Cuando publiqué en este mismo sitio, en 2007, mi texto “Tony Curtis: el niño bonito de la Universal”, compuesto de tres partes, en la segunda de ellas, al referirme a la comedia “No es dama es mi mujer” lo hice en los siguientes términos: El grato recuerdo que guardo de “No es dama, es mi mujer” (Who was that lady, 1960) vista por última ocasión, hace unos 40 años, en el cine Plaza, es que se trataba de una enredada comedia, en la cual todas las situaciones absurdas se desataban a partir de que Janet Leigh entraba a la oficina de su esposo Tony Curtis, a quién encontraba en los brazos de una de sus alumnas, dándole un apasionado beso y siguiendo el sabio consejo de que aún agarrándolo a uno con las manos en… salvo sea la parte, hay que negarlo, entonces se dedica, asesorado por su gran amigo escritor de televisión (Dean Martin), a urdir toda una historia sobre la chica, argumentando que era un agente del FBI, la cual estaba investigando a Curtis. Y bueno, ustedes ya saben, una mentira lleva a otra y en el caso de “No Es Dama, Es Mi Mujer” a una serie de disparatadas situaciones, desarrolladas a un veloz ritmo, por el veterano director George Sidney”.
Dado la anterior, cuando me la tope en el sitio de descargas www.vagos.es no dude en bajarla a mi computadora, con toda la intención de confrontar mi memoria sobre ella, tanto en el sentido de la apretada síntesis que hice de ella en junio de 2007, como del grato recuerdo de comedía ágil y entretenida que conservaba.
En España pasa con el título de “¿Quién era esta chica?” y que es como la pueden encontrar en el mencionado sitio de www.vagos.es, afortunadamente en versión dual en inglés y español, incluidos los subtítulos, por lo cual no tenemos que soportar que los actores sean doblados y que se pierda mucho de su gracia y doble sentido en los diálogos por una mala traducción.
Entrados en gastos resulta que la síntesis, como casi todo lo que se deja a la memoria, resulta un tanto imprecisa y vayamos a la rectificación. El químico y maestro David Wilson (Tony Curtis) es atrapado infraganti por su dulce esposa Ann Wilson (Janet Leigh), cuando esta besando en su salón de clases a una de sus guapas alumnas. Obviamente Ann monta en cólera y se marcha del lugar amenazando a David con que ese mismo día tomará un avión a Reno, Nevada, para tramitar el divorcio. Al poco tiempo llega al cubículo de trabajo de David, su amigo el solterón playboy Michael Haney (Dean Martin), el cual cuando no anda persiguiendo chicas, escribe guiones para la televisión, profesión que pone al servicio de David, inventando la historia de que debe de decirle a Ann que en realidad es un agente encubierto del FBI, con la misión de vigilar en su universidad a los maestros que se dedican a investigaciones secretas y de las cuales se quieren enterar potencias enemigas y, precisamente la chica que estaba “apapachando” es una alumna extranjera al servicio de los comunistas, por lo cual, en cumplimiento estricto de su deber, la estaba seduciendo para poder sonsacarle los nombres de sus jefes.
Gracias a la habilidad verbal de David y Michael, Ann se traga la disparatada historia de espías, perdonado a su marido, que a sus ojos se eleva a los niveles de un héroe. Sin embargo las cosas se complican al llegar a las oficinas del FBI en la ciudad, que en el departamento de utilería de la CBS, se imprimió una tarjeta de identificación como agente del FBI a David. Mandan al bonachón Harry Powel (James Whitmore) a investigar las razones de dicha expedición y se presenta en la casa de David y, Ann la cual supone que quieren hablar con su marido para regañarlo y correrlo por haberle divulgado su secreto, le confiesa todo a Harry, que en ese momento, simpatiza con el marido y su “inocente” broma, por lo que le promete que regresara en la noche, para aclarar las cosas con David.
Y hasta aquí dejamos el relato de la historia, en que terminan por aparecer verdaderos agentes comunistas, que toman por cierta la personalidad y labor de David, porque en rigor lo que sigue hay que disfrutarlo viendo “No es dama, es mi mujer”, que retoma los elementos de la screwball comedy, tan en boga en los años treinta en el cine norteamericano y la cual de manera intermitente ha seguido influyendo o recuperándose en algunas cintas, en particular entre los años 1959-1966 en hubo un resurgimiento de este popular subgénero de la comedia americana.
El hábil y eficaz artesano George Sidney, al que quizás una revisión exhaustiva de su obra, en particular sus aportaciones a la comedia musical, al melodrama, la comedia americana y sus heterodoxias en el género de aventuras con la versión de “Los tres mosqueteros”, protagonizada por Gene Kelly y Lana Turner, así como por la siempre recordable “Scaramouche” con Stewart Granger, Janet Leigh y Eleanor Parker, le permitiría ocupar un sitio entre los directores autores del cine norteamericano, supo imprimirle un ritmo dinámico a “No es dama, es mi mujer”, llevando a buen término la serie de situaciones absurdas e inverosímiles en que aprovechando el clima de la “guerra fría” imperante en la época de la realización del filme, posibilitaba llevar hasta sus últimas consecuencias, en aras de hacer reír al público, con la histeria colectiva de ver conspiraciones en todas partes.
“No es dama, es mi mujer” fue la quinta y última ocasión en que compartieron créditos Tony Curtis y Janet Leigh, los cuales estuvieron casados entre junio de 1951 y junio de 1962 en que se divorciaron, no sin antes procrear a sus dos hijas Jamie Lee Curtis y Kelly Curtis. Las otras cuatro cintas fueron “El gran Houdini” (Houdini, 53), “El escudo negro” (The black shield of Falworth, 54), “Los Vikingos” (The vikings, 58) e “Yo y ellas en París” (The perfect furlogh, 1958). Sin llegar a las alturas míticas de las parejas formadas por Tracy y Hepburn o Bogart y Bacall, es indudable que trasmitían buena química en sus apariciones juntos, en particular en las comedias “Yo y ellas en París” y en “No es dama, es mi mujer”, haciendo grata la visión de sus cintas y que como en el caso de la ya multicitada “No es dama, es mi mujer” se mantenga vigente, en la cual la presencia de Dean Martin tampoco pasa desapercibida y en la cual sin llegar a los extremos de su personaje abusador que encarnaba con su pareja Jerry Lewis, en las populares comedias que estelarizaron estos actores, así hay momentos en que pareciera querer tratar a Tony Curtis, con el mismo sadismo y aprovechamiento de las debilidades y buen corazón del personaje de David, como lo hacía con los personajes bobos y bien intencionados que encarnaba Jerry Lewis; pero no hay que ir muy lejos en las comparaciones, porque en rigor el tipo de comediante de Tony Curtis, está más cerca de las buenas maneras de Cary Grant, que en las exageraciones de visajes y alaridos de Lewis. (Lo que si hay que destacar en relación a Dean Martin es que el tema de la película “Who was that lady”, fue bastante popular en aquellos años)
En fin que afortunadamente la posibilidad de volver a ver “No es dama, es mi mujer” no resultó frustrante en tanto que el buen recuerdo que de ella teníamos pudo ser ratificado, así que no dudamos en recomendarle su visión, ya que pasará un buen rato entretenido.
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