El deseo de Belle de jour

Escrito por Sofía Camacho Padilla on feb 19th, 2010 y archivado en DVDver, Destacado, Directores, Galería de vídeo, Galería fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

El deseo de Belle de jour

El deseo es una cuestión problemática y perversa que no puede consensuarse. Lo instintivo e irracional del deseo queda más plasmado en esta obra que dentro de la concepción idílica y comercial de la estética hegemónica. Luis Buñuel en “Belle de jour” (Bella de Día)  nos ofrece una gama de escenarios donde diversas prácticas sexuales tienen cabida, prácticas lejos de ser codificadas y estandarizarlos en una sexualidad aceptada como normal y correcta. La frustración sexual del personaje principal y después el reequilibrio que encuentra mediante la prostitución dejan ver la evolución de un deseo  particular. La escenificación del deseo en diversos momentos hacen la caracterización de Belle de jour.

La película nos ofrece una narración desnuda, únicamente rota por las fantasías que acosan a la protagonista. Al inicio de la película, en el coche, la ausencia de deseo es lo que nos deja ver la frivolidad frígida de la mujer y la relación que por lo tanto establece con su marido. El castigo y la humillación que cree merecer por esta actitud pone de relieve su propia contradicción y su lucha interna. El nombre Severine podría remetirnos al francés sévère, severa: o sea, rigurosa, áspera, o dura en el trato. Pero es una dureza de niña bañada de inocencia. En un momento determinado, después de un par de flashbacks de su infancia abusada y mientras cruza por su cabeza la casa de citas, ella parece cansada y nerviosa y le pide a su marido que la acompañe hasta que ella se quede dormida. Él le dice que siempre será como una niña, una niña traumatizada. Hasta este punto el deseo se caracteriza por su ausencia, es un deseo reprimido, contenido. Se hace entonces evidente la necesidad de una alternativa para que este sea liberado.

En un segundo momento, después de que Belle de jour se ha sometido a su trabajo de complacencias y además ha sido descubierta por el amigo de su marido, otra fantasía nos revela el cambio. La protagonista está por enfrentarse a las consecuencias de su prostitución y, como en muchos momentos críticos, tiene una visión. El marido y el amigo le apuntan con un arma de fuego. Ambos disparan una bala que le da en la cabeza. Ella se encuentra amarrada y herida como Frida Kahlo en alguno de sus cuadros. Su marido se acerca tiernamente y ella, con el balazo en la frente le mira muerta, pero de deseo. Aunque sigue en la realidad de la obra siendo distante con él, le quiere y más que antes. En el mismo momento en el que todo podría salir a flote ella se siente más atraída y cercana a él. Aunque a su manera, le desea.

Así pues, Severine trabaja con su deseo, trabaja con él a nivel personal y luego social en un trabajo real, remunerado. Es sólo este aspecto el que es necesario caracterizar, ya que es este el leitmotiv de la obra. El deseo como motor de la acción humana, casi en el sentido de la voluntad de Schopenhauer. Voluntad o deseo que rige la personalidad y que tiene consecuencias fatales, de vicio  e insatisfacción.

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1 comentario en “El deseo de Belle de jour”

  1. Rafael Alcérreca dice:

    Al leer su crítica 42 años después del estreno de la película de Buñuel, en una muestra de cine legendaria, percibo en su comentario a un paciente cinematográfico que hay que actualizar en un diván posmoderno. En su percepción se diluyó el genio de Buñuel y dejó de fluir la creación del director español para convertir uno de sus mitos en una especie de animal disecado.
    No se imagina cuanto lo lamento. Sin embargo, la respeto, pues sé que los cadáveres cinematográficos ilustran y tienen una vida imaginaria por encima de la crítica. Saludos.

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