Novelas europeas adaptadas al cine mexicano: IMPACIENCIA DEL CORAZÓN

Escrito por on nov 18th, 2009 y archivado en Actores y Actrices, Cine Mexicano. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Martha Mijares

Martha Mijares

Para los productores del cine mexicano de la multicitada Época de oro del cine mexicano y años contiguos, era familiar el encargar adaptaciones de obras clásicas, de novelas y cuentos de autores celebrados, en particular europeos.

El austriaco Stefan Zweig (1881-1942) fue seleccionado al menos en tres ocasiones: “Amok” (1944, dirigida por el español Antonio Momplet) “Feliz año, amor mío” (1957, con dirección del argentino Tulio Demicheli) y en 1960, “Impaciencia del corazón” (dirigida por el chileno Tito Davison).

A esta última la arreglaron con impurezas para un melodramón emplazado hacia 1912-1913, con sacrificio femenino si bien el personaje central es el teniente Ramírez, un militar personificado por Armando Silvestre.

El prólogo le asemeja a otra novela de Zweig, “Veinticuatro horas en la vida de una mujer”, con una mano empuñando una pluma y unas hojas de papel escritas sobre una mesa. Una voz masculina, cual si fuera la del autor, introduce y expone razonamientos de la paciencia y la impaciencia.

Tras los créditos entra en escena Ramírez, a quien están a punto de condecorar con una medalla al valor. Su voz en off expresa un cierto sinsabor por el reconocimiento y medita si supieran cuál ha sido su vida y su valor. Vendrá entonces un largo flashback que compone el resto de la película y concluirá una vez le prenden la medalla en la casaca.

Lo que recuerda el teniente Ramírez es cuando se incorporó a un escuadrón en Guanajuato. La tarde en que departía con sus nuevos compañeros -entre ellos un Julio Alemán, con bigote espeso y bastante cabello, antes de entrar a su etapa de galán juvenil urbano-. Entra una bella mujer a la cafetería donde están, a quien de inmediato miran, tras hablar de que en la provincia hay que tener cuidado, pues ellas pronto piden matrimonio. Una apuesta del grupito pone en la palestra el intercambio de miradas y atracción entre Ramírez y la mujer (Christiane Martell), a quien los guionistas aportan que es francesa y tiene poco de haber llegado, para solventar su acento.

Pronto, a Ramírez le invitan a una recepción en casa de los ricos. Su retraso obligado implica que le sienten en medio de Annette -la Martell- y otra joven (Martha Mijares). Se pasa al baile, Ramírez y Martell en el centro de la pista; él se percata que la joven está sentada, sola; va hacia ella, tarde se oye el aviso del Alcalde (Roberto Meyer): Ramírez pregunta si quiere bailar, ella se enfurece, descubrimos que está lisiada; los asistentes amonestan con los ojos a Ramírez quien se marcha avergonzado de la fiesta.

Al día siguiente tratará de recomponer la situación. La joven, Carmen, es la hija del rico y prima de Annette. Las visitas de Ramírez a la casa se harán frecuentes. El quid del drama es el silencioso enamoramiento entre Annette y él, y el despertar de ese sentimiento y obsesión de Carmen hacia él, de donde se avecinará el desenlace. La inducción de que él la pone de buenas y feliz se ofrece en una boda –la novia es una novel Dacia González-, empuja a la prima a que bailen. La canción es “Paloma bonita” en voz de Pedro Galindo.

El papá toma al militar como su amigo e incondicional de inmediato, lo involucran en su existencia; es como el esperado salvador, benefactor. Queda claro que Carmen desea algo más de él; el día de su santo del cual ni se recordaba, le hacen un obsequio costoso y le felicitan y abrazan como si ya tuviera compromiso con ella. Al venir el médico de la ciudad de México, el anciano suplica a Ramírez le interrogue acerca de la posible curación de la muchacha.

La película tiene exhalación teatral, con buen número de afanosas secuencias dentro de la casa y unas tantas externas. El diálogo con el doctor recae en el dolor, la paciencia, la impaciencia, el deber del médico, el tener que decir la verdad a los enfermos y ahorrarles falsas esperanzas. Ramírez es de la idea de otorgar esas ilusiones, ayudar para alentar el restablecimiento. Eso será su catástrofe, hará que la joven crea que le gusta y siente algo por ella, aunque en una plática él se sincera, dice que va a su casa por compasión. La trama de Stefan Zweig se revuelve en el melodrama a la mexicana, con la amenaza de Carmen de terminar con su dolor; su personaje es excesivo, se encoleriza y luego recapacita, atrae al hombre: en una secuencia de triple lectura sexual subyacente, se da un diálogo extremo, hablan en tercera persona, para confluir al besito de las buenas noches que se les da a las niñitas bien portadas, lo cual aprovecha para jalarlo y besarlo con osadía, lujuria reprimida, aunque la cámara permanece a distancia, sin primeros planos.

Ramírez huye al darse cuenta en qué se ha metido, pero una y otra vez será convencido de volver, por el sufrimiento del papá de Carmen, por Annette, que acepta perder su amor y serle fiel por siempre (en unos parlamentos rosas y cursis). La joven chantajeará con su silencio, su dejadez, su reclusión.

A Ramírez los guionistas Edmundo Báez y Tito Davison lo plantean de maniqueo, de que replantea su posición con facilidad, falto de energía, de no dar el paso definitivo –como sí lo da en un juego de ajedrez-, aunque incita a Annette que se larguen de ahí. La parte exorbitante del drama es cuando le persuaden que acepte comprometerse con la joven enferma para que se cure, y Carmen, dichosa y delirante en una escena exultante, es capaz de levantarse de su silla, dar unos pasos para ir hacia él; la cámara la toma primero de frente, para en el corte quedar lateral y verla avanzar, encorvada, esforzándose al límite, hasta desplomarse en el suelo sin que nadie lo evite, aun cuando al instante él la carga en brazos.

En lo que serían unas escenas intensas en las fronteras del Imperio Austro-Húngaro, pero en tierras guanajuatenses quedan en fatuidad de clase militar, de lo dizque repugnante de casarse con una lisiada para un oficial, Ramírez niega haberse comprometido, noticia que ya ha esparcido el papá. El temor de que crean que él se casa por dinero lo pone fuera de sus casillas (previamente se enfadaba con su compañero que decía que había encontrado una mina de oro). El rumor casi provoca duelos, enfrentamientos entre civiles y militares. La conversación afuera de la casa, entre el alcalde y el papá guía con la frase “ojalá y ella no se entere” a que la cámara ascienda y se vea la sombra de Carmen detrás de los vidrios de la ventana.

El jefe del regimiento (Luis Aragón) lo arregla por lo sano, siempre con el concepto de que es indigno que un militar se case de esa manera, de que el viejo ha enredado al teniente para que se case con la “tullida”. (En una pared de su despacho se ve colgado un retrato de Madero, lo cual toma sentido en lo que prosigue). El je decide asignarlo a otra plaza. La secuencia siguiente es un simple modelo de montaje, con Annette corriendo al cuartel para avisarle a Ramírez, le comunican que ha salido a la estación de tren; se apresura al andén, lo busca, el tren avanza, y en el último segundo ella trepa a la cola del último vagón. Él, apesadumbrado –lo cual no le creemos-, en silencio y solo en el coche; minutos más tarde se infiere que ha sido convencido de nuevo de retornar al lado de Carmen para salvarla.

Aquí da un volteón la trama, acondicionando el final. Annette y Ramírez llegan a la estación de Irapuato (los letreros nos lo indican). Descienden del tren dispuestos a tomar el de vuelta. Hay tumultos por toda la estación. Él va a enviar un telegrama o hacer una llamada telefónica para informar su decisión; entonces, junto con él nos enteramos que han asesinado al presidente Madero (estamos en febrero del 1913, ahora lo sabemos). De inmediato decide proseguir su viaje a la capital y envía a Annete a Guanajuato.

La irrecusable secuencia conclusiva se alarga y alista con otra fase de montaje: la joven esperando al pretendiente; Annete por llegar a la casa; arriba del tren, Ramírez mira el reloj, presiente lo que ha sucedido, que la joven ha tomado la resolución preanunciada por sus frases, cuando la hora de la cita pasó y él no llegó a cumplir su promesa.

La fotografía en color de Gabriel Figueroa para “Impaciencia del corazón” luce con los exteriores de Guanajuato, las panorámicas de la ciudad, las secuencias nocturnas y en las estaciones del ferrocarril; los primeros planos de Christiane Martell y Martha Mijares (sin evitar varios de pose de revista de la Martell y un “insert” añadido cuando toca el piano).

P.S.:“Impaciencia del corazón” fue la última película en que actuó Martha Mijares, si bien hay quien opina fue “Quinceañera”. Su personificación de la joven paralítica, con sus altas y bajas, sonaba que le redituaría un Ariel de despedida. No fue así.

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Novelas europeas adaptadas al cine mexicano: IMPACIENCIA DEL CORAZÓN, 7.0 out of 10 based on 1 rating

6 comentarios en “Novelas europeas adaptadas al cine mexicano: IMPACIENCIA DEL CORAZÓN”

  1. natalya lópez dice:

    Martha Mijares, una actriz con un muy límitado talento, bonita, nada más
    Cristian Martell bellezota, talento para actuar cero, cero

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  2. fernandez dice:

    Marta Mijares dejo una linda carrera, y muy buena actriz, pudo haber dado mucho mas pero se retiro y no quedo olvidada, yo desearia conseguir la pelicula Impaciencia del corazon, tengo varias de ella, y las disfruto aun, hace unos meses murio ELDA LOZA MAQUILLISTA DE LOS ANOS 5O , murio en la florida en la ciudad de San Agustin, una amiga mia era muy amiga de ella, pues vivia en Chicago, y vino a pasar unos dias con su hijo a Florida, por si no sabian su muerte, lo hago saber, Marta Mijares vive aun y ojala este gozando de muy buena salud. DIOS TE BENDIGA MARTA MIJARES Y GOZES DE MUY BUENA SALUD, ojala se sepa algo de ti, ayer disfrute de la pelicula ADONDE VAN NUESTROS HIJOS. hasta otro comentario

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  3. Daniel Montalvo dice:

    El personaje de Edith (como se llama en la novela) es muy complejo y, a mi criterio, Marta lo construyo con rigor; a pesar de que solo una vez vi la pelicula, recuerdo las miradas de Marta, que van de la colera a la de una mujer enamorada (o mejor dicho, deslumbrada) por el militar, pasiones que, a la par con su impaciencia del corazon, la encaminan hacia su propia muerte.Cuando halle esta pelicula en DVD seguro que la voy a comprar.

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  4. Laura dice:

    Hola:
    Alguien sabe donde puedo comprar esta película?. La he buscado sin exito.
    Saludos

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  5. Hola Fernandez Hola Laura si desean conseguir esa pelicula contactenme a Facebook, pues la tengo. Saludos Victor

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  6. Carmen González dice:

    Ojala consiguieran una entrevista con ella . Sus peliculas muy bonitas muy acorde a la epoca:
    Saludos.

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