco” y por problemas con Kirk Douglas, productor del film, lo abandonó, entrando al relevo Stanley Kubrick, quién se llevó el crédito absoluto de dirección.

    Desafortunadamente el parrafo en que se hace referencia a lo de “Espartaco”, parece que quedó redactado de manera tal que se presta a la confusión.

    Gracias por leernos

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  3. héctorenrique espinosa dice:

    Sucede que os franceses redactan como para un concurso de galimatías, ponerlos en español es bastante difóicil, perdón, Jaime, tienes razón, pero loo cierto es que si repasas la biografía de Douglas te enteras de que Mann casi había terminado Espartaco y Kubric la rehixo totalmente, A douglas ni sus hijos lo quieren, menos sus directores, apesar de que sin Mann no sería más que el hijo del trapero. y si van a enconbtrar Espartaco, aunque loo bsquen por Mann, si no cnsúltalo en Amazon, donde también con él en los créditosse distribuye. MUchos saludos.

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  4. Jaime Casillas dice:

    Derecho de réplica. Gracias señores por sus aclaraciones. Sólo un par de precisiones. Seguí tu consejo Héctor y puse en el search de “Amazon”: Anthony Mann. Para tú sorpresa y mi certeza, no aparece “Espartaco” entre los cincuenta artículos que se ofrecen bajo esa autoría. Y no revisé la biografía de Douglas como me recomendaste, pero si dos de Stanley Kubrick, la de Norman Kagan, en editorial Lumen, y la de Paul Duncan en Taschen. Cito a Kagan página 112: “Entonces el director Anthony “Abby” Mann abandonó, después de una semana de rodaje, la dirección de “Espartaco”, de la Universal, y Kubrick fue contratado para continuarla.” Según Duncan, Mann preparó la película y se fue mediando un fin de semana para comenzar a rodar. El director que apareció el lunes al primer día de filmación, fue Kubrick. Dudo mucho que en Hollywood se rehagan películas y más si estas son superproducciones encargadas por estudios. Y si así fuera, si Kubrick rehace el trabajo de Mann quiere decir que no queda nada de Mann y que la película es de Kubrick. Otra cosa, Gustavo, yo no hablo de ninguna redacción de ningún texto confuso. En la filmografía que publican al final del artículo, entre “El Hombre del Oeste” y “Cimarrón”, está ESPARTACO (SPARTACUS). No hay ningún parrafo confuso y aunque los franceses autores del artículo original hayan cometido este error, si ustedes lo reproducen, con una nota aclaratoria, no se hubiera prestado, ahora si, a tanta confusión. Saludos señores.

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  5. hectorenrique espinosa dice:

    Tienes razón, Casillas, pero si consultas a Douglas en su biografía, él habla de su ruptura con Mann, A éste director no le importó Espartaco, y los franceses incluyen lo que quieren sin importarles sus errores (tienen muchos en esa época), pero la aclaración, que debió ser editorial, no la hice porque estoy ocupado traduciedo varios artículos más de esa época (los 70) pero espero hacer comentarios a lo que he enviado, hay demasiado que decir sobre aquellos autores hoy clásicos de la crítica francesa fuera del Cahiers… gracias por leernos.

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  6. aNTHONNY mann,PALABRAS MAYORES DE LA HISTORIA DEL CINE,entre el gran publico español de cierta edad,MANN es solo conocido por haber sido el marido de SARA MONTIEL(RECIENTEMENTE FALLECIDA)Pero sabemos que fue mucho mas que eso,fue un autentico maestro del cine,un hombre capaz de dar fisicidad a la acción,un hombre bien dotado para el “wenstern” y el cine de acción y que supo darle un magnifico empleo a l formato panoramico,los wensterns que rodó con James stewart estan en la antologia del mejor cine de hollywood de todas las epocas,Mann supo extraer del hasta entonces americano ideal prototipico,la furia y la rabia que pueden llegar a aflorar de las personas decentes y honradas cuando son pisoteadas sin conmiseración,James stewart habia sido un actor basicamente de comedias humanistas(ver su esplendida colaboración en la filmografia de Frank capra,sobre todo esa obra maestra llamada QUE BELLO ES VIVIR)A PARTIR de su colaboración con Anthonny mann(para el que intervino en los wensterns WINCHERSTER 73(195O)HORIZONTES LEJANOS(1952)COLORADO JIM(1953)tierras lejanas(1954)y EL HOMBRE DE LARAMIE(1955)MAS EL film de aventuras BAHIA NEGRA(1953)EL belico STRATEGIC AIR COMMAND(1954) Y LA BIOGRAFIA MUSICAL MUSICA Y LAGRIMAS (1954))jAMES STEWART se convirtió en uno de los iconos del wenstern,practicamente al nivel de Gary cooper o john wayne,los arquetipos del wenstern por excelencia,el ciclo de wensterns de Mann con stewart es un paso adelante en la concepción que hasta los cincuenta se tenia del genero,es el paso a la edad adulta del wenstern,a mANN tambien le debemos las excelentes HOMBRE DEL OESTE(1958)UNICO WESNTERN que dirigió con gary cooper al frente,con esplendido empleo del cinemascope y magistral interpretación de Cooper y sobre todo del gran LEEJ COBB como villano de la función,no me olvido de una pequeña sencilla pero muy efectiva CAZADOR DE FORAJIDOS(1957) DONDE Henry Fonda enseñaba a anthonny perkins como hacerse respetar en un perdido pueblo del salvaje oeste,en 196o Mann se despidió del genero con CIMARRON,mas superproducción que wenstern propiamente dicho,con glenn ford y Maria schell,la pelicula era el canto a un pionero de la Oklahoma de la segunda mitad del xlx y partia de una novela de Edna feber(autora de GIGANTE)EL RESULTADO era irregular,despues viene su colaboración con Samuel Bronston y las dos superproducciones que rodó en ESPAÑA, EL CID(1961)CON charlton heston ,sofia loren,herbert lom,raf vallone,magnifico guión de philiph yordan,fotografia esplendida en supertechnirama 7o m/m de robert krasker que aprovechaba al maximo los paisajes españoles y partitura inolvidable de miklos rosza,la pelicula tiene una concepción muy westerniana y destacan las escenas de batallas-sobre todo la batalla final para tomar Valencia-aunque no puede hablarse de una pelicula que fuese muy fiel a lo que realmente fue el cid-basicamente un mercenario-la pelicula lo convirtió en un mito y logró que un personaje tan castellano y por tanto tan español diese la vuelta al mundo en una pelicula que logró un exito arrollador,repuesta varias veces en la España franquista,yo tuve ocasión de verla en su esplendida pantalla panoramica muchos años despues de su estreno-verano de 1983-en el cine Maragall de Barcelona,cine hoy desaparecido,de complemento habia un discreto wenstern protagonizado por un ya en declive Burt lancaster titulado LA LEYENDA DE BILL DOOLIN-en el 63 MANN se embarcó en elrodaje de LA CAIDA DEL IMPERIO ROMANO,superproducción rodada en estudios madrileños-en la sierra de Guadarrama se construyerón los decorados de la fortaleza romana en GERMANIA y de la antigua Roma-DE nuevo esplendido reparto-Stephen boyd,sofia loren,alec guinnes,cristopher plummer,mel ferrer,james mason,john ireland,anthonny quayle etc,de nuevo soberbia fotografia de robert krasker-las secuencias que transcurren en la fortaleza enclavada en el corazón de los bosques germanicos,sobre todo el entierro del emperado r papel que encarna con total convicción Alec guinnes-pese a la calidad de la pelicula,la pelicula se considero el canto del cisne del llamado “peplum” o cine de romanos-de gran exito entre finales de los cincuenta y la fecha del rodaje de este film-no se obtuvo el exito de taquilla esperado y aqui se acabo la colaboración con Sam bronston,en el 65 dirigió un excelente y no de masiado conocido film belico LOS HEROES DE TELEMARK con kirk douglas,richard harris y ulla jacobson,ambientado en los fastuosos paisajes noruegos,narraba un hecho veridico.la lucha de la resistencia noruega contra el invasor nazi y su contribución a que este no dispusiese de la terrorifica bomba atomica,finalmente en el 67 rueda-sin poder acabar,ya que fallece durante el rodaje-la poco acertada SENTENCIA PARA UN DANDY,en la linea del cine de espias mas realista,alejada de James Bond,flint o matt helm

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