El paso de Manuel Capetillo en el cine

Escrito por on may 13th, 2009 y archivado en Actores y Actrices, Taurino. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Manuel CapetilloAunque el recientemente fallecido Manuel Capetillo Villaseñor, el pasado 5 de mayo, sea el deportista o torero que participó en el mayor número de películas en el cine mexicano: 55 títulos en total de “Contigo a la distancia” en 1954 hasta “Las plebes de Sinaloa” en el 2000, esto de ninguna manera significa que le quepa estar en el sitial de honor de haber protagonizado la mejor de las que realizaron este tipo de personalidades. Personajes que arribaron al celuloide después de destacar en su actividad primaria. Sin embargo tampoco es posible afirmar que su presencia no haya logrado trascender, sobre todo porque después de un inicio titubeante en la comedia ranchera “Contigo a la distancia”, en que eran claras sus limitaciones histriónicas, pero poco a poco logró cierta desenvoltura, tanto para la comedia ranchera como en una serie de “westerns a la mexicana”, en donde su esbelta y alta figura no desentonaba en ese tipo de historias, gratas al grueso del público poco exigente.
En cierta forma como se puede deducir de la lectura de su autobiografía “Manuel Capetillo, más allá de la leyenda”, editada por Pearson Educación, fue el publicista Eulalio Ferrer, al escucharlo cantar en una fiesta privada, lo animaría a probar fortuna como cantante profesionalmente y de allí, su paso al cine, puede decirse se dio de manera natural, sobre todo en un momento en el cual su carrera taurina estaba en un bache en México. En la segunda “Las zapatillas verdes” al lado de Evangelina Elizondo y dirigido por don René Cardona es un joven zapatero con sueños de convertirse en torero, lo cual permite la inclusión de stock shots de algunas de sus faenas, pero más de forma incidental porque el interés de Cardona era realizar una comedia rutinaria de amor y desamor entre la Elizondo y Capetillo.
En cierto sentido su única película que podría llamarse realmente de ambiente taurino es la que filmó en 1956 en España con el título de “Dos novias para un torero” y que en México conocimos como “Dos charros y una gitana”, en que actuó a su lado Paquita Rico y de manera un tanto forzada podríamos argüir que la comedia ranchera ¡Viva Jalisco que es mi tierra!, por la cantidad de stock shots de faenas, incluida una cornada, podría pasar como taurina una cinta plagada de canciones, para justificar una débil trama de amores frustrados entre María Antonieta Pons y Capetillo. La cinta fue filmada en septiembre y octubre de 1959, pero dado el tiempo que la ví, no me atrevo a asegurar si la escena de la cornada corresponda a la que le infligió en marzo, de ese año, “Camisero” en el embudo de Insurgentes. Las otras dos en donde podemos verle torear en forma incidental es en “Acapulqueña” y en “Aventuras de Joselito y Pulgarcito”.
En rigor su faceta de torero sólo trasciende en “La risa de la ciudad” de Gilberto Gazcón, cuando el personaje lumpen que interpreta Joaquín Cordero le narra emocionado a su novia, la bella y siempre simpática Alma Delia Fuentes, que acaba de ver una gran faena de “Capeto”, en la plaza México, desde su asiento de sol general, agregando a su parlamento la pantomima de la ejecución de uno de los largos muletazos típicos del torero. La referencia servía para darle un tono de estar inserta en la realidad nacional la película, con todo y su chabacana crítica social, al tiempo que recuperaba a Manuel Capetillo, como el torero más popular del momento en México, aunque no se le viera en pantalla.
No es mucho lo que puedo decir de Manuel Capetillo en el cine, pues toda su producción va de lo regular hacia abajo y la mejor que sería “Las fuerzas vivas” de Luis Alcoriza, realizada en 1975, es solamente uno más de los actores secundarios en esa farsa sobre el inició de una revolución, protagonizada por el paisano David Reynoso. Guardo un cierto recuerdo de agrado sobre tres de sus westerns a la mexicana “La ley de las pistolas” y “Revolver en guardia”, descarados plagios del western clásico de Anthony Mann “Winchester ‘73”, al igual que de “El Fusilamiento” de Carlos Toussaint, así como de las comedias rancheras “El Ojo de Vidrio” y “Vuelve el Ojo de Vidrio”, protagonizadas por Antonio Aguilar y Flor Silvestre.
Evidentemente la trascendencia de Manuel Capetillo Villaseñor hay que buscarla en los ruedos, donde sin limitaciones en la hipérbole Alfonso de Icaza “Ojo” lo bautizara como “el mejor muletero del mundo” y, no en los sets cinematográficos o como cantante de ranchero, independientemente de lo simpático y agradable de su presencia, que disimulaba sus limitaciones en las otras artes que no fueran, precisamente, lo taurino.
P.D. “Torero” de Carlos Velo, “Arruza” de Budd Boettichear y “Los pequeños gigantes” de Hugo Butler serían las tres mejores películas, en el cine mexicano, protagonizadas por deportistas o toreros: Luis Procuna, Carlos Arruza y Ángel Macías.

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