Angie Dickinson: la de las piernas perfectas de un millón de dólares

Escrito por on sep 30th, 2010 y archivado en Actores y Actrices, Destacado, Galería de vídeo, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Angie Dickinson: la de las piernas perfectas de un millón de dólares

Me visto para las mujeres y me desnudo para los hombres”

Angie Dickinson

Cuando se estreno el western “Río Bravo”,  a mediados del año 1959, el reclamo publicitario en torno a la protagonista femenina, Angie Dickinson, era de qué se trataba de un “descubrimiento” del director Howard Hawks, el cual la lanzaba en dicha película;  inclusive en un reportaje publicado en la revista “Cinelandia”, que si mal no recuerdo firmaba Guillermo Vázquez Villalobos, se afirmaba que las piernas de la actriz habían sido aseguradas en un millón de dólares, dada la perfección de las mismas y lo valioso que resultaban para el futuro de su carrera cinematográfica, pues se le auguraba un indiscutible estrellato, basado, principalmente, en sus atributos físicos.

A mis doce años, de ese entonces, no fue esa la razón principal que me llevo a estar en el Cine Colonial  el domingo del estreno de “Río Bravo”, sino al hecho de que se trataba de una “película de vaqueros”, mi género favorito de siempre, aunque en ese tiempo aun no adquiría la “sapiencia” cinéfila para llamarle western, amén de estar protagonizado por John Wayne, lo cual era garantía de que los duelos a balazos estaban garantizados y el que fuera dirigido por Howard Hawks, no era todavía momento en que tuviera muy en cuenta ese detalle, porque simple y sencillamente ni siquiera estaba enterado de la existencia de la revista francesa “Cahiers Du Cinema” y su célebre teoría del cine de autor, siendo Hawks, precisamente, uno de sus grandes santones del cine norteamericano.

Lo cierto es que la visión de “Río Bravo” no me defraudó, pasando a formar parte de mi lista de los grandes favoritos, al grado de que en aquellos años, entre 1959 y 1966, llegué a contabilizar en 23 el número de veces que la vi en cine y cuando se me ha llegado a preguntar cuál es el mejor western que he visto, en algunas ocasiones he puesto a “Río Bravo” y en otras, conforme al bote pronto de la exigencia de la respuesta, a “Más corazón que odio” (The searchers) de John Ford, pero no hay un tercero en discordia.

Pero el objeto de esta evocación no es “Río Bravo”, sino recordar a Angie Dickinson que este 30 de septiembre cumple 79 años, ya que nació en esta misma fecha, pero de 1931 en la pequeña ciudad de Kulm, en el condado de LaMoure en Dakota del Sur, Estados Unidos, hija de  Leo H.. Brown, editor de un periódico local titulado “El Mensajero” y de Frederica Brown. El nombre de pila de la actriz es Angeline Brown, pero desde pequeña en la familia, de origen alemán y católicos, le decían de cariño Angie. El apellido Dickinson lo adquirió de su primer marido, el jugador de fútbol americano,  Gene Dickinson, con quien se casó el 2 de junio de 1952 y se divorció, oficialmente, en 1960, aunque parece ser que desde años antes, en la vía de los hechos, estaban separados. En 1953 participó en un concurso de belleza en California, donde obtuvo el segundo lugar, consiguiendo ofertas de trabajo como actriz y modelo, lo cual la llevó a tomar la decisión, junto con su marido, ha probar fortuna como actriz, empezando en varios capítulos de series de televisión, así como en shows musicales, al tiempo que debutaba en cine en la comedia musical “La dicha de amar”, protagonizada por Doris Day, en la cual Angie hacía un pequeño bit como la asistente a una fiesta, sin que su nombre apareciera en los créditos. Deambuló en varias películas en estudios chicos, como Monogram, Republic y Allied Artists, principalmente en westerns modestos. En rigor la primera vez que la note en una película fue en el filme bélico y anticomunista de Samuel Fuller “Las puertas rojas” (1957) al lado de Gene Barry, siendo de los primeros que trataba el conflicto de la guerra de liberación de Vietnam de los franceses, prácticamente en el momento en que se estaba dando. Angie, cuyo personaje llevaba el emblemático nombre de Lucky Legs, era una chica euroasiática que luchaba al lado de los guerrilleros y si no mal recuerdo al final se sacrificaba, en aras de su amor por el racista sargento Brock, que interpretaba Gene Barry.

Después hizo tres pequeños papeles en similar número de películas antes de que llegará, en cine,  su imborrable oportunidad en “Río Bravo” como la chica jugadora, apodada, simplemente “Feathers” (Plumas) por John Wayne , dado su atuendo de lentejuelas y plumas que utilizaba en su trabajo como cantante de saloon. Por cierto que la mayoría de los personajes principales de “Río Bravo” son identificados por apodos descriptivos, a la vez que evocativos. Centrándome únicamente en el personaje de Angie Dickinson debo confesar que simplemente quede fascinado por su interpretación de la actriz y la actitud del personaje  “Feathers” para manejarse en un mundo de hombres, destacando sus chispeantes diálogos de doble sentido con el sheriff Chance (John Wayne), al cual, su conducta de mujer capaz de llevar la iniciativa en el lance amoroso, le hace trastabillar con su actitud liberadora de igual a igual.

Admito que en esa época me impresionó la conducta del personaje de “Feathers”, por su frescura, desparpajo y naturalidad, aunado a una chispeante actuación de Angie Dickinson, en que resultaba fácil idealizarla y querer encontrarse a una chica así para hacerla su novia uno, al grado de cometer el error de afirmar, tajantemente, que era la primera vez que el cine se atrevía a poner a una chica con tales características. Esa afirmación era producto del poco conocimiento histórico del cine, dando por supuesto, como suele pasar con los adolescentes que creen que el mundo se acabó de hacer cuando ellos nacieron y que todo empieza ese día. Posteriormente, al tener oportunidad de revisar muchas comedias de las llamadas “screwball” de los años treinta, tuve que bajarle a mis afirmaciones tajantes del estilo de nunca antes… y, para acabarla de amolar, una vez que comencé a interesarme por los directores y su obra, siendo uno de ellos Howard Hawks, caí en la cuenta que “Feathers”, sólo era una prolongación de Bonnie Lee (Jean Arthur) o sea la chica que perseguía a Geoff Carter(Cary Grant)  en “Solo los ángeles tienen alas” (Only Angels Have Wings, 1939) y también era tributaria de la silbadora Marie ‘Slim’ Browning (Lauren Bacall) de “Tener o no tener” (To Have and Have Not, 1944) que seducía al maduro Steve Morgan (Humphrey Bogart). Dejo sólo enunciado que un comparativo entre las tres chicas, particularmente en las escenas de seducción, nos llevaría a encontrar las similitudes en los parlamentos y el cómo se va avanzando en la composición de ese personaje, a medida, posiblemente, que la censura le permitía mayores libertades a Hawks, para darle mayor seguridad y agresividad a sus mujeres en sus estrategias para seducir a su hombre. Sin embargo, no me resisto a citar a Robin Wood en su libro “Howard Hawks” analizando la obra del director y la composición de los personajes de “Río Bravo” nos señala que “Feathers es el producto de la unión de su ‘tipo” básico –la chica del saloon- y de la mujer Hawksiana: tenaz e independiente, aunque sensible y vulnerable; igual a cualquier hombre, pero en absoluto masculina. La tensión entre el fondo (convención) y el primer plano (personaje real) es aquí más evidente que en ningún otro caso. Estamos muy lejos de la impetuosa cantante con corazón de oro que muere (muy frecuentemente) parando una bala destinada al héroe. La maravillosa interpretación de Angie Dickinson, nos da la encarnación perfecta de la mujer hawksiana, inteligente, adaptable y sensible. Da la sensación constante de ser una mujer que sabe lo que es importante para ella. A uno le llama la atención la belleza del personaje, la belleza de un ser vivo que responde espontáneamente a cada situación a partir de su seguridad en sí mismo. No es una cuestión de caracterización tanto como la transmisión de una cualidad vital (una cosa mucho más rara). Lo que nos gusta de Hawks, finalmente, es la vitalidad de tantos de sus personajes”.

Después de tanto extenderme en el personaje de “Feathers”, no creo que les quede muchas dudas de cuál es mi actuación preferida de Angie Dickinson y que me hizo seguir a partir de allí su carrera, sin perderme casi ninguna de sus pocas más de treinta películas que filmó después de “Río Bravo”. Cabe hacer notar que al mismo tiempo alternaba sus trabajos en películas especiales para televisión en similar cantidad que las que hizo para cine, sin embargo al ser imposible seguir su programación en el caso de las que llegaron a proyectarse en alguno de nuestros canales de televisión, simplemente omito alguna opinión sobre esta faceta de su carrera artística, salvo en el caso de su serie de televisión que estelarizó, como la sargento Suzanne “Pepper” Anderson durante 5 temporadas titulada “La mujer policía” en que grabó un total de 91 capítulos, teniendo de coprotagonista a Earl Hoilliman y que tuviera mucho éxito aquí en nuestro país.

De sus películas destacó su presencia en “Once a la medianoche” como la pareja de Frank Sinatra, el cabecilla de un grupo de exsoldados que se unen para realizar un atraco en varios casinos de Las Vegas, en la noche de año nuevo. Las generaciones actuales conocen este film por ser el inspirador de “La gran estafa” con George Clooney y Brad Pitt. En el tiempo del rodaje de “Once a la medianoche” tenía ya varios años de mantener un “affair” con Frank Sinatra, el cual parece duró diez años, pues cuando “la voz” murió en 1998 ella señalo que Sinatra era “el hombre más importante en mi vida” y con quien compartió “una relación muy cómoda” dentro y fuera durante diez años, como lo señalan en la biografía de la actriz en el sitio de IMDB. Angie mantuvo su amistad con Frank hasta que este murió. Por esos mismos años se le atribuyó haber tenido un romance con John F. Kennedy, pero ella siempre se ha negado a admitir tal cosa, aunque si acepta haber mantenido una relación sentimental con el actor David Janssen.  El 16 de mayo de 1965 se casó con el compositor y músico Burt Bacharach y del cual se divorció en 1980. Tuvieron una hija a la cual llamaron Lea Nikki y que nació tres meses antes de tiempo, por lo cual padeció problemas crónicos de salud, así como discapacidad visual y fue diagnosticada de tener el síndrome de Asperger o sea una forma de autismo. Angie declinó muchas ofertas de trabajo que la hicieran alejarse de su hogar, precisamente, para poder atender a su hija Nikki  y lo cual explica, en parte,  la razón de aceptar trabajar en tantos filmes mediocres o en la televisión , para sufragar los gastos de atención médica de la niña, la cual finalmente se suicidó el 4 de enero de 2007, reconociendo Burt y Angie que lo había hecho porque ya no soportaba los estragos que la enfermedad le estaba causando en su cerebro.

Angie Dickinson en “Jessica”

En el exitoso e inolvidable melodrama “Los amantes deben aprender” (Rome adventure) era una bella mujer madura, la cual debe aceptar que su joven amante, Troy Donahue, la abandone para ir a refugiarse en los brazos de la joven y bella Suzanne  Pleshette. En ese mismo año de 1962 protagonizó “Jessica”, una comedia que se desarrollaba, si no mal recuerdo, en la campiña italiana, con un cura bonachón interpretado por Maurice Chevalier, en tanto Angie era una voluntariosa turista americana, la cual causaba un poco de revuelo en el tranquilo pueblito por su “liberada” costumbre de pasear en una motocicleta vespa vistiendo unos cortos shorts que nos permitían admirar sus bellas piernas. Y a propósito de sus piernas y regresando al tema de descubrir los “hilos negros”, cuando comenté en una sobremesa en mi casa que había leído sobre el hecho de que Angie Dickinson había asegurado sus piernas en un millón de dólares mostrando mi asombro por el hecho de que se pudiera hacer tal cosa. Mi padre, para pronto, me aclaró que ese truco publicitario ya se había utilizado para promover a Marlene Dietrich, cuando todo mundo hablaba admirado del lucimiento de sus piernas en “El ángel azul” en 1930  y, rematar, mi hermano Manuel, con el comentario que igual cosa se había dicho en relación a Betty Grable cuando el lanzamiento, en 1939, de su película titulada, precisamente, “Million Dollar Legs”. En cierto sentido “Jessica” fue la única cinta en que el peso de la misma recayó absolutamente en Angie Dickinson y como no tuvo mucho éxito, quizás esa fue otra de las razones para que aunque estuviera en papeles importantes, no era ella, en estricto sentido, la protagonista, como sería el caso de “Capitan Newman”, al lado de Gregory Peck y el recientemente fallecido Tony Curtis. Y aunque no logró hacer olvidar a Ava Gardner, no es de desdeñar su actuación como la seductora Sheila Farr, en la segunda versión del célebre cuento de Ernest Hemingway “Los asesinos”, siendo Angie la “femme fatal” que causaba la ruina de Johnny North (John Cassavetts) y en la cual Ronald Reagan tuvo su última actuación en cine, antes de que iniciara su meteórica carrera de político que lo llevo a ser Gobernador de California y años más tarde Presidente de los Estados Unidos. Esta versión de “Asesinos” y que en España se conoce como “Código del hampa”, se concibió hacerla originalmente para televisión, pero el enorme contenido de violencia que impregno en la realización el excelente director Don Siegel, la llevó a ser estrenada en cines con bastante éxito.

Posiblemente John Boorman vio a Angie Dickinson en “Asesinos” y fuera la razón para que le diera el papel de Chris, la amante de un torvo malhechor al cual Lee Marvin quiere matar en el excelente thriller “A quemarropa”. Angie luce esplendorosamente belle en un imborrable semidesnudo en el filme en cuestión. “La jauría humana” de Arthur Penn con Marlon Brando de protagonista es otro de sus filmes destacados. En el western “Pistolero” hace de la dueña de un saloon enamorada del sheriff (Glenn Ford). Su personaje tiene muchos puntos en común o de inspiración con el inolvidable de “Feathers” en “Río Bravo”.  Disfrutable también es el western dirigido por Burt Kennedy “El que viaja con el diablo” compartiendo créditos con Robert Mitchum. En 1974, poco antes de que saliera al aire la serie “La mujer policía”, la vimos como la cabecilla de una banda de criminales en plena depresión titulada “Las temerarias” (Big Bad Mama).

Regreso triunfalmente al cine, después de su exitosa serie de televisión, en el film de Brian de Palma “Vestida para matar”, (1980), aunque cuando se le ofreció el papel de la insatisfecha sexual  Kate Miller, su primera respuesta fuera: “Yo no puedo hacer esto. ¡Soy la mujer policía!” Afortunadamente Brian de Palma la convenció y a sus 49 años lució espléndidamente bella, aceptando hacer un desnudo en una ducha, el cual se tomó como un homenaje de Brian de Palma a su admirado maestro Alfred Hitchcock y la ducha de “Psicosis” con Janet Leigh. Si bien Angie se mantuvo trabajando con regularidad en televisión y cine de 1980 al 2004 en que apareció en “Elvis Has Left the Building”, al lado de Kim Bassinger, sus personajes, sobre todo en cine, fueron secundarios y resulten solo mencionables o rescatables sus apariciones en “Sabrina” y en “Cadena de favores” como la madre alcohólica de Helen Hunt. Sin embargo para quienes la vimos en el ya lejano año de 1959, casi por primera vez, en “Río Bravo” su figura nos sigue siendo familiar y admirable, sobre todo por la perfección de sus siempre bellas piernas de un millón de dólares.

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A Quemarropa: Point blank

 

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7 comentarios en “Angie Dickinson: la de las piernas perfectas de un millón de dólares”

  1. [...] Angie Dickinson: la de las piernas perfectas de un millón de dólares [...]

  2. Rafael Alcérreca dice:

    Angie Dickinson, Gustavo, es una estrella de cine mítica porque algunas de sus películas están entre las imprecindibles del cine norteamericano. Ver sus películas de nuevo es encontrarse con algunas obras maestras de grandes maestros del cine. Espero tu artículo sobre Arthur Penn, que es uno de mis directores favoritos de la segunda mitad del siglo XX.

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  3. RAFAEL BUENO FERNANDEZ dice:

    MUCHAS FELICIDADES GUS, EXTRAORDINARIOS COMENTARIOS, MUY DESCRIPTIVOS Y DOCUMENTADOS POR SUPUESTO CON TU ESTILO CARACTERISTICO DE ESCRIBIR COMO UN GENIO . AHORA COMPRENDO PORQUE. YA QUE DESDE LOS 12 AÑOS ERAS CINEFILO . TE FELICITO, Y ME FELICITO DE CONTARTE ENTRE MIS AMIGOS , UN ABRAZO rafa

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  4. pilar merino dice:

    increíble que angie tenga 79 años igual que silvia pinal el tiempo es inexorable tengo sentimientos encontrados no se puede luchar contra la naturaleza

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  5. Richter dice:

    Artista de mucho talento que sin embargo su belleza física era tan extraordinaria, su cara, su cuerpo con tan lindas piernas y el conjunto de todo hacia pensar constantemente que destaca mas: su talento o su belleza porque juntos escapaban a cualquier table de medición . Confio que un nos obsequie sea pudiéndola ver en el cine o en la televidio.

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  6. Vanessa Lua dice:

    Excelente articulo. Angie Dickinson viene manana a Dallas (donde yo vivo) a promover el canal TCM, como parte de la promocion van a pasar la pelicula de Rio Bravo, donde ella va a tener un Q&A. Yo tengo un blog donde entrevisto a famosos con mi Pink iPhone, y manana voy a tener oportunidad de atender la rueda de prensa.

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