El cine mudo no “muerde” y es harto disfrutable

Gustavo Arturo de Alba Escrito por on Oct 27th, 2009 y archivado en Cine Mudo. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Escena de "Viaje a la luna" de Georges Mélies

Escena de "Viaje a la luna" de Georges Mélies

Para las generaciones de cinéfilos de mediados del siglo pasado, inmersos en las “maravillas” del sonoro y los intentos de competir con la televisión a través del cinemascope y cintas espectaculares, la etapa del “cine mudo” correspondía a un tiempo ya lejano, del cual sólo las referencias que nos ofrecían nuestros padres de figuras míticas como Rodolfo Valentino, Mary Pickford o Theda Bara, al igual que las comparaciones entre “La Marca del Zorro” de Douglas Fairbanks en relación con la de Tyrone Power realizada en 1940, las tomábamos con muchas reservas, casi como si fuera acto de fe el aceptar las bondades o virtudes de las cintas y estrellas de aquella época, considerando como una etapa primitiva del desarrollo del cine, antes de que “aprendiera a hablar” y tuviera otros atractivos como el technicolor para cumplir mejor con su misión de “fábrica de sueños”.

En rigor las pocas muestras de cine mudo a las que tenía acceso un espectador de provincia, era a las obras de Charles Chaplin como “La quimera del oro” y “Tiempos modernos” (Modern times, 1936), así como a las recopilaciones de grandes momentos de las comedias de “pastelazo” de Mack Sennett, cuyo ejemplo podría ser “Risas y más risas” (When comedy was King, 1960) debida a Robert Youngson, las cuales uno veía más por curiosidad que por cualquier otra motivación, sin que lograran quitarnos el prejuicio de ser elementos arqueológicos de una “edad de piedra” del cine.

Andando el tiempo y con la marcha a la ciudad de México fue posible conocer, en algunos ciclos de la Cineteca Nacional y cine clubs, los pocos clásicos de esa etapa que estaban disponibles como “El Acorazado Potemkin” y otros filmes de S. Eisenstein. “El Nacimiento de una Nación” de Griffith, “Avaricia” de Stroheim, “La Caravana de Oregon” de James Cruze y “El Caballo de Hierro” de John Ford, con los cuales ya fue posible ir cambiando el prejuicio de que se trataba de una etapa primitiva y lamentar que fueran muy contadas las obras que estaban disponibles de aquellos años para el disfrute de los nuevos aficionados.

Con la llegada del formato Beta y VHS los estudios se fueron atreviendo a escudriñar en sus bodegas sus activos “mudos”, para ir poniéndolos a la disposición de los cinéfilos, al igual que algunos canales de televisión fueron dedicando, en su programación, un espacio para esas películas, al tiempo que con el “furor” de las restauraciones y el mercado del DVD, la oferta cada vez es mayor con lo cual, el acercamiento a obras que solo habíamos escuchado de ellas en sendos libros de historia del cine, nos es posible ahora verlas, disfrutarlas y analizarlas, pudiendo cotejar las excelsitudes que aquellos autores nos habían planteado, sin tener posibilidad de réplica, porque no estaban a nuestra disposición las “fuentes”.

Ahora las “fuentes” están ya con nosotros en DVD o a través de sitios de internet como el de tripilandia.es (http://www.tripilandia.es) en donde encontramos un apartado dedicado a películas de cine mudo (http://www.tripilandia.es/foro/peliculas-cine-mudo/) que les recomendamos visitar, hallando una variedad de muestras de esa etapa del cine y donde casi todos los días nos ofrece una nueva adquisición, ya sea tanto del cine norteamericano como europeo, sin que aún haya localizado alguna mexicana o latinoamericana, pero ya nos es posible comprobar que eso de “primitivo” o aburrido es meramente una mala idea y que, efectivamente, muchas de ellas son obras interesantes, sin faltar la que pueda considerarse como maestra, que podría ser el caso de “Avaricia” (Greed) de Erich von Stroheim o varias de las de Carl T. Dreyer , al igual que cintas de John Ford, King Vidor o Henry King y de las cuales, seguramente usted haya escuchado de ellas en alguna ocasión y, le reitero puede ser una grata experiencia el conocerlas y disfrutarlas, ya sea que adquiera el DVD; aunque la oferta en la ciudad de México al respecto sea en rigor escasa, pues prácticamente solo esta lo que se puede encontrar en la librería de la Cineteca Nacional, en Librerías Gandhi y en las tiendas mix-up.

Todo este rollo es para advertirles que esperamos irles comentando las películas mudas que nos vayamos encontrando en el mercado del DVD y de las descargas, para subsanar las “asignaturas pendientes” en torno a esta fructífera etapa del “séptimo arte”.

Comentarios


2 comentarios en “El cine mudo no “muerde” y es harto disfrutable”

  1. Héctor Enrique Espinosa R. dice:

    Ya habrá manera de acudir a tu artículo para hablar de este cine “silente”, porque si habla aunque no tenga sonido, pronto te envío algo que se sume a tus comentarios sobre la importancia de la epoca silenciosa de las pantallas.

  2. […] El cine mudo no “muerde” y es harto disfrutable […]

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