Carroll Baker: alguien que pudo ser un gran símbolo sexual de Hollywood

Escrito por on may 28th, 2010 y archivado en Actores y Actrices, Destacado, Galería de vídeo, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Carroll Baker: alguien que pudo ser un gran símbolo sexual de Hollywood

Al evocar a la rubia Carroll Baker con motivo de verla en alguna cinta o por salir a la conversación con amigos cinéfilos, más o menos de mi edad, me resulta siempre visible su imagen recostada en una cuna, casi en posición fetal llevándose su dedo pulgar derecho a la boca, en señal de estar chupándolo, mezclando con ello un sentimiento de desamparo con una sexualidad titubeante y la cual forma parte del cartel que se utilizó para promocionar el estreno de “Baby Doll” y la cual en México paso con el título de “Muñeca de carne” en la primavera de 1957.

Aquel poster y la reiterada visión del tráiler del mencionado film me llevaron a convertirme en un admirador de la belleza de aquella mujer, a la cual la Warner Brothers cuando la firmo en 1954, le veía posibilidades de convertirla en una seria contendiente de Marilyn Monroe, en la lucha por ser el “símbolo sexual” de los cincuentas, quedando eso, por diversas circunstancias, en una mera posibilidad, aunque en cuanto a dotes histriónicas es factible que Carroll tuviera mayor solidez que la mítica Monroe, para salir avante tanto en roles dramáticos como en comedias.

Carroll Baker nació el   28  de mayo de 1931, en Johnstown, Pennsylvania, Estados Unidos, en el hogar de origen polaco formado por Virginia y William Watson Baker, el cual era un agente viajero.   Tuvo una pequeña participación en la comedia musical de la MGM “Fácil de amar”, 1953, dirigida por Charles Walters y protagonizada por Esther Williams, Van Johnson y Tony Martin, en rigor sale solo en dos escenas y prácticamente hay que estar prevenidos para reconocerla, cuando les toque ver esta cinta en el canal de TCM, donde pasa seguido.

De enero de 1953 a agosto de ese año estuvo casada con Louie Ritter, yéndose a vivir a Nueva York después de su divorcio. En la urbe de hierro trabajo en varios comerciales para la televisión, al igual que tomaba clases en el Actor’s Studio y para mantenerse se convirtió en bailarina en un cabaret.  En la célebre escuela de teatro conoció al director Jack Garfein con el cual se casaría en enero de 1955 y se divorciaría del mismo en 1969, con el cual procreo dos hijos. Al mismo tiempo trabó amistad con Elia Kazan, logrando que la escogiera para el rol de Baby Doll Meighan, que sigue siendo el personaje por el cual es más recordada, esta seductora actriz.

Debo de aclarar que por circunstancias de mis escasos diez años en la fecha del estreno, no me fue posible ver “Muñeca de carne”, pero como señale líneas arriba fue suficiente el contemplarla en el cartel publicitario y en el avance de la cinta para quedar subyugado por esa chica, que según la publicidad contaba con 17 años de edad el personaje, puesto que para las fechas de la filmación ya andaba Caroll en sus primeros 25 años, pero todavía podía aparecer como adolescente, como lo hizo igualmente en “Gigante”, como la hija de Rock Hudson y Elizabeth Taylor, que era seducida por James Dean, como una forma de vengarse del rechazo de la Taylor hacía él.

Parece ser que cuando Nicholas Ray vio las pruebas que la Warner le realizó a Carroll Baker para contratarla, el director intentó que le dieran el papel de Judy, que finalmente haría Natalie Wood,  en “Rebelde sin causa”, pero las negociaciones no pudieron llegar a buen término por las insistencias del esposo de Carroll, para que regresara a Nueva York a trabajar en un obra de teatro. (Una de las razones para que la Baker tuviera dificultades para lograr una carrera estable en Hollywood, fue en parte la actitud de su marido y sus consejos en cuanto al tipo de papeles que le convenía aceptar).

En el libro “Elia Kazan: mis películas, conversaciones con Jeff Young”, al ser interrogado respecto a porque Carroll Baker no había vuelto a hacer nada comparable a su interpretación en “Baby Doll”, Kazan responde: “Tampoco es que haya tantos papeles interesantes. Realmente hizo una interpretación magnifica en “Baby Doll”, y era muy cercana a su propia vida”.

Por su parte Juan S. de Toro en su ameno e interesante blog CINEPARAISO  en su ensayo sobre la actriz, nos da una versión sobre las razones que llevaron a Kazan a poner a Carroll en el rol por el que más se le recuerda, señala de Toro: “Cuentan que cuando en el Actors Studio buscaban la protagonista de BABY DOLL, Kazan optaba por una actriz desconocida, pero nunca pensó en Carroll, barajó el nombre de Hope Lange y algún otro. Por aquellos días Marilyn en unión de Brando y James Dean asistía a las clases como oyente, se ponía en las últimas filas y no parpadeaba escuchando los consejos, las directrices del Actor y las palabras de Lee, que eran como un catecismo para ella. Todos los alumnos comentaban que el papel de Tennesee Williams estaba escrito para ella y daban por hecho que así sería,  tenía  unos registros que ella podía dominar como nadie, la inocencia,  picardía y la ambición. Carroll que ya estaba casada con el director y guionista Jack Garfiend, se moría por atrapar el papel e hizo lo indecible, según contó Brando, y muchas tardes al salir de la escuela, la actriz se subía al coche de Elia Kazan y pasaba la noche en su domicilio repasando el guión, detalle que Brando se sonreía al mencionarlo, pues según él, el guión reposaba en la mesa del despacho del director, mientras en otras estancias de la casa se daban los puntos y comas necesarios para convencer de la manera más vieja que una mujer convence a un hombre para conseguir sus fines”.

“Al final BABY DOLL se comenzó a rodar con Carroll Baker como protagonista, y ese fue el punto de salida de una joven actriz, que con la cara totalmente lavada, sin un ápice de lo que más tarde adornaría su esplendido físico, haría una interpretación prodigiosa, creíble, real y digna de tener en consideración. Por este papel fue nominada al Oscar a la mejor actriz en el año 1956. Eli Wallach, que también pertenecía al Actors y más tarde trabajaría con Marilyn en ese gran film que es “The Misfits”,  hizo el siguiente comentario al salir del estreno:”

“Carroll era la margarina para el personaje, podías moverla, olerla y saborearla a placer, porque todo en ella era natural como la vida misma, pero no dejé de recordar a mi amiga Marilyn y en algunas escenas veía el rostro de Norma frente al mío, en lugar del de Carroll. No obstante debo reconocer que está soberbia en el papel y se lo merecía. Tiene mucho porvenir”.

Se dice que la fama de problemática y difícil de Carroll Baker en la Warner se iniciaron, cuando después de haberle ofrecido protagonizar una serie con historias basadas en cuentos de Erskine Caldwell, se rehusó a participar en dicho proyecto, por lo cual no fue apoyada en sus pretensiones de ser prestada a la 20th. Century Fox para la cinta “Tres caras tiene Eva” y por la cual Joanne Woodward, que fue quién al final de cuentas encarnó a Eva obtuvo su Oscar de Mejor Actriz. Igualmente le ocurrió que no la cedieran a la MGM cuando se interesó en ella para actuar en “Un gato sobre el tejado caliente” y en “Los Hermanos Karamazov”, roles que terminaron en las manos de Elizabeth Taylor y Maria Schell, respectivamente.  de . Pero si fue prestada para el controvertido western “Horizontes de grandeza” dirigido por William Wyler, con Gregory Peck, Jean Simmons y Charlton Heston.

Como se negó a interpretar a la ninfómana Diana Barrymore, hija del célebre John Barrymore, en la biografía fílmica que sobre esta actriz realizo la Warner con el título de “Demasiado pronto y mucho” (Too much, too son) en castigo no la prestaron a la producción “El discípulo del diablo” donde habría compartido créditos con Burt Lancaster, Laurence Olivier y Kirk Douglas. En cierto sentido tuvo buen olfato para no estar en “Demasiado pronto y mucho” que fue un fracaso de taquilla, con un abotagado Errol Flynn en el rol de John Barrymore y Dorothy Malone, con varios años de más para el papel de la joven tormentosa Diana Barrymore.

Tuvo una agradable actuación en la comedia “No soy para ti” en la cual era la joven secretaria enamorada de su maduro jefe, un productor teatral, interpretado por Clark Gable, el cual en forma inteligente no cedía a las tentadoras proposiciones de su empleada, a la cual le permitía protagonizar la nueva comedia que producía, ya que la chica quería ser actriz, antes que secretaria. De cualquier manera tuvo algunas escenas románticas con el ídolo de su adolescencia y en sus memoria Carroll dice que: “Cuando me besó Clark Gable, tuvieron que sacarme cargada del set”, por la emoción de estar siendo abrazada por su amor platónico de juventud.

También de esos años es digna de destacar su actuación en el drama “Puente al sol”, sobre las dificultades de una americana que se casa con un japonés en los Estados Unidos, antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, pero al estallar esta, acompaña a su marido en su regreso a su país natal, en donde sufrirá el rechazo de una sociedad tradicional, que además la ve como su enemigo.

No recuerdo mucho de “Marcados por el destino” dirigida por su marido Jack Garfein, pero creo que era un drama pretensioso y supongo que así fue dado que fue la segunda y última cinta que dirigió Garfein, que tuvo que refugiarse en la televisión y en el teatro.

Su fama de rubia insaciable y glamourosa la ganó en su rol de Rina Marlowe, en la versión fílmica de la novela “The carpetbaggers” y que aquí llevó el título de “Los insaciables”, en donde con poco disimulo el autor de la obra Harold Robbins nos ofrece un retrato biográfico del magnate Howard Hughes y su relación amorosa, entre otras cosas, con Jean Harlow. Por su parte Alan Ladd logró una memorable actuación en su rol de Nevada Smith, el actor de westerns mudos, amigo del magnate, que si no se hubiera suicidado el actor, posiblemente le habría permitido un repunte en su carrera. Lo cierto es que Carroll Baker aparece super cachonda en “Los insaciables” a pesar de que la cinta tuvo muchos cortes de censura, los cuales no permitieron disfrutar a plenitud de la sensualidad desplegada en su rol de Rina y que fue la razón para que estuviera en otro “caliente” rol en “Sylvia” dirigida por Gordon Douglas y sobre todo en la reconocida biografía fílmica de la rubia platino Jean Harlow, en la cinta “Harlow”, dirigida igualmente por Gordon Douglas, la cual solo vale la pena de ver por disfrutar de la gala de sensualidad y cachondería desplegada por Carroll Baker, la cual había manifestado su deseo de venir a ocupar, con ese tipo de roles, el lugar vacante que como “sex-symbol” había dejado Marilyn Monroe con su muerte.

Entre “Sylvia” y “Harlow” viajo, en 1964,  a Kenia a protagonizar al lado de Robert Mitchum el film de aventuras selváticas “Aventurero en Kenia”, mencionable por la anécdota de que el jefe de la tribu Massai que colaboró en el rodaje del film, manifestó su deseo de desposarse con la actriz, estando dispuesto a pagar por ella 150 vacas, 200 chivos y ovejas, así como 750 dólares. Generosa oferta que fue rechazada por la actriz.

Igualmente, antes de “Harlow” participo con el gran John Ford en el esplendido western crepuscular “El ocaso de los cheyennes” y que en España se conoce con el título de “El gran combate”,  y parece ser que durante el rodaje del film la carrera de la actriz se vino a pique en los Estados Unidos por problemas personales con un poderoso amante, sin que en este boicot tuviera nada que ver su capacidad profesional.

Sobre esto  Juan S. de Toro en su ya citado ensayo sobre Carroll Baker, publicado en su blog CINEPARAISO lo cuenta de la siguiente manera: “Hay un capitulo en la vida de Carroll del cual a ella no habla, lo tuvo prohibido en todos los medios de la prensa. Hasta la misma productora y su manager en los tiempos en que rodaba a las órdenes de John Ford “EL GRAN COMBATE”, mandaron sendos telegramas a los principales rotativos y el tono empleado en ellos, según me han informado, era insultante y amenazador. Por este motivo la actriz tuvo que soportar durante muchos años una censura aplastante hacia su trabajo y fue silenciada. De todos es sabido la influencia de la mafia en muchos organismos, tanto artísticos, como políticos, el poder que ostentaba es y sigue siendo inmenso y no podía escaparse, sobre todos en aquellos años dorados del cine, nombres de actores, actrices, directores y sobre todo productores. Hasta el mismo Brando durante el rodaje de EL PADRINO sufrió presiones de las que le costó años olvidar. Carroll Baker fue una de las muchas amantes que tuvo la desgracia de conocer muy de cerca la influencia de Frank Sinatra, de soportar sus famosas borracheras, sus desviaciones en el terreno del sexo, sus extorsiones, su irrealidad más absoluta cuando cada seis horas tenía que inyectarse cocaína, droga que la actriz fue obligada a consumir durante el tiempo que fue amante del mafioso Sinatra y de la que le costó sangre, sudor y lagrimas apartar de su vida, consiguiéndolo en una clínica en Suiza, antes de abandonar Los Angeles e instalarse definitivamente en Italia. Ese fue el motivo exacto y no otro, de que esta desaprovechada actriz cayera hacia ese pozo del olvido en que se dejan apartados muchos nombres importantes, aceptando para sobrevivir títulos nefastos que la mantenía con una cierta imagen,  ya rota en parte. Carroll durante su segunda carrera en el cine, que la desarrolló principalmente en Europa, concretamente en Italia, rodó films que no estaban a su altura de estrella de Hollywood y tuvo que adaptar su fama, sus costumbres, su familia y su vida, a los vaivenes de la mediocre calidad de los films que interpretó. Nada tenía que ver con aquella muchacha ambiciosa, alumna del Actors Studio, ni con la protagonista de BABY DOLL, y mucho menos como mujer ilusionada que era cuando compartía clase al lado de nombres como James Dean, Marlon Brando, Monty Clyft o competía con Marilyn Monroe en hacer cualquier personaje trascendental e impresionar a sus doctos profesores con un académico levantamiento de ceja o encandilar al escritor de fama, cuya obra iba camino de convertirse en pasto de pantalla. Ahora luchaba con uñas y dientes por sobrevivir, por seguir siendo Carroll Baker, pero una Carroll  totalmente diferente a la insinuante rubia platino que causó furor en los años sesenta, e intentando olvidar la huella profunda que el hombre de ojos azules dejó en su vida, disimulando las cicatrices que el tiempo, la maldad y la injusticia de la Meca del Cine sembraba sobre algunas bellezas impresionantes como ella, que sufrieron el escarnio de la mafia, cuando aparecían con sus largos y ceñidos trajes de satén blanco, haciendo levantar la libido de millones de hombres del mundo entero. Ahora solo subsistía en una Europa inclinada a la Nouvelle Vogue y en donde mujeres de su estilo no tenían hueco, salvo que un ojo avizor como Federico Fellini se fijase en ella, y eso fué lógicamente un sueño totalmente irrealizable, cuando las cuerdas que la sostenían estaban desgraciadamente rotas”.

He abusado de la cita por considerar, aparte de recomendar que vayan a la pagina de  Juan S. de Toro que esté manifiesta, correctamente, lo que uno puede decir sobre Carroll Baker, una actriz que en otras circunstancias podría seguramente haber ocupado un lugar destacado como “sex-symbol” del cine norteamericano y no como una mera posibilidad, amén de que una buena parte de los cerca de treinta films realizados en Europa, solamente unos cinco o seis tuvieron corrida normal de estreno en cines de México, lo cual hizo que le perdiéramos la pista a esta actriz y que muchos cinéfilos consideren que se retiró del cine en los años sesenta, por haber desaparecido su nombre de las carteleras de nuestro país. Cabe mencionar que en el año de 1977 filmo en nuestro país la coproducción México, italiana, española “Ciclón” dirigida por René Cardona Jr., pero lo cierto es sus años de arrobadora belleza ya habían quedado atrás, aunque no sus dotes actorales, que fueron aprovechas por Hollywood, como actriz de soporte cuando regreso a su país natal a mediados de los ochenta, trabajando en varias películas y series para televisión, datando del 2003, su última participación en la televisión en un capítulo de la serie “The Quantum theory”, pero indudablemente que Carroll Baker siempre será recordada por su interpretación en “Baby Doll”, aunque algunos solo hayamos podido verle algunos momentos en el tráiler del film, pero indudablemente que su imagen fija acostada en una cuna y chupándose el pulgar, en una actitud sugerente, siempre permanecerá en nuestra memoria.

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Carroll Baker: alguien que pudo ser un gran símbolo sexual de Hollywood , 8.0 out of 10 based on 1 rating

2 comentarios en “Carroll Baker: alguien que pudo ser un gran símbolo sexual de Hollywood”

  1. [...] Carroll Baker: alguien que pudo ser un gran símbolo sexual de Hollywood [...]

  2. m Reyes dice:

    Para mí Carroll Baker no fué un gran símbolo sexual por su físico principalmente. Tenía belleza pero era muy delgada, muy huesuda y nada voluptuosa. Además no proyectaba tanta sensualudad fuera de la pantalla. En sus películas (excluyendo “Baby Doll” y “The Carpetbaggers”) su sensualidad lucía actuada, no emanaba de ella en forma natural. Ella proyectaba más una imagen de dama elegante a lo Grace Kelly o Tippi Hedren, o sea una imagen sensual más pasiva. Creo que con esta imagen hubiera tenido mucho más éxito en Hollywood, pués era y es una excelente actríz.

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