Si la Cosa Funciona: Woody Allen otra vez en Nueva York

Escrito por on dic 7th, 2009 y archivado en Comedia. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Si la cosa funciona

Si la cosa funciona

México, D. F. Noviembre de 2009. La buena noticia es que Woody Allen (1935) está de regreso en Nueva York, luego de una aventura europea que lo llevó a filmar cuatro películas en el Viejo Continente, dándole un Óscar por una de ellas a la delgaducha Penélope Cruz (1974).

Sin la dulce cercanía de Scarlett Johansson (1984) ha vuelto también a su temática de las relaciones interpersonales neuróticas, a las que es tan afecto, quizá porque en ellas se siente a gusto derrochando sus tildes autobiográficas.

Anda recorriendo salas en el mundo Si la Cosa Funciona (Wathever Works, 2009) en la que Woody se vale del astro consagrado en las series de televisión Seinfeld y Curb your Enthusiasm, Larry David (1947), su alma gemela en las pantallas caseras. Es una película de las que dicen de bajo costo pero que empero, tiene deslumbrantes resultados para regocijo de los fans del neoyorquino que por cierto, no suelen vivir en los Estados Unidos.

Allen nos ofrece aquí un nuevo retorno a sus antiguas manías. Es una exploración sobre las relaciones interpersonales y las agrestes geografías emocionales que algunos individuos tienen que surcar en las grandes ciudades, especialmente en Nueva York, según la versión a la que nos tiene acostumbrados el realizador de Brooklyn.

La historia, o por mejor decirlo, el grupo de historias, giran en torno a BorisYellnikoff, un intelectual cojo, malvestido y desaliñado que rompe con su esposa ricachona para vivir solo en un loft, y sin más ocupación que pasarse las mañanas con sus amigos sesentones en el café. Ahí, aparte de filosofar sobre la sociedad, recuerda que estuvo a punto de ser nominado al Premio Nobel por sus conocimientos en mecánica cuántica.

Boris es interpretado magistralmente y con soltura por Larry David, que en materia de comedia es un maestro pleno de facilidad y de soltura. El personaje es el alter ego de Woody Allen, un tipo que se siente genio y trata con desdén al resto de la humanidad. El director lo aprovecha para dar rienda suelta a un sarcasmo ofensivo e hilarante enderezado a los demás, especialmente a sus pequeños alumnos de ajedrez.

Como a Yellnikof no le bastan sus amigos para lanzar sus blasfemias e invectivas, el director hace que se dirija al público que esta viendo la película, en señal inequívoca de que no se siente comprendido por sus coetáneos, de que padece de una incomunicación desesperante.

Este loco anacoreta conoce a la despistada jovencita Melodie St. Ann Celestine (Evan Rachel Wood, 1987) que ha llegado a Nueva York huyendo de su casa en el profundo Missisipi. Esta atarantada dama que es víctima frecuente de las hirientes ironías de su mentor, termina casándose con él en una pareja tan dispareja como la queintegran en la vida real, el mismo Allen y la coreanita Soon Yi Previn (1973) que alguna vez fue su hija adoptiva.

Hay que decir que la Evan Rachel hace el papel de muchacha estúpida a las mil maravillas. Lo es tanto que en un momento dado llega a preguntar “¿Es que yo pertenezco a mi generación?” y así como ese, hay muchos otros gags que al parecer Woody no pudo insertar en sus cintas europeas, y que atesoradas con cuidado, han venido a poblar esta nueva y regocijante aventura.

La ciudad de Nueva York es ahora no solamente el escenario en el que unos seres vivos demuestran las complicaciones de vivir, del mismo modo en que el Zoo sirve de hogar a los elefantes, sino que Allen paga un tributo que ya mucho le debía; es también la urbe en el que todo es posible y las almas atormentadas que provienen de la desolada y retrasada provincia, con sus valores ancestrales, pueden encontrar su realización y felicidad plena en la ciudad cosmopolita.

Después de Melody, llegan a la megalópolis sus padres: Primero la madre, Marietta (Patricia Clarckson, 1959) que fue abandonada por el esposo infiel y luego el progenitor John Celestine (Ed Begley, Jr., 1959) que la busca arrepentido de su adulterio.

Marietta se enreda en un menage a trois con dos sujetos de la fauna culterana neoyorquina, que la conducen al reconocimiento público como artista y su exmarido descubre en un bar su verdadera afiliación de género. Melodie que ya se ha estado intelectualizando con los mensajes de su erudito y anciano marido, reencauza su existencia y lo mismo hace aquél. Nueva York se convierte por esta vez en la una woodiallenesca sucursal de Hollywood en la que todos encuentran su camino.

La retórica de Allen –hay que recordar que él mismo escribe los guiones-continúa deturpando los valores religiosos tradicionales y su línea argumental nos conduce a encontrar la solución enla selva siquiátrica en la que por esta vez, todo acaba bien. En el recorrido, Allen se muestra más ingenioso que en ocasiones anteriores; ha ido depurando su técnica narrativa, su conocimiento del homo urbens y alcanza un dominio absoluto del cine minimalista en el que es capaz de concentrar con alta densidad sicológica, a los ciudadanos neoyorquinos que según su particular visión, son pacientes ambulantes de analista, y esos logros que no son menores, los hace en medio de un estilo desopilante con el que las carcajadas hijas de un humorismo fino y sorpresivo, son la mejor catarsis.

En alguna ocasión Groucho Marx apuntó: “No se cómo dicen que yo soy divertido: Ayer estuve en un café tres horas y me aburrí muchísimo”. Lo mismo ocurre con Allen; aparte de extasiarse dando una temporada anual de jazz en el hotel Carlyle con su orquesta, se la pasa armando sus proyectos cinematográficos lo cual no tiene nada de divertido, y sin embargo, es capaz de escribir regocijantes textos que luego lleva a la pantalla. Y es que para ser humorista, a veces hay que cargar el alma de una buena dosis de frustración y desespero.

Textos relacionados:

Woody Allen: sus películas

Vicky, Cristina, Barcelona: el amor y sus vicisitudes

Vicky Barcelona, la otra conquista

Conocerás al hombre de tus sueños de Woody Allen

Woody Allen postula la evasión. Conocerás al hombre de tus sueños

Woody Allen y el derecho: hacia un estado ético

Conocerás al Allen de tus sueños

Asi pasa cuando sucede: una acre comedia de Woody Allen

Medianoche en París: entre la magia y la cotidianeidad

Media noche en Paris: la vuelta al pasado

Medianoche en París: Woody Allen se enamoró de la ciudad luz

Medianoche en París de Woody Allen, cine a la medida

De Roma con amor: un fallido Woody Allen

 

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Si la Cosa Funciona: Woody Allen otra vez en Nueva York, 10.0 out of 10 based on 1 rating

1 comentario en “Si la Cosa Funciona: Woody Allen otra vez en Nueva York”

  1. [...] Si la cosa funciona: Woody Allen otra vez en Nueva York [...]

Dejar una respuesta

Anunciante

Cineforever en Facebook

Síguenos en Twitter