
Enséñame a querer
Guardaba una grata impresión de la comedia “Enséñame a querer” (Teacher’s pet, 1958) con Doris Day y Clark Gable, vista unas dos o tres ocasiones a finales de los cincuenta y principios de los sesenta, pero realmente no era mucho lo que recordaba, salvo que Doris cantaba la canción tema, precisamente, “Teacher’s pet” que fue uno de sus grandes éxitos, la cual tuvo su trasplante al español como “La consentida de mi profesor”, tal y como se estilizaba en la época y aquí fue interpretada por Julissa.
Tenía idea de que Doris era maestra de periodismo y antagonizaba con Clark, viejo periodista que se había hecho en la calle, sin necesidad de ir a escuelas y que al final se descubrían, conforme al “happy end” preconcebido hechos el uno para el otro.
Al encontrar “Enséñame a querer” en DVD la adquirí, no sin tener ciertos remilgos en cuanto a me fuera a decepcionar su revisión, resultando infundados, en términos generales, mis aprehensiones al respecto. James Gannon (Clark Gable) es el veterano editor de un periódico, al cual su jefe y director general le ha obligado a atender la invitación de la maestra de periodismo Enrica Stone (Doris Day) para dar una charla a sus alumnos. En lugar de ello le ha mandado una carta sobre sus objeciones ante la posibilidad de que se pueda aprender periodismo en las aulas. Sin embargo su director le insiste en ir a la escuela. Gannon va a regañadientes y cuando descubre quién es la maestra, la cual le atrae, trata de impedir, sin lograrlo, que lea su carta, debido a ello se inscribe en la clase con el nombre de James Gallangher, para tratar de conquistarla y borrar la mala impresión de su misiva.
Después de ese primer infortunado encuentro, harto previsible en las comedias de la llamada “batalla de los sexos”, la maestra y el “alumno” van descubriendo su mutua atracción, inicialmente, según ella, meramente intelectual por la capacidad de Gallangher para aprender periodismo, como si hubiera nacido para ser periodista, hasta llegar al descubrimiento de que se gustan sexualmente, ayudados en parte por el eterno pretendiente de Enrica, el psiquiatra
Hugo Pine (Gig Young), quien tiene un enfrentamiento “machista” con Gallangher en un cabaret, retándose a sacar el campeón en cuanto a quién bebe más. Enrica termina por enterarse de la verdadera identidad de Gallangher y se siente engañada, por lo cual lo rechaza, pero el editor insiste y termina recuperándola, tal y como era de suponerse.
Se mantiene vigente “Enséñame a querer”, aparte de la chispeante actuación de Doris Day, cuando iniciaba uno de sus mejores momentos en comedias románticas, alcanzando su cenit con la trilogía que protagonizó al lado de Rock Hudson, sobre todo por “Problemas de alcoba” (Pillow talk, 1959) y “Vuelve, amor mío” (Lover come back, 1961), las cuales parten del mismo principio de “Enseñame a querer”, pudiéndola considerarla como un claro antecedente en cuanto el uso de la suplantación de identidades y siendo mejor desarrollada la situación y explotación de dicho engaño en las protagonizadas por Rock Hudson, amén encontrar una mayor correspondencia en las edades de los amantes, pues si bien no podemos decir que Clark Gable desentone del todo, saliendo avante por su habilidad para la comedia, si resulta demasiado entrado en años para ser una convincente pareja amorosa de Doris Day, la cual en el año del rodaje contaba con 36 años, Gable ya tenía 58 y una de las razones para filmarla en blanco y negro fue para disimular mejor lo avejentado y pasado de peso del célebre “rey de Hollywood”. Quién bordó muy bien su personaje de tercero en discordia fue Gig Young, como el psiquiatra, pero entrados en las comparaciones estimamos que el guionista Stanley Shapiro fue un paso adelante en el aprovechamiento y caracterización de dicho confidente, en particular por hacerlo amigo y rival del protagonista, aunque tanto Tony Randall como Gig Young, están estupendos en sus caracterizaciones. <!– /* Font Definitions */ @font-face {font-family:”Cambria Math”; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:roman; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;} @font-face {font-family:Calibri; panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:swiss; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-unhide:no; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:”"; margin-top:0cm; margin-right:0cm; margin-bottom:10.0pt; margin-left:0cm; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:”Calibri”,”sans-serif”; mso-fareast-font-family:Calibri; mso-bidi-font-family:”Times New Roman”; mso-fareast-language:EN-US;} .MsoChpDefault {mso-style-type:export-only; mso-default-props:yes; font-size:10.0pt; mso-ansi-font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-fareast-font-family:Calibri; mso-hansi-font-family:Calibri;} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} –>
Cabe hacer notar, en la secuencia del cabaret, la breve aparición de Mamie van Doren, una de las múltiples rubias imitadoras de Marilyn Monroe, que llegó a tener un cierto reconocimiento en esos años.
Sin embargo, más allá de la empatía que provocan los actores, resulta efectiva, hoy en día, “Enséñame a querer” por la agudeza de los diálogos y la naturalidad en que va desarrollándose el enfrentamiento entre la posición “académica” y la de la “experiencia”, como método de aprendizaje del periodismo. Y no se crea que esta discusión esta saldada, pues por lo menos en Aguascalientes a más de un veterano director de periódico en la ciudad, le he escuchado quejarse y considerar inútiles las escuelas de periodismo. Claro que para los guionistas y esposos Michael y Fay Kanin, lo anterior es mero pretexto para desplegar su “batalla de los sexos”, recordando en buena medida a las comedias de enfrentamiento-atracción de Spencer Tracy y Katherine Hepburn, pues no olvidemos que y Michael Kanin en compañía de Ring Lardner escribió el guión de “La mujer del año” (The women of the year, 1942) que marcó las pautas de las posteriores comedias de Tracy y Hepburn. Y ya en unión con Fay escribió otras comedias a partir de 1952, aunque estaban casados desde 1940, pero durante varios años cada uno escribió por su lado sus guiones. En rigor el de “Enséñame a querer” es su mejor trabajo, concebido, en un principio, como un drama entre un joven reportero y una maestra, pero después de ser rechazado su libreto por varios estudios, lo convirtieron en comedia y convencieron a la Paramout y a George Seaton de filmarla. En un principio se consideró a James Stewart y Cary Grant para el rol de James Gallagher, quienes lo rechazaron, por estimar que estaban muy viejos para el rol de reporteros. Aunque a lo mejor Grant no quiso repetir un personaje parecido al que interpreto en “Ayuno de amor” (His girl Friday, 1939) y James Stewart que ya había sido reportero en “La pecadora equivocada” (Philaderlphia story, 1940) no quiso repetir la profesión, para lo cual Clark Gable no tuvo empacho, siendo la décima ocasión en que hizo el papel de un periodista, aunque exigió la transformación del reportero en un editor, por estar más acorde con su edad. Lo cierto es que remontándonos a esos años y buscando no caer en el “miscast” y en plan de encargado de hacer el reparto, uno supone que Tony Curtis, Jack Lemmon, Gregory Peck o el mismo Rock Hudson resultaban más apropiados para ser emparejados con Doris Day, independientemente de que al final de cuentas Clark Gable y Doris Day, sacan adelante con bastante soltura, apoyados en un ágil guión esta agradable comedia de los cincuenta del siglo pasado: “Enséñame a querer”, la cual si no puede verla en DVD sígale la pista en televisión en el canal de Cinecanal Classic, estando programada para ser proyectada el próximo jueves 28 de mayo a las 21.57 hrs. (tiempo de México) y viernes 30 a las 23.45 hrs. y seguramente en junio también será posible verla.