Dolores del Río nació hace 105 años

Escrito por on ago 3rd, 2010 y archivado en Actores y Actrices, Destacado, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Dolores del Río nació hace 105 años

Dolores del Río actriz*
Fecha de nacimiento: 3 de agosto de 1905 México.
Ganó el Ariel (el Oscar Mexicano) en 1946 (Las Abandonadas de 1944), 1953 (Doña Perfecta de 1950), y 1954 (El niño y la niebla de 1953).
Esta actriz nació con el nombre de Dolores Martínez Asúnsulo y López Negrete, o “Lolita.” Su familia era de la elite mexicana, pero perdió casi todo durante la Revolución Mexicana. En 1921, se casó con Jaime Martínez del Río. El norteamericano Edwin Carewe la descubrió en México, y en 1935, ella y su marido fueron a los Estados para que ella trabajara como actriz en Hollywood. Su primera película fue Joanna en 1925, y después se divorció de del Río, pero mantenía su nombre por toda su carrera. La película Ramona en 1928 la cambió en una estrella de la pantalla. Durante los 1920s y 1930s ella estaba muy popular en Hollywood, y no quería estar en películas mexicanas. Su inglés era fluido, pero con un acento que limitó sus opciones de papeles. Tuvo que interpretar muchos papeles “étnicos,” reflejando los estereotipos de los Estados Unidos. Fue la primera latina que tuvo éxito en el mundo de Hollywood. Durante los 1930s, sus películas incluyeron algunos musicales. Del Río se casó con Cedric Gibbons en 1930, pero ellos se divorciaron en 1941. En 1942, regresó a México, porque estaba harta de estar encasillada el tipo de sus papeles. En ese año, fue a Coyocán, cerca de la capital de México. Empezó a interpretar en las películas mexicanas. Flor Silvestre fue la primera película producida en México de del Río. Desde 1943, empezó a trabajar en las películas mexicanas, y era parte de la “Etapa de Oro del Cine Mexicano.” Algunas de sus películas famosas (de EE. UU. y México) incluyen: Bird of Paradise (1932), Flying Down to Río (1933) con Fred Astaire y Ginger Rogers, María Candelaria (1944), Las Abandonadas (1944), Doña Perfecta (1950), Flaming Star (1960), y muchas más (más de cincuenta películas en total). Durante su vida, también trabajó en las cinemas de Inglaterra, Argentina, España, e Italia. En 1959 se casó con Lew A. Riley, Jr. En 1960, regresó (después de dos décadas en México) a Hollywood. Su belleza “clásica” fue renombrada y ella era una imagen de la sexualidad para Hollywood. Pero también recibió atención por su trabajo, y todavía es una figura notable en la historia del cine en los Estados Unidos y en México. Su carrera fue de los 1920 hasta los 1970, y estuvo en más que 40 películas. También trabajó en el teatro y la televisión. Ella tuvo fama inmensa en los dos países, y estaba conciente que “había vivido en dos mundos. Una mujer de contrastes: por un lado, la estrella exquisita y lejana; por el otro, la mujer sensual, de amores tormentosos.Dolores del Río y Cedric Gibbons se instalaron en la mansión estilo art déco con piscina y cancha de tenis que él poseía en Santa Mónica. Pronto ella adquirió una terrible infección renal por la que casi muere. —¡Dios mío, sálvala! —rezaba Cedric.
Dolores necesitó un largo período de sanación y recuperación. A principios de 1931 ella decidió vender su mansión de Out Post Drive.—Ya hay suficiente ‘casa’ —dijo.
Para el mes de julio, firmó un contrato con los estudios RKO para hacer dos películas. La primera fue Girl of the Rio, donde interpretó varias canciones. Al año siguiente, 1932, David O. Selznick le dijo a Dolores: —No me importa qué historia vas a usar, siempre y cuando la película se llame Ave del paraíso y al final saltes dentro de un volcán en erupción. Ella interpretó el papel de Luana, una bella y exótica nativa de los mares del Sur. Su galán era Joel McCrea. La trama era romántica. Los exteriores se rodaron en Hawai casi en su totalidad, pero llovía mucho.
Esto es un desastre, fueron las palabras de Selznick.
Entonces se trasladaron a Hollywood y filmaron en interiores. El costo se elevó a un millón de dólares, pero la presencia de Dolores fue vital para el éxito de la película. Un crítico del New York Herald Tribune, destacó: ‘Dolores Del Río, la exquisita latina, ha traído de México más belleza incluso que Diego Rivera’. Había escenas donde ella nadaba aparentemente desnuda y fascinó a todos.
Según George Hadley-Garcia, autor del libro Hispanic Hollywood: The Latins in Motion Pictures, por esa época invitaron a Dolores Del Río desde México a filmar allá, pero rehusó porque las películas mexicanas todavía no eran ‘de suficiente calidad’. En 1933, Dolores protagonizó junto a Gene Raymond el film musical Flying Down to Rio (Volando a Río); la pareja secundaria la formaban Ginger Rogers y Fred Astaire, que se robaron la cinta con sus bailes. No obstante, Dolores causó sensación cuando tuvo la audacia de introducir por primera vez en el cine americano el traje de baño de dos piezas. Así impuso esta moda que permanece vigente hasta nuestros días. Ese año la revista Fotoplay la proclamó: ‘La más perfecta figura femenina de Hollywood’. Dolores, además de ser una belleza, era una de las mujeres mejor vestidas de la meca del cine. Cuando usaba sus elegantes modelos de los diseñadores de París, su color favorito era el blanco, que se complementaba con sus ojos y cabello oscuros. Su colección personal de joyas estaba llena de legítimos diamantes. Sus exquisiteces siempre daban algo de qué hablar. El columnista Fred Othman escribió que ella comía orquídeas. Un día Dolores lo invitó a su casa y ella le sirvió orquídeas en bandeja de plata.
—Son deliciosas y perfuman el aliento —le dijo sonriente.
En 1934, ella filmó tres películas para la Warner Bros. y, de acuerdo con su contrato localizado en los archivos de este estudio, le pagaron 100 mil dólares, una suma excepcional en la época de la Depresión. En Wonder Bar (Cabaret trágico), Dolores fue la compañera de baile de Ricardo Cortez. El personaje que ella encarnaba asesinaba al villano en el clímax de un tango. El éxito de taquilla ha sido apoteósico y Dolores está recibiendo miles de cartas de sus fans —festejaban los ejecutivos. Luego ella protagonizó la comedia de alcoba Madame DuBarry junto a Reginald Owen. En esta cinta, Dolores fue transformada en rubia con las pelucas empolvadas que usaba su personaje en la corte de Luis XV. Pero el film sufrió excesivos cortes en manos de la censura. ¡Le han robado toda la gracia! exclamó Dolores al ver el resultado final. A mediados de ese año, se vio involucrada en un grave problema. Funcionarios públicos la acusaban, junto a otros artistas James Cagney, Lupe Vélez y Ramón Novarro de ayudar al comunismo en California. Ella lo refutó públicamente. En particular, el problema de Dolores se remontaba a 1930, cuando asistió a la exhibición de algunas contiendas de la película del director ruso Sergei Eisenstein, Que viva México.Según el autor Ronald Bergen en su libro Sergei Eisenstein: A Life in Conflict, cuando la película estaba casi terminada, Stalin dio órdenes de que cancelaran la filmación y enviasen lo que tenían rodado a Moscú, para su edición. Eisenstein no supo qué pasó con la película. Por suerte, los acusadores dejaron de perseguir a Dolores. En la Ciudad de México invitaron a Dolores a la inauguración del Palacio de Bellas Artes, encabezada por el presidente Abelardo Rodríguez y las figuras intelectuales y culturales más destacadas de la época. El acto tuvo lugar el 29 de septiembre de 1934. Su esposo la acompañaba.
Aunque Dolores fue aclamada, ciertos columnistas afirmaban que ella renegaba de su nacionalidad y hablaba mal de su país. Ella le comentó a la periodista Isabel Farfán:
—No hablé mal de mi patria. La admiro en sus virtudes y la amo en sus defectos…El pintor José Clemente Orozco la honró retratándola en varios dibujos y le dedicó una serie de grabados. Diego Rivera y Frida Kahlo invitaron a los Gibbons a Cuernavaca. Quiero que nos acompañen para que vean los murales que estoy pintando en el Palacio de Cortés, dijo Rivera. En 1935, Dolores filmó In Caliente (Por unos ojos negros), una película que marcó un cambio en su imagen. Este nuevo look captaría la atención hasta de las generaciones venideras. El autor Tom Tierney, recientemente, la incluyó en su libro Glamorous Latin Film Stars Paper Dolls. Le dio a Dolores el ‘primer lugar’ entre las 16 glamourosas estrellas de cine con raíces hispanas. Su libro era una colección de muñecas de papel impresas. Llevaban un vestido que usaron en una de sus películas e iban acompañadas de un segundo vestido, con descripciones de los mismos y notas biográficas de las actrices. Entre las elegidas figuran Jennifer López, Penélope Cruz, Salma Hayek, Cameron Díaz, Sonia Braga…
Dolores continuó trabajando en películas como I Live for Love (Vivo para amar). En 1936 protagonizó The Widow from Monte Carlo (La viuda de Montecarlo). En Accused (Acusada), ella interpretaría a Gaby Seymour, una bailarina experta en arrojar puñales. Dolores le dijo a su marido.
El rodaje será en Londres y quiero que me acompañes, amor. En el tiempo libre, disfrutaron asistiendo al teatro y museos. Me siento renovada, dijo ella de regreso en Hollywood. En 1937, la Universal le ofreció el melodrama The Devil’s Playground (La sirena del puerto), donde personificó a una bailarina. En Lancer Spy (El lancero espía) interpretó un papel de mujer fatal en un melodrama de misterio. Muchos fines de semana, Dolores y su esposo los pasaban a bordo de su yate con Errol Flynn y Lili Damita como invitados. Las parejas pescaban y luego desembarcaban en alguna orilla apartada. Errol tenía mucho sentido del humor. Vamos a cocinar al aire libre nuestros frutos del mar, bien ganados con el sudor de nuestras frentes,decía divertido. Diego Rivera vivía obsesionado con la belleza de Dolores y en Navidad de 1938, viajó a New York, donde ella posó para él. La pintó semidesnuda en un retrato. A finales de la década, la carrera de Dolores perdió mucho brillo con proyectos como International Settlement (Barrio Internacional) filmada en 1938 y en 1940 con The Man from Dakota (El sendero del odio). Estaba obsesionada por trabajar en un film dirigido por John Ford, pero la Fox no la tomaba en cuenta. Durante un almuerzo que dieron los Gibbons en su mansión un fin de semana, Archibaldo Burns y el productor Francisco Cabrera vinieron a proponerle protagonizar en México La noche de los mayas y le ofrecieron 25 mil dólares. —¿Qué puedo comprar con esa cantidad? —dijo y no aceptó. Cuenta el biógrafo David Bueno, en su libro Dolores del Río, historia de un rostro, que ese día Burns vio a Greta Garbo acercarse a Dolores. Y que aquella había posado el meñique sobre el vientre de Dolores y exclamado: ‘¡Qué magnífico ombligo!’, como si admirara una escultura. En marzo de 1940, Dolores nadaba en la piscina del rancho de Darryl Zanuck, donde se celebraba una fiesta. De pronto apareció a su lado Orson Welles. Este había llegado hacía poco a Hollywood; ella solo conocía su fama y talento. Orson se presentó, dispuesto a seducirla (era 10 años más joven que Dolores). Le confesó que estaba enamorado de ella desde los 11 años, cuando la había visto en Ave del paraíso. Su imagen semidesnuda produjo en mí un gran impacto y, desde entonces, ha sido mi fantasía erótica. Supe que algún día seríamos amantes, le dijo. La conversación fue muy larga. El magnetismo casi animal de Orson conquistó a Dolores desde el primer instante. El autor Frank Bradley comentó en su libro Citizen Welles, que aquel encuentro fue ‘un caso de combustión espontánea’. Orson había nacido en Kenosha, Wisconsin. Cuando tenía seis años el médico de la familia lo consideró un niño genio; a los nueve quedó huérfano de madre y a los 15 de padre. Estudió en la Todd School, de Illinois. A los 18 años viajó a Irlanda y comenzó a trabajar en el teatro. Al año siguiente se trasladó a New York y debutó en Broadway con obras de grandes dramaturgos. A los 19 años se casó con Virginia Nicholson, de 18, con la que tuvo a su hijo Christopher.Welles fundó la compañía de teatro Mercury, con gran éxito y también trabajaba en la radio. En 1938, el Día de los Difuntos, Orson Welles, junto a varios colegas, trasmitió por la radio, en la cadena CBS, una adaptación de la obra de H.G. Wells, La guerra de los mundos.El realismo fue tal, que causó auténtico pánico en los oyentes. Cuenta Luis Pérez Bastías en su libro Orson Welles que, de Nashville a Minneapolis, la gente creyó que de veras había una invasión de extraterrestres. Hubo hasta suicidios, a los que siguieron demandas judiciales. Este episodio sin paralelo le dio fama mundial a Welles y los estudios RKO lo contrataron en 1939 por la increíble cantidad de 225.000 dólares, más un porcentaje sobre las ganancias, para realizar dos películas con plena libertad para escribir, producir y dirigir. Ese año, él y Virginia se divorciaron. En el momento en que Welles conoció a Dolores, escribía el guión de Ciudadano Kane. Welles dirigiría y protagonizaría la película. La historia se basaba en la vida de William R. Hearst, el magnate de la prensa. A fines de marzo de 1940, recién acabada de conocer a Welles, Dolores inició los trámites de su divorcio de Gibbons. Los amantes trataron de llevar su relación discretamente. Invitaban a salir con ellos a Marlene Dietrich, quien consideraba a Dolores ‘la mujer más bella de Hollywood’. Dolores abandonó la mansión de Gibbons y se instaló en el 1455 de Stone Canyon Drive en Bel Air. Se sumergió en el turbulento mundo de Welles, que le hablaba de ocuparse de su carrera y de que escribiría una historia sobre México y la llevaría a la pantalla. El tenía mil proyectos a la vez. Hacía cine, teatro y radio, escribía y pintaba, y se metía en deudas sin fin.—Mira este bello regalo que te traje —se le aparecía con una fina joya.
Después, Dolores tenía que pagarla. En agosto de 1940, ella recibió un duro golpe con la muerte de su padre, don Jesús Leonardo Asúnsola. Los funerales se celebraron en Los Angeles. Sus restos serían más tarde trasladados a México. A Orson le fascinaba la calma de Dolores y su larga experiencia en Hollywood. El exigía su presencia a intempestivas horas y otras veces le pedía que lo dejara solo. En febrero de 1941 Welles aceptó la propuesta de ir a New York, a dirigir la obra teatral Native Son.
—Quiero que me acompañes —le pidió a Dolores.
Los reporteros los asediaron al llegar con preguntas.
—Tan pronto el divorcio de ella finalice, Dolores y yo intentaremos casarnos —les dijo Welles. En medio de gran publicidad, el 1 de mayo de 1941 tuvo lugar el estreno mundial de Ciudadano Kane en el Palace Theater de New York. Dolores se presentó del brazo de Welles, vestida de blanco. La crítica recibió con gran entusiasmo la película, innovadora en muchos aspectos, pero la mala distribución y la campaña en su contra, orquestada por Hearst, provocó un estrepitoso fracaso de taquilla. Aun así obtuvo nueve nominaciones al premio Oscar y ganó como Mejor Guión Original. Orson encargó a Orozco un retrato de Dolores. A ella nunca le gustó. El pintor estaba perdiendo la vista y casi no podía fijarla. Ella comentó disgustada: Pintó su tragedia en mi rostro. En 1943, Dolores participó en Journey into Fear (Jornada de terror), un suspenso de espionaje que la dejó insatisfecha. Según Barbara Leaming, en su libro Orson Welles: A Biography, en febrero este tenía que partir a Brasil a filmar el carnaval de Río de Janeiro. Dolores estaba ansiosa por su sentencia de divorcio para casarse de inmediato con Orson, pero no pudo ser. El se fue solo y se dedicó a divertirse en el carnaval de Río. No contestaba los cables ni las llamadas de Dolores. En ese período se hizo efectivo su divorcio. Al regreso de Welles, Dolores lo citó en un hotel de New York, pero él ya estaba enamorado locamente de otra actriz: Rita Hayworth. El acudió cuatro horas más tarde, tenía miedo de enfrentarla. Al final, Dolores puso punto final a la relación. Esa decisión le desgarró el alma, dijo un amigo. Welles era el amor de su vida, pero ya nada tenía sentido. La carrera de Dolores se debilitaba en Hollywood y regresó a México, decidida a buscar otro camino. La industria cinematográfica mexicana se había desarrollado. El día que cumplía 39 años, Dolores ofreció una fiesta en el Ciro’s, un exclusivo centro nocturno de la alta sociedad. Pocos días más tarde, se encontró allí con Archibaldo Burns, accionista del Ciro’s. Pidió que se lo presentaran. No lo reconoció. El había estado en su casa de Hollywood para ofrecerle filmar en México. Burns fue a saludarla. Ese mismo día, surgió un romance entre ellos, pero la relación se enfrió, según él por los aires de ‘diosa de Hollywood’ que ella se daba, esperando ser adorada. Para entonces, Dolores había encontrado La Escondida, una propiedad con dos mansiones, rodeadas de jardines, en la calle Rosalía, en Coyoacán. El famoso director Emilio ‘Indio’ Fernández se había jurado que dirigiría a Dolores Del Río algún día. Vio su oportunidad de poder convencerla para el papel estelar de Flor silvestre. El galán sería el guapísimo Pedro Armendáriz. Según Adela Fernández, la hija mayor del director y autora del libro El Indio Fernández, vida y mito, Dolores temía degradar su imagen de diva hollywoodense encarnando a una campesina. El Indio le habló: Si a su belleza y su fama le agregamos el espíritu trágico del pueblo mexicano, téngalo por seguro, Lolita: conquistará a Europa y agregó: Tiene que ganarse el cariño de los mexicanos, que andamos muy resentidos con su actitud de menosprecio. Necesita expresar que se siente orgullosa de ser mexicana, que simpatiza con los oprimidos y maltratados. Usted no debe sustraerse del drama de la Revolución. Y, si participa en una película que se conduela de esos hechos, México llegará a idolatrarla, Acepto, exclamó Dolores.
El 11 de enero de 1943 comenzó la filmación. El Indio era temperamental. Y un día casi golpea a Dolores.
Al estreno no fueron más de 15 personas, amigos suyos, pintores y escritoras. Dolores se sintió muy humillada. Pero las críticas fueron buenas. Más adelante, Flor silvestre se convirtió en un éxito de taquilla. El Indio, que ya estaba perdidamente enamorado de Dolores, insistió en volver a trabajar con ella y engrandecerla. Escribió la sinopsis de María Candelaria en 13 servilletas de papel, mientras bebía unas copas en un bar. Fernández le entregó el ‘tesoro’ a Dolores como regalo de cumpleaños. El 15 de agosto de 1943 comenzó el rodaje en Xochimilco y desde el principio fue una tortura para ella. Dolores tenía que filmar descalza en los lodazales y se le lastimaban sus pies. En una escena tuvo que aparecer con una cerdita muerta estrujándola entre sus brazos y el Indio repitió la toma una y otra vez hasta que el animal se descompuso y los parásitos llagaron los brazos de ella. El biógrafo David Ramón, autor de la serie Dolores Del Río, Un cuento de hadas, cuenta que el Indio golpeó a Dolores y a su mamá frente a todos y ella le dijo:
Me retiro, no terminaré la película. Los días pasaron sin que Dolores apareciera. Ella merecía una disculpa pública y el Indio se la dio a su estilo ante todos los participantes del rodaje. Le pido perdón a la actriz, pero no a la mujer, dijo.
Según Adela Fernández, todos conocían ‘en silencio’ los amores de ellos. Pero era difícil imaginar tan insólita unión. Dolores era una gran dama, una mujer exquisita y el Indio tenía vocación de pleito. Hasta había confesado haber matado al amante de su madre cuando tenía nueve años de edad. Paco Ignacio Taibo, autor de Dolores Del Río: Mujer en el volcán, descubre en su biografía a una Dolores contrastante. Por un lado, una estrella que se empeñó en parecer exquisita, distante y envuelta en un halo de silencio lejano; por otro, a una mujer apasionada, sensual, rebelde, de grandes y tormentosos amores. María Candelaria fue premiada en el Festival de Cine de Cannes y se convirtió en un clásico. Dolores protagonizó Las abandonadas y fue nominada para el Ariel de plata (versión mexicana del Oscar), a la mejor actuación femenina. En esa época sostenía un romance con Alvaro Gálvez y Fuentes, un hombre de la radio al que llamaban el bachiller. El idilio se desvaneció. Ella filmó tres películas: Bugambilia, La selva de fuego y La otra. En esta etapa sostuvo un affair con Tito Junco. John Ford, su ídolo, le ofreció el papel protagónico de El fugitivo, junto a Henry Fonda, filmada por la RKO.
Más tarde, Dolores protagonizó La casa chica. Después marchó a Argentina, donde estelarizó Historia de una mala mujer, junto a Fernando Lamas. Estableció una gran amistad con Eva Perón, la primera dama del país, a quien visitaba en la Casa Rosada. De regreso a México, en marzo de 1949, comenzó el rodaje de La malquerida, en Toluca. En una escena Dolores tenía que abofetear a Columba Domínguez, una jovencita que hacía de hija suya y estaba viviendo en la vida real un romance con el Indio, quien la había llevado al estrellato. Fue una escena tensa para todos comentaron los del equipo. En una breve visita a Mérida, una adivina le hizo una predicción. Está por llegar a su vida el verdadero amor y una gran felicidad. A finales de 1949, conoció a Lewis Lou Riley, un norteamericano de 35 años, nacido en Pensilvania y radicado en Acapulco, donde había fundado el Club de Yates. Casado y divorciado dos veces, Lou había sostenido también un romance con Bette Davis. El era el amor que le habían augurado. Lou le daría el equilibrio emocional que necesitaba. Las idílicas playas de Acapulco fueron testigo de su romance. Los dos compartían los mismos gustos. El 19 de febrero de 1950, Dolores recibió una enorme canasta de orquídeas. Me la ha enviado la duquesa de Windsor, exclamó con sorpresa,. Desea que la reciba, a ella y al duque de Windsor. La famosa pareja real llegó a las siete de la noche a la residencia de Dolores. A la 1:30 de la madrugada, cuando se retiraban, el Duque le dijo:Usted es una exquisita anfitriona. Dolores se hizo construir una casa en Acapulco para estar más cerca de Lou. Ella filmó Deseada en Mérida y Lou la acompañó. Después trabajó en Doña Perfecta, la película con que ganó el premio Ariel de plata por la mejor actuación femenina. A principios de enero de 1952, Dolores comenzó a protagonizar en México la novela radial El derecho de nacer, del autor cubano Félix B. Caignet. A pesar de su estable relación con Lou, Frida Kahlo estaba rabiosamente celosa de Dolores. En el libro Soñar con los ojos abiertos: la vida de Diego Rivera, su autor Patrick Marnham cuenta que, en 1953, cuando le amputaron la pierna a la pintora, ella le dijo a Diego, amenazándolo. Le enviaré la pierna amputada a Dolores del Río. Ese año Dolores actuó en el film Reportaje. Al año siguiente, rodó Señora ama. Y ganó de nuevo el Ariel de plata por mejor actuación femenina en El niño y la niebla.
Había estudiado actuación con Stella Adler y, junto a Lou, había fundado la compañía Producciones Visuales.
En septiembre de 1956, regresó a México para comenzar el rodaje de ¿Adónde van nuestros hijos?, su primera película en colores. En mayo de 1957 la invitaron como jurado al Festival de Cine de Cannes y tuvo el honor de ser la primera mujer que lo integrara. Fue designada vicepresidenta.
Jean Cocteau, otro de los jurados, se la robó para él y Begum Yvette, esposa del Aga Khan, líder espiritual de los musulmanes, la invitó a su mansión. Dolores comenzó a padecer de artritis deformativa y los dolores que tenía eran horribles. Dormía en el piso como le habían recomendado, pero también sufría de bronquitis. A fines de noviembre, Diego Rivera murió y ella tuvo un colapso nervioso, y ni al sepelio pudo asistir. Poco después, el 24 de julio de 1958, hacía su soñado debut teatral en México en el Virginia Fábregas, con la obra de Oscar Wilde, El abanico de Lady Windermere. Las críticas no fueron buenas, pero el teatro se llenó. Dolores aceptó el reto de coprotagonizar junto a María Félix, el film La Cucaracha, que dirigiría Ismael Rodríguez. La prensa trató de enfrentarlas como rivales, pero ambas se hicieron grandes amigas Terminado el rodaje, Dolores partió con Lou a un viaje al Oriente que finalizó en Japón. A Cuba fue a cumplir un contrato televisivo. Los cubanos la idolatraban. Tras 10 años de noviazgo, Dolores y Lou Riley se casaron en New York el 24 de noviembre de 1959.
Hacía 18 años que no filmaba una película en Hollywood y la Fox la contrató para actuar con Elvis Presley, el rey del rock & roll, en Flaming Star (Estrella de fuego). Dolores hacía el papel de la madre india de Elvis. El se sintió honrado de trabajar con ella y se portó respetuoso y encantador. La crítica alabó la actuación de Dolores una vez más y su perdurable belleza. Dolores coestelarizó junto a Libertad Lamarque El pecado de una madre. Las dos divas se llevaron muy bien, aunque sus estilos y personalidades eran diferentes. En julio de 1961 fue invitada al IV Festival de Cine de San Sebastián, España. Su madre padecía del corazón hacía mucho tiempo y estaba delicada. El domingo 13 de mayo de 1962, Dolores se fue muy preocupada por doña Antonia para la Sala Chopin donde presentaba la obra Espectros. Al terminar su actuación vio llegar a Lou a su camerino y por su rostro demudado supo que su madre había muerto. En julio de 1962 Dolores fue nombrada vicepresidenta del Festival de Cine de Berlín. En el hotel los ladrones le dieron una sorpresa.¡Me han robado más de medio millón de dólares en joyas! exclamó ella.
Dolores y Lou compraron otra casa en Acapulco más de su gusto. Allí recibieron a la princesa Soraya, la ex emperatriz de Irán, que había sido repudiada por su esposo, el Sha, por su infertilidad. También habían comprado un lindo apartamento en Newport Beach, California. Dolores y Lou pasaban el tiempo entre su casa de Coyoacán y Newport Beach. Ella dedicó parte de su tiempo a fundar la Estancia Infantil, de la ANDA, y a ayudar a la Casa del Actor. La última actuación de ella en el cine fue breve, en The Children of Sanchez (Los hijos de Sánchez) en el papel de abuela. En 1982, su salud se deterioraba. Aparte de su artritis le diagnosticaron una hepatitis que, tardíamente detectada, se había hecho crónica y se convirtió en cirrosis hepática. Instalada en su apartamento de Newport Beach, veía pasar las horas sufriendo y a veces le daban hemorragias. Aun así tuvo valor y fuerzas para hacer su testamento, repartir sus pertenencias y disponer su funeral. Quería ser cremada y que sus cenizas fueran llevadas a la Catedral de México, donde debía celebrarse una misa. Luego serían trasladadas a la cripta del panteón Francés de San Joaquín, junto a sus padres. El día 11 de abril entró en una crisis y murió a las 3:55 p.m. en los brazos de Lou.

(Nota del editor: este texto está en el sitio de yahoo.com como respuesta a la pregunta Como murio la desaparecida dolores del rio y a qué edad murio? el cual hemos querido poner en nuestro sitio como un homenaje a la efemérides de la actriz que este día hubiera cumplido 105 años de haber nacido en la ciudad de Durango, Dgo.)  En este sitio pueden encontrar así mismo los siguientes textos en relación a Dolores del Río.

Dolores del Río: la deseada

Dolores del Río: sus películas

Estrella de fuego (flaming star) con Elvis Presley

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Dolores del Río nació hace 105 años, 10.0 out of 10 based on 1 rating

2 comentarios en “Dolores del Río nació hace 105 años”

  1. Estupendo texto, ideal para recordar a tan bella dama y gran actiz. El investigador y periodista David Ramón, quien es experto en el tema, ha recopilado muchos anécdotas sobre la vida de la señora Del Río , bien vale la pena acudir a sus textos.
    El que escribe estas líneas tan solo tuvo pocas oportunidades de hablar con ella , la primera en la estancia Infantil de la ANDA. Cuando la vi quede cautivado por su gran personalidad, su voz de notoria ternura , belleza y gran personalidad. Sin duara toda una dama y luminaria de nuestro cine.

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  2. hermila galvan k dice:

    Muy completa e interesante reseña sobre Dolores del Río…me encantó

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