La feliz demencia de El viento se llevó lo que

Escrito por Gilberto Calderón Romo on Jun 29th, 2009 y archivado en Comedia. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

El viento se llevó lo que

El viento se llevó lo que

México, D. F. Junio de 2009. El suizo cubano Alejo Carpentier (1904-1980) utilizó el concepto de Lo Real Maravilloso para referirse a un impulso artístico caribelatinoamericano. Señalaba que en nuestros territorios no es necesario esforzarse por ser surrealistas, porque los elementos fantásticos son consustanciales a nuestra realidad y no hay que inventarlos, y en esta corriente podría muy bien inscribirse la cinta El Viento se Llevó lo Que (1998) realizada por el argentino Alejandro Agreste (1961- ) en 1998.

Se trata de una farsa cómico-dramática, que se nutre de elementos de una coyuntura histórica específica para plantearnos situaciones absurdas que sin embargo, son plenamente creíbles en lugares excepcionales como pueden ser los aislados y remotos territorios de la Patagonia.

Soledad (Vera Fogwill 1972- ) es una taxista que trabaja en Buenos Aires a finales de los años 70 del siglo pasado, y fastidiada de su existencia citadina, se roba el taxi y lo conduce largamente hacia el sur, en donde tiene un accidente. Es llevada a un pobladito arisco en el que los locales notables son un cine y un bar-restaurante-hotel.

En ese villorrio hay una particularidad: En tanto las películas son el principal vehículo de comunicación con el mundo externo y herramienta educativa, cuando llegan al cinema local ya han sufrido diversas mutilaciones, en los accidentados traslados o en las miles de pasadas en salas de ciudades de mayor importancia, de tal manera que lo que ahí se ven son pedazos de película en los que se pierden secuencias completas o que al ser pegadas por los editores, pasan de cabeza.

El resultado es que los cinéfilos, especialmente los jóvenes, aprenden a pensar y a comunicarse también de manera incompleta en expresiones que recuerdan los diálogos de Ollendorf, aquél alemán que proponía un método para aprender idiomas, según el cual, había que responderle a la pregunta que formulara un interlocutor con la primera ocurrencia que se nos viniera a la cabeza, sin conexión con la pregunta, lo que en términos comunes se denomina “diálogo de sordos”.

Soledad pese a advertir desde el principio que ha llegado a una especie de manicomio, se adapta e incluso, se casa con uno de los personajes.

Para evitar las películas cortadas, los aficionados locales deciden hacer sus propios filmes y un noticiero –habida cuenta que no tienen radio ni televisión, mientras que otro personaje “descubre” La Ley de la Relatividad y el Socialismo, invento éste último que lleva a Buenos Aires con la intención de popularizarlo pero para su mala fortuna, llega a la capital el día que se da el golpe de Estado de 1976, así que hace su oferta precisamente, a los militares derechistas que han asumido el gobierno e instaurado la tortura.

El artista francés Edgard Wesley (Jean Rochefort 1930- ) cuyas cintas son muy populares y apreciadas en el pueblo pese a los recortes, es toda una celebridad que en la lejana Francia, recibe una abundante correspondencia de sus fans australes- al parecer, los únicos que tiene, así es que decide ir a conocerlos. Llega y es seducido por la dueña del hotel (Ángela Molina, Madrid 1955- )

Dentro de la demencia colectiva, hay una felicidad bucólica plagada de personajes pintorescos que hacen recordar los trabajos de Santo Tomás Moro (1478- 1535) en su libro Utopía, o El Buen Salvaje de Juan Jacobo Rousseuau (1712- 1778) y, por ello, en todo caso, el filme es la construcción o reconstrucción de una Utopía, una ciudad ideal, de esas que el progreso tiende a destruir y a hacer imposibles.

En el plano literario, El Viento… puede referirse fácilmente a Cien Años de Soledad, al mexicano Pedro Páramo, sin sus tintes sombríos, o a El Siglo de las Luces, del mismo Carpentier, sin la magnificencia histórica de éste. Se trata de una cinta imaginativa y festiva, de las cuales hay pocas en nuestra cinematografía y que tanta falta hacen siquiera para mitigar nuestros pesares cotidianos y para equilibrar una producción de cine tan recargada de hiperrrealismo trágico o melodramático

El Viento Se Llevó lo Que es también una mirada nostálgica hacia el cine y un homenaje al mismo en la línea de Cinema Paradiso (1988) de Giuseppe Tornatore (1956- ), que lamentablemente no se distribuye como debiera entre los públicos latinoamericanos y que en nuestro caso, eso se palia con la que hace la casi samaritana Macondo- Zafra Video, en cuyo catálogo figura.

VN:F [1.8.1_1037]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.8.1_1037]
Rating: 0 (from 0 votes)

Dejar una respuesta

Anunciante 250x250 ad code to be displayed on the inner pages