Exterminador IV, la salvación, o la nostalgia por Mel Gibson

Escrito por on ago 19th, 2009 y archivado en Ciencia Ficción y fantastico. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Exterminador IV: la salvación

Exterminador IV: la salvación

Con el nuevo sistema de producción de cine, destinado a la recuperación inmediata de inversiones, los aspectos secundarios a la venta, como la continuidad de las historias o la integridad de sus personajes, han sido relegados haciendo confusas las películas resultantes, tal como sucede con Exterminados IV, la salvación, del director McG.

La desaparición de los grandes estudios fílmicos, convertidos a franquicias de distribución mundial, trajo en consecuencia la casi desaparición del Star System, y esto significó que la representación de personajes quede en función de una nueva tipología de lo humano y la creación de nuevos arquetipos de ello, o así parece denunciarlo el que Batman, un extraterrestre convertido en vikingo o el persecutor de John Dillinger y hasta John Connor tengan el rostro de Christian Bale, un rostro característicamente distinto a la corrección de los que fueran “estrellas” de otro tiempo, más cercano a la tipología del “villano” (cejas pobladas, ojos de mirada turbia que solo se fija en instantes de odio o destrucción, tez oscura por la falta de rasurada, labios finos y crueles; en suma la descripción de james Bond en las novelas de Ian Fleming).

Curiosamente este nuevo tipo de héroe no tiene su máxima expresión en Sean Connery, el seleccionado personalmente por Fleming para su personaje, sino en la camada posmoderna de Bale, Bruce Willis, Clive Owen y hasta Vin Diesel; todos ellos tienen de común llevar la cabeza con el pelo muy corto o de plano rapado y su prototipo parece ser el Max Rockatansky creado por George Miller y James Mac Causland a través de Mel Gibson.

La diferencia fundamental con Gibson era la tierna e inocente mirada azul de unos ojos asombrados ante la violencia creciente del mundo y los otros, mirada que solamente ha logrado capturar Alfonso Cuarón en Clive Owen para sus Niños del hombre.

Aunque pertenece a esta jerarquía de protagonistas, la figura central de los Exterminadores, Arnold Schwarzenegger, su posición es otra, en el lado del miedo, de lo aterrador, y en sus ojos parece estar la clave para el éxito de su personaje cibernautas: el instante más revelador de su naturaleza maligna, a caballo entre el ser humano y la máquina, se revela en la primera cinta de 1984 cuando el T-800 se limpia las heridas en un lavabo de hotelucho y tras eliminar el ojo orgánico en la penumbra nos revela el brillo rojo del lente cibernético, que será la clave de la “conciencia artificial” que se opone al ser humano.

Este brillo maligno será la clave que guíe la recuperación de la serie de Exterminadores para el director McG, en El exterminador IV, la salvación nos va dando los instantes de tensión y violencia inhumana y no es un descubrimiento suyo, de hecho desde el principio James Cameron lo establece dándonos acercamientos a ese brillo rojo desde fuera y dentro de las máquinas exterminadoras de Ciberdyne, pero McG lo establece como crucial para entender este mundo ciber punk en que se desarrollan las aventuras de John Connor (Christian Bale).

Pero este mundo nos resulta extraño: ha perdido la crepuscularidad oscura de la atmósfera radiactiva en que los humanos huyen de las máquinas con Cameron, tal vez por defectos de presupuesto carece de la brillantez en diseño de los robots de Stan Winston y llega al punto en que al reproducir una de las muchas tomas establecidas para identidad de la serie por Cameron, en la cual el pie de robot destroza un cráneo humano, el brutal pie original está cubierto por una bota inverosímilmente roída y digna de una policía municipal.

Hay que dar crédito a los nuevos aportes de esta película en el terreno de diseño tecnológico: las extraordinarias máquinas voladoras inspiradas en los robots de serie japonesa animada, en parte transformers y parcialmente avioncitos de origami; y también el recurso “a la Cameron” de utilizar cada vez más efectos especiales conducidos por humanos: persecuciones en carretera y explosiones sin cuento, y aquí es donde McG se aproxima de nuevo a Miller y a Gibson.

El mundo ciberpunk de McG tiene la luminosidad del desierto, por eso se sitúa en California y su Valle de la Muerte, además el nuevo cibernauta, Marcus Wright (Sam Worthington) será perseguido por las máquinas mientras conduce un camión blindado con punta de ferrocarril parecido al del Guerrero de la Carretera, solo que no hay punks detrás de él sino ominosas motocicletas con el inefable ojo rojo guiándolas a la destrucción.

Sus secuencias persecutorias seguramente serán imitadas porque replantean el peligro en un mundo muerto, ya que en su edición magistral no dan tiempo a reflexión alguna ni dejan paso a sus personajes que han de salvarse permanentemente en el último instante y sin embargo serán victimados finalmente por la impasibilidad de las máquinas.

La cinta está llena de citas visuales a la propia serie de Exterminadores, McG repite abiertamente los instantes cruciales de las cintas anteriores buscándoles nuevo significado, como cuando el T-600 acosa a Connor y éste lo baña en garrobo al rojo blanco para después congelarlo con nitrógeno en gas, pero no cae en la trampa de la pulverización (como el T-1000 de …Día del juicio final), antes bien hace un homenaje a la cinta de 1984 y perpetúa la implacabilidad de la máquina que ha de cumplir su programa mientras tenga energía; aunque nos sorprende brutalmente al sacar del almacén (SIC) de Ciberdyne a la figura apocalíptica de Schwarzenegger nueva y dispuesta a la destrucción.

Con toda esta masa de acción el personaje de John Connor pierde importancia, y es que la película tan solo le toma como pretexto para que nos aproximemos al verdadero tema: la creación de Marcus Wright a partir de un condenado a muerte restaurado a la existencia y destinado a prolongar la de CONNOR, aún en contra del cibernauta T-800 original.

En el fondo la cinta de McG parece llevarnos a comprender que con la tecnología las buenas intenciones no importan: la creación del cibernauta tiene como objetivo prolongar la existencia humana, superar los límites de la vida orgánica mediante la cibernética (la intensión original de Norbert Wiener al crear su disciplina), pero las máquinas son instrumentos que dependen de quien las utiliza y solamente “el corazón humano” se distingue de ellas; los diálogos de la película insisten en ello desde el principio, y la razón de Exterminador IV, la salvación, es, definitivamente, traer a la palestra este argumento, pero entre el cúmulo de referencias al cine de ciencia-ficción más reciente (la creación de la angustia en Robocop, ni hombre ni máquina, y de las jaulas para humanos en La Guerra de los mundos de Spielberg, pero ahora a favor de los experimentos de Ciberdyne, o no sabemos si también como alimento) la parte central se pierde y la cinta queda en un muy buen ejercicio de ciencia-ficción con pretensiones de seriedad, pero en versión abiertamente violenta (sin llegar al Gore, claro) y una parte más de esta franquicia en la que se deberá incluir las aventuras televisivas de Sarah Connor, donde la mirada femenina del robot-Schwarzenegger como salvador de la noción de pareja y aún del concepto de paternidad, ha quedado reducida a las soliloquiantes reflexiones de Linda Hamilton (actriz y escritora) para el Exterminador 2, día del juicio final.

Filmografía:

Exterminador 2, día del juicio final, El. (Terminator 2; judgement day): D. James Cameron. Con: Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Edward Furlong. Guión: James Cameron, William Wisher Jr y Linda Hamilton. EUA. 1991.

Exterminador IV, La Salvación. (Terminator Salvation). D. McG. Con: Christian Bale, Sam Worthington, Helena Bonham Carter. Guión: John D. Brancato y Micahel Ferris. EUA/GB/ALEM/ITAL. 2009.

Exterminador, El. (Terminator): D. James Cameron. Con: Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Micahel Bieh. Guión: James Cameron y Gale Anne Hurd. EUA. 1984.

Mad Max, el guerrero de la carretera. (The Road warrior). D. George Miller. Con: MelGibson, Bruce Spence, Kjell Nilsson. Guión: Terry hayes y G. miller. AUST. 1981.

Mad Max. D. George Miller. Con: Mel Gibson, Joane Samuel, Hugh Keys-Byrne. Guión: Geroge Miller, Byron Kennedy y James Mac Causland. AUST. 1979.

 

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Exterminador IV, la salvación, o la nostalgia por Mel Gibson, 10.0 out of 10 based on 1 rating

2 comentarios en “Exterminador IV, la salvación, o la nostalgia por Mel Gibson”

  1. Telefunken dice:

    Dios mio, concédeme el milagrito de que filmen Mad Max IV.

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  2. [...] Exterminador IV, la salvación, o la nostalgia por Mel Gibson [...]

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