
Sayonara
“La película contenía muchos corazones, muchas flores y música suave de violín, pero en el fondo atacaba los prejuicios que existen tanto entre los japoneses como entre nosotros”.
Marlon Brando.
“Sayonara” en japonés significa ADIOS y es el título de un popular melodrama realizado en 1957 por Joshua Logan, interpretado por Marlon Brando y la debutante Miiko Taka, a partir de una adaptación del “best seller” del mismo título del novelista James A. Michener, ganador del premio Pulitzer por su primer obra publicada “Tales of the South Pacific” en 1946, la cual fue adaptada por Rodgers and Hammerstein para realizar su exitosa comedia musical “South Pacific”, que duró varios años en cartelera en Broadway y llevada al cine en 1958, igualmente dirigida por Joshua Logan, con Rossano Brazzi y Mitzy Gaynor en los roles principales.
James Albert Michener nació en 1907 y murió en 1997, el cual en 1929 se graduó en el Swarthmore College, con los máximos honores en sus estudios de Inglés e Historia. Durante la década de los años treinta se dedicó a viajar y labores de maestro en Inglés en diversas escuelas de su país. Para 1939 ya estaba trabajando en la editorial Macmillan Publishers en la edición de libros sobre educación y estudios sociales. Al entrar los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial fue enrolado en la marina, sirviendo como Teniente en diversos barcos, en operaciones en el Océano Pacífico Sur, lo cual le permitió observar el comportamiento de los hombres en combate y en 1946 publicar, fruto de esa experiencia el primero de más de 40 obras, entre novelas, recopilaciones de cuentos y crónicas de viajes que le dieron un amplio reconocimiento entre los lectores, llegando a estar muchos de sus libros entre los más vendidos de su tiempo y que fueran llevados al cine varios de ellos, entre los que estaría “Sayonara”, al igual que, entre otros, “Retorno al Paraíso”, “Los Puentes de Toko-ri”, “Hawai”, “Until they sail” (conocido aquí como “Tierra sin hombres”, que fue el título que llevó la película con Jean Simmons y Paul Newman) y “Caravanas”, por mencionar los que más fácil se me vienen a la memoria. Cabe mencionar que si bien fueron cerca de una decena las novelas centradas en problemáticas de la guerra y sus combatientes, también encontramos otros en que luce su erudición y minuciosidad de historiador para contarnos, como es el caso de “Hawai”, el desarrollo de la isla a través de varias generaciones.
Pero vayamos a “Sayonara” en que partiendo de ciertos elementos que hacen pensar en una reescritura de “Madame Butterflay”, en la cual Lloyd Gruber (Marlon Brando) un comandante de la Fuerza Áerea, en labores de combate en Corea, en 1951, es trasladado a labores de escritorio a Kyoto, Jazpón, pues el novio de Eilen Webster (Patricia Owens) hija de un general que lo quiere dejar lejos de los riesgos del combate. Gruber, de origen sureño, desde un inicio nos da muestras de su presuntuosidad racista y sentimiento de superioridad, al tratar de convencer a Joe Kelly (Red Buttons) de no casarse con una chica japonesa. A la postre acepta ser el padrino de la boda, lo cual le acarrea problemas con su suegros y otros miembros del ejército, pues las órdenes son de desalentar la fraternidad y, sobre todo, los matrimonios con las chicas asiáticas. Presionado por su novia Eilen a casarse, Gruber tiene dudas sobre un romance entre “dos hijos del ejército” cuyos padres los han presionado, desde niños, a ser pareja, por lo que deciden dejar de verse. Entonces Gruber acompaña a su amigo Mike (James Garner), que tiene relaciones con una actriz del “Matsubayashi”, que es el teatro japonés en donde son puras mujeres las que hacen los papeles, tanto femeninos como masculinos, de las obras que presentan y allí queda fascinado por la belleza de la actriz principal Hana-Ogi (Miiko Taka), a la cual empieza asediar, hasta que Katsumi, la esposa de Joe Kelly, logra que su amiga Hana-Ogi acepte ir a una cita a su casa, para conocer a Gruber, empezado así un romance sin esperanza, debido a los prejuicios raciales, tanto japoneses como estadounidenses, sobre todo por la posición que Hana ocupa en el “Matsubayashi”.
“Sayonara” no fue la primera de las películas de la época que planteaba los problemas para aceptar los matrimonios entre los soldados y las chicas japonesas, pero si fue la que mayor difusión y popularidad tuvo en su momento, por el marcado tono de romanticismo que le imprimió Logan a su puesta de escena, junto con una tierna música, acompañada de una bella fotografía y muestra de diversas costumbres de los japoneses, tanto del “Matsubayashi” como del teatro “Kabuki”, en donde todos los papeles, en contrapartida al otro, son exclusivamente interpretados por hombres, tanto los roles masculinos como femeninos, al igual que las costumbres cotidianas en el hogar, en sus diversas ceremonias, las cuales ahora pueden resultar un tanto aburridas, sobre todo si usted es un asiduo a los programas de “Discovery traveler” o “National Geographic”, pero para los espectadores de aquellos años era toda una novedad, aceptando por ello el largo metraje, cercano a los 150 minutos de “Sayonara”; pero creo que como una historia de amor y de entendimiento al “otro”, cuando nos quitamos los prejuicios que nos separan, sigue funcionando esta película, sobre los obstáculos, casi insalvables, para poder sobrevivir los amores inter-raciales, como en el caso de Kelly y Katsumi, los cuales ante la intolerancia y la orden de que Kelly regrese a los Estados Unidos, sin poderse llevar a su esposa los lleva al suicido. Red Buttons logró el Oscar de Mejor Actor Secundario por su caracterización del soldado Joe Kelly, al igual que Ricardo Montalbán destaca en su interpretación de Nakamura, uno de los actores del teatro “Kabuki”.
En relación a los filmes sobre estos conflictos amorosos David Manning White y Richard Averson en su libro “El Arma de Celuloide” nos señalan: “Varias películas que ponían el énfasis en la comprensión y tolerancia hacia otras razas y nacionalidades tuvieron la guerra como trasfondo. ‘Go for broke’ (A precio de sangre), 1951, pagó merecido tributo a la Unidad de Combate del Regimiento 442, constituido por norteamericanos de ascendencia japonesa que lucharon con gran eficacia en la campaña europea. Su valentía bajo el fuego enemigo los hace merecedores del respeto y el aplauso de sus camaradas, incluso del intolerante teniente de Texas que está decidido a poner a prueba su coraje. `Three stripes in the sun’ (Cuando habla la sangre), 1955, revelaba también el cambio de actitud hacia los japoneses. Dentro del marco del Japón de posguerra, el filme se basaba en la historia real del sargento mayor Hugh O’Reilly, del Bronx, quien supera su odio hacia el enemigo durante la guerra y se convierte en el principal propulsor de la creación de un hogar para huérfanos japoneses. Como tema secundario, la película mostraba el casamiento interracial de O’Reilly con una joven japonesa”.
“En ‘Japanese war bride’ (La desaparecida), 1952, de King Vidor, el tema principal giraba en torno del casamiento entre una muchacha asiática y un norteamericano blanco. Un veterano de la guerra de Corea lleva a su encantadora novia japonesa a su hogar en el distrito californiano de Salinas. Los antiguos rencores raciales entre norteamericanos y japoneses amenazan su matrimonio. ‘Sayonara’, 1957, una ‘Madame Butterfly’ moderna, mostraba que el amor entre seres de distinta raza podía terminar en tragedia por culpa de los prejuicios raciales”. En gran medida el éxito de “Sayonara” estuviera estelarizada por Marlon Brando, mientras en “Cuando habla la sangre” el protagonista era Aldo Ray y en “La desconocida” Don Taylor, con menor reconocimiento del público de Brando.
Vayamos ahora algunas anécdotas en torno al rodaje de “Sayonara” y la relación de Brando con el director Joshua Logan, recogidas por Bob Thomas en su libro “Marlon Brando: un artista rebelde”: “Brando y Logan estaban de acuerdo sobre temas importantes, incluso con el acento sureño del actor. Había adoptado el lenguaje y las actitudes de sus compañeros de clase en Shattuck; recordaba aquel encantador comportamiento que cubría la frialdad de su fanatismo. Logan, que estaba familiarizado con el acento del Sur desde su infancia en Louisiana, no encontraba falla alguna en Brando”.
“Logan accedió también al deseo de improvisar de Brando, pues el director admitía que el papel de Lloyd Gruber no estaba bien definido en el guión y que alguna improvisación podía muy bien mejorarlo. Logan ordenó que se iluminaran los escenarios a fin de que Marlon pudiera recorrerlos a su gusto, al mismo tiempo que daba instrucciones a los demás actores para que estuvieran preparados para contestar el diálogo de Brando, aunque no figurara en el guión. El resultado de todo esto proporcionó una gran sensación de realismo a una obra extremadamente romántica”.
“Existió desacuerdo en otros puntos, y a veces parecía que Brando probara toda la fuerza de su voluntad contra la del director”.
“Una de las últimas escenas de ‘Sayonara’ tenía lugar en la sala donde guardaban las pelucas en un teatro japonés, cuando el comandante iba a decir a la actriz que se casarían. Al empezar el ensayo, Marlon entró precipitadamente en la sala, cogió a Miiko Taka y a gritos le dijo que tenía intenciones de casarse con ella”.
“Logan quedó asombrado ante la furia de la actuación del actor”.
“-Marlon… esto no está bien- comentó el director-. No podemos consentir que te comportes de forma tan inhumana”.
“-¿Por qué diablos no puedo hacerlo así?”
“-¡Porque destrozas todo el ambiente de la escena!- Le respondió Logan. Un momento después, los dos hombres vociferaban de mala manera y todos los presentes les miraban silenciosos y asombrados. Logan se percató de la impresión que causaban a los técnicos y artistas y propuso continuar la discusión en su camerino. A pesar de todo, el actor no estaba más cohibido al encontrarse solos y seguía gritando”.
“-¡Pero… maldita sea! ¡Como yo lo he hecho es como debe representarse la escena”.
“-Marlon, se supone que tu representas a un hombre ya maduro- insistía Logan-: debes dominar la situación constantemente… Si entras atropellándolo todo como un toro asustarás al público.”
“-¡Un cuerno! Lo que hice es lo que el público espera de mí y en toda la película no he interpretado una sola escena violenta”.
“Logan continuó tratando de hacerle comprender que el comandante podía ser un hombre de genio fuerte, pero que sabía reprimirse. Finalmente, Brando accedió a interpretar la escena un poco como él quería y otro poco como Logan deseaba. El resultado fue antológico”.
“-Nunca había dicho a Marlon cómo debía interpretar la escena, la inspiración tenía que salir de él mismo-comentó Logan más tarde-. Luego me di cuenta que el grandísimo granuja se propuso exasperarme y, con la discusión, encontró la forma justa que yo deseaba”.
“Otra escena vital llegó cuando el comandante se encontró ante el doble suicidio de Joe Kelly y la joven japonesa. Cuando Brando empezó a mover la puerta corredera, Logan le dijo:”
“-¡Oh, Marlon, me parece que no deberías correr la puerta sin llamar!”.
“-¿Por qué he de llamar? ¡Ya están muertos! –replicó Brando mirándole asombrado”.
“-Tu lo sabes ya en efecto, pero representas a un caballero del Sur y un hombre de esa clase jamás entraría sin llamar en el dormitorio de otra persona, estuviera viva o muerta”.
“-¡Esta es la barbaridad más descomunal que he escuchado en mi vida!”.
“Una vez más estalló la gran discusión ante todo el personal; y una vez más Marlon cedió en la forma siguiente:”
“-¡Muy bien! Lo haré siempre y cuando se ruede de las dos maneras”.
“Logan accedió y Marlon interpretó la escena de la forma siguiente: se quitó los zapatos, llamó ligeramente y corrió la puerta abriéndola del todo. Resultó perfecto”.
“-Esta bien- dijo Logan-. Ahora rodaremos la escena de la otra manera”.
“-¿Para qué?- preguntó Marlon”.
“-Para hacerlo a tu modo”.
“-No pienses más en ello”.
“Logan llegó a la conclusión de que Brando buscaba la discusión porque le ayudaba a encontrar la manera exacta de interpretar una escena”.
La revisión de “Sayonara” en DVD, por cierto en que se respeta su formato original en cinemascope, me permitió revalorar la actuación de Brando y el trabajo de Logan, pues basta observar con cuidado la secuencia, casi al inicio del filme, entre Red Buttons y Marlon Brando, para reconocer el acierto de Logan en el manejo del medio plano cuando es necesario que veamos a los dos personajes en el mismo encuadre, con objeto de no perder interés en la intensidad de la discusión, con acercamientos distractores y luego ir al close up, para subrayar la reacción, ya sea de Brando o Buttons, para reconocer que Logan, director de teatro, antes que de cine, sabe utilizar con maestría los recursos de ambas experiencias; en tanto Brando y Buttons interpretan con maestría la secuencia, quedando claramente establecidos los caracteres de ambos personajes y los derroteros sutiles del drama que veremos desarrollarse.
Como ya señale antes, Red Buttons ganó el Oscar de Mejor Actor Secundario y Marlon Brando, a pesar de estar nominado en la categoría de Mejor Actor, el Oscar fue para Alec Guiness por su célebre coronel de “El Puente Sobre el Río Kwai”, sin embargo, más allá de los reconocimientos, es indudable que se trata de una de las grandes interpretaciones de Brando, uno de los grandes actores, sino el mejor del cine norteamericano, en el siglo XX.
Les recomiendo traten de buscar el DVD en el mercado en su versión original, pero si no es posible podrán ver “Sayonara”, durante el mes de julio, en cinecanal classic el próximo lunes 20 a las 21.00 hrs. (tiempo de México), domingo 26 a las 15.50 hrs.
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