John Ford ha sido uno de los más célebres directores de cine del mundo, y sin embargo, en él, en su comportamiento y en sus declaraciones todo da la impresión de que nunca buscó esa fama. Este hombre, al que suelen pintar como huraño y secretamente tierno, se sentía seguramente más cerca de los personajes secundarios que encargaba a Victor MacLaglen que de los personajes protagonistas que interpretaba John Wayne.
John Ford era de esos artistas que nunca pronuncia la palaba “arte” y de esos poetas que no hablan nunca de “poesía”.
Lo que más me gusta de la forma de trabajar de John Ford es la primacía que concede a los personajes. Durante mucho tiempo, siendo periodista, critiqué su concepto de la mujer –que me parecía propio del siglo XIX-, después, siendo ya director, he caído en la cuenta de que, gracias a John Ford, una actriz espléndida como Maureen O’Hara ha podido interpretar algunos de los mejores papeles de mujer del cine americano entre 1941 y 1957.
John Ford podría haber recibido –exaequeo con Howard Hawks- el premio a la “puesta en escena invisible”-Quiero decir que la cámara en estos grandes narradores de historias no se nota: muy pocos movimientos de cámara –sólo para acompañar a un personaje-, una mayoría de planos quietos, filmados siempre a la distancia exacta, en fin, un estilo de escritura tenue y fluído que puede compararse al de Guy de Maupassant o Turgeniev.
Con una regia facilidad, John Ford sabía hacer reír al público o hacerle llorar. Lo único que no sabía hacer era ¡aburrir!
Y puesto que John Ford creía en Dios: God bless John Ford.
(Nota del editror: Texto publicado en el libro Las películas de mi vida de Francois Truffaut publicado por Ediciones Mensajero en 1976, de donde lo hemos tomado para nuestra sección de crítica perdurable. (John Ford nació el 1 de febrero de 1894 y murió el 31 de agosto de 1973).
Textos relacionados:
John Ford: una de las máximas figuras del cinema mundial, ayer, hoy y siempre
Un tiro en la noche: el maestro John Ford*
De nuevo John Ford: Un tiro en la noche
La Diligencia: Obra maestra de John Ford
Qué verde era mi valle: Viejo y querido maestro John Ford
La persecución infernal (Pasión de los fuertes- My Darling Clementine), de John Ford
a WordPress rating system
a WordPress rating system
[...] This post was mentioned on Twitter by microfilmes, No sé de Cine. No sé de Cine said: ¡Que Dios bendiga a John Ford! | #cine por @CineForeverags – http://voy.li/ecNzSF [...]
[...] ¡Que Dios bendiga a John Ford! [...]
[...] ¡Qué Dios bendiga a John Ford! [...]