Flor del desierto: The winning of Barbara Worth con Gary Cooper

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on nov 11th, 2009 y archivado en Western. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Portada del DVD de "Flor del desierto"

Portada del DVD de "Flor del desierto"

Sobre el western “Flor del desierto” (The winning of Barbara Worth” realizado en 1926 por Henry King, solo tenía la vaga idea de que había sido el film que sacó del anonimato y del mundo de los extras a Gary Cooper, enfilándolo a ser uno de los pilares protagónicos del “genero por excelencia” y una de las máximas estrellas del cine, desde finales de la década de los veinte, en un principio como exclusivo de la Paramount, para después prolongar su carrera, a partir de los cuarenta, por su cuenta hasta poco antes de su muerte acaecida en 1961, por ello cuando la encontré disponible para descargarla en el sitio de tripilandia.es en su apartado dedicado a “películas cine mudo”, aproveche la oportunidad, para poderla disfrutar.

Desde su prólogo en que nos muestra a los principales protagonistas en su travesía por el desierto, cuando niños, “Flor del desierto” capta nuestra atención, sobre todo por la capacidad del director Henry King y sus fotógrafos George Barnes y Gregg Toland para aprovechar la locación en el desierto Black Rock, en Nevada y con gran economía de lenguaje presentarnos una tormenta de arena, con acciones paralelas, que no queda más que maravillarse por el estupendo manejo del lenguaje cinematográfico, el cual no tiene nada de primitivo, conforme a nuestros prejuicios en torno a esta etapa del desarrollo del cine.

Para la época de la realización Henry King ya contaba en su haber con poco más de medio centenar de películas, entre las llamadas de dos bobinas y los largo metrajes, estando ya consolidado como un excelente director, cuya obra merece una amplia revisión, ya que estamos ante alguien que no puede ser tildado de simple artesano, como esta “Flor del desierto” nos lo comprueba.

En cuanto a Gary Cooper se refiere, quién hace el papel de Abe Lee, uno de los chiquillos que conocimos en la tormenta de arena y ahora se nos presenta unos quince años después, ya adulto, desde su primera escena se explica uno que por su apostura lograra llamar la atención del público femenino de la época y aunque no se queda con la chica Barbara (Vilma Banky), que prefiere al muchacho de la ciudad Willard Holmes (Ronald Colman), es indudable que Cooper pudo impactar a los espectadores, al grado de que se modificó su personaje, que en un primer tratamiento moría en una lucha con unos ladrones que pretendían despojar a Holmes y Lee de un dinero que habían conseguido para pagar a los trabajadores de la construcción de la presa, razón que llevó a agregar unas escenas extras del actor herido y unos cuantos close up, para resaltar su presencia, que en cierto sentido opaca a Ronald Colman. La bella Vilma Banky que para esas fechas era una gran estrella, resultó una tragedia el advenimiento del sonoro, ya que debido a su origen húngaro, no logró hablar el inglés sin acento de extranjera, por lo que después de realizar dos o tres películas tuvo que dar fin a su carrera cinematográfica, pero por lo visto en “Flor del desierto” era toda una belleza esta Vilma Banky.

Cabe destacar en el plano técnico la realización con maquetas del desbordamiento de la presa y las subsecuentes escenas con el agua causando estragos en una población, con su furibundo y descontrolado paso, que nos indican bastante sobre la capacidad de los cineastas, ya en esos tiempos para los llamados efectos especiales.

Como complemento a estas líneas en relación a “Flor del desierto” y su contextualización en la época de su realización acudimos al historiador William K. Everson el cual en su libro “El Western de Hollywood” publicado por Odin ediciones, en español en 1994 nos comenta: “…una de las pocas secuelas épicas que triunfaron fue “Flor del desierto” (The Winning of Barbara Worth, 1926), de Henry King, que quizás fue un éxito porque narraba una historia moderna, casi contemporánea, y contaba con un dúo muy popular de estrellas, Ronald Colman y Vilma Banky, y con un muy dinámico y recién llegado Gary Cooper. Por que se mantiene el mito de que Gary Cooper se convirtió en una estrella de la noche a la mañana por su breve (aunque en verdad muy buena) escena en “Alas” (Wings, 1927) es un misterio. Cooper interpretaba el tercer papel principal de “Flor del desierto”, el más interesante, y, desde luego, el que más simpatías despertó en el público”.

“El productor Samuel Goldwyn obviamente apreciaba la interpretación que Cooper estaba ofreciendo y la emoción que causaría entre el público y, puesto que tenía material de Cooper de tomas repetidas, decidió insertar algunas de ellas en el montaje final y suprimir la escena de la muerte, permitiendo que sobreviviera aunque la chica se quedara con Coleman, ¡un acto que aún le hizo ganar más simpatías! “Flor del desierto” estuvo en cartel durante ocho meses antes de que “Alas” se estrenara. Tanto la crítica como el público aplaudieron a Cooper como un nuevo descubrimiento, y “Variety” fue aún más lejos al decir que prácticamente le robaba la película a Colman y que tenía un gran futuro por delante. Tras esta acogida (aunque posiblemente se deba a que la película no fue muy recordada en los años posteriores), resulta difícil comprender por qué la Paramount propaga el mito de que se descubrió a Cooper en “Alas”; todavía es más difícil entender por qué el estudio no intentó sacar provecho de él inmediatamente, y decidió ‘protegerlo’ en pequeños papeles en “I”t y “Alas”.

“Flor del desierto” estaba basada –continua William K. Everson diciéndonos- “en una novela de Harold Bell Wright, un escritor mediocre al que Hollywood había tratado particularmente bien, pues adaptó muchas de sus historias como sucede en “The Shepherd of the Hills” (Destino de sangre), las concibió en Technicolor, con John Wayne como protagonista y Henry King en la dirección. El público descubrió a Wright por primera vez a través del cine, e ir a la fuente original debió ser inevitablemente decepcionante para él. Basada en hechos reales, “Flor del desierto” tenía como momento más destacado y como climax la ruptura de una presa, que formaba parte de un proyecto de riego para recuperar una árida tierra, y la consiguiente inundación que arrasa todo el pueblo. Incluso en los años veinte, cuando secuencias de catástrofes como ésta –inundaciones, incendios y terremotos y hasta el fin del mundo en “Noah’s ark”- eran relativamente frecuentes, la destreza de esta secuencia, tan magníficamente fotografiada por George Barnes y Gregg Toland, que combinaba convincentemente maquetas con reconstrucciones a tamaño natural, era bastante impactante y no resulta anticuada hoy en día”.

Y ya entrados en gastos y en relación al actor Gary Cooper vayamos con Larry Swindel, el cual en su libro “El último héroe: una biografía de Gary Cooper”, publicada por Editorial Planeta en 1981 nos señala: “Basada en un best-seller de Harold Bell Wright, auguraba una exhibición , comercialmente bastante efímera, del romántico equipo de Samuel Goldwyn, con Ronald Colman y Vilma Banky. La adaptación fue hecha por el prolífico Frances Marion, y sólo figuras de primera línea trabajaron en ella: como director, el famoso Henry King, la fotografía a cargo del maestro George Barnes, y los técnicos eran todos muy expertos, consiguiendo importantes innovaciones en efectos especiales, principalmente en una importantísima escena de una inundación provocada por el derrumbamiento de una represa. ‘Flor del desierto’ fue, de hecho, un éxito. No obstante hoy nadie la recuerda, salvo por ser la película que lanzó a Gary Cooper”.

“Los historiadores han exagerado tanto la envergadura como la importancia de su papel, aunque es indudable que la sorpresa y el éxito del filme se debió precisamente a él. Hay diversas versiones sobre cómo logró que le dieran el papel de Abe Lee, y algunas se contradicen”.

“Lo más probable es que Gary Cooper no hubiera leído la novela, porque leer no era precisamente una de sus aficiones, y mucho menos la lectura de obras de ficción. Pero había oído decir que la próxima producción de Goldwyn iba a ser una especie de western, y él creía que aquel tipo de película era el que mejor se le daba. Los westerns producidos con presupuestos importantes y por productores famosos eran poco frecuentes, pero Cooper también había oído decir que en “Flor del desierto” había un digno personaje secundario que era vaquero”.

“Cooper trató de concertar una entrevista con Samuel Goldwyn, y lógicamente al que vio fue a Bob McIntyre, que era el director de reparto y el jefe de producción. McIntyre se adjudicó el mérito de haber sido él quién contrato a Gary Cooper, mérito que le discutió Henry King; y años más tarde Sam Goldwyn estaba convencido de que había sido él personalmente quien descubrió a Cooper. Lo que es indiscutible es que para el papel de Abe Lee habían seleccionado a otro actor, y que tomaron a Gary Cooper como sustituto para cuando el otro llegara tarde”.

“El papel de Abe Lee se lo habían dado a Harold Goodwin, un mozalbete medianamente prometedor que había trabajado en numerosos westerns de poca monta, y que también había hecho un papel en un drama de espías, titulado “Secret Orders”, que tuvo un cierto éxito. Entonces McIntyre le contrató para “Flor del desierto”, con la promesa de que si salía bien, le incluirían en la lista de actores fijos de Goldwyn. Pero cuando comenzaron a producir “Flor del desierto”, Goodwin todavía estaba filmando “The Honeymoon Express”, una producción de Warner Brothers. Era bastante común rodar aunque el actor no estuviera presente, utilizando un sustituto, y fue así como al empezar “Flor del desierto”, Henry King le pidió a Gary Cooper que saliera a remplazar a Goodwin, en vista de que Cooper estaba allí disponible”.

“En su autobiografía, Frances Marion sugiere que Gary Cooper estaba en el estudio porque tenía una aventura con una de las secretarias de Goldwyn. La señorita Marion recuerda que ella estaba haciendo alguna cosa relativa al escenario, en el despacho de Goldwyn, cuando una secretaria le pidió que se asomara a la ventana y mirara a su larguirucho amigo que merodeaba por allí. ¿No quedaría perfecto para el papel de Abe Lee de la película? Frances Marion estuvo de acuerdo y se lo dijo a Samuel Goldwyn. Estaba tan convencida que finalmente hicieron una prueba a Cooper para aquel papel en concreto. Es más, Sam Goldwyn le echó la culpa a ella, cuando en determinado momento creyó que la película iba a salir mal debido a la falta de experiencia de Cooper”.

Flor del desierto’ fue rodada casi toda en escenarios naturales, en las Rocosas de Utah, en el desierto de Roca Negra de Nevada, y en el Valle Imperial de California. Antes de partir, se filmaron algunas escenas en el estudio de United Artists, de la Formosa Avenue, con los actores principales. Fue entonces cuando Henry King decidió probar a Cooper en el rol de Abe Lee, en serio, pero en secreto. Le había gustado su aparición en un par de tomas, pero le preocupaba su nerviosismo. Había una escena junto a un estanque, en la que Abe Lee metía las manos y cogía agua para beber. A King le fascinó que Cooper, por instinto natural, apareciera soplándose las manos para sacar el polvo antes de meterlas en el agua, y decidió que lo rodado para la prueba saliera en la copia definitiva”.

“King le preguntó a Gary Cooper si de verdad deseaba hacer el papel de Abe Lee, y Cooper respondió que estaba dispuesto a dar su testículo izquierdo a cambio de la oportunidad. King entonces le dijo: ‘No es necesario, el rol es tuyo’.”

“Años más tarde Goodwin no consiguió pasar al cine sonoro, y sería recordado principalmente por un papel que estuvo a punto de representar”.

“Los aficionados al cine recuerdan a Abe Lee, ¿pero quién se acuerda de Willard Holmes? Este era el ingeniero de minas que conquista a Barbara Worth, y que representó Ronald Colman. Abe Lee era un tímido y joven vaquero, enamorado de Barbara, sin que ésta le hiciera el más mínimo caso. En la inundación, Abe sería herido de muerte en un acto heroico en compañía de Holmes; y Gary Cooper moría en los brazos de Ronald Colman, en el único filme en que colaboraron los dos juntos. Hay quien dice que Gary Cooper se hizo famoso a causa de la escena del moribundo. La escena fue rodada repetidas veces, porque al director le parecía que Cooper ‘no se entregaba suficientemente’; pero la verdad es que en la pantalla Gary Cooper tenía una presencia más que suficiente, y que raras veces exageraba”.

“Henry King fue el primero de numerosos directores que desestimaron el talento de Gary Cooper, o mejor dicho, su presencia, durante el rodaje de un filme. King creyó en seguida que había cometido un grave error aceptando a un actor tan indudablemente inseguro y tan lamentablemente nervioso. Posteriormente se convenció de que aquel peculiar estado de ánimo era precisamente lo que le confería a las representaciones de Cooper su inestimable grado de tensión. Ponía de relieve una calidad especial, en la que se manifestaba una pureza que recordaba al joven Richard Barthelmess de una anterior película de King, titulada “Tot’able David”, película que se ha convertido en clásica”.

“En un determinado momento del rodaje, King creyó sinceramente que deberían reemplazar a Cooper por otro, pero no lo hizo porque el muchacho le caía simpático. Lo reemplazarían si lo ordenaba Goldwyn, pero Sam no dijo nada, aunque también se quejó de la cortedad de Cooper. Goldwyn no fue al rodaje, pero proyectaba regularmente los copiones que le llegaban a su estudio en Hollywood”.

“Cooper se dio perfecta cuenta de que los otros actores le juzgaban artísticamente muy por debajo de ellos mismos. Le pareció que, a medida que avanzaba el rodaje, Ronald Colman le evitaba más descaradamente, y se imaginó que la amabilidad con que le trataba la magnífica Vilma Banky se debía sobre todo a la compasión que le inspiraba. Ella también sufría de inseguridad, porque apenas dominaba la lengua. En algunas de las vistas fijas de la película, Vilma Banky y Gary Cooper aparecen juntos, y resultan esplendorosamente bellos y jóvenes. Él se enamoró de ella, pero no pudo hacer mucho más que el propio Abe Lee, que adoraba en silencio a Barbara Worth. Cooper tenía dos años más que la señorita Banky, y ella todavía no era la señora de Rod La Roque, después de la fabulosa boda hollywoodiense, financiada totalmente por Samuel Goldwyn. Pero según el protocolo que dominaba en aquella época, un inexperto actor secundario no podía hacer la corte a una estrella. En la década de los veinte, Vilma Banky se iría a pique al aparecer las películas habladas, porque nunca lograría superar su exagerado acento húngaro. Ya retirada, ganaría varios trofeos de golf como la señora de La Roque, todavía felizmente casada con un ídolo del cine mudo que vendería algunas de sus propiedades a Gary Cooper”.

“Cuando la compañía regresó del rodaje, Goldwyn ordenó que se repitieran algunas de las tomas en que aparecía Gary Cooper, que trabajó con más nervios que nunca ante la burlona expresión de Sam. Terminado el trabajo de Abe Lee, Cooper quedó muy avergonzado por su supuesto fracaso y comenzó a pensar en abandonar definitivamente aquella carrera. Los rumores de su mal hacer como actor se habían propagado hasta infiltrarse en los otros estudios, por lo que no se atrevió a continuar buscando trabajo. Y cuando se estrenó en Los Ángeles “Flor del desierto”, nadie de la compañía de Goldwyn le invitó al estreno”.

Pero más allá de la opinión de los expertos lo que se impuso fue la aceptación del público que a partir de este film le hizo uno de sus favoritos. Para infortunio de Goldwyn que le dio la oportunidad a Copper, pero quién no tenía mucha fe en el actor no lo firmó en exclusiva y después del impacto del estreno cuando pretendió hacerlo, este ya había firmado con la Paramount, una exclusiva de 150 dólares semanales, pues uno de los ejecutivos medios del estudio que había visto “Flor del desierto” convenció a B. P. Schulberg de llamar a Cooper, quién en esos momentos sentía que había fracasado, razón que le llevó a aceptar la oferta de Paramount, por una cantidad tan baja, siendo un gran negocio para el estudio la firma del actor originario de Montana.

En cuanto a lo que menciona Swindell de que el personaje de Cooper moría en la inundación, seguramente le traicionó el recuerdo, porque en rigor, como lo señale líneas arriba Cooper y Coleman eran atacados en un cañón por unos maleantes y quedaba malherido, al tiempo que Coleman se seguía en su viaje a llevar el dinero, para evitar el amotinamiento de los trabajadores. Lo cierto es que “Flor del desierto” es un filme que se mira con agrado, así que si tienen oportunidad de adquirirla en DVD o descargarla, no lo piense dos veces.

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3 comentarios en “Flor del desierto: The winning of Barbara Worth con Gary Cooper”

  1. Francisco Bautista Pérez dice:

    He disfrutado la lectura del artículo de Gustavo Arturo de Alva por dos razones poco frecuentes: 1.- La tarde del domingo 8, cuando él estaba por escribirlo, viajaba en el California Zephyr, entre Reno y Winnemucca rumbo a Denver; es decir en la esquina N-W de Nevada, en pleno desierto de Roca Negra, donde fue filmada gran parte de Flor del Desierto.
    2.- De Gary Cooper, por otra parte, obtuve un autógrafo en 1953, cuando filmaba en Uruapan El jardín del mal, junto con Richard Widmark.
    Bien: en el viaje en tren por las Rocallosas, conocí a Dave Barber, 68, un residente de Oregon, quien resultó un gran conocedor de cine y con quien platiqué varias horas recordando películas, protagonistas y demás detalles, sobre todo fechas. De tal suerte, con el articulo de De Alva, cierro una interesante página de nostalgia cinematográfica, gracias a Cine Forever.

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  2. Francisco Bautista Pérez dice:

    Perdón por el error de dedo, Gustavo A. de Alba: FBP

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  3. Don Francisco:

    Se le agradece el comentario, pues la intención de las notas dedicadas a la nostalgia buscan recuperar, para los espectadores y los cinéfilos la posibilidad de que vean o revisen cintas que muchas de ellas las referencias o conocimiento de las mismas es sólo a través de lecturas, pero que ahora los avances en el DVD nos permiten su visión, independientemente de los motivos personales que tengamos para hacerlo, como es el caso suyo de que el western “Jardín del mal”, le recupera recuerdos extracinematográficos muy validos.
    Gracias por gustar de cineforever

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