Hay que reconocer que, a pesar de lo difícil que resulta transportar a la pantalla una obra tan complicada desde muchos sentidos como lo son los cuentos de Lewis Carroll, la industria cinematográfica no pierde oportunidad de volverlo a intentar. A pesar de que casi siempre se quedan cortos entre lo que muestran en la pantalla y lo que se puso en el papel. En esta ocasión, y tratándose de Tim Burton, me acerqué a la película con la esperanza de que la locura de Burton pudiera finalmente hacerle justicia a la del matemático inglés con su versión de Alicia en el país de las maravillas.
El resultado está a debate, por un lado, Burton emprende, con bastante arrojo me parece, la aventura de reinventar la historia por su cuenta. No se queda a repetir otra vez el mismo cuento y nos presenta una segunda parte, en la cual, una Alicia joven y a punto de casarse (obviamente-siendo la Inglaterra Victoriana – contra su voluntad) regresa a “Underland” (ya no “wonderland”) que ahora es un sitio real, no parte de un sueño (a pesar de que tarda una eternidad en darse cuenta) y que presenta una historia que se monta en la épica clásica. La búsqueda de la heroína que pueda derrotar al Jabberwock y poner fin a la tiranía de la malvada reina roja (mezclada con la reina de corazones).
La recreación de Wonderland/Underland por parte de Burton es excelente, apegada a sus gustos estrambóticos, incluso hay lugares francamente “bonitos” ( para los gustos burtonianos) y paisajes extraordinarios. Los personajes están maravillosamente hechos, tanto los maquillados como los realizados con computadora y el Jabberwock (un poco menos el Bandersnacht) es francamente espectacular. La idea de hacer una película sobre la conversión de Alicia de niña en mujer, aunada con un mundo en donde las cosas ya tienen otro valor, uno más “serio” y en donde no se trata solo de caminar, como dijo el gato de Cheshire, para inevitablemente llegar a algún sitio, sino donde ya se está buscando un propósito en la vida, me gusta mucho y creo que en términos generales se logra, aunque hay un par de problemitas que, desde mi gusto, impidieron que se completara la transición de Alicia de un clásico del absurdo a un clásico de lo épico.
El primero es el sombrerero, no se a que se deba, si es el guión o es nada más Johnny Deep o es que uno de los personajes que destilaban como ninguno la locura y el non sequitur del cuento es forzado a convertirse en un individuo “serio”. De cualquier manera, el sombrerero me irritó constantemente durante toda la película, simplemente no estaba a tono con la locura de los demás. Y cuando eso le pasa al sombrerero loco, algo ya no funcionó. Entiendo que se necesitaba de algún mentor para la heroína, como exige la épica y que Burton no podía poner a Deep de Alicia y dado que a éste se le vendió como la estrella de la película (lo cual pudo haber sido el error inicial), tenía que darle un papel más amplio, pero realmente hizo pedazos al sombrerero, obligándolo a entrar en cordura demasiado tiempo, haciendo de su locura algo accidental y no parte íntegra del personaje y además poniéndole encima un running gag con la pregunta del cuervo y el escritorio, que fue tan brillante en el libro precisamente porque solamente aparece una sola vez en la obra. Si la cinta necesitaba un mentor (que doblara además como interés pseudoromántico de Alicia, otro motivo de que me pareciera fuera de lugar el sombrerero) tendría que haber sido el Caballero Blanco (de A Través del Espejo), que simplemente no aparece en la pantalla, en fin, supongo que es cosa de gustos.
La otra es la historia de Alicia en el mundo “real”, se nos presenta la clásica escena de la niña a la que quieren hacer mujer contra su voluntad, forzándola a dejar fuera el mundo imaginario de su niñez. Todo esto está muy bien, el problema es que la resolución no podría ser más apresurada, Alicia sale del agujero del conejo, regaña a cada uno de los presentes y declara su libertad, y nadie dice absolutamente nada. La sociedad represiva que quería casarla, la deja con la misma facilidad hacerse socia del dueño de la compañía y partir en busca de aventuras a China. No sé si achacar esto al hecho de que es una película para niños (pero si es Tim Burton, no es necesariamente para niños) pero el final se siente completamente fuera de caso. De hecho yo creo que nos la pudiéramos haber pasado mejor si Alicia decide quedarse en ese otro mundo.
Al final, sin embargo, se trata de una película bastante entretenida y memorable, curiosamente, Burton logra evitar eso en que muchos habían caído recientemente con Alicia y volver la historia oscura y terrorífica. Siguiendo el estilo del creador de cosas como Beetlejuice y Sleepy Hollow hubiera sido muy fácil para él hacerlo. Pero, curiouser and curiouser apuesta por una historia épica y transforma a Alicia, de una niña confundida, en un guerrero en armadura, que empuña la espada Vorpal. Como sea, Burton me ganó una vez que supe que iba ver al Jabberwock. Después de eso (y de ponerle la voz de Christopher Lee) le perdono cualquier cosa.
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