Transformers II, la venganza de los caídos, o cine de efectos especiales

Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel on Jul 2nd, 2009 y archivado en Fantástico. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Megan Fox en "Transformers II"

Megan Fox en "Transformers II"

Desde que George Méliès descubrió el “paso de manivela” (una interrupción en el funcionamiento de la cámara de filmación que al reanudar la captura de imágenes provoca efectos de desaparición o transformación de lo colocado frente al objetivo) el cine encontró el equivalente en imagen a las categorías adjetivas del lenguaje escrito; con esto y otros recursos ópticos y teatrales el mago del teatro Robert Houdin creó los rudimentos para una relatoría fílmica que con el tiempo llevó a la creación de una industria de “efectos especiales” que ha generado un cine tan actual como el que hace Michael Bay con “Transformers II, la venganza de los caídos”. A partir de sucesivos encuentros narrativos el lenguaje cinematográfico fue estructurándose en torno a la posibilidad de expresar ideas y sentimientos gracias a la movilidad y capacidad transformista de la imagen, y conforme esta dinámica creó un público que capta los relatos en forma diversa de la lectura y aún del uso del lenguaje hablado y escrito, la fantasía audiovisual forjó una otredad narrativa que actualmente domina casi todos los géneros, aunque en especial los de fantasía y ciencia-ficción. Michael Bay es un director poco atractivo para los amantes del cine, sus películas más importantes destacan por el uso de los “efectos especiales” que dan sentido a sus relatos, y sin ellos parece carecer de dimensiones creativas. Quizá su película más ambiciosa haya sido hasta ahora “Pearl Harbor, entre la pasión y la gloria”, cinta que sin los muy costosos efectos para reproducir la destrucción de la flota estadunidense en Hawai apenas sería una mala reducción de novela radiofónica al estilo de los años veinte. Lo que es peor en su primera aproximación a la saga de los “Transformers” (2007) hizo una película decepcionante justo porque los efectos visuales no satisfacían a un público poseedor de un conocimiento de este engendro de ciencia-ficción japonesa que se desarrolló en torno a una proeza de diseño aplicado a objetos comunes (automóviles y aviones, principalmente) que cambiaban de apariencia voluntariamente. La película efectivamente contó el conflicto entre Autobots y Decepticons del relato original, pero fue una historia excesivamente breve que no permitió el despliegue de personajes (los robots) ni mostró la parte medular de su existencia: sus transformaciones. Desde luego que los amantes de la fantasía fílmica imaginamos que esta sería una franquicia más del cine perteneciente al siglo XXI, y está claro ahora que Bay lo consideró así desde el principio y para esta segunda entrega dedica buena parte del tiempo en pantalla a una descripción más o menos atractiva del cambio de autos y aviones en robots y viceversa, aunque dedica mucho más tiempo al efecto destructivo de estos cambios y no hay separación entre ambas cosas en la cinta. Uno de los mejores logros de la empresa juguetera del Japón Takara fue el diseño de los Transformers, en el sentido de solidez masiva en los robots combatientes, en los juguetes que acompañaron el éxito de la serie animada (y aún la de CGI) esta situación de volumen masivo permitía una fantasía de poder y fuerza para la lucha que ahora se ha transformado en cierto tipo de complicada ligereza con juegos mecánicos de filigrana de acero, engranes y poleas que deben ser acompañados de abundantes polvaredas y explosiones que aligeren la sensación de levedad en el diseño de los robots. Por otra parte Michael Bay parece el emisario de un nuevo conservadurismo retrógrada en el que la palabra sexo recupera toda su carga de tabú y malignidad: en las películas clásicas de la ciencia-ficción desde los años 30 los monstruos atacaban por principio (e inicialmente) a parejas que vivían escarceos o se encaminaban a la cópula, los monstruos parecían el agente de castigo a esa ruptura de la moralidad burguesa; en las películas de Bay se repite sutilmente esta condena a la libertad individual, como en “Pearl Harbor”, donde el conflicto central es el embarazo de la prometida (Kate Bekinsale) del héroe (Ben Affleck) por el mejor amigo de éste (Josh Harnett); también en “Armagedon”(1998) El conflicto entre el padre(Bruce Willis) y el enamorado (Ben Affleck) de la hija del patrón (Lyv Tyler) es porque para el anticuado padre la vida sexual de su hija parece importarle demasiado. En “Transformers II” desde el principio se nos entrega la imagen de la lujuria y la sexualidad como la desagradable actividad desordenada de dos perros enanos. Los héroes de la película Sam Withwick (Shia Labeouf) y Mikaela Banes =Megan Fox= son novios amigos del celibato y la castidad mientras no esté santificada su pareja, asumen que han de madurar alguna vez, o quizá tan solo para no ser objeto de curiosidad para los robots extraterrestres que juzgan de por sí inmaduros a los humanos hasta el punto de no compartir sus secretos bélicos y provocar que un enviado del presidente ¿George Bush? Los conmine a compartirlos en bien de la “seguridad nacional” o abandonar nuestro planeta para no comprometer a la misma. Además Michael Bay y sus guionistas introducen un elemento insólito a la trama original, puesto que hacen que un Decepticon asuma la apariencia de una hermosa mujer para sacar ventaja del céreo adolescente incitándole a la lujuria y después le atacará demoniacamente mediante una cola metálica que igualmente es lengua para ahorcamiento. Es verdad que el diseño original de la serie hace indispensables los “efectos especiales”, también lo es que las Imágenes Generadas por Computadora =CGI= otorgan una sensación de realidad nunca ante alcanzada por el cine, pero los “efectos especiales” de choques, incendios, explosiones y muchas otras manifestaciones de violencia, consumen tiempo de pantalla sin más sentido que la distracción para disimular una falta de trama, y la lucha del inmortal Megatrón contra los Autobots pierde sentido y la gran variedad de robots con todas clase de formas y funciones =o modelos automotrices y de diversas máquinas= solo quedan reconocibles a los más acendrados fanáticos de la serie animada original, aunque todavía no aparece ni la mitad de las variedades desarrolladas en el diseño original.

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Filmografía: “Transformers II, la venganza de los caídos”. (Transformers: the revenge of the fallen). D. Michael Bay. Con: Shia Labeouf, Megan Fox, John Turturro. Guión: Ehren Kruger, Roberto Orci y Alex Kurtzman. EUA. 2009. “Transformers”. D. Michael Bay. Con: Shia Labeouf, Megan Fox, Josh Duhamel. Guión: Roberto Orci, y Alex Kurtzman y John Rogers. EUA. 2007.

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