Viaje a las estrellas XI, el futuro comienza, la paradoja del tiempo y el presente perpetuo.

Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel on May 19th, 2009 y archivado en Ciencia Ficción. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Viaje a las estrellas XI

Viaje a las estrellas XI: El futuro comienza

Gene Roddenberry falleció hace trece años, por uno de esos inexplicables caprichos de lo que llamamos humanidad se convirtió en el personaje de un gran cuento pionero de la ciencia-ficción literaria: el satélite Jameson, cuando sus restos fueron depositados en órbita terrestre por el Taxi espacial estadunidense; con “Viaje a las estrellas XI, el futuro comienza”, J. J. Abrahams hace un extraño homenaje al padre de la ciencia-ficción mediática del siglo XX.

El nacimiento de la serie Viaje a las estrellas de la empresa Desilu, se rodeó de problemas inesperados: el desprestigio del género no ayudaba a que los ejecutivos de la Paramount se arriesgaran a financiarla seriamente, las estrellas fílmicas no confiaban en el poder de la televisión para mantener su fama (de hecho Jeffrey Hunter accedió a estelarizar el piloto de televisión que ni siquiera se convirtió en la introducción de la serie, sino sería la presentación oficial de William Shatner como capitán Kirk- en el episodio 16 de la serie original o en Star trek, the menagerie), y Roddenberry no encontraba escritores de calidad que secundaran un proyecto con fuertes acentos militaristas en su contenido; sin embargo a mediados de os años sesenta Viaje a las estrellas fue convirtiéndose en la más importante serie de ciencia-ficción hasta hoy.

El asunto es que con el tiempo el personaje central de la serie no fue ni el militarismo (esa extraña prolongación al espacio interplanetario de las tradiciones navales estadunidenses), ni siquiera el todo conocedor y heroico capitán James T. Kirk; su personaje central fue el consejero científico de a bordo, el Sr. Spok (Leonard Nimoy), cuya personalidad pretendidamente ultrarracional fue imponiéndose como epítome del humanismo perpetuo a través de un no terráqueo, y no es extraño que él sirva de eje para la película escrita por Robert Orci y Alex Kurtzman.

De alguna manera no muy precisa Spok es el alma de la serie, tanto en televisión como en el cine, y Kirk representa el músculo, este espíritu fue respetado íntegramente por los escritores, aunque el director Abrahamson llevó hasta la épica más acendrada esa relación y realizó una de las películas de aventuras en ciencia-ficción más atractivas e interesantes de los últimos tiempos, quizá porque basó su filme en la acción, la actuación y la historia en vez de en la fascinación por los efectos especiales.

En realidad la historia de “Viaje a las estrellas XI” tiene una doble confluencia: en televisión funcionó como un teleteatro pionero en abordar seriamente al género, respetando la tradición literaria y aún reuniendo a grande autores como Theodore Sturgeon y Harlan Ellison para sus historias, aunque padeció la inevitable cursilización de someterse a la moralidad televisiva y a las pobrezas de una teatralidad que difícilmente consideraba con seriedad a la fantasía (son inolvidables los ridículos disfraces de goma con estopa con que se hacían sus monstruos).

Por el lado del cine su incursión en la pantalla grande estuvo marcada sobre todo por un tono centrado en la nostalgia y ya no la perdería en este medio y hasta “contaminaría” a las secuelas televisivas, desde el inicio con la mano maestra de Robert Wise en la primera entrega hasta esta de Abrahamson se ha conservado el tono alrededor de los actores principales, cuya edad les separa de un cine aventurero y de acción que Abrahamson recupera estupendamente.

Lo que une ambas vertientes es el fuerte tono militarista con que Roddenberry hizo un homenaje a la tradición naval estadunidense iniciada por John Paul Johnes, aunque por encima de esta cobertura ideológica la estructura dramática siempre trató de la relación entre el capitán Kirk (William Shatner- Chris Pine), el Sr. Spok (Leonard Nimoy- Zachary Quinto), el Dr. Leonard “Bones McCoy (De Forrest Kelley-Karl Urban), la teniente Nyota Uhura (Nichelle Nichols- Zoë Saldana), el piloto Hikaru Sulu (George Takei-John Cho) y el ingeniero Montgomery Scott (James Dothan-Simon Pegg), cuya existencia y desarrollo llevó al menos tres temporadas de televisión para perfilar completamente cada personaje y ahora son recuperados esquemáticamente por Abrahams y sus escritores.

Y es que hay algunas alteraciones notables en la recuperación de los personajes: a Dohan le costó muchos años lograr el acento escocés de su personaje y a Pegg ni siquiera se le extraña el habla escocesa; por otra parte Pavel Andreievich Chekov (Walter Koenig-Anton Yelchin) se une a la tripulación del Enterprise hasta la tercera temporada y como cadete auxiliar para Sulu, y aquí se convierte en compañero de generación de todos y hasta en el salvador de ellos. El extraño rescate del capitán Christopher Pike (Jeffrey Hunter-Bruce Greenwood) remite a un personaje perdido de la serie que tan solo apareció en el episodio 00 (La colección de fieras-The cage) pero queda perdido para los fanáticos, igual que el mejor amigo de Kirk, Gary Mitchell (Gary Lockwood), del episodio 02,que dará el lema de la serie: “A donde nadie ha ido jamás”, y aquí Paneas recibe unos segundos de paso a gran velocidad en el auto del niño Kirk (Jimmy Bennet), además de que no sabremos jamás de la vida escolar de todos ellos, porque lejos de la idea original (el Starfleet Academy, de David Loughery), influidos quizá porque esta vez los guionistas igualaron el destino de James Tiberius Kirk con el del Conan de Robert E. Howard, al hacerlo nacer en medio de un combate.

Aparte de este detalle del nacimiento de Kirk el esquema dramático es el mismo establecido por Loughery en su guión original (no acreditado en la película), quien también fue autor del guión para Viaje a las estrellas VI, la última frontera, y los cambios más notables consisten de la aplicación de elementos “científicos” devenidos de la tradición fílmica del género: en primer lugar la creación de una singularidad energética que posibilite la formación de un hoyo negro “artificial”, extraída directamente de La nave de la muerte, de Paul Anderson, y el concepto de “paradoja del abuelo” estructurado absurdamente en Volver al futuro de Zemeckis y llevado al mismo extremo de imposición voluntarista ante las leyes de la física por Abrahams al poner en contacto a Spock consigo mismo )solamente Zemeckis y Peter Hyams en Policía del tiempo, lo habían presentado abiertamente en el cine anterior, aunque el segundo sí comprendió el peligro de la paradoja y establece la destrucción del sujeto que anticartesianamente ocupa el mismo espacio y tiempo simultáneamente.

Esta película de J. J. Abrahams cumple a la perfección el propósito original de Gene Roddenberry para lograr una serie que ocupara el espacio del Western en el gusto del público y tuviera mucha acción y aventuras, pero que las limitaciones mediáticas de la televisión, orientada a un espectáculo “familiar” y con la tendencia nostálgica del cine (Fomentada sobre todo por Shatner y Nimoy) habían bloqueado, ahora el buen oficio de Abrahams y su editora Maryann Brandon, han logrado una cinta de acción súbita e ininterrumpida que seguramente capturará al público joven de la actualidad, auque a los viejos fanáticos de Viaje a las estrellas nos provoque algunos síncopes, como el de cavilar en qué forma la madre de Spock (Donna Reed-Winona Ryder) regresará al momento de graduación de su hijo (en Viaje a las estrellas IV, Viaje A Casa) y le hace la pregunta clave que define su identidad de mestizo.

En El satélite Jameson el personaje es colocado en órbita para su descanso eterno y es el último humano cuando una civilización extraterrena lo vuelve a la vida, el piloto de aviación Gene Roddenberry y el actor James Dohan (Scotty) están ahora en órbita terrestre, tan solo quedan Leonard Nimoy como director de cine y escritor y William Shatner como actor y productor (empeñado en borrar la imagen de bondad creada en esta serie), para que salvaguarden la tradición de Viaje a las estrellas, sin embargo la XI entrega de Viaje a las estrellas va mucho más lejos de lo que han podido hacer La nueva generación, Deep Space 9, Voyager, Enterprise y todas las otras series saciadas a la creación de Roddenberry dando cuerpo a un mito deseado y pareció llegar a su fin en octubre de hace 17 años, justo cuando los 78 episodios originales cumplen 43 años de haber comenzado a transmitirse.

Filmografia:

Deep Space 9. D. Donald R. Beck. Con: Ferry Farell, Rick Berman, Michael Piller. Guión: (Varios) Rick Berman y Michael Piller. EUA. 1993.

Enterprise. D. Rick Berman y Brannon Braga. Con: Scott Bakula, Jolene BlalockJohn Billingsten. Guión: (Varios). Rick Bernam (coordinador. EUA. 2001.

La nave de la muerte. (Eventhorizon). D.Paul W. Anderson. Con: Laurence Fishburne, Sam Neil, Katheleen Kinlan. Guión: Philip Eisner. EUA/GB. 1997.

Policía del tiempo. (Time cop). D: Meter Hyams. Con: Jean-Claude Van Damme, Mia Sara, Ron Silver. Guió: Mike Richardson y Mark Verdheith. CAN/EUA/JAP. 1994.

Viaje a las estrellas IV, Viaje A Casa. (Star Trek the voyage home). D. Leonard Nimoy. Con: William Shatner, Leonard Nimoy, De Forest Kelley, James Dohan. Guión: Gene Roddenberry y Leonard Nimoy con David Loughery. EUA. 1986.

Viaje a las estrellas VI, la última frontera (Star trek the last frontier). D. William Shatner. Con: W. Shatner, Leonard Nimoy, Laurence Luckinbill. Guión: Gene Roddneberry y William Shatner. EUA. 1989.

Viaje a las estrellas XI, el futuro comienza. D. J. J. Abrahams. Con: Chris Pine, Zachary Quinto, Leonard Nimoy, Winona Ryder. Guión: Roberto Orci y Alex Kurtzman. EUA. 2008.

Viaje a la estrellas: trailer





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